viernes, 9 de abril de 2021

El frío del camino se me sube a a los huesos - Rubén Bareiro, escritor y poeta - Literatura de Paraguay, Club online Mediateca Anabel Segura. Alcobendas, Madrid

"Considero que la escritura no se agota en su componente estético: debe ser sostenida por una armazón ética. No hablo de la ideología ni del discurso, sino del espinazo que la sustenta, de las nervaduras que la sensibilizan, de las venas que la irrigan". Rubén Bareiro

A los 11 años, esbirros del gobierno le encarcelaron. La policía, cuenta el gran escritor paraguayo Rubén Bareiro, quiso detener a su padre y como no lo encontraron, se lo llevaron a él. El pánico y también la entereza con la que afrontó aquel terror de soledad en una cárcel de adultos, "no lloré de indignación", permanecieron siempre en su memoria: "creo que ciertos acontecimientos son más definitorios que las fechas, porque los mismos marcan el trayecto de la vida". 

En el club online de la Mediateca Anabel Segura comenzamos nueva temporada con Literaturas inesperadas, una serie de cuentos procedentes de países hispanohablantes eclipsados por las grandes potencias literarias México, Colombia y Argentina. Puedes consultar el programa completo aquí.

La literatura paraguaya se volvió universal con Augusto Roa Bastos, Premio Cervantes en 1990 y junto a él, quizá menos conocido por haberse dedicado a la difusión de la lengua guaraní desde su cátedra de literatura hispanoamericana en la Universidad de Vincennes (Francia), los expertos sitúan a Rubén Bareiro Saguier.  

Paraguay perdió el mar, explicaba la escritora Renée Ferrer de Arréllaga, Premio Nacional de Literatura 2011, y eso significó quedarse al margen de la llegada de libros que entraban desde España a nuestros puertos. Durante siglos, la literatura apenas pudo desarrollarse. 

Las dificultades continuaron en la carencia de imprentas y una clase social ilustrada, "la literatura colonial apenas tiene interés, excepto el teatro", explicaba José Vicente Peiró, profesor de Literatura Hispanoamericana de la UNED y de la Universidad Jaume I de Castellón y nuestro mayor experto en las letras paraguayas. Argentina suplía esta carencia como editor de las lecturas en Paraguay.

Pero en el siglo XIX tuvo lugar un hito, continúa Peiró, el 1 de octubre de 1860 se fundó la primera revista cultural de Paraguay, Aurora y lo hizo un gaditano, Ildefonso Antonio Bermejo. "Una revista que lo revolucionó todo". Bermejo, periodista, dramaturgo e historiador; residió en el país entre 1855 y 1863; en esos años su labor fue extraordinaria: además de Aurora fundó el Teatro Nacional y la Escuela Normal. 

"En Aurora publicó por primera vez en la prensa paraguaya, una mujer, la escritora Marcelina Almeida". ABC en el Este.

"Fui un estudiante rutinario de derecho y un abogado sin entusiasmo", reflexionaba Bareiro en unos apuntes autobiográficos. En la universidad francesa completaría su formación en humanidades.

En 1971, con Paraguay sometido bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, publica en el exilio francés Ojo por diente ,"la mayor parte de nuestra literatura ha sido escrita en el destierro y la que nace en el país tiene también el signo de un estilo impuesto por el temor"; que recibe el premio Casa de las Américas, una bofetada al régimen dictatorial. 

Al año siguiente, en uno de sus frecuentes viajes a Paraguay, se le denegó la renovación del pasaporte, "esa no validez del pedazo de papel, que me vedaba el regreso a la tierra, constituyó un golpe muy duro, desgarrador, porque me convirtió en refugiado, en apátrida legal. Hasta que superé ese complejo injustificado: la arbitrariedad espuria no podría jamás negarme la patria de mi sangre, la comarca de mis sueños, la tierra de mis huesos. Mi reacción se hizo en la palabra, que para un escritor es la acción". 

"Los nuevos escritores", continuaba el profesor Peiró en su intervención durante el Encuentro Cultural Paraguay-Valencia en 2012, "han revolucionado por completo el panorama literario, son urbanos, escriben de ciencia-ficción, han dado una vuelta completa al género negro".

La Asociación Literaria Arandú organizó en 2018, unas jornadas en el Centro Cultural de España Juan de Salazar sobre la literatura paraguaya. La radiografía del sector incluyó lectores, bibliotecas, editoriales, nuevos géneros literarios entre los que destaca la crónica y una apuesta de futuro que lo ha cambiado todo: Internet. "La herramienta más valiosa en este momento para proyectarnos más allá de aquí e intercambiar nuestras literaturas", Mónica Bustos, escritora, premio Dr. Jorge Ritter, 2008.


 Querido Jean,

yo necesito hablar contigo
para saber si todo
todo esto y aquello
es en verdad reflejo de mi memoria herida
o si sólo se trata
de alguna pesadilla
febrilmente soñada
entre lobos y medianoche.

Y necesito, además, hablar
para no ahogarme...

Carta a Jean, en Tolosa de Francia,
que acaba de pasar por mi tierra

domingo, 4 de abril de 2021

Escribir novela negra permite abordar lo que no se puede decir - La muerte en Lagos. Juan Lueiro, diplomático y escritor

 

Juan Lueiro, diplomático, ha escrito su primera novela ambientada en Lagos (Nigeria). "Es una novela negra peculiar", explicaba en una entrevista reciente, "porque lo importante no es la resolución del crimen, es el destino individual de cada personaje". Escribir es como una vía de escape, así puede aflorar lo que en otras circunstancias no sería socialmente admitido. La muerte en Lagos comienza con la muerte de un cura, un personaje perfecto para una trama literaria, explicaba, porque un sacerdote se pasa la vida perdonando y sermoneando a los otros. "Tal vez lo más difícil no sea crear personajes, sino los escenarios. Al fin y al cabo, la novela negra es algo tan acotado que lo diferente es el trasfondo, el detective puede ser el mismo en Nigeria o Suiza". 

Es tu primera novela ambientada en Nigeria, un lugar que conoces de primera mano y una tierra de escritores fascinantes: Wole Soyinka, Chinua Achebe. 

O Chimamanda Ngozi Adichie, escritora que tiene una sensibilidad extraordinaria y una rara habilidad para describir la brutalidad con una delicadeza estremecedora. Nigeria es una tierra de personas entrañables aunque, desgraciadamente, la imagen que impera es diferente. Es cuna de culturas muy antiguas, de gran riqueza expresiva que han inspirado muchas manifestaciones culturales americanas. En el siglo XXI vive inmersa, como todos los países y pueblos, en una progresiva banalización de sus señas de identidad a causa de la homogeneización digital.

¿La novela negra es el mejor género para entender o comprender una megalópolis como Lagos?

La novela negra es un instrumento de primer orden para adentrarnos en el alma de las personas y conocer los lugares donde viven. Y eso sirve igual para Lagos y para Goteburgo. Lo gracioso es que al final nos damos cuenta de que el policía de Lagos y el de Goteburgo se parecen bastante y lo mismo se puede decir del resto de personajes. Esa es una de las ideas que más me han atraído cuando escribía La muerte en Lagos, porque se trata de una novela negra cuyos personajes vienen de lugares diferentes: Nueva York, Roma, Lagos... sus evidentes diferencias culturales, no les han impedido participar en una trama y asumir sus respectivos roles. Al contrario, al sacar a los personajes de contexto, nos muestran con mucha más nitidez sus contornos. 


La muerte en Lagos cómo surgió. ¿De una imagen? ¿De un personaje?

Los personajes son muy importantes pero necesitan un escenario y una trama. Los personajes y los escenarios existen, las tramas a veces sí, a veces no. Qué desencadena el proceso creativo no es algo evidente. Sería impreciso afirmar que un hecho o un personaje fue la causa de todo, aunque es cierto que todos necesitamos algo en lo que apoyarnos para comenzar a construir, a escribir en este caso. En el caso concreto de La muerte en Lagos no fue ni una imagen ni un personaje, sino una trama. Eso no quiere decir que La muerte en Lagos sea una novela de no ficción. Pero tampoco me atrevería a calificarla como de ficción. Digamos que es algo así como posficción. Mi motivación fue la inversa a la que tuvo Truman Capote cuando escribió A sangre fría. Yo nunca quise saber la verdad. Realmente, la distinción entre ficción y no ficción siempre me resultó un poco forzada. En mi opinión, a lo más que llega la no ficción es a recopilar narradores, lo cual no deja de ser meritorio.

Para un lector que se encuentre tu novela en la mesa de novedades, qué le dirías para que se animara a llevársela.

Que la va a leer con una sonrisa que tardará días en borrarse de su rostro. 

De todo el proceso de escritura, cuál fue la parte más apasionante.

La no escritura. Escribir es farragoso, no digamos ya corregir. Pero lo peor de todo es que otros te demuestren que te has equivocado en el farragoso y vulgar proceso de escribir, que has escrito huevos sin hache o te has olvidado una tilde o, peor aún, que lo que has escrito no se entiende. Lo apasionante es pensar. El pensamiento creativo que desemboca en algo concreto es como inventarse un problema y resolverlo. Entre problema y solución el pensamiento fluye por la plenitud de una verde pradera, desciende una montaña cubierta de nieve virgen o surca el océano infinito. 

Con tu novela bajo el brazo, el visitante de Lagos qué percibirá, en qué debería fijarse.

Desgraciadamente, Lagos no está en las catálogos de las agencias de viajes. Si lo estuviera, creo que no sería diferente a cualquier otro destino. Lo más importante es la gente, los personajes.

 

Juan Lueiro
Editorial Cuadernos del Laberinto




miércoles, 31 de marzo de 2021

"Nadie sale de casa a menos que su hogar sea la boca de un tiburón" - Taller de Poesía en Mediateca Centro de Arte, Alcobendas (Madrid)

 


"Nadie sale de casa a menos que su hogar sea la boca de un tiburón". Warsan Shire 

En Mediatecas de Alcobendas me encargaron organizar un Taller de Poesía en cinco sesiones

Estará impartido por los poetas David Hernández Sevillano, Premio Hiperión, Premio Miguel Hernández; Carla Nyman, Premio Valparaiso, Finalista Adonais; Pepe Ramos traducido al inglés, italiano e incluso polaco; Nuria Herrera creadora de MomentoVerso y Sergio Artero, organizador de Micros Abiertos de Poesía de San Ildefonso y el ciclo de eventos poéticos exPOErimentos.

                                         Será presencial, será gratuito, será un Lujo - A partir de 16 años. 25 plazas.

                   Cada sesión es independiente - Mediateca Centro de Arte Alcobendas - Tel. 91 229 49 40





martes, 30 de marzo de 2021

Un poeta no puede mentir, quien ama la palabra es un sirviente de la luz - Manuel Francisco Reina, escritor y poeta

 

Manuel Francisco Reina es autor de una obra extensa que incluye novela, poesía y teatro. Ha escrito en los principales periódicos españoles desde ABC hasta El País. Miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España publica ahora, tras una catarsis personal y por así decir, vivencial, un nuevo poemario El fiel de la balanza acerca de la traición y cómo es vivida más allá de la experiencia personal como una traición del mundo.  Fotografía: Jorge Pozo Soriano

Este poemario marca un antes y un después o es una anomalía, por así decir, en el transcurso de tu escritura.

En realidad todo mi obra tienen un componente bastante orgánico, dialoga entre sí. De hecho el título de este libro es de un verso que escribí hace más de veinte años y, curiosamente, fue mi última obra publicada, Sólo tu nombre es mi enemigo, Premio salvador Rueda de Poesía hace cuatro años,  hasta esta actual, El Fiel de la Balanza. Sí tengo la percepción de que este un libro importante por muchas razones. Porque nace en el trasiego de una crisis existencial y personal importante, en la que me planteé dejar de escribir, que era como dejar de vivir, en primer lugar. Porque conforme iba escribiendo este libro iba recuperando mi ser, mis razones de vida y motivaciones y, porque tanto en forma como en fondo, este poemario suponía un reto de escritura y de introspección muy importante. El refrendo de los primeros lectores, la acogida y  cómo se sienten involucrados en su lectura parecen confirmar mis intuiciones. 

Cuál es la diferencia entre compartir, expresar, sanar un dolor y el ajuste de cuentas. 

Bueno, esa es más una pregunta para un psicoterapeuta que para mí, pero es cierto que la escritura tiene mucho de catarsis, de terapia, de exorcismo si se quiere. El dolor no es un desconocido para mí. Ya lo he abordado en otras ocasiones, como en el poemario La Paternidad de Darth Vader, que habla de los malos tratos infantiles, en cuya contraportada,  el Premio nacional de las Letras Félix Grande escribió que en esos poemas yo “ponía al dolor a trabajar al servicio de la vida”. Eso es lo que hay que hacer, creo, cuando el dolor nos muerde, tratar de ponerlo a trabajar al servicio de la vida, convertir sus daños en energía para sobreponerse. Eso también está, de forma clarísima en este libro. Es cierto que en este libro hay bastante ironía, su poco de vitriolo o incluso su punto de mala leche, si se quiere, pero domina más la ternura, también la autocrítica, y la necesidad de recuperar el equilibrio mental y emocional que una traición profunda produce. 

El fiel de la balanza son poemas en prosa ¿Qué te llevó a esta forma?

Soy un lector voraz, lo he sido siempre y eso, y la suerte de tener desde muy joven la amistad y el consejo de maestros como Rafael Alberti, Pilar Paz Pasamar, Fernando Quiñones, José Hierro, Francisca Aguirre, Félix Grande, Antonio Hernández, entre otros muchos, me han convertido en un escritor muy exigente conmigo mismo. Todos tenemos temas que nos obsesionan, y nuestro sello, o al menos se pretende, pero para repetir siempre el mismo libro, mejor no escribir. 

En mi caso cada libro me pide su forma y su tono. Después de haber publicado en más de dos décadas de carrera ya, 15 o 16 libros de poesía, este libro me pedía una forma más compleja, menos tradicional, y eso que me siento muy cómodo en la lírica tradicional que me parece imprescindible. Hace tiempo que estoy muy en sintonía con la llamada poesía total o totalizadora esa que, sin perder el lirismo y la creación de lenguaje y de ritmo busca recursos en otros géneros como el teatro, la música, la novela, el cine, y para eso, el poema en prosa es perfecto. He leído muchos de los referentes como Rubén Darío, que ya lo usó, o sobre todo, Cernuda en su Ocnos o Variaciones sobre un tema Mexicano y, sobre todo, en el Vicente Aleixandre y Juan Ramón Jiménez último, que me parece un poeta oceánico, interminable.  


¿Crees que la poesía ayuda a que el sufrimiento no nos haga peores? 

Bueno, yo he conocido a poetas que son malísimas personas pero, creo que, quien ama, trabaja y respeta la palabra es un sirviente de la luz, y más en tiempos tan oscuros. Recuerdo el maestro Ernesto Cardenal, al que tuve la suerte de conocer y tratar en mi viaje a Nicaragua cuando presenté La Princesa Paca, mi novela sobre Darío y Francisca Sánchez del Pozo, reprendió a otro poeta por mentir. Le dijo “un poeta no puede mentir. Mentir es robarle verdad a la palabra” y, eso me impresionó mucho. Quizá porque mi abuelo, que era un cordobés cabal por quien yo llevo este nombre y apellido, me inculcó que una persona vale lo que vale su palabra. Para mi es ley. 

De todos los poemas que componen este volumen, puedes indicar al lector uno en especial.

Creo que cada lector encontrará el suyo, o los suyos. Creo que el último poema Mientras dura la fiesta, es un poema de recuperación de la voluntad, del control y del equilibrio. De empoderamiento, si se quiere decir con más contemporaneidad. Tal vez ese, por lo que tiene de autoafirmación, y no me refiero sólo a mí, este libro y estos poemas trascienden y van más allá de la anécdota personal, por eso los lectores están conectando con su lectura. 

En otras entrevistas tienes palabras muy elogiosas para tu agente literario y la editorial. 

Hace muchos años, Antonio Gala me reprochó, en mis comienzos editoriales, que creara lazos afectivos con los editores y la gente con la que trabajaba. Me dijo que me equivocaba y que había que ser implacable y alguna cosa más que me reservo. En algunos momentos me he acordado, sobre todo porque todo ha cambiado mucho, no necesariamente a mejor. Sin embargo, no renuncio al trato humano. No renuncio a crear vínculos y creo que es mejor y más fructífero cuando encuentras personas con las que te entiendes y estás en sintonía. 

En esta travesía vital difícil de mis últimos tres años, casi cuatro, en silencio editorial, he hecho mucha limpieza. Mi lema ha sido, y sigue siendo, entre alguno otro: “todo lo que no suma resta” pero, también, he encontrado comprensión, apoyo y ánimo. Tanto con mi nueva agencia, Editabundo, con Pablo Álvarez y David de Alba a la cabeza, como con Cuadernos del Laberinto y su editora, Alicia Ares. Si nos comportamos como máquinas, habremos perdido lo único que nos hace distintos: nuestra humanidad. 


É X O D O

TUS PIES CONOCEN tan bien el desierto, que podrían atravesarlo a ciegas. Tan a fondo recuerdan la naturaleza del exilio, que en las noches has caminado sonámbulo, arrastrándote como un animal herido por sus dunas. El éxodo y el desierto son el mismo nombre de la soledad impuesta. De la traición de Dios y del hombre; del corazón que pelea por seguir latiendo a pesar del golpe que lo ha dejado seco de sangre e inerme. Porque el exilio, como la esfinge sólo hace una pregunta: ¿para qué seguir?. Y en esa pregunta otra interrogación encerrada: ¿con qué motivo? Como ante el monstruo guardián del tiempo sólo puedes dar una respuesta. De esa respuesta dependerá que sigas vivo, o devorado por el dolor y la tristeza; tormenta de arena que sepulta para siempre nombres, personas, templos o ciudades, como si nunca hubieran existido.


El fiel de la balanza
Manuel Francisco Reina
 

miércoles, 24 de marzo de 2021

El futuro anticipado, Isaac Asimov y Yo robot, The Alan Parsons Project - Jaron Lanier y Alessandro Baricco - Club Lectura on line Mediateca Centro de Arte, Alcobendas (Madrid)

 

Los robots de Isaac Asimov, explicaba el cineasta Ridley Scott eran mejores que los humanos "y eso se volvía en su contra". 

En el club de lectura de la Mediateca Centro de Arte de Alcobendas, ahora online, hemos seleccionado, dentro de la disponibilidad del préstamo colectivo que se ofrece a bibliotecas e instituciones culturales, tres lecturas bajo el epígrafe: El futuro anticipado.

Yo robot de Isaac Asimov, Frankenstein de Mary Shelley y Dr. Jekyll y Mr Hyde de R.L. Stevenson componen una mirada proyectada sobre un mundo futuro que ahora es presente. 

En los años 50, Isaac Asimov publicaba en un solo volumen una serie de cuentos que había dado a la luz en revistas pulp  y que organizaría de la manera que él imaginaba sería nuestra relación con las máquinas. 

Los robots, en un principio, cuidan niños y ni siquiera hablan. Después, se encargan de trabajos de cierta habilidad peligrosos para los humanos, se les envía a la colonización espacial y finalmente, sustituyen a los políticos para poner orden en el comportamiento humano: irracional, dominado por las pasiones, limitado por la pereza y la falta de ética. En una palabra, estúpido.

"No me importa lo que hagas no quiero ser como tú", cantaba The Alan Parson´s Project en el álbum I robot, inspirado en estos cuentos. "Una joya subestimada y luminosa de los años 70"; "cada canción es una pieza que construye un robot", elogian sus fans 

La singularidad de la ficción especulativa de Asimov destaca en su tiempo sobre la de otros escritores contemporáneos del género como Arthur C. Clarke o Robert Heinlein impregnada de una anticipación sutil y profunda. La vitalidad y coraje con la que su imaginación se despliega sobre oscuros significados es probablemente, el propio carácter del escritor reflexionando con decisión acerca de nuestras limitaciones.

Es irrelevante, sugiere, que las máquinas tengan forma de robot, es nuestra desidia la que nos llevará a transferir a un sistema de código numérico la solución de nuestros problemas sociales y personales. Desarrollaremos un conocimiento, vaticina Asimov, no humano para solucionar conflictos, hambrunas por mala distribución de alimentos e incluso nuestra incapacidad de amar. A nadie parece sorprenderle que un niño tenga que agarrar siempre su mantita para dormir o se le dé un osito de peluche como compañía, ¿qué diferencia hay parece sugerir el escritor de origen ruso, con entregarle una cosa, un robot-niñera como Robbie? En Japón, actualmente, miles de robots cuidan a los ancianos. 

Disrupciones en el código de la programación de los robots producen efectos inesperados: Herbi deduce que no dañar a un ser humano es también no hacerlo en su alma y su psique, incluso si para evitar ese daño hay que mentir. Cuando los ingenieros descubren este robot compasivo y empático, que sólo quiere leer novelas sentimentales para conocer mejor cómo es el comportamiento humano, los ingenieros le dan caza y vuelven loco. "Pensábamos quizá más que en futuro robots, en gente que ya se comportaban como robots", explicaba Eric Woolfson en una entrevista sobre la composición del disco. 



Me descompongo 
por la mitad y pierdo la pieza

nadie puede entender ni una palabra de lo que digo

cuando me descompongo, sólo un poco y pierdo la cabeza

nada de lo que intento funciona como siempre.

(The Alan Parson Project)


 Las máquinas comparan su capacidad con la de sus amos y deducen que sólo un ser superior ha podido crearlas, luego dejan de obedecerles: "soy inteligente... y este dueño es débil", El robot perdido.

Podría ser que alguien más está

mirando en mi mente.

Algún otro lugar

en algún lugar

en otra época. 

(The Alan Parson Project)


Los cuentos de Yo robot plantean la urgencia de definir qué es humano, qué nos corresponde hacer en este mundo empujado a la digitalización, qué debe permanecer irreductible entre los algoritmos. 

El inventor de la Realidad aumentada, Jaron Lanier  y autor de ¿Quién controla el futuro?  advierte:
"la ideología del Silicon Valley, la de un mundo tecnológico inteligente, se asemeja más a una nueva religión. Un mundo inteligente en donde la red toma las decisiones, cuida de nosotros y se ocupa de nuestras relaciones sociales".

En cambio, el escritor italiano Alessandro Baricco que insiste en un siglo siglo XX horrendo, es un entusiasta del mundo digital.

El autor de Seda, publicó en 2019 The Game: "el Game descansa sobre la decisión de poner la vida de las personas en manos de las máquinas".

Al contrario que Asimov, Lanier o The Alan Parson´s Project, el temor de Baricco es una renqueante Revolución Digital que no logre imponerse, que sea parcial, dirigida sólo por un grupo de ingenieros californianos que no haga más que acentuar las desigualdades sociales y no permita dar paso a una civilización mejor: 

"Lo que el Game necesita es humanismo (...), en los próximos 100 años, mientras que la inteligencia artificial nos llevará aún más lejos de nosotros, no habrá bien más valioso que todo lo que haga sentirse seres humanos a las personas".

"Quizá para darle un ejemplo incierto, toda nuestra civilización técnica ha creado más infelicidad y miseria de la que ha suprimido", escribía el bioquímico y prolífico escritor de divulgación científica Isaac Asimov en el último relato de Yo robot: El conflicto evitable., "quizá la civilización agraria o pastoral con menos cultura y menos gente, sería mejor".

El pasado 19 de diciembre de 2020, Alessandro Baricco escribía con renovada esperanza en un periódico español:

"Se libra una batalla importantísima. La cultura del siglo XX, por un lado; la cultura digital, por el otro. Estoy simplificando, pero todos sabemos que la brecha existe, todos la hemos visto (...) Estoy seguro de que en los dispositivos digitales hay movimientos mentales en los que podemos reconocer la misma torsión visionaria que idolatramos en las acrobacias de un Copérnico o de un Darwin. (...) Albergo la sospecha de que, sea como fuere, la belleza de los seres humanos nunca se perderá".

La paradoja es que un científico advertía sobre la deriva de la ciencia y la tecnología, y en cambio, un autor de novelas ambientadas casi todas ellas antes de la luz eléctrica y los aviones, se muestre entusiasmado con la posibilidad de una vida mayoritariamente virtual.

Club Lectura on line Centro de Arte - Alcobendas, Madrid

Consulta fechas y lecturas aquí.  - Para inscribirse aquí: 912 29 49 40


sábado, 20 de marzo de 2021

Aprender el arte de pescar estrellas - Miguel Hernández, A plena luz - Instituto Cervantes, Alcalá de Henares

 


A los 14 años su padre le sacó de la escuela. A pesar de que los jesuitas le ofrecieron una beca, su futuro era ocuparse del ganado y la finca paterna. El chico ordeñaba las cabras y leía lo que podía en la Biblioteca Municipal y en la del vicario de la diócesis a la que pertenecía su pueblo. Muy pronto ansió salir de allí e irse a Madrid.

En Alcalá de Henares, en el hermosísimo patio de columnas toscanas del Colegio del Rey, en donde estudiaron desde Quevedo a los hijos de las familias al servicio de la Casa Real, se ha prorrogado hasta abril, la emotiva exposición Miguel Hernández a plena luz. A la inauguración acudió el poeta Luis García Montero, también director del Instituto Cervantes, y la visita de público es tan continúa que ha sido obligada alargarla. 

En Madrid, Miguel Hernández encuentra a Maruja Mallo y a través de ella, se desprende por fin "de lo rural". A Juan Ramón Jiménez le confiesa, explica una cartela, que desea huir de Orihuela (Alicante). Como a tantos otros, desde Carmen de Burgos a Emilia Pardo Bazán o Rafael Alberti, sólo una gran ciudad les permitió encontrar a otros igual de diferentes a ellos, desarrollar su talento y respirar

"Le decía antes que escribo poesía. Tengo un millar de versos compuesto sin publicar (...). En provincias leen bien pocos los versos y los que leen no los entienden. Y heme aquí con un millar de versos que no sé que hacer con ellos. A veces me he dicho que quemarlos tal vez fuera lo mejor. Soñador, como tantos pienso ir a Madrid...". Carta a Juan Ramón Jiménez, 1931. 

En Madrid, Miguel Hernández traba amistad con los que siempre le fueron fieles: Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Carmen Conde. 

"Desde su casa en la calle Velintonia, Vicente Aleixandre le acoge en pupilaje. Cuando se casa con Josefina Manresa, su novia de Orihuela, le regala un reloj de oro", Miguel había atendido al futuro Premio Nobel en una de sus convalecencias de la tuberculosis e incluso cocinó para él. La gratitud de Aleixandre se extendió más allá de la vida del poeta en Josefina al enviudar, orientándola en la conservación y publicación del legado de su marido.

El 29 de abril de 1939, Miguel Hernández consigue cruzar clandestinamente a Portugal. El 30 de abril tuvo que vender su reloj de oro, el comprador le delató y el régimen del dictador Salazar le devolvió a España. Preso, en un cambio de guardia, un paisano suyo, Salinas, le reconoce. El guardia Salinas se ensaña con él torturándole durante cinco días en la cárcel de Huelva. De allí se le envía a Madrid y de inmediato, Pablo Neruda emprende una campaña internacional para liberarle. 

Tras abandonar la prisión vuelve a Orihuela, en donde otro vecino le delata y es enviado a la cárcel de Madrid en donde coincide con el dramaturgo Buero Vallejo. "El régimen no quiere otro Lorca" y le envía de una prisión a otra hasta recalar en marzo de 1942 en un correccional de Alicante. Enfermo de tuberculosis fallece el 28 de ese mismo mes. "La banda de presos tocó la marcha fúnebre de Chopin". 

"Lo murieron", acotó Vicente Aleixandre. "Poco se podía guardar de Miguel", anotó su viuda, "no tenía nada". 

Josefina, continúan las cartelas de la exposición ocultó como pudo, en un baúl e incluso bajo el tejado, sus cartas y poemas. En los últimos años aparecieron cuatro cuentos escritos en papel higiénico cosido a mano. 

"Desapareció en la oscuridad y recordarle a plena luz es un deber de España,

un deber de amor".  Pablo Neruda 


sábado, 20 de febrero de 2021

Algunas tendencias en la escritura - De la literatura fractal a los nuevos desafíos para la poesía

 

Desde que los gobiernos ordenaran encerrar a las poblaciones por un virus y provocado una convulsión mundial de pánico; lectores y escritores se han preguntado cómo afectará todo ello a nuestras vidas y por tanto, a lo que se escribirá y leerá. Qué tendencias se agudizarán y cuáles desaparecerán, qué nuevos temas y formas se abordarán. Qué leeremos, qué escribiremos... y ya tenemos indicios.

Fin de la literatura del yo. Como James Stewart en La Ventana indiscreta  nos fascinaban las peripecias de los vecinos. Así que, leíamos con gran interés la prosaica vida diaria en un país nórdico o el alardeo de las decisiones estúpidas.

La escala de nuestras preocupaciones ha cambiado y el auto-yo es por ahora, un insoportable ejercicio de ombliguismo. 

Incremento de la Literatura fractal. Absortos en la vida multimedia, dedicados a mil tareas, la lectura competirá por la atención del lector desde los mismos lugares que le roban su espacio; cuando el posible lector llegue por fin, al texto, los escritores tendrán que batallar para atraparles con su capacidad de elaborar fragmentos significativos que estén interconectados. Que el lector pueda abrir cualquier página, le atrapen unas líneas y quiera continuar saltando del principio al final, retomando la lectura de cualquier manera para lograr que se dé por vencido al tercer o cuarto intento y se entregue al libro desde el comienzo hasta el final.  

Poesía. Los algoritmos matemáticos excavan los anhelos más íntimos de cada persona, los sacan a la luz y los transforman en negocio. El perfil que los números trazan de cada uno de nosotros va más allá de lo visible, predicen nuestros comportamientos antes incluso de que podamos ser conscientes de ellos. El territorio del que se ocupaban los poetas, nuestro yo más íntimo, ha sido usurpado. 

Medioambiente. Quizá éste sea el único Norte que tenemos y es el gran tema que absorberá nuestras reflexiones y nuestra escritura. Desde el catastrofismo al optimismo tecnológico, del fatalismo a los inspiradores ejemplos individuales. Desde el veganismo a los cuidados de la propia salud todo se conectará con un gran sentimiento social: la biofilia. 

No ficción. Hartos de cuentos, buscaremos en historias reales la verdad, la sinceridad y la autenticidad que anhelamos para orientarnos en nuestra vida cotidiana. 

Mujeres. La historia de las mujeres se conoce poco y mal. El virus ha vuelto a poner de manifiesto que un deterioro en las condiciones de vida impacta aún más en las desigualdades de género. Las mujeres han perdido el trabajo más que los hombres, han cuidado más tiempo de los niños en el encierro, han cocinado más, han conciliado más y se han ido a teletrabajar a la mesa de la cocina. 

Audiolibros. La omnipresencia de pantallas y la fatiga visual que conllevan, ha dado un nuevo auge a los podcast radiofónicos y los audiolibros que se transformarán en productos cada vez más complejos, audionarraciones