"La verdad es que en mi adolescencia", puede leerse en la cartela de la exposición del escritor Ignacio Aldecoa en la Biblioteca Nacional de España, BNE, "no ha habido muchos estímulos para intentar la aventura de las letras. Vivía en mi ciudad, en el norte de España; llovía demasiado, el colegio era siniestro, las películas de algún interés sufrían la censura; quedaban los libros - no muchos - y yo tenía cierta dosis de rebeldía. Así que distraído de los estudios me puse a escribir cuentos, poemas, fragmentos de novelas". La Nación, Buenos Aires, 1969.
En los años cuarenta del pasado siglo, Ignacio Aldecoa comenzó a publicar sus relatos de los que llegó a escribir casi un centenar pero quién sabe cuántos habría publicado si no hubiera fallecido demasiado pronto, a los 44 años.
La BNE ha situado esta muestra a continuación de la de Carmen Martín Gaite que, al menos el día de mi visita, tenía más público.
En la entrevista concedida al periódico La Nación las palabras de Aldecoa parecen similares a la reflexión de Horacio Castellanos Molla que conmovido expuso en su conferencia en la Casa de América cómo logró escribir, cómo logró salvarse:
"Cómo pude, de la familia y del país del que procedía - exclamaba con asombro y emoción - , cómo pude, yo que no fui ni lector ni escritor precoz..."
En una de las vitrinas con cartas manuscritas, Aldecoa escribe en 1946 desde el campamento militar "verdaderamente me duele el tiempo".
Es una pregunta que deja en el aire esta exposición. En qué medida escritores y artistas de la posguerra española lograron salir adelante. Cuáles fueron sus cicatrices. Miguel Delibes afirmaba que se reconocía a los mutilados de guerra físicos pero no a los dañados psicológicos y él se consideraba uno de ellos.
La falta de amistades con las que compartir intereses. La escasez de una literatura contemporánea de calidad. Las barreras que deben superar los escritores en entornos opresivos y limitantes que incluyen, en primer lugar, las mediocres expectativas de sus familias que les imponen profesiones y destinos.
La necesidad vital de la escritura de Ignacio Aldecoa y Horacio Castellanos Molla se define bien en la frase de este último: "hay que salir de las fronteras geográficas, políticas y mentales".
Alabado por la calidad de su prosa, en qué medida la cosmovisión de Ignacio Aldecoa no logró escapar.
Ignacio Aldecoa. El oficio de escribir
Hasta el 17 de mayo. Acceso libre




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