lunes, 20 de marzo de 2023

La poesía es la magia de todas las cosas - 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía

 




Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Poesía, ese intervalo entre las emociones y las palabras, la magia del verbo. Para conmemorar una fecha tan especial, hemos reunido a diferentes poetas. Algunos son autores consagrados y otros debutan con su primer libro, pero todos ellos viven la poesía como un elemento fundamental en su vida.

                       

                             ¿Qué es la poesía, cómo la definirías?


Alberto Wagner

La poesía, en sentido amplio, es la actividad artística de recuperar el asombro por la belleza de la realidad. Así pues, aparte de la poesía en tanto género literario, hay una actividad "poética", que es la que devuelve a la luz lo inaudito del mundo.


Ester Bueno Palacios

—La poesía es el reposo en tiempos de tormenta, es la quietud cuando todo es ruido alrededor, es aprender a conocerse por dentro, es un refugio. 


Diego Alonso Cánovas

—Cualquier definición sería tan solo una aproximación. La poesía es una conjunción de belleza y emotividad conseguida con la palabra. Son condiciones necesarias, pero no suficientes. Por otra parte, un poema debe tener una cierta musicalidad, especialmente ritmo. Ya Bécquer, en su Rima I, calificaba a la poesía como un himno (“Yo sé un himno gigante y extraño...”).


Antonio Perán Elvira

—Esta pregunta se ha hecho miles de veces a lo largo de la historia y se ha contestado de forma distinta otras tantas veces. Normalmente ha brillado más en las respuestas el alarde de imaginación que la precisión en la respuesta, por lo que no sé por dónde tirar. Si busco la originalidad en la respuesta, diría que la poesía es "una forma que conmueve", pero, si quiero explicar mi opinión al respecto, diría que la poesía es la realidad sentida con una sensibilidad especial y contada con un lenguaje especial. Mi duda es si existe poesía fuera de la sensación especial o de la palabra especial.


Jesús Urceloy

—No es la gran pregunta sino la pregunta de siempre y el que sepa contestarla es que no es poeta ni le gusta la poesía.


Oriol Alonso Cano

—La poesía es hablar con el silencio, es la escritura que se aleja del ruido y que intenta hacer eco e interpelar de aquello que esencial (de la experiencia, realidad…) a quien la lee o escucha. 


Silvia Company de Castro

—Llevo intentando contestar a esta pregunta desde que empecé a escribir en mi adolescencia y, sinceramente, aún no he logrado encontrar una definición que me convenza del todo.  Sin embargo, si tuviera que definirla a partir de mi experiencia personal, diría que la poesía es “mi salvavidas”. 


José Félix Valdivieso

—La poesía es el arte que no engaña.


Serafín Sánchez Cembellin

—Como poeta entiendo la poesía como el arte de la supervivencia, como una forma de vida desde un percibir más lento, desde la apertura a lo que los sentimientos dictan en función del entorno y las circunstancias.


Enrique Gracia Trinidad

—Me declaro incapaz. Es la gran pregunta porque nadie ha terminado de responderla del todo. El día que alguien lo haga (que no creo), tendríamos que dedicarnos a otra cosa porque la magia se habría ido al carajo.


Manuel Guerrero Cabrera

—La poesía es la sugerencia del tiempo, entre otras cosas, porque es hija de él. Cierto que los temas suelen ser los mismos, pero esencialmente todo se reduce a tiempo y una manera de plasmarlo es con elementos e imágenes propios del momento en que se escribe.


Jesús Calonge

—En mi caso, la poesía es una forma de expresar algo que llevo dentro desde mis primeros recuerdos de infancia. Es mi venganza contra el mundo, mi disparo contra la cúpula.


Marcos Rincón Cruz

—La poesía  es entrar en el misterio de la vida humana. El poeta debe ser “profeta”.


Juanma Ruiz

—Para mí, la poesía es aquello que tienen de mágico todas las cosas, y que permanece oculto a simple vista. Es la verdadera esencia que se esconde más allá de lo aparente. En ese sentido, poeta es aquel que bucea bajo la superficie de las ideas para encontrar ese componente secreto y misterioso. Por eso creo que puede ser poeta también un pintor, un cineasta, un escultor o un músico. El lenguaje escrito es solo una de las muchas expresiones posibles de lo poético.


Ana María Cuervo de los Santos

—La poesía intenta expresar lo que no tiene sentido; es el puente entre lo real y lo irreal, entre lo tangible y el mundo de los deseos.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—Considero que la poesía es una forma de estar en el mundo, una forma de mirar, de relacionarte con la gente, de vivir las pequeñas cosas de cada día. A partir de ahí, puede ser que escribas además poemas, pero también puede ser que lo hagas y no por ello ser poeta.


Pablo Suárez González

—Hija de la música y la palabra. La única forma de expresar con palabras lo que no se puede decir con el lenguaje común.


José Antonio  Buil 

—Existen mil definiciones y ninguna concluyente. Es indefinible, solo cabe intentar aproximaciones. Poesía es lo que nunca se ha dicho y nunca se volverá a decir. Lo más parecido, quizá, al lenguaje de los muertos.


María Teresa Sánchez Martín 

—La poesía es hacer que las palabras evolucionen en libertad para describir la lucidez de los sentidos en otra dimensión más allá de la realidad. Descubrir en cada ser vivo, sentimiento u objeto la hendidura por donde emana su esencia en esa otra dimensión.


Julio Santiago

—La poesía es la expresión de la belleza a través de cualquier forma artística, no es exclusiva de la literatura. De hecho es el único arte que habita en todas las artes.


Juan Carlos Tejero

—Como diría Federico García Lorca, yo tampoco sé bien qué es la poesía; pero hay situaciones en la vida que nos conmueven: no solo las cosas que consideramos bellas y que nos hacen felices; también las desgracias, las injusticias, la falsedad y otras lindezas que podríamos agrupar en un efecto de infelicidad, denuncia... Todo ello nos mueve a expresarlo por escrito; aunque también la poesía sirve para vislumbrar un mundo a nuestra medida.


Matteo Barbato

—Un escenario alegórico que creamos para descubrirnos, una ventana abierta al tiempo y al espacio, una amiga que nunca decepciona. 


Pepe Ramos

—La poesía está en cualquier acto —sin ceñirnos únicamente al texto— que transciende lo esperado de su medio de expresión y que cobra una dimensión extra que nos hace sentir emociones que han sido debidamente codificadas por el autor. Las fotografías de Chema Madoz o las esculturas de Gargallo serían claros ejemplos de poesía fuera de su ámbito habitual.


¿Qué contestarías a los que dicen: “Yo no leo poesía porque no la entiendo”?


Alberto Wagner

—Bueno, la poesía no es algo que se entienda, como se entiende un enunciado lógico. Hay que dejarse cautivar por las palabras y las sensaciones que nos producen. Se debe estar abierto a entrar en el trance que nos regala la poesía para apreciarla.


Ester Bueno Palacios

—Les diría que la poesía no hay que entenderla, hay que sentirla. Leer poesía, escuchar poesía,  es un ejercicio de introspección que permite trascender a través de las palabras. Lo mejor de la poesía es que cada poema es único según la persona que lo lee, porque lo lleva a su interior y en él puede reflejar sus vivencias y encontrar guía y consuelo. 


Diego Alonso Cánovas

—Supongo que tampoco la sienten. Les diría: “Cámbiense de poetas, lean a esos otros grandes vates que escriben maravillas comprensibles sin perder ni un ápice de belleza expresiva. Descubrirán un mundo maravilloso. Y lean a los poetas herméticos aunque solo sea para caer en brazos de Morfeo. Eso es lo que hago yo”.


Antonio Perán Elvira

—Les recomendaría la prensa deportiva. Y fuera de bromas, si se carece de esa sensibilidad especial de la que hablaba antes, es bastante inútil intentar acercarse a la poesía. ¿Eso quiere decir que esa sensibilidad se tiene o no se tiene de por vida? En absoluto: pensemos en la general aproximación a la poesía que se produce en los enamoramientos o tras otros sucesos que supongan una conmoción emocional (nacimiento de un hijo, fallecimiento de alguien querido, etc.).


Jesús Urceloy

—Pues que tienen razón. La poesía es solo para entendidos


Oriol Alonso Cano

—La poesía no va de entenderla, sino de dejarse atravesar por aquello que evoca, sugiere o metaforiza. Es entrar en un diálogo, abrirse a una interpelación que va más allá de cualquier comprensión o racionalidad. 


Silvia Company de Castro

—Creo que aunque parezca contradictorio, no es necesario comprender la poesía para leerla. Es decir, la lectura de poesía (o al menos como yo la concibo) no se trata de que un poeta (el emisor) construya un mensaje (el poema) y un receptor (el lector) interprete o decodifique  aquello que ha querido transmitir el poeta, sino que —más bien— debería ser un proceso libre e íntimo parecido a lo que hacemos, por ejemplo, cuando escuchamos música. 


José Félix Valdivieso

—¿Y entonces tampoco disfrutas del cielo estrellado, porque no entiendes de constelaciones?


Serafin Sánchez Cembellin

—La poesía no se entiende, se siente y además se siente a modo, es decir, más allá de lo que el poeta dice desde sí, el lector interpreta, siente en función de su situación vital. Por otra parte hay una belleza en la poesía que va más allá de su significado, que se queda en el significante, en el sonido que dejan las palabras al ser dichas en voz alta.


Enrique Gracia Trinidad

—Que tienen dos alternativas: 

1ª: Seguir sin leerla y perderse el bocado más exquisito de la literatura y el arte más emocional construido con esa herramienta común que es el lenguaje. Allá ellos.

2ª: Intentar no entender, sino sentir, disfrutar, dejarse llevar, igual que no entendemos del todo el amor, los atardeceres o por qué no nos caemos yendo en este planeta a toda velocidad por el espacio. 


Manuel Guerrero Cabrera

—Hace dos años, en 2º de bachillerato, una alumna me dijo eso mismo. Le lancé el reto de que le iba a recitar algunos versos y ser sincera en lo de que si los entendía y no. Le dije, porque los tengo memorizados, aquel de «Por una mirada, un mundo», de Bécquer; «La verdad de la mentira», de Ángel González y un fragmento de «Contigo», de Raquel Lanseros. La alumna me confesó que sí los entendió. En verdad, la cuestión no es que no la entiendan, es que no han dado con un poema que hagan suyo.


Jesús Calonge

—Yo no leo poesía que no se entienda. Me gustan los escritores que transmiten sus emociones, no los charlatanes que hacen trucos vacíos de palabras para convencer de que escriben muy bien. Admiro a los magos, no a los prestidigitadores. 


Marcos Rincón Cruz

—Más que entender la poesía hay que sentirla, entrar en su misterio.


Juanma Ruiz

—Que no traten de entenderla. Se puede disfrutar lo que no se comprende: a un nivel sensorial, más primario pero no menos profundo. A mí me gustan muchas obras que no entiendo. Preguntarnos por su significado es parte del disfrute; pero abandonarnos a la experiencia es otra parte igual de importante. Cuando nos frustramos por no entender, cerramos la puerta a esas otras formas de disfrutar que se desprenden de la incertidumbre.


Ana María Cuervo de los Santos

—La poesía requiere un esfuerzo intelectual, un entrenamiento a base de lecturas y más lecturas. Pero es importante no pretender entenderlo todo, no abarcarlo todo porque en la poesía siempre hay algo inexplicable. Hay un maravilloso relato de Juan Ramón Jiménez que nos cuenta cómo un hombre ante la inmensidad del mar no tuvo otra ocurrencia más que escupir.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—De entrada, creo que es un tópico acuñado y, desde ahí, difícil de rebatir. Supongo que la mejor receta sería buscar los poemas adecuados pensando en quién lo dice, aquellos que puedan conectar con ese sujeto. Al final, nos mueven las mismas preocupaciones y similares sentimientos.


Pablo Suárez González

—Que disfruten de no entender, dejándose llevar por el ritmo y la sonoridad de los versos. Si lo entendiéramos todo, la vida perdería parte de su gracia. En el sonido de la poesía está gran parte de su sentido: es precisamente esa musicalidad peculiar de la poesía la que va marcando el camino hacia su comprensión que, afortunadamente, nunca llegamos a alcanzar.


José Antonio  Buil 

—Que probablemente tienen razón, porque la poesía no se manifiesta para ser entendida, sino para ser sentida, escuchada, receptada…, como una mezcla de canto y música que a veces nos puede hacer pensar.


María Teresa Sánchez Martín

—Les diría que es cierto que hay un tipo de poesía muy hermética; sin embargo hay otros tipos de poesía, con un lenguaje más cercano, que será capaz de emocionarles, de descubrirles otra visión de la vida, de invitarles a imaginar y a interpretar el poema desde su propio pálpito.


Julio Santiago

—La poesía es tan extensa, variada, entretenida y comprensible como lo es cualquier otro género en prosa, pero tal vez menos difundida por las modas y por los intereses económicos ligados a estas. La poesía no hay que entenderla, hay que dejarse penetrar por ella, disfrutarla e interpretarla libremente, cada cual a su antojo, en función de sus capacidades y necesidades.


Juan Carlos Tejero

—A veces no es necesario entender para que leamos poemas. Les pediría a quienes afirman eso que traten de leer en voz alta los poemas o que se dejen seducir por quien pueda leerlos de ese mismo modo y escuchar, incluso sin que la razón y ese deseo de comprensión exista.


Matteo Barbato

—No es necesario entender la poesía (la poesía es, entre otras cosas, un mensaje que nos atraviesa con su lenguaje simbólico, una revelación inconsciente), sino tener coraje para vivirla (despierta emociones que quizá dan miedo).   


Pepe Ramos

—Que busquen autores menos crípticos. Hay un montón donde elegir. Estamos heredando una lacra motivada por el sistema educativo en el que de niños se nos hace leer a autores de hace demasiados siglos y se nos dice que eso es la poesía y que nos debe de gustar. Es como si alguien dijera que ni comprende ni le gusta la música porque solo conoce a Shostakovich y a Mendelssohn y no le sacan placer. Hay poesía para cualquier persona; lo que no hay es una cultura de la poesía en los años en los que se forjan nuestros gustos.


—¿Qué importancia conserva la métrica y la rima en la poesía contemporánea?


Alberto Wagner

—La métrica y la rima son herramientas muy útiles para encauzar la imaginación y darle una buena forma. Yo intento escribir con asiduidad poemas métricos, aunque los combino con el verso libre. Creo que son un buen ejercicio técnico y que aguzan el sentido poético.


Ester Bueno Palacios

—La métrica y la rima, nos enseñan el ritmo. Un poema debe tener un ritmo, una musicalidad que antes se buscaba en lo exacto y que ahora ha encontrado esa liberación anárquica que nos permite crear de forma diferente. Recuperar la métrica y la rima como ejercicio de concisión poética me parece importante para un poeta, como forma de aprendizaje.


Diego Alonso Cánovas

—Coexisten poetas que intentan ajustarse a las reglas de la métrica con otros que no lo hacen. Desde ambos enfoques se están escribiendo poemas excelentes. En el caso de la rima, es menos frecuente en la poesía contemporánea. Pero muchos grandes poetas  dejan constancia de que saben utilizarla. En otros casos es aquello de la zorra y las uvas.


Antonio Perán Elvira

—Lamentablemente muy poca, pero no hay que dramatizar; porque si ponemos en una balanza los siglos en que la poesía ha tenido rima y aquellos en los que ha ocurrido lo contrario, observaremos que son muchos más estos últimos. Sin embargo, con ocho mil millones de habitantes en el mundo, y con la masificación de cualquier actividad que se nos ocurra, terminarán imponiéndose requerimientos para discriminar y que no solo valga con la voluntad para suponer el mérito; pensemos, por ejemplo, que a todo escritor se le supone un determinado dominio de la ortografía. A propósito, quiero destacar la enorme riqueza del castellano, que nos ofrece términos como "reflexión", "pensamiento", etc., que se ajustarían mejor a lo que hoy pretenden ser poemas.


Jesús Urceloy

—La misma que el agua, la sal, la levadura y la harina para hacer pan.


Oriol Alonso Cano

—Más allá de cuestiones estilísticas o formales, lo poético debe aproximarse a regiones de la experiencia que son inexploradas para cualquier discurso.  


Silvia Company de Castro

—Aunque es cierto que la poesía actual tiende a alejarse de la métrica y la rima, explorando y recurriendo a otros mecanismos literarios como principal vía de expresión, opino que es muy importante conocer la trayectoria poética de nuestros predecesores. De hecho, no concibo un mundo poético sin figuras como Antonio Machado o Miguel Hernández.


José Félix Valdivieso

—Que hoy en día la métrica y la rima no estén de moda, no quiere decir que no sean importantes. Es preciso conocer ambas bien. Han sido y son instrumentos poéticos.


Serafin Sánchez Cembellin

— En cuanto a la métrica, su importancia es menor en el verso libre donde quizá la improvisación y apertura de límites es necesaria en esa lucha del lenguaje por ir más allá de sí mismo. En cuanto a la rima entiendo que la situación es distinta. Hay cosas y sentires que sólo la rima y su cadencia pueden decir.


Enrique Gracia Trinidad

—La de mantener las esencias técnicas de la poesía. Se puede no rimar y hasta no medir, pero olvidarse del ritmo (sea el que sea) es hacer poesía descafeinada que la mayor parte de las veces ni siquiera es poesía.


Manuel Guerrero Cabrera

—A veces pienso que un buen número de autores y autoras jóvenes han sustituido la métrica y la rima por la pulsación del intro a lo loco, al crear de este modo versos arrítmicos... No obstante, hoy la rima raramente se tiene en cuenta a la hora de componer, pero la métrica, en concreto, el ritmo del verso, sí. Quienes leemos poesía de manera habitual un verso con mal ritmo o sin él es una tortura.


Jesús Calonge

—Lo importante es el contenido. Yo nunca utilizo rima, por su musicalidad, mi poesía es contundente. Sin embargo, el ritmo sí que me ayuda con la violencia del verso. En conclusión, todo lo que ayude al poema es importante


Marcos Rincón Cruz

—La rima es menos importante, la métrica es lo principal. No se debería prescindir de la métrica, de su ritmo, de su música.


Juanma Ruiz

—Menos de la que debería, quizá. Para mucha gente, el verso libre se ha convertido en un ‘todo vale’ en el que yo, personalmente, no creo. En ese sentido, hablar de métrica y de rima es hablar de la importancia de la forma. Si la materia prima del poeta son las palabras, es su responsabilidad moldearlas de forma que vayan más allá de su significado evidente. La medida y la rima son algunas herramientas muy poderosas para ello, aunque no las únicas.


Ana María Cuervo de los Santos

—Entre otras cosas, la poesía es ritmo; y la métrica y la rima son herramientas al servicio de ese ritmo. Los poetas contemporáneos hemos buscado el ritmo más allá de los recursos habituales que parecen haber quedado relegados a ese ámbito más tradicional. De todas formas, hay muchas maneras de jugar con la métrica y la rima si se desea romper con esos esquemas clásicos.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—Para mí, fundamentalmente la métrica, es muy importante, aunque cada vez resulte más difícil verla. En mi opinión, no todo vale y la poesía, por más que evolucione, tiene que tener un ritmo y tiene unas características propias. Lo demás podrá ser literatura, pero será otro género.


Pablo Suárez González

—Son solo unas herramientas más de las muchas que se pueden usar en poesía para encontrar esa combinación única de sonido y sentido. Lo que sigue siendo indispensable es el ritmo: algún tipo de ritmo particular que diferencie la poesía del lenguaje común o de la prosa.


José Antonio  Buil 

— Poca en la prosa poética, pero en el poema la tiene, porque sus versos y estrofas son el pentagrama musical que lo definen y lo justifican.


María Teresa Sánchez Martín

—En la actualidad la métrica y la rima en la poesía no tienen  prácticamente ninguna  importancia, la mayor parte de los poetas prescinde. Los poetas contemporáneos eligen este estilo libre, sin reglas, en él dejan únicamente la imagen y la metáfora a la imaginación del lector.  


Julio Santiago

—El metro y la rima eran esenciales en tiempos pasados cuando la transmisión de emociones y conocimientos era puramente verbal, pues la inmensa mayoría del pueblo no sabía ni leer ni escribir. Que hoy se conserven estructuras y normas clásicas a la hora de hacer poesía carece de sentido. Actualmente contamos con más recursos y más libertades que nunca para hacer buena poesía acorde con el tiempo que vivimos.


Juan Carlos Tejero

—Sirve fundamentalmente para entender a los autores clásicos y a los modernos que siguen utilizando esas reglas. En mi caso solo en una ocasión he utilizado metros regulares y sin rima por homenaje a Piedra de so,l de Octavio Paz, y se convirtió en un reto.


Matteo Barbato

—La musicalidad sigue siendo importante, verso libre permitiendo. 

 

Pepe Ramos

—Aunque se haga verso libre, ayudan para ganar musicalidad cuando se desee. No está de más conocer la parte sudoku de la poesía porque se amplía la paleta de cosas que eres capaz de hacer en un texto. Además hay veces en la que tienes un mensaje que decir pero no tienes la forma y ahí las formas clásicas pueden venir en tu ayuda. 


—Un libro de poesía para esta primavera incipiente.


Alberto Wagner

—Recomendaré, aunque no es de rabiosa actualidad, "Tu vida rompiéndose", de Raúl Zurita, una antología hecha por el propio poeta chileno, que es una de las mejores voces de la lírica actual.


Ester Bueno Palacios

— Recomendaría el poemario de Ignacio María Muñoz titulado “El tiempo sucedido”, en el que el poeta nos invita a transitar por esa inconsistencia vital que es el devenir, lo que fuimos y lo que somos, nos reta a volver atrás para avanzar.


Diego Alonso Cánovas

“El misterio de la felicidad”, de Miguel d’Ors.


Antonio Perán Elvira

—Más que un libro de poesía, en su sentido al uso, y a partir de una experiencia que tuve hace poco, recomendaría la obra de Sófocles. ¡Cuántos dejarían de llamarse poetas después de esta lectura! ¡Y esto se escribió hace dos mil quinientos años!


Jesús Urceloy

—Mi último poemario, que es excelente: “Todo bien”.


Oriol Alonso Cano

“Himnos de la noche”, de Novalis. Pocos poetas han penetrado en los abismos de lo real como Novalis.  


Silvia Company de Castro

—Hace unos días cayó en mis manos el libro “La manos en la sangre”, de la poeta madrileña Irene X, que me está sorprendiendo gratamente.  


José Félix Valdivieso

—“En ausencia del tajinaste rojo en una ciudad de Castilla”, de Sergio Rodríguez


Serafin Sánchez Cembellin

—"La vida de otro modo". Antología poética de Ángel Campos Pámpano. Campos Pámpano hace suavidad con las palabras, como el Fado Portugués, tiñe de lluvia lenta todo lo que toca, de elegancia, de una pequeña nostalgia que parece inalcanzable.


Enrique Gracia Trinidad

—“Sueños de lirios (Antología de poetas locos)”. 


Manuel Guerrero Cabrera

— Recomiendo “El fiel de la balanza”, de Manuel Francisco Reina, que es un libro al que suelo volver por su cuidado lenguaje, por lo sugerente de sus metáforas, por la influencia notoria de la Biblia en los textos, por el autor que nos entrega líneas como esta: Crean los amantes un idioma. Uno suyo que sólo a ellos pertenece. Lengua común que unifica el mundo...


Jesús Calonge

—“La muerte en Beverly Hills”, de Pere Gimferrer. Un libro con elementos muy primaverales: flores, lluvias, deseos y suicidios.


Marcos Rincón Cruz

“Una colina meridiana”, de Juan Ramón Jiménez.


Juanma Ruiz

—Mi última compra ha sido “Aguas del Leteo”, de Alba Sanchis Dolz, del que solo he leído aún unos pocos poemas, pero que ya me bastan para recomendarlo. Son poemas introspectivos, a veces dolorosos, alejados de lugares comunes y con una nítida voz propia.


Ana María Cuervo de los Santos

—Recientemente, he leído “Tres mujeres”, de Silvia Plath, excelente.


José Ramón Ayllón Guerrero 

“Antología propia”, de Adolfo Burriel. Una oportunidad para descubrir a un poeta exquisito.


Pablo Suárez González

El cuadro del dolor, de Ana Castro. Un libro duro, pero cuyo gran mérito es ponerle palabras poéticas precisas a algo tan difícil de expresar como el dolor. Solemos asociar la primavera al renacer cíclico de la vida, pero todo nacimiento implica dolor, y del dolor surge la vida, así que me parece un libro muy recomendable para esta estación.


José Antonio  Buil 

“Los hombres y las moléculas”, de Roald Hoffmann, quien fue Premio Nobel de Química en 1981. 


María Teresa Sánchez Martín

“Volver al agua. Poesía completa (1970-2006)”,  de Luis Eduardo Aute. Intimismo y crítica social con gran agudeza e ironía.


Julio Santiago

“El sol no va en bicicleta”, de Ana María Cuervo de los Santos, una de mis poetas preferidas


Juan Carlos Tejero

—He empezado a leer la “Poesía completa”, de Mariluz Escribano Pueo. Todo un descubrimiento.


Matteo Barbato

— Cualquier libro de Stefan Zweig, como por ejemplo “24 horas en la vida de una mujer”.  


Pepe Ramos

"Los habitantes del panorama", de María Eloy-García, que combina ternura con mala leche, es un catálogo de diferentes técnicas actuales y nos hace bendecir el momento en el que aprendimos a leer.


                                                      Los poetas





Ester Bueno Palacios

Martínez (Ávila), 1966. Autora de los poemarios “Nada es lo que decías”, “La Velada Impaciencia” y “De herméticos lugares”. Directora de la Escuela de Lenguas y Cultura, «Alma Máter Ávila» y de «Búho Estudio de Comunicación».


Alberto Wagner

Palma de Mallorca, 1998. Licenciado en Filosofía. Ha publicado los poemarios “Jaima”  y “Tratado de dióptrica”.


Diego Alonso Cánovas

Vera (Almería), 1949. Doctor y Licenciado en Psicología, Licenciado en Matemáticas y Diplomado en Magisterio. Autor de los poemarios “Desde Ángulos Distintos”, “Resistir en verso. Décimas para una pandemia” y “Efímero infinito”. 


Antonio Perán Elvira

Lorca (Murcia), 1954. Ha publicado los libros de poesía “Diálogos con mi perro Sancho”, “En la Mansión de los Céfiros”, “Diálogos con mi perro Sancho”, “Vía crucis” y “Discurso de Blanda y Firme”. 


Jesús Urceloy

Madrid, 1964. Poeta, escritor y editor literario. Entre otros, ha publicado los poemarios “Todo bien”, “Luz  violenta”, “Visibles e invisibles” o “Versos cobardes para el niño de la foto”.


Oriol Alonso Cano

Martorell (Barcelona), 1984.  Doctor en Filosofía, así como grado en Psicología. Ha publicado los poemarios “La caricia del fantasma” y “Clinamen”.


Silvia Company de Castro

Valencia, 1991. Filóloga y magíster en Estudios Hispánicos Avanzados. Recientemente ha debutado con el poemario “Todo lo que perdí mientras te buscaba”.


José Félix Valdivieso

Bruselas. Políglota. Se ocupa de IE China Center. Ha publicado los poemarios “La geografía del erizo”, “Grito de amor”


Serafin Sánchez Cembellin

Madrid, 1969. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Autor del poemario “Estados”.


Enrique Gracia Trinidad

Madrid, 1950. Escritor y divulgador cultural. Autor de más de cuarenta publicaciones, la mayoría de ellas de poesía. Varios premios y varias traducciones. Se gana la vida con teatro de voz, conferencias, recitales, cursos, talleres, radio, etc. 


Manuel Guerrero Cabrera

Lucena (Córdoba), 1980. Profesor de lengua y literatura, articulista, poeta y experto en literatura sobre el tango. Ha publicado los poemarios “El desnudo y la tormenta”, “Loco afán”,  “El fuego que no se extingue”, "La ciencia de estar contigo", "El mismo mito, la otra voz" y “Las salinas del aliento”.


Jesús Calonge

Madrid, 1977. Es técnico superior en Imagen, especializado en fotoperiodismo y fotografía de moda. Su obra se ha publicado en medios como Vice Magazine, El Mundo, El País... Su poemario “Disparo contra la cúpula” llegará a las librerías en unas semanas.


Marcos Rincón Cruz

Almagro, (Ciudad Real), 1938. Franciscano, docente y escritor. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Umbral de plenitud”, “La paciencia de la lámpara”, “Hojas con aroma aún”, “Defensa del crepúsculo” o “La noche de la paloma”.


Juanma Ruiz

Madrid, 1982. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Es crítico cinematográfico y profesor de Comunicación Audivisual en la Universidad Rey Juan Carlos. Autor de los poemarios “Paseos o derivas”, “Materiales de derribo”, “Tratado de egoísmo” y, próximamente, “Hacerse el muerto”.


Ana María Cuervo de los Santos

París, 1970. Licenciada en Filología Hispánica y profesora de Educación Secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Madrid. Ha publicado los poemarios “Luna de agua y peces” y “El sol no va en bicicleta”.


José Ramón Ayllón Guerrero 

Zaragoza, 1953. Ha publicado los poemarios “Mástil de nubes, “Donde la piel no llega”, “Geografía ausente”, “Con las raíces vueltas hacia arriba”, “Climogramas de estación emocional”, “A caballo entre cáncer y regaliz de palo”, “Donde la piel no llega”, “Arrecife de sombras” y “Pacific Grove”.


Pablo Suárez González

Madrid, 1985. Doctor en Geología y licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura. Autor de los poemarios “Camino de ayer” y “Triple encrucijada”. En la actualidad, compagina la creación literaria con su trabajo como profesor e investigador en la Universidad Complutense de Madrid.


José Antonio Buil 

Zaragoza. Doctor en Medicina. Autor de ocho poemarios, como “Unbuilt”, “Primeras manchas”, “Extravío” o “Ad infinitum”.


María Teresa Sánchez Martín

Ávila, 1960. Autora de los poemarios “A la intemperie de la luz”, “A través de la ventana” y “Diálogos al Alba.”


Julio Santiago

Miajadas (Cáceres), 1975. Autor de una extensa obra literaria y artística. Entre su obra destacamos los poemarios “Acrílica”, “Rojo y Eva”, “Tratados”, “Mi amor, Gloria Fuertes” o “Chimani”.


Juan Carlos Tejero

Madrid, 1958. Profesor de secundaria de Lengua castellana y Literatura en un instituto público de Pinto. Ha publicado los poemarios “El eco de las voces” y “Anónimos”.


Matteo Barbato

Nápoles, 1973. Ha publicado los poemarios "Recuerdos, amores y sueños", "Mis versos, tu nombre" y "Remotas cercanías".


Pepe Ramos

Madrid, 1971. Ha publicado los poemarios “Samsara”,  “La copa rota”, “Cinco formas de dar pena” y “La ansiedad del escapista”. Parte de su obra se ha traducido al inglés, al italiano y al polaco. Ha sido becado por la Fundación Rafael Alberti y representó a España en los primeros encuentros de Poesía Joven Europea (París 2004). Ha trabajado entre otras muchas cosas como redactor, profesor de talleres literarios y guionista de videojuegos.



viernes, 17 de marzo de 2023

Ingredientes ocultos - María Pérez Herrero - Ateneo de Madrid - Editorial con M de Mujer

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

El pasado 15 de marzo, con aforo completo, se presentó al público Ingredientes ocultos de María Pérez Herrero (Editorial Con m de mujer). Es la segunda novela de la autora, en una trayectoria de escritura que incluye cuentos infantiles, drama teatral y diferentes colaboraciones en revistas literarias y antologías de relatos.

Ingredientes ocultos trata de mujeres que cocinan, charlan, reflexionan sobre amores, vidas y sobre todo, disfrutan de su amistad en una novela que fluye gracias a sus diálogos, en los que es muy probable que la formación musical de la autora tenga mucho que ver para captar los giros y expresiones de la colombiana Luzmilda pero también la contención emocional, la seriedad y quizá hasta rigidez de Elena, otra de las protagonistas.

En la novelística española faltan narraciones de vida cotidiana sin grandes dramas ni tremendismos, en la que las vidas corrientes sean ensalzadas precisamente en eso, en la capacidad de conservar una amistad a lo largo de los años, en la superación de una mala relación, en poder disfrutar de la vida pese a los secretos familiares. En las que no haya recurso a lo grotesco. Faltan quizá annagavaldas y maevebinchys por eso esta novela es refrescante y un poco a contracorriente y, ojalá, marque el comienzo de una novelística nueva.

María Pérez Herrero me pidió junto a Belén Rico, ateneísta y psicoanalista, que formara parte de la presentación:

-María, espero que haya segunda parte.

y María se echó a reír, ¡con lo que cuesta escribir!


María Pérez Herrero
Editorial con M de Mujer 




miércoles, 15 de marzo de 2023

Gloria Nistal, el legado de Donato Ndongo y la literatura de afrodescendientes en español - Parque Conde de Orgaz, Madrid

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Ayer, en la sede de la Asociación de Vecinos Parque Conde de Orgaz, en donde coordino un club de lectura, tuvo lugar un nuevo Martes de autor. En esta ocasión, la escritora invitada fue Gloria Nistal, con más de una veintena de volúmenes publicados entre libros de viajes, poemarios y los dedicados, específicamente, a la literatura guineana.

Gloria Nistal habló acerca de la literatura afrodescendiente en lengua española que no sólo tiene lugar en Guinea, país en el que estuvo destinada, también en algunas zonas de Colombia por ejemplo. 

"Cuando llegué a Guinea, la literatura que se estudiaba era el Siglo de Oro español pero no sus propios autores, entonces me propuse que en los planes de estudio se incluyeran los escritores guineanos". 

Las dificultades a las que se enfrentan los escritores guineanos debido al tamaño muy pequeño de sus editoriales que no logran un modelo de supervivencia en el tiempo o las aún mejorables tasas de alfabetización del país, fueron algunos de los retos de los que Nistal habló para que esta literatura tenga más visibilidad entre el público en general. "Se estudia mucho en Estados Unidos", puntualizó, "pero en el ámbito de los departamentos de filología española". 

Amiga personal de Donato Ndongo, "el primer autor africano en entrar a la «cámara de la memoria» del Instituto Cervantes", Gloria Nistal ha presentado estos días Antología De La Literatura De Guinea Ecuatorial (Casa De Africa (sial).

"Al terminar mi estancia en Guinea, me trasladaron a Polonia y allí impulsé, dentro del área de filología española, el estudio de autores afrodescendientes en lengua española. Hasta entonces no se conocían".


                                              Quizás, algún día, lo sepa todo, casi.

                                           Y te lo diré, amiga mía, en un solo susurro,

                                                para que recuerdes cuánto te quise.
                                                                               Donato Ndongo








miércoles, 1 de marzo de 2023

Más libros, más papelería en el Mercado de las Ranas - Barrio de las Letras (Madrid)

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

En el Barrio de las Letras, y no habrá lugar más apropiado, crece el Mercado de las Ranas. Ahora desde la calle Huertas hasta la esquina de San Sebastián y también esquina de la Calle Príncipe. 

Más puestos, más libros y más papelería se suman a la celebración bimensual de puertas abiertas de los establecimientos con ofertas de música, eventos culturales y sus artículos que salen a tomar la calle. 

"Antes", explican desde la Asociación de Comerciantes Barrio de las Letras @barrioletras, "estábamos en la calle Huertas esquina calle León y Costanilla de las Trinitarias pero los nuevos puestos desbordarán un poco más este primer emplazamiento". 

Las fechas de celebración son las mismas, primer y tercer sábado de cada mes. Marzo, tan primaveral celebrará este mercado al aire libre de emplazamiento singular, los sábados 4 y 18, en su horario de siempre: de 12h a 19h.

¿Por qué de las Ranas? "Por la calle Cantarranas que ahora es Lope de Vega", explican los comerciantes, "los madrileños la pusieron cantarranas en el siglo XVII por la cantidad de ranas que se agrupaban en las charcas de las huertas del convento de San Jerónimo y por eso le pusimos a nuestro mercado callejero, de las Ranas."

Mercado de las Ranas - 
1er y 3er sábado de cada mes - 12h. a 19h. 



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Más mercados libreros al aire libre en Madrid



miércoles, 15 de febrero de 2023

Club Lectura Mediateca Centro de Arte, Nueva temporada 2023 - Coordinadora, Maribel Orgaz - Alcobendas, Madrid

 




Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

Nueva temporada en el Club de Lectura de la Mediateca Centro de Arte Alcobendas (Madrid) del que soy Coordinadora. 

Nuestro club de lectura comenzó su andadura en 2018 y temporada tras temporada ha estado completo y con lista de espera. 

Nos reunimos una vez al mes y leemos ficción aunque dedicamos una sesión veraniega a nuestros propios cuentos desde que en 2019 lo propusieran los asistentes.  

¿Te gustaría asistir una sesión como oyente? Escríbeme, info@leerenmadrid.com

¿Quieres coordinar tu propio club de lectura? echa un vistazo a este pequeño manual que publiqué en la editorial Bercimuel en versión digital. Cómo organizar un Club de Lectura.

Puedes leer la temporada 2022 aquí

Puedes leer la temporada 2021 aquí.

Puedes leer la anterior temporada 2019-2020 aquí. 

Puedes leer la temporada 2018 aquí. 


Paseos con mi madre de J. Pérez Andújar. Un poema de M. Darwish


El mes de noviembre continuamos con el género de autoficción y en esta ocasión con Paseos con mi madre de Javier Pérez Andújar. Un libro que se ha convertido en el más vendido de todos los que ha publicado el autor.

Andújar, como buena parte de la generación europea de los 60, creció en un extrarradio hiper hacinado hasta el que sus padres llegaron en busca de una mejor oportunidad. "Antes que a Barcelona pertenezco a la internacional de los bloques: viendo un vídeo del puente de Vallecas es como si viera San Adrián". 

Esta periferia es un paisaje configurado por bloques apiñados en medio kilómetro cuadrado en los que viven 17 mil personas. Coincidimos en que la descripción exacta del número habitantes es lo más árido de todo lo que narra el autor, del que nos gusta especialmente su sentido del humor y cómo hace crítica social con una ironía muy dura o su lirismo. Es capaz de describir de manera bella un paseo en un autobús interurbano. 

En nuestra reunión se plantea si la madre que da título al texto no es Barcelona en lugar de su madre real, y los motivos por los que nuestra literatura carece también de retratos de la periferia urbana que como dice Andújar, está hecha de la misma gente. Quizá porque carece de atractivo, de glamour. 

Coincidimos en que al fondo, hay mucho dolor en lo narrado y cómo retrata a la gente, a los vecinos, siempre con dignidad y ensalzando su lucha por tener dotaciones en sus barrios o transporte público y el precio que tuvieron que pagar algunos por las reivindicaciones. 


Para finalizar leemos un poema de
Mahmud Darwish.


A la medida de mis caballos será el cielo.

He soñado con lo que sucederá después del mediodía.

Los tártaros avanzaban por debajo de mí

y del cielo. No soñaban detrás de sus tiendas

alzadas ni conocían el destino de nuestras

cabras a merced del invierno próximo.

A la medida de mis caballos será la tarde.

Los tártaros escondían sus nombres en los

tejados de las aldeas, cual golondrinas,

dormían con placidez entre nuestras espigas

y no soñaban con lo que sucederá después del mediodía,

cuando el cielo vuelva poco a poco

con los suyos por la tarde.






Una mujer de Annie Ernaux. Un poema de Lucía Extebarría. 

En nuestra segunda reunión de la nueva temporada otoño-invierno del Club de Lectura de la Mediateca Centro de Arte (Alcobendas) leemos Una mujer de la escritora francesa Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura por haber logrado que la autoficción sea un nuevo género literario.  

Al ser un texto breve todos hemos leído esta pieza de Ernaux y para algunos de nosotros, a pesar de su estilo sencillo y sin lirismo, ha resultado profundamente conmovedora.

La llamada narrativa del yo incluía los diarios, las autobiografías, cartas, memorias y otras formas de expresión escrita referidas a la propia vida del autor. Ahora se añade la denominada autoficción.

Cuál es el motivo, nos preguntamos nada más comenzar nuestro encuentro de llamar a esta escritura, auto-"ficción": si supuestamente narra hechos verdaderos que le han sucedido al autor. En qué medida es verdad y en qué medida es una recreación de lo que le ocurrió, nos planteamos, y por tanto no es exactamente fiel a lo real. 

Charlamos acerca de todo lo que compartimos con el pasado de la autora, hija de campesinos que abren un pequeño negocio local y que logra ir a la universidad gracias al esfuerzo de sus padres y al valor que dio su madre a que tuviera la mejor educación posible.

Leemos algunos párrafos para responder a la pregunta de cómo la autora logra que hechos anodinos de gente corriente, que reconocemos también como generaciones anteriores a la nuestra, sean de interés para todos los lectores. Cómo logra evitar el narcisismo, sintetizar en apenas una frase toda una generación o un momento histórico, cómo evita caer en una épica de heroicidades cotidianas.

Nos preguntamos acerca de emociones y sentimientos entre madres e hijas, padres e hijos, fruto más de una época que de una personalidad individual. Cuál es el tipo de relación que su época ofrecía a las relaciones filiales por contraste a nuestros días. Cómo en ocasiones, la autora aborrece a su madre y otras, sin duda, la ama. 

Citamos otras literaturas en las que las hijas exploran su relación con sus madres y coincidimos en que son diferentes a lo escrito sobre madres cuando son hijos varones.

Para finalizar leemos un poema sobre su madre de Lucía Etxebarría. 



                                                    Kali de Lucía Extebarría 


Tu me diste la vida y sin embargo yo no puedo vivir mientras tu vivas.

Mientras el grave peso de tus ojos aplaste mis razones y mis actos.

Mientras el inclemente fuego de tu amor aniquile

cualquier amor que sienta,

sólo puedes erguirte en tu grandeza en tanto siga yo siendo pequeña,

cautiva de tu vientre, unida a ti por el cordón umbilical.  

Tu te alzas esplendente y reinas con tu manto y tu diadema,

diosa terrible, recinto de los órdenes ocultos y profundos.

Yo que bebí de tu sangre escondida en la más negra de tus simas

necesito ahora el aire que celosa te empeñas en robarme.

Tu rostro vigilante persigue mis abrazos y mi sed.  

Huésped amarga fui de tus entrañas y tu me lo reprochas.

La ignorancia del tiempo no exime de su exacto cumplimiento.

Ninguna de las dos supo gritar cuando el amor nos dividía,

nos cegaba aquella luz primera ensangrentada y envolvente.

Cautiva de mi misma, porque te llevo dentro a mi pesar.


Los pájaros amarillos de Kevin Powers. Un poema de Karmelo Iribarren. 

Nuestra penúltima reunión de la temporada primavera-verano se cierra con un libro que en el momento de publicación causó un gran impacto. Se trata de un relato de guerra, una novela corta basada en las experiencias de su autor como artillero en la guerra de Iraq. 

Pájaros amarillos puso de nuevo sobre la mesa, diferentes cuestiones acerca de cómo reflejar los conflictos bélicos, si es necesario haber participado en ellos para elaborar un texto honesto y veraz sobre esta violencia y si retratarla de manera lírica no es, al fondo, romantizarla. 

Desde el comienzo de nuestra reunión hay diferentes opiniones encontradas. 

Para algunos, la novela si bien está escrita con descripciones casi poéticas no logra conectar. Para otros, es una novela a la altura de lo que retrata: jóvenes casi niños para quienes alistarse es una oportunidad de conocer mundo y participar en algo más grande que sus pequeñas vidas pueblerinas. 

Tras alistarse y ser enviados al frente, lo que vivirán en el conflicto les destrozará anímicamente, si es que no mueren en combate. Nada resultará como hubieran imaginado. 

Nos preguntamos si la novela sería diferente describiendo otro conflicto en el que Estados Unidos hubiera llevado a sus tropas y también, si uno de los oficiales al mando hubiera sido en el pasado un "señor de la guerra". 

Uno de nosotros insiste en que está narrada desde un solo punto de vista, que no es el el del país invadido y destrozado. 

Leemos algunos párrafos acerca de las opiniones del autor sobre la falsedad de afirmaciones tales como que la guerra es un lugar para el compañerismo, sobre soldados que luchan por un ideal o si el comportamiento de los protagonistas merece de manera justa el castigo que caerá sobre uno de ellos.

Para finalizar, leemos un poema de Karmelo Iribarren.



Esos días

Hay días
en los que levantarte de la cama
suele terminar siendo
más que un acto rutinario
un gesto épico. 
Y no me refiero ahora a las resacas
ni a que caigan
chuzos de punta ahí fuera
ni a que hayas roto con ella.

Me refiero
a cuando te quieren y hace sol
y no te duele nada,
a cuando tienes el mundo
rendido a tus pies,

y no te basta. 


 

El orden del día de Éric Vuillard. Un poema de Javier Egea 

En nuestra reunión del mes de abril, ponemos en común una novela breve del escritor francés Eric Vuillard, El orden del día que trata de un momento en concreto, la anexión de Austria por parte de Alemania en los años previos a la II Guerra Mundial.

En general, nos ha impresionado este libro, Premio Goncourt 2017, que los especialistas afirman supone una renovación de la novela histórica, un género que plantea tradicionalmente dos dificultades. 

Por un lado, qué proporción de documentación debe mostrarse al lector y por otro, cómo hacer que efectivamente sea una narración, ya que pertenece al género novela, que no acabe ahogada en los hechos históricos.

En el caso de Vuillard, coincidimos, ha logrado armonizar un ritmo narrativo muy ágil con las referencias históricas adecuadas. El autor confía en que su audiencia tiene un buen conocimiento de los hechos que va a narrar y hace un buen equilibrio entre lo macro: qué papel jugó el gran capital industrial en la financiación del conflicto por ejemplo y cómo un aristócrata pierde la perspectiva de la gravedad del momento que está viviendo por unos zapatos que considera inapropiados. 

Leemos en voz alta algunos párrafos acerca de la habilidad de Vuillard para hacer que los suicidios no sean un número, citando con nombre y apellidos a los austríacos que sí fueron conscientes, aunque fueran muy pocos, de lo que significaba la anexión de Austria a Alemania y decidieron poner fin a su vida.

Hacemos referencia a lo que ha supuesto este conflicto para el devenir de Europa y cómo seguimos reflexionando acerca de las consecuencias del mismo. 

Durante nuestra reunión recomendamos otras obras y películas, ya sea desde la psiquiatría, la cultura por así decir popular o el cine de autor que aportan nuevas perspectivas a este conflicto que en apenas unos años cambió para siempre la mirada que un europeo tiene sobre sí mismo, su cultura y su forma de vida.  

Para finalizar leemos un poema de Javier Egea.



Un día feliz
 


¿Qué pasa en esta calle que el ciego de la esquina
regala los cupones y el de la barbería
olvidó a Maradona y el viejo que gruñía
por el ojo de patio hoy entona en sordina
baladas de Los Panchos y de Joaquín Sabina
y vino el fontanero y hasta la policía
hace la vista gorda con Luis “El Carafría”
que arregla transistores y pasa cocaína
y paran los taxistas en los pasos de cebra
y la dulce pareja por fin encuentra piso
y es el barrio un desorden lavado por la lluvia?
¿Por qué sirve Bernardo de marca la ginebra?
Porque nadie esperaba tan pronto el paraíso.
Porque ha venido a verme Consuelo de la Rubia.




Infancia - J.M. Coetzee. Un poema de Manuel Vilas. 

El club de lectura de la Mediateca Centro de Arte (Alcobendas) celebra su primera reunión de la temporada con la primera parte de la autobiografía del Premio Nobel sudafricano, J.M. Coetzee: Infancia.

De toda la obra de este autor, nacionalizado australiano, su autobiografía es quizá lo menos celebrado. A la mayoría nos ha parecido interesante aunque mucho más el trasfondo social y la época que las peripecias vividas como niño de diez años.

Para algunos, incluso, les resulta un niño antipático y nos preguntamos por qué un autor se presenta al lector, en lugar de con su mejor cara, como una persona difícil, cuya inteligencia sólo le trae problemas, egocéntrica y en general, enfrentado a todo lo que le rodea casi por sistema. 

Infancia nos ha servido también para acercarnos a la sociedad sudafricana, su formación como nación, el apartheid, las guerras continúas entre sus diferentes habitantes. En esta narración muchas de las costumbres, de los problemas de la segregación se manifiestan en la vida diaria hasta detalles minúsculos.

Nos han impactado especialmente algunos episodios: el niño de siete años que traen como sirviente a la casa de Coetzee y al que azotan en las piernas sin compasión como castigo por haberse escapado o la vida tan dura en la granja familiar que el autor considera "su segunda madre". El envenenamiento de su perro con cristales molidos, la caza nocturna como una vileza. Muchos de los temas posteriores de la obra del autor pueden encontrarse en Infancia: el sufrimiento de los animales y en especial, de los perros. Los pies, el idioma inglés. 

Creemos que la narración de su niñez capta muy bien qué siente un niño de diez años con respecto a su madre a la que adora y considera lo más importante de su vida pero que dejará de idealizar al entrar en la adolescencia. Esa fluctuación tan infantil entre la adoración y el odio por los padres. Ese intento de encontrar un lugar al que pertenecer en un entorno que no se lo pone fácil. Inglés o bóer, calvinista o católico, a favor de los rusos o de los americanos. 

Por último, nos parece que el dibujo final que traza del carácter del padre en el estilo seco y duro habitual de Coetzee parece estallar y ocupar desproporcionadamente muchas páginas en lugar de haber sido narrado de manera paulatina. En nuestra

Para finalizar, leemos un poema de Manuel Vilas.



                                 Redención 

Dime una palabra amable antes de que termine el día.

Me dijiste “cariño, tienes que ser fuerte, no puedes

depender de esa gente, estás muy cansado,

olvídalos, ayúdame a recoger el lavavajillas”,

y yo miraba la noche de octubre con sus estrellas

entrar en nuestra casa, iluminar nuestros cuerpos,

vaciar nuestras almas, y tú dijiste “cena algo,

hay un poco de arroz en el horno, cena algo, cariño,

come algo, y olvídate de todas esas ideas absurdas

sobre el odio y el fracaso, ese arroz está divino”.

Dime una palabra amable antes de que termine el día. 

 


martes, 7 de febrero de 2023

Una mujer, una obra - Nuevo Curso en UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid) - Profesora, Maribel Orgaz

 


El próximo 20 de febrero comienza el nuevo curso, Una mujer, una obra, que impartiré en la Universidad Popular Miguel Delibes de Alcobendas. Es cuatrimestral y en él abordaré en cada sesión, una escritora y su obra más significativa. Tendrá lugar todos los lunes de 17.30h. a 19h. hasta el mes de junio. 

Así, durante este curso hablaré de Concha Espina y su novela El metal de los muertos, de la poesía de Carolina Coronado y Ernestina de Champourcín y también de algunos logros excepcionales como el primer tratado sobre los partos escrito por una matrona, Francisca Iracheta o las amenísimas crónicas sobre la granja de gallinas de la inclasificable Rosario de Acuña.

El curso está completo aunque, como es habitual, habrá invitados y haremos salidas en grupo que serán en abierto.

En la Universidad Popular Miguel Delibes y destinado a adultos, he impartido, entre otros, diferentes cursos de literatura sobre Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes, la literatura de la guerra civil española, la Crónica periodística, los Premios Nobel, el ciclo Una novela, una ciudad, etc. Todos ellos muy bien recibidos y siempre completos.


UP Miguel Delibes Alcobendas (Madrid)
Avenida de la Magia, 4  - 916 62 60 62