viernes, 12 de julio de 2019

Ya es tiempo de flores - Mujeres Ilustradoras en Quercus y la Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Este mes de julio se dan dos felices coincidencias. La revista Quercus ha publicado un artículo extraordinario del biólogo y pintor Juan Valera sobre Mujeres y arte naturalista en los Siglos XVIII y XIX:
"La botánica proporcionó a las mujeres del XVIII una oportunidad de acercarse a la ciencia y, a través de ella, al trabajo como ilustradoras."
           "De hecho, la afición a la botánica en cierto círculos no era considerada una inclinación muy varonil. Esta actitud abrió camino a muchas de las que, gracias a ostentar una cierta posición social, deseaban adquirir conocimiento en un campo que, como la ciencia, les estaba vetado".  
La presentación de Juan Valera puede verse aquí:



Por último, el Real Jardín Botánico ha mejorado el acceso y ampliado los fondos de su Biblioteca Digital que incluye categorías de búsqueda como Expediciones Científicas y de ilustración botánica o todos los números del Semanario de Agricultura y Arte dirigido a los párracos

Miles de documentos que la Biblioteca del Real Jardín Botánico atesora en sus fondos están disponibles de manera sencilla y gratuita en su nueva página web.

"Ya es tiempo de flores", le escribe Juan Bautista Aguiar a Celestino Mutis en una de sus cartas como agregado a la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada  "yo quisiera tener que mandar todos los días, pero es menester buscar y trajinar mucho los montes". Archivo epistolar del sabio naturalista don José Celestino Mutis.






lunes, 8 de julio de 2019

Para hablar con los dioses - Mitopoesía, María Victoria Reyzabal, poeta

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Quizá sólo los poetas piensen en estos tiempos en dirigirse a los dioses y la gran mayoría lo hagamos al asesor fiscal, al coach, a la cirujía plástica, al prozac, al tinder y a las dietas de ayunos extremos. ¿A quién le interesa ya, salvar el alma? Ese estorbo, cuando lo que queremos son experiencias.

Únicamente los poetas desentreñan la Verdad.
Somos aquellos que cultivamos los campos,
los que domesticamos las fieras,
erigimos templos o palacios y socavamos tumbas.  

María Victoria Reyzabal ha publicado un nuevo poemario, Mitopoesía. Para hablar con los dioses. Ed. Visión Libros. Autora de una obra extensísima que incluye novela, cuentos, ensayo, poemas; Reyzabal recupera en este volumen dioses de todo el mundo: por qué los inventamos, qué representan, para qué nos han servido.

Por estas razones y tantas más,
resulta admirable nuestro fervor religioso
sabiéndonos apenas torbellinos, eco de humaredas,
delirio de rumores. 

Está Jesús y está Buda, Brigid y Zaratustra; están los santos menores como Nelson Mandela o San Ero de Armenteira. El catálogo muy pronto intriga al lector: ¿los habremos imaginado a nuestra conveniencia? ¿Es posible acudir a ellos en los tiempos en los que nuestros altares están dedicados al acelerador de partículas, la nanociencia,  los índices de glucosa y la cronobiología?

Reyzabal va y viene entre los siglos de súplicas y llantos ante piedras, trozos de madera, cielos, llamas sagradas.

¿Qué hacer entonces si no te llegan
nuestros rechinantes quejidos,
nuestras impotentes blasfemias,
nuestras temporales claudicaciones?

Para admitir nuestra imposible antigua fe y reconocer los dioses modernos: el endocrino y el politólogo, el economista y el biólogo.


Y ahora es tiempo de una nueva era
donde el mito se haga ciencia.


Mitopoesía
Para hablar con los dioses
María Victoria Reyzabal
Editorial Vision Libros
Blog, Casandra ante el espejo

viernes, 5 de julio de 2019

En viaje de novios por las tierras del Cid - Pidal y Goyri - Biblioteca Nacional de España


Maribel Orgaz -info@leerenmadrid.com
En la España de finales del XIX, Madrid era el lugar en el que una mujer podía estudiar, casi puede decirse, el único lugar. Aunque, como se le daban bien los números, en principio se matriculó en Comercio, María Goyri continuó sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras. Fue la primera mujer matriculada en España oficialmente en 1893 y aterrorizados ante lo que pudiera ocurrir, se ideó un sistema para que fuera a clase sin intimidar a sus compañeros: se la mantenía en una antesala, la llevaba el bedel a clase, la sentaban sola en una mesa junto al profesor y vuelta a la antesala acompañada, así día tras día.

A Goyri le había impuesto su madre, desde que era niña, un estricto programa de estudios y de gimnasia por motivos de salud. Esto último era singular. El ejercicio físico para las mujeres de su clase social bajo prescripción médica cuando estaban hartas, aburridas y deprimidas por el control feroz que ejercían sobre ellas, padres, madres, maridos, hermanos, tíos, tenderos, curas... consistía en paginación y progresión en carruaje (pasar las hojas de un libro, darse una vuelta en un coche de caballos). Goyri, según las fuentes, tenía en el Retiro un árbol preferido al que se encaramaba a diario, hacía pesas...

Además de cursar la carrera, tenía tiempo para asistir a las clases de Ramón Menéndez Pidal en la Escuela de Estudios Superiores organizada por el Ateneo de Madrid. Se conocían, habían sido alumnos en la misma Facultad. Pidal estaba ya enfrascado en su tesis sobre don Juan Manuel..., se hicieron novios..., se iban los fines de semana a recopilar romances orales por Segovia.

"Nunca sabrá nadie dónde llegaba la labor de uno y empezaba la del otro. En cualquier caso, tanto la recopilación de romances conservados en la memoria de las gentes de los pueblos castellanos como la organización del archivo Menéndez Pidal fueron básicamente labor de la filóloga", Mujeres en la historia de España, Cándida Martínez, Ed. Planeta.

Ramón Menéndez Pidal y María Goyri se casaron en 1900 y su viaje de novios fue recorrer en burro la ruta del Cid:
"Cuando pararon en El Burgo de Osma se alojaron en una pensión y, a la mañana, estando María Goyri y la asistenta haciendo la cama, empezó a canturrear el romance de «El Conde Sol», y la asistenta le dijo que ella también sabía algunos. Entre los romances que le cantó había uno desconocido hasta entonces: el «Romance de la muerte del Príncipe don Juan»".

Estos días en la Biblioteca Nacional de España tiene lugar una exposición sobre El Cid y Ramón Menéndez Pidal y es posible encontrar un par de pequeñas referencias a María Goyri en lo alto de una vitrina y en una tarjeta manuscrita.

En 1937 la Junta de Defensa Nacional de Franco solicitó un informe sobre el matrimonio. En él se decía que Pidal era una persona buena, de gran cultura pero ¡ella!, también de gran talento y cultura era peligrosísima: "es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución".

Por suerte, ahora, se abren nuevos tiempos de posibilidades fascinantes, en los que la imaginación y el entusiasmo impregnarán una nueva forma de mirar más equilibrada a nuestro legado cultural, a lo que han aportado mujeres y hombres, a cómo se difunde y cómo se expone al público.


Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal
Biblioteca Nacional de España
Hasta el 22 de septiembre, gratuita.  





domingo, 30 de junio de 2019

El maestro que prometió el mar, Antoni Benaiges

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
"Vivo sencillamente, ampliamente, intensa y libremente", escribió Antoni Benaiges a su amigo Patricio Redondo desde Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos en 1935.

Benaiges, hijo de campesinos, había obtenido su título de maestro con 26 años y se había hecho cargo de una escuela en un pueblo sin agua, luz ni caminos. Los anteriores maestros pegaban a los niños con una vara y les castigaban duramente. Benaiges hacía excursiones con ellos, aplicó el método Freinet y confió en ellos, en su inteligencia y en sus ganas de aprender.

La recompensa en la España de 1936 fue fusilarle y arrojarlo a una fosa común:
"lo arrestaron y lo tuvieron unos días detenido. Le torturaron. Le arrancaron los dientes y le pasearon medio desnudo en un coche descapotado por Briviesca para humillarlo públicamente y que sirviera de escarmiento. Después se lo llevaron a la Pedraja, a él y a otra mucha gente. (...) los fusilaron (...)".
 La editorial Blume ha editado un libro conmovedor y hermosísimo sobre un maestro en un pueblo pobre, sobre un sueño y una promesa. Antoni Benaiges prometió a los niños enseñarles el mar, no pudo cumplirlo. En 2010 se abrió la fosa y se exhumaron sus restos.


Desenterrando el silencio. Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar ha sido escrito por Francesc Escribano, Francisco Ferrándiz y Queralt Solé. Se acompaña de las fotografías de Sergi Bernal y es el empeño colectivo de la Agrupación de Familiares de las Personas Asesinadas en los Montes de la Pedraja que con el permiso del Ayuntamiento de Villafranca Montes de Oca (Burgos) impulsó la exhumación de la fosa La Pedraja:
"Todos los trabajos técnicos en torno a la fosa común fueron realizados por un equipo multidisciplinar de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, dirigido por Francisco Etxebarria".
En Madrid y hasta el 1 de septiembre tiene lugar una exposición sobre maestros y niños, sobre escuelas nuevas para un país nuevo más culto, más próspero, más libre. Madrid Ciudad Educadora. Memoria de la Escuela Pública (1898-1938). 
"En los bombardeos no se respetaron los edificios escolares y estas imagenes son muestra del hueco enorme de desolación que se estaba viviendo. Son el esqueleto de lo que pudo ser la educación y no fue que, erguido sobre su propia destrucción, deja a la vista la miseria humana. Y los bombardeos obligaron a evacuar a los niños y a sus maestros junto con los intelectuales, artistas y literatos".

lunes, 17 de junio de 2019

El espacio luminoso es muy poco transitado - Antonio López y Kafka

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
El pintor Antonio López charla en esta entrevista sobre su proceso creativo, el arte antiguo, la restauración y la escultura con breves incursiones en la literatura o la fotografía.

Es difícil encontrar una entrevista en la que el interlocutor de Antonio López tenga en cuenta la manera en que reflexiona en voz alta, su tempo a menudo con pausas entre una idea y otra. Al espectador le gustaría que apenas se esbozaran las preguntas y se le permitiera desarrollar en una escucha más atenta, lo que quiere compartir.

Es habitual que se le interrumpa, se le empuje a cambiar de idea, se le intente llevar de un tema a otro tan deprisa que arranca suspiros de resignada impotencia al pintor como se aprecia aquí en la primera hora de entrevista.

En sus últimas intervenciones a lo largo de varios años, hay una constante que parece pasar desapercibida y que apenas se le permite desarrollar, su lectura profunda sobre el libro que escribió el modelo James Lord, Retrato de Giacometti después de 18 sesiones en las que posó para él. Estos días, en el Museo del Prado, esos esqueletos muestran más que nunca, la perplejidad del hombre moderno ante el esplendor de un tiempo en el que los pintores eran capaces de abordar señorialmente el mundo.

En continuidad con esta idea, Antonio López habla sobre cómo a veces, el artista intenta captar por otros medios la atención.
"Parece que se estima mucho lo desagradable, tiene más prestigio. También en la literatura. Una obra como la de Kafka, de un hombre que se convierte en un animal es muy expresivo. Es una premonición de lo que puede ser el mundo moderno pero han sido cosas tan insignes, tan fantásticas, han abierto tantos espacios que se ha sumado demasiada gente que no es Kafka, ni padece ni siente todo eso y encuentra placer en poner a uno niños ahorcados en ARCO, por ejemplo. Ese artista lo que quiere es vender el trabajo y encuentra una zona llamativa dentro del espacio negro.
Entonces, el espacio luminoso es muy poco transitado; no es estimado, se le relaciona con lo blando, con la persona acomodaticia de la sociedad". (01:18´)

Museo del Prado
Alberto Giacometti
Hasta el 7 de julio.

Retrato de Giacometti
James Lord

La metamorfosis
Frank Kafka

jueves, 13 de junio de 2019

Casi todo lo que merece la pena en la vida mancha - Héctor Puertas, aforista


Héctor Puertas Castro, librero y concursante televisivo de vez en cuando, publica su primer libro de aforismos, Porque soy humano, Editorial Cuadernos del Laberinto. Ha firmado en la Feria del Libro el pasado 8 de junio y ha vuelto a Salamanca, en donde tiene su librería de viejo, Quercus en la calle Meléndez número 29. De la feria madrileña le asombró su tamaño y su fuerza, y confiesa entre risas que espera que algún día nadie sea capaz de sacarle de ella. 

Parece que hay una demanda creciente de libros de aforismos, a qué cree que se debe.

Creo que hay dos factores determinantes en este boom del aforismo: por un lado la cultura de lo efímero e inmediato en la que vivimos y por otro lado la influencia de las redes sociales en la manera de leer, escribir y expresarse en general. A su vez este último factor se manifiesta en dos vertientes, la moda de las frases resultonas de autoyuda de baja calidad literaria que se hacen casi virales y la necesidad de condensar los mensajes en las redes sociales. En todo caso no es este enfoque del aforismo con el que yo me identifico como autor, mi manera de entender el aforismo está más en la línea de los clásicos del género, que como todos los clásicos sobreviven y trascienden a modas. A día de hoy también existen grandes aforistas con un peso literario muy importante, sería injusto no mencionar su contribución al auge del género, pero está claro que son los factores antes mencionados, y no ellos, los que hacen el fenómeno masivo.

Ha firmado en la Feria del libro, cómo ha sido la experiencia.

Yo tengo una librería de viejo en Salamanca, Quercus, y salgo a la feria de libro antiguo de mi ciudad, aparte de conocerla desde hace mucho tiempo como cliente. La feria de libro nuevo, que también conozco como cliente, es muy similar, así que cuando llegué este año a Madrid llevaba una idea un poco condicionada por mi experiencia salmantina. Me sorprendió lo masivo que es todo, de hecho no habría elegido firmar un sábado por la tarde de haber sabido el tamaño y poder de convocatoria de la feria en tardes así. Personalmente prefiero la idiosincrasia de una feria como la salmantina para un escritor debutante, en Madrid pasamos prácticamente desapercibidos para el cliente medio. Está claro que para los escritores que ya se han hecho un nombre y tienen tirón mediático Madrid es infinitamente mejor que cualquier otra feria, si algún día estoy en esa posición no habrá quien me saque de la feria madrileña [risas].


Cómo se escribe un aforismo. Cuál es su proceso de escritura.

En mi caso el aforismo es afilar la punta de un lápiz, que sería la idea, una idea que surge y pide paso por sí misma. No me siento a crear aforismos de 5 a 8, la reflexión siempre surge por ella misma después de una vivencia, la idea asoma como un chorro de agua que se proyecta al exterior desde la tierra. En ese momento, como dije, sólo queda afilar el lápiz. 

Qué autor de aforismos le gusta especialmente.

De aforismo contemporáneo, por llamarlo de alguna manera, para mí el más grande es José Bergamín, un genio del género no tan conocido y valorado como merece. Baltasar Gracián debe ser considerado un Gran Padre por cualquier aforista, para mí el gran tapado del Siglo de Oro y un gigante del pensamiento al que tampoco valoramos en su justa medida. Del fragmento un poco más extenso nombraría a Nietzsche, por supuesto, y en mi línea de extensión y enfoque al gran Ernesto Sábato, bastante desconocido en su faceta de aforista. Otros como Chamfort o La Rochefoucauld también merecen ser nombrados.



Qué le comentan sus lectores sobre este libro.

Algunos de ellos, especialmente mis conocidos, que no me voy a hacer rico escribiendo este tipo de cosas [risas]. Fuera de bromas, la verdad es que el libro está teniendo una buena acogida por parte de los lectores, me hacen especial ilusión los comentarios positivos de las personas relacionadas con el mundo de la Literatura...y también me abruman un poco. De todas formas la obra prácticamente acaba de comenzar su recorrido, dentro de un poco de tiempo tendré una visión de conjunto más precisa y elocuente al respecto.

La poesía, si he entendido bien el aforismo: salva a la ciencia y a la filosofía de la condena del error…

Realmente lo que dice mi aforismo es que la poesía salva al error de la condena de la Filosofía y la Ciencia...en este caso sí que el orden de los factores altera el producto [risas]. Pero en ese aforismo me gusta aún más el término que acompaña a salvar, que es redimir. Desde el rigor en la conceptualización, la esclavitud hacia el concepto, el simplismo o el reduccionismo el mundo aprehensible que nos rodea resulta más pobre, peor. Desde estos enfoques error es un término negativo a evitar, sin más, y la poesía es algo innecesario. Pero dentro de una manera de entender nuestra trayectoria vital en la que es necesario abrazarlo todo para aprehender el mundo en su sencilla complejidad, totalmente distinta a la reduccionista simpleza, la poesía redime al error convirtiéndolo en experiencia y crecimiento a la vez que el error convierte en necesaria a su redentora precisamente por el hecho de que es esta es el ámbito ideal para que se manifieste. La Ciencia y la Filosofía, especialmente la sistemática, sólo pueden valorar el error como medio, y siempre ese valor viene dado por la consecución del resultado contrapuesto, es un valor a posteriori y condicionado por su contrario, mientras que la poesía le da un valor per se.
"La belleza salvará al mundo, pero para ello debemos dedicarnos a salvar la belleza (Dedicado a Dostoievski)".
"La primavera, la juventud y los sábados , tres antesalas temporales que acaban echándose de menos muchas veces durante el transcurso de aquello a lo que preceden".


miércoles, 12 de junio de 2019

Los libros de Cortázar - Fundación Juan March

"Son libros de un lector, no son los libros de un bibliófilo", nos explicaron en la Fundación Juan March en referencia a uno de los legados más famosos que atesoran: la biblioteca personal del escritor Julio Cortázar.

Libros en ediciones baratas, subrayados y con resúmenes de lo que él consideraba más importante al final de cada volumen. Algunos dedicados por sus amigos como Octavio Paz o Elena Poniatowska y todos firmados también por él. Libros en casi veinte idiomas, mucha poesía, terror, jazz; los temas que interesaron a Cortázar eran muy variados.

Los clubes de lectura de Alcobendas que coordino, de la Mediateca Anabel Segura y Centro de Arte cerramos esta temporada con la visita a las colecciones singulares de la biblioteca de la Fundación Juan March.