miércoles, 31 de agosto de 2022

El amor, ese fulgor que nos eleva - Álvaro Medina de Toro, escritor y poeta - III Premio Internacional Cuadernos del Laberinto de Pensamiento

 


Álvaro Medina de Toro, de profesión abogado, es como él mismo afirma escritor y poeta desde hace siglos. Ha publicado los poemarios Raíces de agua (Mairea Libros, 2001; reeditado en 2013) y Silencio habitado (Mairea Libros, 2013) y un volumen de relatos, Huellas –Fabulaciones biográficas en la colección Espuela de Plata de la Editorial Renacimiento, 2021. Medina Toro ha sido premio Antonio Machado de Narraciones Breves, otorgado por la Fundación de Ferrocarriles Españoles y también fue premiado por su labor narrativa por el Colegio de Abogados de Madrid. Esta entrevista se realiza con motivo de su último galardón, el III Premio Internacional Cuadernos del Laberinto de Pensamiento (2022) al que presentó un libro de aforismos, Dios nunca pide disculpas. 


Acaba de recibir el Premio Internacional de Pensamiento Cuadernos del Laberinto por un libro de aforismos, parece que el género resurge de nuevo. ¿A qué se debe este interés que incluso ha propiciado una edad del oro del aforismo? 

Sí, estoy encantado con un Premio tan selecto y cuidado, y con una editorial como Cuadernos del Laberinto. Basta ver el fondo y los autores que tiene para sentir que está uno en muy buena compañía. 

En cuanto al buen momento del género aforístico, yo no creo que se pueda hablar de una “edad de oro” sino, más bien, de un retorno, de un repunte de algo que, históricamente, ha sido una actividad minoritaria dentro de los géneros más consolidados como la novela. Pero es innegable que hay ahora bastantes autores que escriben aforismos y estudios que analizan este fenómeno. También, creo yo, tiene algo que ver con la tendencia a la brevedad en un mundo muy acelerado en el que los consumidores de imágenes, la mayoría de la población, viene perdiendo o renunciando a la capacidad lectora. Esto es una paradoja ya que el aforismo, sea o no breve (hay aforismos largos), requiere una lectura concentrada y una pausa para paladear y captar posibles sentidos, o sus objetivos.  


Ha recibido otros galardones, como el Antonio Machado de Narraciones Breves de la Fundación de Ferrocarriles Españoles y el premio del Colegio de Abogados de Madrid. En esta ocasión, ha resultado ganador en una convocatoria a la que se han presentado setenta y un originales de once países. 

Sí, he sentido una gran alegría cuando se me comunicó la decisión y también la satisfacción de que tu esfuerzo ha sido captado, que tu mundo interior ha llegado al exterior, no se ha extraviado y ha sido “reconocido”. Todos necesitamos ser más o menos entendidos, y cuando esto ocurre respecto de un texto de la extensión y sustancia como Dios nunca pide disculpas, la recompensa es aún mayor. Siento mucha alegría, y también gratitud hacia las personas que me han leído y otorgado su confianza. La competencia era importante, el número de concursantes alto, autores de once países, todo ello hace más valioso el premio recibido. Estoy encantado.

 

Dios nunca pide disculpas estará en unos días publicado. Qué encontrará el lector en este libro.

Ante todo, en cuanto al título, me gustaría destacar la vena de humor, británico si se quiere, que late en su interior. Y que el tema de Dios no es sino uno de entre los que se tratan en la obra; puede que sea el más desarrollado, sí, pero no es el único. Mi acercamiento a este apartado de Dios es sumamente respetuoso, casi cauteloso; pues, como escribo en uno de los aforismos: “De lo invisible o incognoscible hay que hablar siempre con el máximo respeto”. Yo no niego a Dios, sino que, en realidad, lo busco, en mí y en los otros. Pero quiero ser sincero en cuanto al grado de mi acercamiento a lo que busco, no negar legitimidad a mis dudas. 

Además de este tema, digamos, tan antiguo como la humanidad que es la trascendencia, trato otros muchos asuntos en el libro, tales como: la identidad, los riesgos de sus mutaciones, la necesaria moderación, las ideas y los ideales, el silencio y el ruido, o los ruidos, una plaga resistente y ubicua; la defensa de la conversación frente al parloteo, la generosidad (y, la otra cara de la moneda: la insensibilidad o falta de empatía, el dolor y la conveniencia de saber gestionarlo; la depredación humana del entorno, anomalías que nos están ya cercando, que hablan a gritos pero no escuchamos; el amor, ese fulgor que nos eleva; la lucidez como don y como condenación, y, en fin, otros temas digamos universales y antiguos, como la muerte, el paso del tiempo; o más específicos como serían la lectura y la literatura, el estilo y el contenido, la ficción como alimento irrenunciable.  

En cualquier caso, los aforismos son, según yo los veo y escribo, “reflexiones escritas”, textos cortos de temática o asunto impredecible que pueden ir de lo esencial a lo inane, de lo excelso a lo indigesto, de lo apolíneo a lo canalla, de lo filosófico a lo gacetillero, de dentro afuera o lo contrario, sin permiso de nadie y porque sí. Y no, a mi modo de ver, una “máxima o sentencia que se propone como pauta en alguna ciencia o arte”, según la acepción que figura en el DRAE. Puede ser también eso, pero no necesariamente lo es.  


Su recorrido literario está muy ligado a la poesía, ¿el aforismo, una poesía corta con un pensamiento sinterizado?

Yo me considero, antes que nada, poeta, bueno o regular, son los lectores los que han de juzgarlo; y, efectivamente, he escrito poesía desde muy joven, pero no creo que el aforismo sea una poesía corta, tampoco un pensamiento muy resumido. Las Meditaciones de Marco Aurelio, por ejemplo, son con frecuencia largas.

Los aforismos han evolucionado mucho, y nunca se han dejado domar del todo. Incluso en el tiempo de maestros como G. C. Lichtenberg, Amabile, el Príncipe de Ligne, Chateubriand u otros ya no se amoldaban a esas definiciones. El aforismo es libre e imprevisible como un adolescente; y cuando menos te los esperas, se echa a llorar, discute contigo por nada o salta la valla y se marcha de casa una semana con un portazo, por decirlo con una imagen. El mérito que, en mi opinión tiene hacer buena poesía o escribir aforismos competentes es, precisamente, lograr ordenar imágenes e intuiciones que, por su naturaleza, tienden a volar, que no buscan refugiarse sino cruzar los bosques y alejarse de toda permanencia. La precisión ayuda a seleccionarlas y convencerlas para hacerse una foto juntas. 


Su carrera profesional se ha desarrollado en el mundo del derecho, ¿quizá la precisión del lenguaje y de las normas de esta disciplina es lo que le ha vinculado al mundo del aforismo?

Entre mis años de abogado y mis siglos de escritor hay un muro ancho y fuerte como el que mandó construir el emperador Adriano en Inglaterra. En este caso, fui yo el que lo construyó. Sin precisión es difícil o imposible hacer muchas cosas, entre ellas: una buena demanda judicial o una sentencia o un huevo frito con puntillas; en el campo de la literatura la cosa cambia, pues hay quienes no necesitan precisión para desarrollar su obra, mientras que otros buscamos y cuidamos ese aspecto al máximo. Son opciones legítimas ambas, con diferentes resultados estéticos, claro, no daré ejemplos. Yo, personalmente, soy un perfeccionista o eso creo, y trabajo los textos con todas las herramientas de aumento que encuentro. Entre ellas, la autocrítica, que si es auténtica, es una lupa de bastantes aumentos.  


Cuál sería su aforismo favorito, propio y ajeno. 

Por educación, empezaré por el ajeno: “La libertad no necesita alas, lo que necesita es echar raíces” de Octavio Paz.

El mío sería, "Procura hacer de tu vida un lugar habitable: no existe otro, las vidas de los que conviven contigo van incluidas en la tuya. 



Álvaro Medina de Toro
III Premio Internacional Cuadernos del Laberinto de Pensamiento
Se editará próximamente en la colección, Anaquel de Pensamiento 






jueves, 18 de agosto de 2022

A la sombra del álamo blanco - La Casa del Caño y el Jardín de los melancólicos, el paraíso de Jaime Gil de Biedma - Nava de la Asunción, Segovia

 


"Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno", 
    Jaime Gil de Biedma

En Nava de la Asunción, Segovia, se encontraba el paraíso del poeta Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929 – 1990) una casona familiar llamada por los lugareños la casa del Caño por estar al lado de una fuente, que se prolongaba en idilio armonioso con un jardín inusual en la meseta castellana por su diseño y especies que lo poblaban. El conjunto era un inmenso patrimonio procedente de un mayorazgo y los padres del poeta le dieron un gran esplendor, amueblaron con gusto la casa y la huerta fue en parte ajardinada, se construyeron cabellerizas, una piscina, una cancha de tenis y el llamado, Jardín de los Melancólicos en torno a una gran rosaleda. 

La madre de Gil de Biedma, María Luisa Alba, educada en Inglaterra, se encargó personalmente de la mejora del jardín, encargando a un paisajista francés la continuación apropiada a una gran casa señorial del siglo XVII.
"Primera salida al jardín después de veintinueve días de cama. Algo como una embriaguez, una felicidad enorme, apacible. Me instalo a la sombra del álamo blanco -más viejo el pobre, con muchas menos ramas- y pronto dejo a un lado los papeles para dedicarme por completo a mi hora de aire libre, a la maravillosa lentitud de un día clásico de agosto, sin una sola nube. Distingo cada olor y cómo varía y se suma a todos los otros: el de la tierra caliente, el de la acacia a mi espalda, el de los setos de boj que ahora ya sé a qué huelen: a siglo XVI. Aroma gazmoño de las petunias en los arriates soleados. Y cuando la brisa gira y viene del lado del pueblo, olor a humo de leña de pino, que es toda la guerra civil para mí. Además es domingo y hay campanas", Jaime Gil de Biedma en una carta a Carlos Barral mientras se recuperaba de la tuberculosis en 1956.
En la Casa del Caño, la familia pasó los tres años de la guerra civil, "fueron, posiblemente, los años más felices de mi vida, y no es extraño, puesto que a fin de cuentas no tenía los diez", escribió en Retrato del artista. Se escolarizó en este pequeño pueblo segoviano y volvía a Nava de la Asunción siempre que podía. Allí invitó a sus amigos, Carlos Barral o Juan Marsé que finalizó en la casona su novela Ultimas tardes con Teresa publicada en 1965. En su paraíso de Nava, el poeta pidió ser enterrado en el panteón familiar en donde reposa junto a sus padres.

El itinerario de los lectores en este municipio de apenas tres mil habitantes comprende en la actualidad no la casa que los herederos han vendido, sino un cuidado museo dedicado a su memoria, Estación de Encuentrocuya visita guiada realiza con gran esmero Clara, un paseo por la plaza dedicada a Gil de Biedma y la visita al cementerio en donde está enterrado.

El municipio cuida con orgullo la memoria del poeta y convoca desde hace casi dos décadas, el Premio Poético Internacional, "Jaime Gil de Biedma y Alba"


Estación de Encuentro, Museo Jaime Gil de Biedma
En la puerta se cuelga un cartel con el teléfono móvil de la guía, Clara para solicitarle nuestra visita si no podemos acudir en ese horario.
Soliciten visita también por mail, aquí.
Nava de la Asunción, Segovia. 




martes, 12 de julio de 2022

La poesía necesita tiempo - No riegues mi árbol de jade, Andrea Mijangos, poeta

 


Así, quemada y perdida
hasta que llegue a cero.
Andrea Mijangos

Tiempo, eso es lo que Andrea Mijangos cree que debe tener, como mínimo, un poeta para poder trabajar con dedicación y rigor. Después de años de escritura, Mijangos se decidió a publicar su poesía y a esta decisión le siguió otro desafío, no basta con escribir poemas. Éstos han de conformar un significado, han de vertebrarse en un poemario. 


No riegues mi árbol de jade es el primer poemario que has publicado. Qué cambia, si es que lo hace, en el quehacer poético de trabajar guardando en un cajón a decidirse a publicar.

Llevo escribiendo poesía desde la adolescencia. De hecho, muchos de mis primeros poemas se han perdido, otros los he podido recuperar ahora y los estoy intentando transcribir y aunar por épocas. Con diecisiete años llegué a estar muy “en el mundillo”, estuve cerca de publicar, pero desde entonces había asumido que el lugar para mis poemas era, como dices, el cajón. Apenas dejaba leer a nadie lo que iba escribiendo. A partir de la pandemia y de una baja laboral que arrastro desde hace casi dos años intensifiqué el ritmo de la escritura. Escribí No riegues mi árbol de jade en unos tres meses, durante el verano del año pasado. En marzo y abril había escrito otro poemario completo, durante un ingreso, y en otoño cerré un tercero con los poemas de los dos últimos años. De repente me vi con tres poemarios con cierta entidad, que se sostenían por sí solos, así que vi claro que tenía que intentar publicar. Pablo Méndez, editor de Vitruvio, me llamó un día y me dijo que le gustaban los tres. Que quería apostar por ellos, por mí. Aunque no ha pasado mucho tiempo, yo ahora leo el libro y cambiaría una y cien cosas. Pero el hecho de publicarlo ha logrado insuflarme un poco más de confianza. Además, escribo ahora con la idea global de proyecto, más que la de esbozar poemas sueltos en los que no vuelvo a pensar. Estoy actualmente trabajando en un nuevo poemario que sigue una línea muy concreta y que me hace tener más disciplina. Sin duda conlleva más lectura, más reflexión y más organización. 


La poesía parece tener más seguidores que nunca, llena teatros e inunda las redes sociales. ¿A qué crees que es debido en estos tiempos que no parecen precisamente poéticos?

En primer lugar, creo precisamente que el hecho de que los tiempos sean poco poéticos invita a la poesía. El arte está en un lugar reivindicativo en el que ha de hacerse notar más cuanto peores son las circunstancias. Y la poesía creo que es el ejemplo más claro. Escribir desde el dolor, desde el abatimiento o desde la conciencia social ha sido siempre uno de los motores principales de la poesía. En ese sentido no lo veo incongruente. Por otro lado, aunque nadie tenga la potestad de dictaminar qué es o no es la poesía- creo que es entrar en un debate mucho más engorroso- las redes sociales están viralizando un tipo de poesía que me hace dudar y me inquieta. Ya sabes, frases cortas, versos que parecen refranes o lemas de autoayuda, que al ser cortos, rápidos, visuales y, casi, endémicos se compran con facilidad por cualquier tipo de público que se sienta identificado. Está bien normalizar sentimientos, sensaciones y que las redes ayuden a ello. Pero tengo la sensación de que eso no acaba de aportar nada positivo al arte. Parece que se tacha de elitista a quien comparte esta opinión, pero no hay nada menos elitista que apagar un rato el móvil e ir a la biblioteca y a leer a Dante, a TS Eliot, a Zurita. Me inquietaría menos la deriva que puede estar tomando el concepto de poesía actual. Lo cual no quita para que haya poetas actuales extraordinarios a quienes es un placer leer. En ese sentido, el trabajo de difusión que hacen algunas editoriales más pequeñas como Letraversal, La bella Varsovia o Vaso Roto es encomiable. 




Desde Pessoa a Rubén Darío, sus citas son pórtico a tus poemas. El lector encontrará así otra referencia personal.

Lógicamente escogí citas para mi poemario que entendía iban en consonancia con sus diferentes partes y poemas, y por supuesto respeto y celebro a todos los autores citados. De hecho, posiblemente mi poema favorito de todos los tiempos, de haberlo, es Tabaquería, de Pessoa, que menciono en el libro. Pero es que tengo una cantidad de referentes poéticos inconmensurable, llevo leyendo y comprando poesía más de veinte años y cada día me sorprendo con algo nuevo que no había descubierto, o no había tenido tiempo de leer hasta el momento. Sin embargo, si tuviera que elegir mis poetas referentes de cabecera serían Sylvia Plath, Anne Sexton y Leopoldo María Panero. Es posible que tenga que ver con mi identificación personal con sus temas, sus biografías y sus voces. En la poesía confesional me siento muy cómoda, aunque poco a poco intento despegarme un poco de ella para abordar otros puntos de vista. Últimamente estoy leyendo más voces femeninas del siglo XX que me están llenando casi tanto como Anne y Sylvia: Marina Tsvetaieva, Sharon Olds, Idea Vilariño, Blanca Varela, Anne Carson. Y luego, por supuesto, están Rilke, Baudelaire y Eliot, triada sin la cual no creo que fuera posible entender, escribir o leer la poesía.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión qué es la voz.

Bueno, ¡la poesía actual me parece mucho más que eso! Conseguir una voz propia parece uno de los retos, está claro. La voz es la manera de expresar los sentimientos, experiencias e impresiones del yo lírico. En la poesía autobiográfica, o confesional, a menudo ese yo lírico coincide con el yo modal; es decir la voz poética y la voz lírica se confunden hasta un punto que es imposible distinguirlas. En poemarios como No riegues mi árbol de jade hay una voz muy potente, muy constante, que se manifiesta en forma de aullido, de grito. Cuando la poesía surge del dolor y está narrada en primera persona, es más fácil percibir esa voz, y la unicidad de esta. Creo que Anne Sexton dijo algo a este respecto: “Un escritor es alguien que con unos muebles hace un árbol. Todos los poetas mienten". En el árbol de jade hay mucha verdad, pero lo importante de la voz es que todo se perciba real, coherente, unificado. Incluso lo que es pura ficción. 


En este poemario hay algún poema que pase desapercibido y en cambio, para ti, tenga una significación especial.

No me había preguntado nunca esto. Al contrario del poemario en el que trabajo actualmente, los poemas del libro fueron escritos en diferentes momentos, en unos meses de crisis bastante acuciada en que a la vez se dio el maravilloso fenómeno en que encontré a una persona que me devolvía las ganas de vivir. Esa dualidad sufrimiento y muerte versus relación amorosa en sus primeros estadios se va encontrando a lo largo del poemario en distintas ocasiones. Creo que esto se manifiesta en un verso en el que ni yo misma había reparado lo suficiente. Fue Luis Rosales Fouz, en la presentación del poemario, quien hizo hincapié en el mismo y me hizo reflexionar acerca de la importancia de esta doble voz. Hablo de los versos que pertenecen al último poema, después: “y aún así, aunque no quiero que toques mis plantas/ la respuesta es sí”. Creo que proporciona la respuesta; el aliento necesario para enfrentar todo el resto de la obra. Consideraba muy importantes los últimos versos del poemario y personas que lo han leído me dicen que es “demasiado duro”. Es posible que lo sea, pero entonces invito a todos a reparar en ese debate interno en que la respuesta es siempre “sí”. Y eso es lo que después de épocas tan duras, me mantiene aquí, respondiéndote a esta entrevista.


En tu opinión cuál será el principal inconveniente para el quehacer poético hoy en día. 

Es frustrante pensar que no existe la profesión de poeta y ya. Es lo que me hizo dar un paso atrás cuando tenía diecisiete años y lo que me hizo pasar unos cuantos de secano. Después de estar ocho, nueve, diez horas trabajando de algo completamente opuesto a tu pasión, es difícil que broten los versos. Y en esa tesitura se encuentran la mayor parte de los que se dedican a la poesía hoy día. Casi todos tienen otra ocupación que les da de comer, con suerte está relacionado con el mundo editorial, la traducción, el periodismo, pero en otros casos nada más lejos de la realidad. Mantenerse firme y leal a la vocación es difícil cuando uno no tiene nada que llevarse a la boca. O cuando uno llega tan agotado a casa que solo llega a ponerse una serie de Netflix de fondo, o bucea en las redes sintiéndose cómodo al encontrar algunos ripios ocurrentes, románticos, o en los que es sencillo reconocerse.  Aquí volvemos a la cuestión de la que hablábamos antes. Es un círculo vicioso. Sin duda habría que potenciar el trabajo del poeta mediante fondos, becas, estancias formativas, programas de convivencia… Parece que estamos cómodos con la idea de que sea así, con la imagen del escritor arruinado en vida, creando de sus miserias y pese a sus miserias. La poesía es arte, pero sin dinero y sin tiempo sobrevive a duras penas. 


"Tengo algo dentro de mi
que es como un perro que muerde;
es como una sabandija en la yugular
es como un yogur caducado, casi líquido (...)"
                 



Andrea Mijangos


miércoles, 29 de junio de 2022

Escribir poesía es interpretarse a uno mismo - Diálogos con mi perro Sancho, Antonio Perán Elvira, escritor y poeta.



En una entrevista anterior con motivo de la publicación del poemario Discurso de blanda y firme, el escritor y poeta Antonio Perán Elvira hablaba sobre la versificación clásica que nunca ha abandonado y del proceso de su escritura que incluía un lector de confianza. Ahora se propone reeditar todos sus libros que estaban publicados en distintos sellos bajo una misma editorial y ha comenzado con el sobrecogedor, citando sus propias palabras, Diálogos con mi perro Sancho en el que el poeta llama a escuchar una voz con soledad de hombre. 


Reeditas un poemario anterior.

Sí, Diálogos con mi perro Sancho es una reedición. Me encuentro muy satisfecho con Cuadernos del Laberinto, y en especial con Alicia Arés, y quiero que todos mis libros estén en esta editorial.

De los cuatro libros que he publicado: Diálogos con mi perro Sancho, En la Mansión de los Céfiros, Vía crucis y Discurso de Blanda y Firme, posiblemente este primero sea el más lírico de todos; consiguientemente, creo que es el más apto para los que identifican poesía con poesía lírica. En particular, los Diálogos con mi perro Sancho son un sobrecogedor canto acerca de la soledad, que tiene como protagonistas a un hombre y su perro. Está claro que el perro no se siente solo, porque está con su amo, pero no se puede decir lo mismo del amo, porque, primero, su soledad no es voluntaria y, segundo, como dice en uno de los poemas “Porque tú tienes bastante con lo poco que recibes; yo preciso, sin embargo, lo que estimo que merezco”. Y eso que en principio puede parecer una inmodesta alusión a sus méritos, no es otra cosa que una dolorosa manifestación del abandono que siente, como se observa a lo largo de todo el libro. Hay que esperar al final para conocer cómo intentará superar su soledad.




Has recibido varios premios por tu labor poética pero cuál es ese poema que quizá pase más desapercibido entre tus lectores y tu consideras muy personal.

 Ante preguntas como ésta, siempre me viene a la memoria la reflexión que hacía el Quijote sobre los hijos intelectuales, y que venía a decir que, si un padre se equivoca al enjuiciar a sus hijos biológicos, mucho más se equivoca al enjuiciar a los intelectuales. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, aunque también hay que decir que, fuera del autor, también existe la diversidad en la valoración de su obra. Imaginémonos, por ejemplo, preguntando a un determinado número de personas por el mejor poema, según ellos, de García Lorca. Seguro que tenemos garantizada la diversidad, y posiblemente ninguno de esos poemas estaría en la selección que hiciera el propio autor.

En cuanto a mí, tengo la ventaja de que suelo centrarme en la producción de libros, pero seguro que tampoco coincidiría en la valoración de éstos respecto al común de los lectores. Por lo que se refiere a los Diálogos con mi perro Sancho, tengo que decir que para mí es un libro muy especial, porque es el primero que publiqué, y con esto pasa como con los hijos, que el primero tiene algo a su favor, que no tienen los demás. Si a esto añadimos que en este poemario los sentimientos andan a flor de piel, más que en ningún otro, esa especialidad de la que hablaba queda más clara todavía.

Si hablamos de poemas sueltos, tengo un poema que se llama “No le digas nada”, que es el que más me conmueve, pero estoy convencido de que a todo el mundo no le pasaría lo mismo, porque mi realidad es solo mía e imposible de transferir a los demás.

“No le digas nada.
Mírale, si quieres,
disparando rosas
con ballesta franca;
siempre que de Venus
no confunda flores
la sonrisa blanda,
y le dé su dosis
a la abeja triste
de cordero y pascua.
Piensa en él con esa
persuasión de brisa
que acaricia y calla;
aunque en el ensueño
se acurruque el iris
contra la nostalgia,
y sin que los virus
del amor trasluzcan
la verdad del agua.
No le digas nada.
Tócale, si acaso,
a sutiles pulsos
de gorrión en rama;
que perciba el humus
de tus latitudes
bajo las sandalias,
y un remoto impromptu
para clave y codo
sobre la casaca.
Quiérele, no obstante,
sin dejar aviso,
pero con palabras
no cultives cactus
en su bien estéril.
Llévale hasta el alba,
bríndale un oasis...,
pero, si es inútil...,
no le digas nada”.


Cómo es Sancho para que merezca ser destinatario de todo un libro de poemas.

                “Es un pastor de verdad, como veis,
y la razón de que siga teniendo
motivos para vivir con provecho,
aunque la oveja soy yo ciertamente.
Persigue a las decepciones con furia
hasta borrarlas de los almanaques,
porque en su mente no dejan constancia;
tolera a las añoranzas, en cambio,
pero mejor cuando están en el fondo,
porque reclama su sitio en el agua;
y a mí me quiere por mí simplemente”.

Ese es Sancho. Pero, sobre todo, Sancho es nuestro, que es lo que le hace distinto de los demás. En su modestia, no pretende ser mejor que los otros perros, pero, a diferencia de éstos, tiene algo que ellos no tienen por el momento, y es que Sancho es nuestro. Tampoco le preocupa ser considerado un simple recurso literario, porque sabe que no lo es, aunque le agradece a la literatura que su memoria no se pierda con los que disfrutaron de él. 


Uno de tus lectores dice, en la referencia de la editorial, que gracias a tus poemas se aficionó a la poesía (quizá las cosas salen gratamente por donde menos se espera).

Todos los escritores esperamos que lo que escribimos guste. No me atrevería a decir que escribimos para que guste lo que hacemos, pero, desde luego, nos encanta significar algo para quien nos lee. Si a eso añadimos que podemos contribuir a la afición a la lectura de alguien, la satisfacción es todavía mayor. Dadas las características de los Diálogos con mi perro Sancho, pienso que se presta precisamente a eso, porque, la gente que no esté muy metida en poesía, puede que se vea atrapada por la sencillez de su lenguaje, lo creíble de las situaciones que se plantean o lo común de los sentimientos que se expresan.


Qué te permite expresar la poesía que no te permitiría expresar la prosa.

  "Poesía es un decir de tal valía,
que arrastra a la conciencia en su corriente,
y anega el corazón profundamente,
por no se sabe qué melancolía. 
¿que qué más del decir? Que es necesario
que llegue a florecer, y a ser preciso,
con habla terrenal de paraíso,
andar de caminante solitario,
morral según tal cual itinerario
y un algo de canción al modo liso”.

Aunque puede que no sea exclusivo de la poesía, sí que es cierto que ésta permite eso que llaman “la expresión de lo inefable”. La cosa estaría ahora en ver si la prosa permite o no esa expresión. Yo no voy a decir que no, por respeto a los que escriben en prosa, pero sí que creo que la prosa es más plural en el tratamiento de situaciones de todo tipo, y sobre todo de lo perceptible, mientras que la poesía se centra más en el mundo interior y el sentimiento. ¿Y por qué ese empeño en describir el mundo interior y el sentimiento? Pues creo que tiene algo que ver con tres versos de ese soneto al que antes hacíamos referencia:

                “Poesía es un sentir, tan imponente,
que hace de la gente, que así siente,
intérpretes del alma y la armonía”.

Puede que esto suene demasiado pretencioso, por lo que vamos a decir que los que escribimos poesía estamos empeñados en interpretarnos a nosotros mismos.


Cuál es tu camino como poeta: una mayor sencillez, concisión. 

Lleguemos a ello por exclusión: lo de la mayor sencillez es algo que no contemplo, porque cada uno escribe como escribe y es muy difícil que lo haga de otro modo. Recuerdo al respecto una anécdota que contradice lo que acabo de decir, pero no en mi caso. Resulta que el hermano de Héctor Gagliardi le dijo un día que a sus amigos no le gustaba cómo escribía, porque no le entendían, y desde ese momento empezó a hacer sus poemas en un lenguaje más popular. Esto por lo visto lo pudo hacer Héctor Gagliardi, pero yo no lo hubiera podido hacer. En cuanto a las formas métricas nuevas, es algo que no me preocupa en absoluto: hay veces (muchas) que utilizo formas clásicas en mis poemas y me siento muy a gusto haciéndolo. En otras ocasiones utilizo formas propias, pero lo de que sean propias o de otro en ningún caso se convierte en un objetivo. Consiguientemente, me quedo con lo de la precisión en la expresión, y además es rigurosamente exacto, porque no son pocas las veces en que me sorprendo a mí mismo diciéndome que lo que estoy haciendo no es exactamente lo que quiero hacer.


Antonio Perán Elvira
Editorial Cuadernos del Laberinto



             




sábado, 25 de junio de 2022

La belleza ha de ser la respuesta a nuestro tiempo - Rafael Navea, poeta

 


Si hubo aves, fueron 
de paso. La noche
terminó muy pronto.
        Rafael Navea

Rafael Navea ha publicado un segundo poemario La horizontalidad sin fisuras, un largo canto al amor y también, puntualiza el autor, al desamor. Se cierra con algunas páginas de aforismos, "una novela en una línea", como él mismo define a este género. Cree que el éxito de la poesía en nuestro tiempo se debe a que miles de voces silenciadas han encontrado en ella una salida a la angustia y a la incertidumbre, aunque advierte que un verso puede ser un veneno para no afrontar lo inevitable.   

Este año has firmado en la Feria del Libro de Madrid.

Es la primera vez que acudo a la feria como autor. Siempre la he vivido desde el otro lado, como lector, y es una sensación extraña. Por una parte, te sientes como un impostor, porque no te ves diferente de todas esas personas que ves pasear frente a ti y curiosear los libros. Y por otro lado, es muy reconfortante compartir ese espacio de intimidad con aquellos que eligen tu obra entre miles para llevársela a casa, en ese momento solo piensas en que ojalá no les decepcione y hagan suyas tus palabras escritas.


Un primer poemario, Cicatrices y ahora un segundo, La horizontalidad de sin fisuras. Cuál es la evolución. 

Creo que el paso del tiempo es lo que marca la pauta de este libro con respecto a mi primer poemario, Cicatrices. Según avanzan los años uno empieza a hacerse preguntas acerca de las decisiones que ha tomado en su vida, los errores, las incertidumbres…Y como aglutinador de todo ello está el tiempo. El tiempo te derrota, te recuerda lo pequeño que eres frente a un devenir caprichoso. El tiempo te da y te quita, nunca te pone en tu lugar, pues hagas lo que hagas siempre estarás en el sitio equivocado. El tiempo te traiciona y te hace envejecer, pero mantiene jóvenes y frescos los recuerdos, y ahí está el gran engaño, la falacia mayor. Nada de lo que rememores existe ya, y todos los poemas, todos los versos solo cobran su sentido en una dimensión que pertenece al autor, es su opio, el veneno que mantiene la vana esperanza de alcanzar algo que nunca llegará a materializarse.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión, ¿qué es la voz?

El poeta aspira a ser la voz que resuena en el corazón del otro, sus versos, casi siempre en primera persona, necesitan de la complicidad del lector. Compartir una emoción o un sentimiento es vital para la identificación. Y tal vez ese sea el mayor reto en este arte de juntar palabras, la apropiación por parte de quien nos lee de todo aquello que transmitimos con mayor o menor precisión. Entre ser el personaje o crear al personaje yo elijo lo primero, aunque mi mundo interior se mimetice necesariamente con el lector en una sinergia de palabras, sonidos y, por supuesto, de voces sincronizadas, que nada tienen que ver con la comunicación convencional. Un lenguaje compartido, atípico y codificado que nos acerca sin conocernos al corazón del otro.


La horizontalidad sin fisuras incluye aforismos, un género que parece tener cada vez más seguidores. 

Decía el escritor ucraniano Leonid Sukhorukov que un aforismo es una novela de una línea. Yo creo que es esencia y sentencia, un chispazo, una declaración de intenciones. Y es eminentemente poético, porque busca el impacto y la reflexión del lector. La complicidad, la identificación.

Probablemente el tirón que ha tenido la micropoesía en redes sociales como Instagram ha hecho que muchos poetas y escritores adapten su estilo a esta forma de comunicación condensada y fugaz, en un tiempo en que se devoran contenidos y nos convertimos en lectores verticales. Así, el aforismo es asimilado y se adapta a un lenguaje común.

Yo incluí en mi libro, a modo de epílogo, cien aforismos que buscan esa complicidad con el lector en estos tiempos de confusión y espanto, aunque reconozco que me siento más cómodo en una estructura más extensa, desde el punto de vista poético.



Cuáles son tus poetas de referencia.

He leído poesía desde que tengo uso de razón, y cada autor me ha dejado un poso desde el que construir mis versos. Hay un grupo de poetas, todos ellos pertenecientes a la generación de los años 50, que despiertan mi curiosidad y mi admiración en mis tiempos de adolescente. José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Carmen Martín Gaite, Francisco Brines, Ángel González, Claudio Rodríguez… Esta generación tiene un tono más vital e intimista que social, consecuencia lógica de la época oscura y triste que vivieron y, en mi opinión, sus poemarios reflejan el grito apagado de millones de voces silenciadas.

Si bien es cierto que los poetas con los que me doy una tregua como lector cuando no escribo son más coetáneos de mi tiempo, y de ellos destacaría a Luis García Montero, que para mí condensa todo lo que debe transmitir la poesía. A Rubén Tejerina lo descubrí hace algunos años y también consigue emocionarme. Y últimamente leo a Manuel Vilas, quizá más conocido por sus novelas pero su faceta poética es descomunal.

 

La poesía es un género en auge, a qué crees que se debe en un tiempo que no parece precisamente poético.

¿Malos tiempos para la lírica? Tal vez por eso es el momento de reivindicar la poesía frente a una literatura de consumo casi compulsivo. Quitarle esa etiqueta de género minoritario y friki y hacerlo accesible al lector ocasional, a los mayores, a los jóvenes...Y creo que los movimientos van en esa dirección, hay una apuesta de las editoriales por nuevos autores, jóvenes la mayoría de ellos, que conectan con una generación que no admite clichés y busca un lenguaje nuevo, directo y reconocible. En esa línea y como comentaba antes con respecto a los aforismos, el papel de las redes sociales como difusoras del género poético han impulsado muchísimo su visibilidad. Con esto no quiero decir que todo lo que se publica tenga una calidad incuestionable. El fenómeno de la autoedición ha universalizado la posibilidad de publicar miles de manuscritos descartados y casi olvidados, pero a mi entender se ha apostado más por la cantidad que la calidad y hay cierta saturación en el mercado. Con todo, la política de premios y certámenes seguida por muchas editoriales da visibilidad a autores emergentes que están transformando el panorama poético actual, y suponen aire fresco y una renovación de la propuesta literaria.

En tiempos de guerra, de desigualdad, de incertidumbre, la poesía se tiene que reivindicar desde un lenguaje de compromiso y transformación, ya lo hemos visto en otros momentos de la historia, versos que se convirtieron en himnos como el de Gabriel Celaya y sus estrofas cargadas de futuro. Belleza en respuesta a estos tiempos feos, y si es en forma de poesía, mejor.


Balance

Otro verano.
Se murió mi planta.
Cerraron los bares.
Tiré cenizas al mar.
Se fue gente buena.
Maldije tu nombre.
Deseé otros cuerpos.
Soñé con mi padre.
Me gané el olvido.
Leí a Boris Vian.
Nevó en agosto.
La luna se escondió.
Me vestí de negro.
Mataron a diez mujeres.
Prohibimos los abrazos.
Los pájaros tomaron el cielo.
Terminé este poema.
No aprendí nada de la vida.



Olé Libros Editorial





viernes, 17 de junio de 2022

Qué es la cultura - En el vientre de la ballena de Diego Moldes, ensayista e historiador de cine

 



"Quería generar un debate", explicó ayer el ensayista e historiador de cine Diego Moldes durante la presentación de su nuevo libro, En el vientre de la ballena, editorial Galaxia Gutenberg "sobre qué es la cultura y el declive de las humanidades, por eso el veinticinco por ciento de este libro es colectivo para suplir mis carencias".

Acompañado del escritor Eloy Tizón, "el Chejov español", en palabras de Moldes y del periodista Jorge Morla y del editor Fernando R. Lafuente, y entre los libros que constituyeron la biblioteca de Ortega y Gasset, la tarde se convirtió en una reflexión compartida con el público acerca de qué engloba la palabra cultura, qué quiere una sociedad preservar de ella y qué debe dejar morir.

Las preguntas habituales acerca de la cultura valiosa, porque el debate sobre alta y baja lleva décadas obsoleto, el papel de la educación y el cambio que abre Internet, "estoy convencido de que estamos viendo apenas el comienzo de su desarrollo", se enriquecieron con nuevas preguntas sobre el papel de los videojuegos o el declive generalizado de la lectura.

"La forma organizada del sentido de la vida", citó Moldes, "eso es la cultura".

"Yo partiría de la emoción que es lo que nos acerca a leer y el entusiasmo que es lo que lleva a compartir con otros", Eloy Tizón.






jueves, 9 de junio de 2022

Flores. El esplendor de la tierra, Maribel Orgaz en la Feria del Libro de Madrid 2022


 

Los antiguos creían que a cada estrella le correspondía una flor y no dudaban en cruzar todos los mares navegables para buscar flores nuevas en tierras desconocidas. Amamos las flores al igual que amamos las estrellas y en nuestro sencillos paseos campestres o urbanos podemos disfrutar de la belleza de girasoles, amapolas, rosas silvestres, malvas, lirios o margaritas.

Las flores encierran una lección: nos enseñan que hemos de florecer - a pesar de que el esplendor será breve-, nos invitan a hacer cosas maravillosas, nos consuelan y dan alegría a nuestro corazón.


Los días 10 de junio por la tarde y 12 de junio por la mañana estaré firmando en la Feria del Libro de Madrid, en el Parque de El Retiro, en la caseta 306 de la editorial Cuadernos del Laberinto.


martes, 7 de junio de 2022

Un toque de fuego en la torre más alta - Ávila, ciudad alada - La gloria de Don Ramiro, Enrique Larreta en el Torreón de los Guzmanes

 


En 1902, y por azar, el diplomático Enrique Larreta visita Ávila, desde la habitación de su hotel contempla la catedral en el anochecer "con un toque de fuego todavía en su torre más alta", el flechazo fue instantáneo, abandona todos sus proyectos de escritura y decide fabular sobre las aventuras y desventuras de un noble abulense en el siglo XVI. 

A Larreta le llevó cuatro años escribir La gloria de don Ramiro y cuando se tradujo al francés fue en best-seller en toda Europa. En español, la editorial Austral realizó más de veinte ediciones.

"En La gloria de don Ramiro, la luz ambiental, el rayo del sol o de la luna, los reflejos, destellos, relumbres, rubores y transparencias, son con mucha frecuencia los auténticos protagonistas del momento, y las cosas no son más que la materia necesaria para que los juegos de la luz se manifiesten",  Adelia Lupi, hispanista. 

Hasta el 1 de julio, en el majestuoso Torreón de los Guzmanes, "una de las casas nobles más bellas de la ciudad", se encuentra una exposición exquisita, fruto del empeño personal del pintor José Luis Pajares que es también comisario de la muestra: "esta es la novela más transcendente que ha tenido Ávila y pertenece a la ciudad al igual que la muralla y la catedral".

La Gloria de Don Ramiro, elogiada por Benito Pérez Galdós y admirada por Miguel de Unamuno, "que paradójicamente no captó el humor y la ironía del texto", según detalla Sofía Irene Cardona-Colom de la Universidad de Puerto Rico; se tradujo al ruso, se editó con gran cuidado para los estudiantes de español en Estados Unidos y dio lugar a un proyecto musical, "que podría haber sido la primera ópera en lengua española", según Pajares "pero la colaboración entre Manuel de Falla, Ignacio Zuluaga y el propio Larreta no terminó de cuajar. Sin embargo", puntualiza, "existe otra ópera inédita del compositor Luis de Cobos Almaraz".

"La novela", reflexiona el también coleccionista, José Luis Pajares que donará parte de los fondos expuestos al Archivo Histórico de la Diputación de Ávila, "es un alegato contra la intolerancia y a favor de la convivencia entre razas, Don Ramiro no es cristiano viejo y esa es su tragedia".

Enrique Larreta, uno de los hombres más acaudalados de la Argentina de principios de siglo, fue también pintor y dramaturgo y dado el éxito de su novela, encargó al dibujante ovetense Alejandro Sirio conocido simplemente como Siro, elaborar las ilustraciones para una edición de lujo "he logrado reunir tres ejemplares y uno de ellos, quizá la pieza más sobresaliente para el visitante, se expone en la muestra", Pajares.

Durante un año, Siro se encerró "como un paciente monje" y elaboró más de 200 dibujos, algunos de los cuales se exponen en torno al patio "entre columnas toscanas" del Torreón de los Guzmanes. Larreta pagó generosamente al ilustrador que pudo visitar París y conocer a Picasso o Derain gracias a ello. "La gloria de Don Ramiro ilustrada por Siro marcó un antes y un después en la historia editorial de Argentina". 

"En esta Avila caballeresca y monacal, Enrique Larreta revivió con tanta exactitud histórica y equilibrada nostalgia y sensibilidad el aristocrático, exclusivo, complicado, irracional y sublime Siglo de Oro", Adelia Lupi.

"Ávila es una ciudad inverosímil, sólo la pasión heroica y la pasión divina han podido levantar ciudad semejante. Cíñela una muralla única en Europa por su intacta grandeza (...) Ávila es una ciudad alada", Enrique Larreta.

En una revista de la época, daban cuenta de una nueva visita del argentino a la ciudad, "nuestro país le recibe como propio y con ufanía, no es un viajero más, comprende nuestros sueños y nuestros impulsos, nuestras grandezas" Letras, Artes Ciencias. 




La Gloria de Ávila
Exposición en torno a La Gloria de Don Ramiro
Colección José Luis Pajares - Dibujos Alejandro Sirio
Ciclo de conferencias
Hasta el 1 de julio - Acceso gratuito 



viernes, 3 de junio de 2022

Yo caminaré despacio por mi camino - Simona Popescu en la Feria del Libro de Madrid 2022


Recuerdo que el profe de geografía decía:
«Haz el favor de mirar el mapa»,
viajes SOLAMENTE en papel
para los jóvenes rumanos.

"La poesía en Rumanía ahora es cool", respondía con humor la poetisa Simona Popescu "pero hubo un tiempo, hacia los años 90 sin festivales ni lecturas públicas que la hicieran visible que estaba de capa caída", explicaba a su llegada a la Feria del Libro de Madrid. Popescu escribió entonces esperanzada, Lucrări în verde sau Pledoaria mea pentru poezie que podría traducirse como Trabajos en verde (2006) una mezcla de poemas y textos en prosa, "un alegato a favor de la poesía". 

Simona Popescu (Codlea, 1965) ha publicado libros de poesía entre los que destacan Noapte sau zi, poezie  (Noche o día, 1998) y el citado Trabajos en verde, ensayos, un estudio del poeta Gellu Naum y una novela, Exuvios (1997) que reúne "muchas de mis obsesiones poéticas acerca del sueño y la metamorfosis". 

Llegada esta mañana a Madrid, los lectores en español están de suerte, ya que pueden acercarse al fin a su poesía en la antología de 17 poetas rumanas recogidas en Sombras, incendios y desvanes (1961-1980) que forma parte del proyecto de la editorial Vaso Roto y que referencié en esta página.

¿La poesía tiene nacionalidades? Popescu respondía esta tarde frente a la caseta del Instituto Cultural Rumano, "ese fue también un debate entre los poetas Ezra Poung y Harriet Monroe y está en uno de los versos de mi poema Me importa un comino (Puţin îmi pasă có). La poesía no tiene nacionalidad es para una minoría que habla el idioma de la poesía". 

¿Estáría de acuerdo con la expresión del poeta Juan Ramón Jiménez, para una inmensa minoría? Popescu sonríe y asiente. 

Traducida a varios idiomas y presencia  habitual en los festivales poéticos de numerosos países, desde Alemania a Francia, Italia, Austria, Polonia y también España, Simona Popescu es profesora de Literatura Rumana en la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest y tiene un recuerdo nítido de su primer viaje a Madrid para participar en un encuentro con otros poetas en la Universidad Complutense, "me impresionó José Hierro que a pesar de su edad habló al auditorio con gran intensidad", "yo era la única mujer y era tan joven", recuerda sonriendo.  

¿A qué se debe, en su opinión, este éxito de la poesía que llena auditorios y festivales en tiempos tan poco poéticos? "Hay una ley de compensación en el mundo, nuestros sufrimientos, el dolor que ahora sentimos por la guerra, la poesía no consuela y nos ayuda a seguir siendo personas, a hacer un mundo mejor". 

Profesora de escritura creativa admira en sus jóvenes alumnos "su valentía al escribir aunque al principio sólo imiten a los buenos poetas". Quizá, reflexionaba en una tarde multitudinaria y soleada, "su poesía no sea buena en principio pero al igual que un jardín hay que permitir que crezcan las plantas mejores eliminando poco a poco, los malos versos. Los jóvenes cambian el mundo y son creativos y fuertes, hay que confiar en su inteligencia". 

Qué poema elegiría de esta antología para el lector español. Popescu señala Recuerdo ( Îmi amintesc ) "que es un collage de mi poesía desde que empecé a escribir".


Recuerdo
el ramillete de campanillas disperso sobre la tierra helada
y que uno de nosotros dijo mirándolo: «Igual que nosotros»
ese montón de renacuajos en la charca
–futuras ranas–
y que al mirarlos dijimos: «Igual que nosotros».
Recuerdo las plegarias que me inventaba.
                                                    (Fragmento)


Simona Popescu firmará ejemplares mañana domingo 5 de junio, desde 17h. en la Feria del Libro de Madrid en la caseta de la Editorial Vaso Roto. 

Ese mismo día, domingo, 5 de junio, pero por la mañana, a las 12h., en el Instituto Cultural Rumano, presentará Sombras, incendios y desvanes junto a la traductora Catalina Iliescu. 




lunes, 30 de mayo de 2022

Hay que escuchar a tus lectores - Enrique Vaqué Urbaneja, escritor

 


"La vocación me viene de niño", afirmaba Enrique Vaqué Urbaneja en una entrevista reciente, aunque su vida profesional haya estado dedicada a la empresa y no a la escritura de ficción. Admirador de los grandes narradores franceses, ha publicado su tercera novela, La tarántula roja en la editorial Sargantana. Un hombre y una mujer, un mundo hostil y competitivo y una relación que intenta salir adelante en varios países, "en lugares que conozco muy bien". El próximo 4 de junio desde las 17h. Enrique Vaqué estará firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, en la caseta del Grupo Editorial Sargantana. 


Tercera novela y cuál dirías que es la mejora en tu escritura. 

Me parece que lo más ha mejorado en mis novelas es lo que podríamos llamar “su arquitectura”.  Yo soy muy autocrítico y todo lo que me dicen los lectores lo considero y reconsidero. Mi primera obra,  Los colmillos del trópico, tenía arranque demasiado lento; luego se aceleraba progresivamente pero estaba desequilibrada. Ahora creo que me acerco más a mi objetivo de enganchar al lector desde la primera página. Mi segunda novela Los Señores del Fin del Mundo hubiera ganado mucho si en los dos primeros capítulos no hubiera una cierta repetición del ciclo narrativo, aunque las peripecias de ambos ciclos sean distintas. El lector no sabe por qué, en un momento determinado,  deja de leer con avidez pero, si te explica su experiencia,  tú sí lo puedes  analizar. En esta,  mi tercera novela,  no creo haber cometido esos errores. 


Qué te ha dado el ejercicio de tu profesión para ejercer como novelista.

Me dado la posibilidad de viajar por todo el mundo manteniendo reuniones de alto nivel, a un tiempo que me permitía ver a los desheredados del mundo. Gracias a lo primero fui  descubriendo  los mecanismos que los poderosos ejercen sobre los humildes Gracias a lo segundo, pude ver cómo este poder afecta a las vidas de los “últimos de la fila”. 


Chico-conoce-a-chica en la economía criminal y una trama entre diferentes países. Cuál es la dificultad con ese telón de fondo, sobrevivir individualmente o una relación sincera.

Ambos deseos entran en contradicción en los protagonistas. En un momento dado, tienen que elegir. Yo siempre fuerzo a mis personajes a elegir dramáticamente porque así muestran su verdadero ser. 


Qué comentarios te llegan de los lectores.

Lleva sólo mes y medio en el mercado, pero los testimonios van por la vía de que se deja leer con interés, que no pierde la tensión. Hay que gente que se la ha leído casi de un tirón. También me dicen que emociona, que pueden  ver a los personajes y seguir sus cuitas. 


Tarántula roja está publicada en la editorial Sargantana, cómo ha sido la experiencia.

Hasta el momento, excelente. Son gente muy joven pero muy profesional. Ponen gran  cuidado en el detalle y tienen una gran capacidad de organización. Les auguro un brillante futuro. 


Cuáles son tus escritores de referencia.

Sin duda, los de ese periodo que recorre las obras de Balzac- Zola- Maupassant. El realismo y el naturalismo. Será seguramente porque soy de formación en Ciencias y tiendo a ver la realidad según el método científico. Los escritores citados me apasionan, los leo y releo obsesivamente. Del siglo XX me quedo con Juan Rulfo, Vicente Blasco Ibáñez y Jorge Luis Borges. 


 
Enrique Vaqué Urbaneja
Editorial Sargantan



viernes, 27 de mayo de 2022

Todos tenemos un lugar en el que fuimos mejores - Rubén Espinosa-Cotcho, escritor



Rubén Espinosa-Cotcho envió a la editorial Sargantana su novela, Un hombre capaz de hacer felices a todas las mujeres y de inmediato, la editorial quiso publicarla. Ambientada en un lugar de especial significado para el autor, es la historia de un amor vivido y uno imaginado, uno realizado y otro que crece día a día con poemas y cartas. Gran lector de poesía, Espinosa-Cotcho ya tiene escrita una segunda parte. Del 6 al 9 de junio estará firmando en la Feria del Libro de Madrid. 


Escribir una novela es una tarea de largo recorrido, cómo ha sido el proceso.

En mi caso y al tratarse de la primera novela, ha sido, como tú bien dices, un largo proceso. Desde el momento que aparece la primera idea, una muy simple, hasta que va tomando forma, transcurre mucho tiempo y aparecen ideas que persisten y otras que se dejan en el camino, no se abandonan, pero se aparcan porque no encajan. No escribo planificando la estructura de la novela, me dejo llevar hasta que la novela va tomando forma, casi toma vida propia y se hace a sí misma, dejo que la novela me haga. Además, la propia historia, conlleva un considerable esfuerzo de documentación, que tal vez ha sido el viaje personal más apasionante y gratificante.


La novela está ambientada en el Ampurdán, ¿podría estar situada en otro lugar? 

Lo primero que debería contestarte es qué significa el Ampurdán para mí, es el territorio que conforma mi manera de ser, donde nací, me crie, donde aprendí de la vida y del amor. No imagino otro lugar en el que podría transcurrir esta historia, pero a la vez y, como digo en el preámbulo del libro, hay lugares que deberían de ser innombrables por lo que representan en nuestras vidas. Allí donde aprendemos a vivir y a amar, son territorios que permanecen inalterables, que para nosotros tienen más valor por lo que representan que por lo que son. Todos tenemos nuestro particular Ampurdán, ese lugar en el que fuimos mejores y nunca seremos ni más jóvenes ni más bellos, donde fuimos y somos capaces de hacer felices a los demás, pero sobre todo donde nosotros fuimos y somos felices. Cierto es que el Ampurdán es una tierra con unas connotaciones especiales: mar y montaña, su paisaje, la tramontana, la razón y la locura… y todo ello se refleja en la novela, pero insisto, Un lugar con mar es allí donde uno regresa para volver a la vida y a la senda del amor.


En la trama principal un amor se vive y otro se fantasea a través de poemas y notas. 

No fue algo premeditado, surgió, fue una consecuencia. Es cierto que el protagonista consigue volver al amor debido a ese cosquilleo que despierta en él esa historia de amor platónico que surge con una desconocida que habita su casa por horas y con la que se intercambia poemas y canciones, pero también gracias a recordar las historias de amor que ha tenido a lo largo de su vida y que han sido las que han conformado su manera de entender el amor, de saber qué es lo que busca al amar y de lo que huye, aquello que no estás dispuesto a renunciar. Llega un punto en que el personaje empieza a sentir tanto, siente tanto amor, tanto deseo y, por otro lado, es consciente que es imposible que esa historia tenga mayor recorrido o eso quiere o prefiere pensar, que ese sentimiento se refleja en él y el amor es tan atractivo a los ojos de los demás, te hace tan bello, que provoca que cuando lo atisbas desees alcanzarlo y, en ocasiones, ocurre que ese amor que desprendes puede caer en manos de alguien al que no iba destinado, pero que se hace valedor del mismo. Un amor no hubiera podido existir sin el otro, el protagonista no estaba preparado para amar, pero el propio amor lo libera y lo hace merecedor de ser amado.  



Tienes escrita la segunda parte, en qué has mejorado, qué has cambiado.

Creo que soy más directo, que en la segunda parte ocurren más cosas, aparecen más personajes, más escenarios. Gano en dinamismo, pero sin renunciar al estilo. Sigo la misma estructura de la primera, no podía ser de otra manera, pero me gustaría pensar, que una vez asentadas las bases, la segunda parte fluye más, es menos densa.


Qué te dicen los lectores, qué impresiones te están llegando.

Estoy muy contento de los mensajes que me hacen llegar y de que compartan sus comentarios e impresiones conmigo, siempre aprendes de todos ellos. Es curioso porque cada uno destaca o le llama la atención diferentes partes de la novela, supongo que cada cual se siente atraído por situaciones o propuestas con las que se identifica. Lo que más me gustaría es haber logrado que la gente consiga meterse dentro del universo de la novela, lograr que se pierdan por las calles de Un pueblo con mar, que disfruten con cada sorbo de vino, que sientan el olor del mar o el ímpetu de la tramontana, que saboreen cada palabra que resbala por los cuerpos, cada susurro, cada caricia que desnuda los corazones.


En Estados Unidos, el cálculo es que casi la mitad de su tiempo, el escritor lo está dedicando ya a la promoción.

Así es, cada día es más importante la promoción, darse a conocer, y más aún cuando se trata, como es mi caso, de un escritor novel. ¿Cómo van a preguntar en una librería por Un hombre capaz de hacer felices todas las mujeres si no conocen ni el libro ni el autor? De ahí de la importancia de las presentaciones y de estar presente tanto en ferias como en los medios de comunicación, donde puedas captar la atención de los lectores y de los críticos. No deja de ser un camino complicado, en muchas ocasiones por la falta de medios y de oportunidades, pero hay que persistir y aprovechar todas las ventanas a las que puedas asomarte para dar a conocer tu obra.


Feria del Libro de Madrid - Rubén Espinosa-Cotcho estará firmando:

Lunes, 6 de junio, desde 17h. - y los días 7, 8 y 9 de junio, todo el día. 

                        Caseta Editorial Sargantana 




jueves, 26 de mayo de 2022

Cooperación en lugar de competición y solidaridad más que ambición - El nuevo rumbo de la Historia, Juan Prat y Coll, escritor y diplomático

 


"Existe mucho desconocimiento con respecto a nuestra carrera", afirmaba el diplomático Juan Prat y Coll con motivo de la publicación de su libro, De Cataluña a Catalunya [Ed. Cuadernos del Laberinto, 2019. Colección La Valija Diplomática] en una entrevista anterior y en ella, apuntaba algunas ideas que ahora ha desarrollado en un libro, El nuevo rumbo de la Historia Reflexiones en tiempos de crisis.  Prat y Coll se muestra esperanzado sobre algunos desafíos mundiales, incide en la catastrófica destrucción de la naturaleza y alerta sobre la desigualdad creciente en la que juegan un gran papel sistemas educativos que no se adaptan a las nuevas realidades y la falta de acceso indiscriminado a la cultura. CEI International Affairs, la Escuela Diplomática de Barcelona ha incluido El nuevo rumbo de la Historia entre su lista de lecturas recomendadas. 


Comenzamos una nueva era que denominas “digital”.

El nombre no hace la cosa. Dios y la Historia nos dirán un día cómo se denominará la nueva era en la que estamos entrando. Lo que es cierto es que la digitalización ya ha cambiado en los últimos años el contexto de nuestras vidas. Los datos se han convertido en la mercancía más valiosa de la economía mundial y su poder predictivo permite manejar nuevos resortes de influencia sobre los procesos cognitivos del ser humano y alterar su conducta.

La gran batalla por el control de los datos está servida y de su desenlace dependerá también como se regirá la sociedad del futuro y quienes dominarán el mundo: ¿serán sociedades gobernadas por sistemas autoritarios y centralizados o regidas por un sistema liberal que permita a intereses privados y grandes corporaciones que sean las que controlen nuestros destinos? 

En todo caso, la era digital superará todas las predicciones y los cambios en el modo de vida serán espectaculares. Es posible que entremos en la sociedad del ocio pero el peligro persistente a nivel mundial puede ser el de una división cada vez mayor entre los que puedan gozar de esta nueva sociedad y grandes cantidades de población rezagadas en un mundo atrasado y con una existencia precaria en lugares como África, Afganistán y otros, dominados por el fanatismo religioso que les impida evolucionar al ritmo de los demás.


También afirmas que la clave es la eficiencia en las acciones de gobierno y la solidaridad.

Hoy nuestros gobiernos se ven superados por unos acontecimientos que evolucionan a tal velocidad que es muy difícil programar las cosas, además parece que nuestro sistema tradicional de partidos no permite la eficacia, la flexibilidad y la continuidad necesarias para una buena gestión política, en un mundo cada vez más complejo y necesitado de una acción de gobierno ágil y coordinada, no sólo a los niveles nacionales actuales, sino sobre todo a nivel internacional. Falta mucha mas cooperación que competición y mucha mas solidaridad que ambición. Nuestros políticos viven demasiado el día a día. Es necesaria una visión a largo plazo, como hacen los chinos que, en 1949 decidieron “correr una Maratón de 100 años” para alcanzar en 2049 un grado de bienestar para su sociedad comparable o superior al de los países mas desarrollados. 

En ocasiones parece que el corto plazo impide la altura de miras según la cual, como escribes en tu libro, la auténtica pandemia es la destrucción de la naturaleza.

El cortoplacismo de nuestros políticos es precisamente el que nos impide enfrentarnos con la energía, continuidad y ambición suficientes a los problemas medio ambientales derivados de la paulatina y cada vez mas evidente y peligrosa degradación de la naturaleza.

Hemos sabido enfrentarnos, aunque con muchos titubeos y descoordinación iniciales, a la primera gran pandemia del siglo XXI porque era algo urgente e inaplazable, pero estamos arrastrando los pies para enfrentarnos conjunta y eficazmente a la destrucción de la naturaleza porque no nos parece nada inmediato y tan necesario. Es un gravísimo e imperdonable error porque se trata también de una “pandemia” pero de efectos retardados porque influye mucho en la aparición de nuevas mutaciones de virus provenientes del mundo animal que van a suponer nuevos retos para la humanidad.


Cuando el lector se encuentre con este párrafo, “tendremos que acostumbrarnos a una situación que no es ni de paz ni de guerra” se preguntará cómo lidiar con el día a día de sueldos precarios, relaciones personales cambiantes e inestabilidad laboral. un entorno que multiplica sus dificultades. ¿Qué le aconsejarías?

En el nuevo orden mundial que se está gestando, no creo en guerras generalizadas entre grandes potencias nucleares por el propio poder disuasorio de esas armas de destrucción masiva, pero desgraciadamente -como estamos comprobando con dramáticos ejemplos actuales – subsistirán siempre conflictos regionales, animados y sostenidos indirectamente por esas grandes potencias, siempre dispuestas a la defensa de sus principios que - de hecho – suelen coincidir con  sus intereses políticos, cuando no económicos.

Respecto a las políticas a seguir a nivel nacional yo no soy capaz de sugerir mas que visiones acordes con una verdadera solidaridad social, difícil de obtener, como resulta obvio para cualquier observador que sea capaz de mantenerse imparcial, por los métodos actuales basados en la competencia entre partidos e ideologías que están siendo superados por el uso generalizado de las nuevas tecnologías.

 Hay que adaptar nuestros sistemas educativos a las nuevas realidades y sobre todo, hay que dar acceso indiscriminado a la cultura a todos. La mayor desigualdad hoy es cultural y es precisamente la falta de acceso a la cultura y al conocimiento lo que dificulta el ascenso social. Tenemos que dirigirnos hacia una sociedad en la que el ocio sea tan importante como el trabajo y en la que el progreso científico no provoque, paradójicamente, una decadencia moral, como nos decía ya en los albores de este siglo mi recordado gran amigo Luis Racionero.


Para orientarse en un mundo inundado de noticias falsas, qué orientaciones darías.

Yo he vivido muchos años y sigo viviendo sin necesidad de redes sociales, a través de teléfonos móviles y otros medios de “comunicación inteligente”, que no sólo permiten comunicarse sin cesar indiscriminadamente sino también introducirse, sin que te des cuenta, en tu intimidad e influenciar muchas de tus decisiones.

Hoy cuanta mas cantidad de comunicación, más cantidad de información de todo tipo, que unas veces puede ser útil y otras totalmente inútil e incluso contraproducente, sobre todo para personas jóvenes y/o con poca preparación intelectual. Sin hablar de las fake news que tergiversan la realidad de quienes se las creen. Que son muchos.

Yo aconsejaría leer más y estar menos pendiente del móvil. Intentar conectar mas directamente con la gente y no siempre a través de mensajes telefónicos, mirarse mas a la cara y no a través de la cámara del móvil. Intentar tener mas amigos y menos conocidos. Dedicarse algo más a la reflexión y a la conversación, algo que se está perdiendo. 


Citas a Delors como un gran referente. Qué otro político contemporáneo merece según tu parecer, tan buena opinión.

No me gusta opinar sobre personajes políticos porque todos tienen sus virtudes y sus defectos y muchas vece lo que unos consideran sus virtudes otros lo consideran como sus defectos

Delors fue el hombre adecuado en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Como, por ejemplo, entre nosotros Adolfo Suarez y en China Deng Xiao Ping o en Francia el General De Gaulle. Todo esto sin embargo es siempre muy opinable.