En todas las entrevistas o en cualquier recensión de sus obras, se menciona que él denominó AVE al tren español de alta velocidad. Emilio Porta ha dejado atrás el oficio con el que se ganó la vida, creativo publicitario, para dedicarse a su labor de escritura. Ha sido fundador de la plataforma literaria Netwriters, pertenece a la Junta Directiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, en la que ostenta el cargo de Vicesecretario y de la que es Director de publicaciones y actividades culturales. Es también miembro de la Junta directiva de la Asociación de Escritores en Red.
Cómo reflexionar sobre la vida, y la muerte, de manera profunda y amena.
Pienso que para un escritor la forma es importante, pero el contenido es esencial. La literatura no es para mí algo ornamental, sino que tiene que ayudar al progreso y la mejora de la vida. Todo buen libro tiene que ser una aportación a la depuración de actitudes y pensamiento. Que haga pensar al lector, que mantenga una actitud crítica. Por supuesto, todo ello entraña un oficio y una habilidad para, incluso en temas serios, escribir de modo que la lectura no sea una carga, sino que se disfrute de ella.
Fatum es una mezcla de géneros, poesía, cuentos. ¿Cómo te reconocerá el lector en cada uno de ellos? ¿Tendrá alguna sorpresa?
Sí, alguna vez he dicho que los géneros literarios son una división para facilitar la labor de los bibliotecarios [se ríe]. Es broma; esa división facilita la elección de lectura al lector, evidentemente. En mi caso he escrito en todos los géneros. Creo que un buen escritor, perdón por si alguien piensa que es una alusión directa, debe dominar el oficio y la herramienta, que es el lenguaje. Ser capaz de escribir lo mismo un texto corto que uno más largo, un libro de creación que otro de análisis, un ensayo que una novela.
Ciertamente, cada uno se mueve mejor en su género literario de elección. Yo, modestamente, creo que me muevo bien en todos. Fatum es una muestra en ese aspecto, pues hay reflexiones, pensamiento, algún relato y un largo poema final, que también es pensamiento. Me interesa mucho la filosofía y que un libro ayude, ya lo he comentado, a pensar.
¿Son las humanidades la prueba de que el concepto de progreso, como lo entiende la ciencia, tiene límites en su definición?
El progreso fundamental es el científico. Es el que ha hecho avanzar más a la humanidad. Pero ese progreso produciría solo una sociedad mecánica, utilitarista, y por ello es necesario el arte, la literatura y el pensamiento humanista. Esa labor es fundamental para que el individuo y la sociedad tengan conciencia de la vida y su desarrollo. Que la mente esté siempre acompañada del corazón.
En una entrevista reciente distinguías entre ego y el yo, al hilo del mundillo literario. Parece que la Biblia ya decía que la soberbia es pecado capital.
Hay un texto concreto en Fatum sobre lo que tú apuntas. Sí, considero que el yo es necesario; es un elemento de identidad que nos permite respirar como individuos. El ego, que semánticamente es lo mismo, es lo que yo llamo una superestructura de vanidad que, en muchas ocasiones, es dañina. Rompe el elemento de respeto y cooperación, de reconocimiento del valor de otros, para centrarnos en un estúpido deseo de destacar y de alabanza y «adoración» que, incluso, hace antipático al autor.
Has escrito sobre nuestros lazos con Guinea Ecuatorial, Evuna y Guinea Ecuatorial, vidas paralelas (Ediciones Atlantis) Hace no mucho, Donato Ndongo dejó su legado en una caja del Instituto Cervantes. ¿Puedes hacernos alguna sugerencia de lectura para conocer mejor ese país?
Guinea Ecuatorial forma parte de la hispanidad, no solo de Hispanoamérica. El idioma oficial del país es el español, como se conoce al castellano en todo el mundo, y hay una historia común que debería ser mejor conocida.
Por circunstancias personales conozco bien Guinea Ecuatorial y escribí un libro sobre el país y uno de sus mejores políticos, fundamental en la transición desde ser una colonia española en África a un país independiente. Pero el libro va más allá de su figura. Es un repaso a la historia reciente de Guinea Ecuatorial y su inclusión como enclave de la cultura española mezclada con la africana.
Hay abundante bibliografía de autores españoles y ecuatoguineanos. Recomendaría el libro del profesor Rosendo-Ela Nsue, Historia de la colonización y descolonización española en Guinea Ecuatorial.
Eres de la opinión de que en un trabajo raramente se ejerce el yo y se pueden expresar todas las capacidades. Cómo compensarlo, cómo equilibrar esa limitación.
Desgraciadamente, en el tema de nuestro oficio de escritor, la idea de Ortega de que las circunstancias mandan es aplastantemente real. No basta la capacidad. No basta la vocación. Normalmente, el escritor tiene que hacer frente a lo mismo que el resto de los ciudadanos: el pago de la existencia.
Cierto que vivir no debería tener tanto coste a veces, pero lo tiene. Y para todos, salvo una minoría de ricos herederos, como fue el caso de los poetas románticos ingleses, como Byron, Shelley y sus amigos, todos aristócratas y con la vida económicamente resuelta; la mayoría de los escritores ha tenido que simultanear su vocación y oficio con trabajos en otros sectores y sacar tiempo para escribir de donde no lo tenía.
La compensación para un escritor es no rendirse, si tiene algo que decir, que aportar, claro; algo diferencial y necesario. Y luchar contra esas circunstancias que, desgraciadamente, no siempre dependen de nosotros.
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La novela negra es el género más dúctil que existe - Amoniaco, Carlos Augusto Casas. Ediciones B









