viernes, 17 de abril de 2026

Los periodistas quieren ser parte del poder - La risa de las hienas. Carlos Augusto Casas. Editorial Cuadernos del Laberinto

 

Fotografía: Alberto Caliani


Maribel Orgaz - @leerenmadrid.com
Entretenimiento, cloacas, servilismo y por encima de todo ganar audiencia. La risa de las hienas, Editorial Cuadernos del Laberinto, la sexta novela del multipremiado autor Carlos Augusto Casas es despiadada con el periodismo que se ejerce hoy en día. El universo de este autor, que se define por incrustar el crimen en el corazón del relato, añade un nuevo título y esta vez con algo que conoce bien, la profesión que él mismo ejerció durante años. "Cuento lo que no se dice en los telediarios", afirmó en esta entrevista y a través de un personaje, Nacho, el protagonista de La risa de las hienas que el lector de Carlos Augusto reconocerá como el típico perdedor pero, y aquí está la gran diferencia, que en su amoralidad querrá salir del infierno con otro infierno.  

La risa de las hienas, un viaje a las cloacas del periodismo actual. ¿Son más cloacas ahora?

Siempre ha habido cloacas. Periodistas que quieren ir más allá de su labor de informar. Influir en la opinión pública y ser parte del poder. El problema con el periodismo actual es que lo único que importa es la audiencia. Y para conseguirla se da al ciudadano lo que quiere oír, leer o ver, no lo que necesita. Nuestro trabajo consistía en informar sobre las noticias que la gente necesita saber. Hacer una selección basada en la importancia de cada noticia. Ahora lo que hacemos es contarle lo que quiere, lo que le gusta. Y eso ha cambiado por completo a la profesión. Lo anecdótico, lo llamativo, lo curioso pesa más que lo relevante. Todo es espectáculo. Todo es sensacionalismo. Se dedican horas de televisión a la frase que ha dicho un político, a un gesto. Todo se magnifica, se exagera para que sea sensacional. Esto infantiliza a la audiencia. La actualidad se convierte en una película de malos y buenos, negro o blanco. En un mundo cada vez más complejo la información, sin embargo, cada vez es más simple. 


A qué se debe el aura del periodismo “salvapatrias” que como dice el booktrailer,  en realidad, sólo consiste en movilizar a la audiencia a cambiar de canal.

Hay un afán por parte de algunos periodistas en convertirse en personajes públicos, en ser famosos. En defender algunas ideas políticas más que en informar con rigor. Acabamos de vivir lo que ha sucedido con el IVA de los libros en El Hormiguero dando un dato falso o la noticia de Mañaneros en la que se aseguraba que en España la gasolina era más barata que en EE. UU. al confundir litro de combustible con galón, la medida norteamericana que equivale a casi cuatro litros. Las noticias no se comprueban, nada se verifica. Mucho menos cuando esa noticia va a favor de nuestra ideología. Es algo que se produce con mucha más frecuencia que antes. Pero el problema sigue siendo la audiencia. Pese a estos errores que demuestran un mal trabajo periodístico básico ninguno de los programas va a sufrir bajadas en la audiencia. Porque el público los ve porque son de los nuestros, porque me dicen lo que quiero oír, no la verdad. 


En qué consiste el periodismo de nuestros días,  ¿sigue existiendo?

No como yo lo entiendo y como creo que debería ser. En la facultad me enseñaron que el periodismo debe informar, formar y entretener. Por este orden. Ahora mismo las dos primeras premisas han desaparecido. Todo es entretenimiento. Y esto no solo ocurre en la información. Los debates son cada vez más numerosos tanto en televisión como en la radio. Lo que significa que se da más importancia a las opiniones que a los hechos. Y los tertulianos se eligen no por su preparación ni por ser los mejores expertos en una u otra materia sino por que den espectáculo. Que griten, que polemicen, que den las opiniones más incendiarias que luego tendrán repercusión en las redes sociales. Todo es una gran farsa. Ya no se informa, se hace un show.  


En qué medida tu experiencia o tu desencanto en la profesión ha alimentado la novela.

Tenía claro que mi novela no iba a ser un ajuste de cuentas con la profesión, ni tampoco una recopilación de anécdotas periodística. Quería contar una historia negra. Y pocos entornos hay más negros que la redacción de un programa diario de televisión. Mi experiencia me sirvió para contar lo que está detrás de las cámaras, lo que no se ve, de lo que nunca se habla porque el corporativismo en el periodismo es muy fuerte. Quería meter al lector en una reunión de temas, en cómo se toman las decisiones en un programa de televisión, en cómo es la gente que trabaja allí. La falta de escrúpulos, la amoralidad y la inmoralidad. Ese es el marco de la historia que se desencadena por el secuestro de una reportera. Pero también quería dejar claro que los mayores responsables de que esto ocurra somos nosotros, la audiencia. Todos los días, en un programa de televisión, se revisan cuáles han sido los temas más vistos para seguir hablando de ellos al día siguiente. Se informa de lo que la gente prefiere ver. Es la audiencia la que decide. Si todo el mundo, de repente, se pusiera a ver ópera los programas de televisión darían ópera. Te pongo un ejemplo que yo viví con dos noticias dramáticas: la desaparición de Yéremi Vargas, un niño de siete años y el asesinato de Marta del Castillo. El primer caso no tuvo apenas audiencia y los medios apenas informaron de él. Marta del Castillo desde el primer minuto fue lo más visto en los programas y se habló del caso casi durante más de un año, haciendo incluso programas especiales. No fueron los periodistas los que decidieron hablar de un caso y no del otro, fue la audiencia. 




Nacho, el protagonista quiere remontar desde los infiernos de su vida personal pero a través de otro infierno.

Nacho lo que ve en el secuestro es una oportunidad. La noticia perfecta para ganar audiencia. Las circunstancias vitales y profesionales que atraviesa le empujan a tomar esa decisión, pero, en la vida real, me he cruzado con más de un director de programa (y directora) que haría exactamente lo mismo que Nacho sin tener sus problemas. Conseguir audiencia por encima de todo. 


Recomiéndanos algún buen ejemplo del oficio, alguna gloria del periodismo.

Hay muchos, pero, como dices, son todos de otra época. Destacaría a Ramón Lobo, ya desaparecido. Sus crónicas y reportajes siempre estaban marcados por su profesionalidad y por la necesidad de contar la verdad por encima de todo. Tuve la fortuna de conocerlo y era uno de esos periodistas comprometidos con su trabajo que no es otro que el de contar lo que pasa sin pensar en nada más. Con rigor, con independencia, con objetividad. Pese a quien pese. 


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jueves, 16 de abril de 2026

Alguien que nos vuelva a emocionar - Hierba, Rafa Ruiz. Escritor y poeta - Ediciones Mad Libro

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid.com
Hacía tiempo que no leía un poemario de amor y desamor tan hermoso como éste. Se titula Hierba y lo ha escrito Rafa Ruiz, periodista, editor de El Asombrario, director de la galería Mad is Mad y autor de la serie Toletis y de dos volúmenes de relatos: Ninonino y Sol nulo que también ha editado, por cierto maravillosamente, Mad Libro. 

Hierba comienza con una despedida.

"De alguna historia de amor
que transcurrió sinuosa
y duró mucho,
incluso imaginé que siempre".

y continúa en poemas como Siete años, con el reproche de esos amores que afirman estar cansados y acomodados que reprueban al amor por haberse transformado en cariño: "¿y eso es malo?, pregunta el poeta. ¿Qué costumbre?, ¿a qué acomodo?... si él no siempre fue el mismo. 

Y tras el dolor y el recuerdo de tantas palabras que sirvieron de excusa al abandono, tras la soledad y las dudas, surge frágil una nueva vida: Llegaste para salvarme, Si me engaño que desembocan en uno de los mejores poemas del libro:

¿Vendrá alguien?
Estás helada, hierba,
asustada,
encogida de soledad,
de verte expuesta a la planicie, a la rutina, al viento
al tiempo,
sin ningún abrazo protector
(...)


Qué será de este nuevo amor, de esta nueva relación. Cómo cuidarla, hacerla crecer.


...No sé cómo terminar...

Si yendo, yerba, ilusionado,
o regresando, decepcionado.

Si aire o tierra,
si duro pie o abrazo abierto.

Porque la hierba es un oleaje que mira al sur y de repente vira al Norte en un parpadeo, lo que tarda en cambiar la dirección del viento que la acaricia o la azota, que la peina o la desordena.






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jueves, 9 de abril de 2026

Ignacio Aldecoa - Un cuentista magistral - Biblioteca Nacional de España

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid.com
"La verdad es que en mi adolescencia", puede leerse en la cartela de la exposición del escritor Ignacio Aldecoa en la Biblioteca Nacional de España, BNE, "no ha habido muchos estímulos para intentar la aventura de las letras. Vivía en mi ciudad, en el norte de España; llovía demasiado, el colegio era siniestro, las películas de algún interés sufrían la censura; quedaban los libros - no muchos - y yo tenía cierta dosis de rebeldía. Así que distraído de los estudios me puse a escribir cuentos, poemas, fragmentos de novelas". La Nación, Buenos Aires, 1969.

En los años cuarenta del pasado siglo, Ignacio Aldecoa comenzó a publicar sus relatos de los que llegó a escribir casi un centenar pero quién sabe cuántos habría publicado si no hubiera fallecido demasiado pronto, a los 44 años.

La BNE ha situado esta muestra a continuación de la de Carmen Martín Gaite que, al menos el día de mi visita, tenía más público.

En la entrevista concedida al periódico La Nación las palabras de Aldecoa parecen similares a la reflexión de Horacio Castellanos Molla que conmovido expuso en su conferencia en la Casa de América cómo logró escribir, cómo logró salvarse:

"Cómo pude, de la familia y del país del que procedía - exclamaba con asombro y emoción - , cómo pude, yo que no fui ni lector ni escritor precoz..."

En una de las vitrinas con cartas manuscritas, Aldecoa escribe en 1946 desde el campamento militar "verdaderamente me duele el tiempo". 



Es una pregunta que deja en el aire esta exposición. En qué medida escritores y artistas de la posguerra española lograron salir adelante. Cuáles fueron sus cicatrices. Miguel Delibes afirmaba que se reconocía a los mutilados de guerra físicos pero no a los dañados psicológicos y él se consideraba uno de ellos.

La falta de amistades con las que compartir intereses. La escasez de una literatura contemporánea de calidad. Las barreras que deben superar los escritores en entornos opresivos y limitantes que incluyen, en primer lugar, las mediocres expectativas de sus familias que les imponen profesiones y destinos. 

La necesidad vital de la escritura de Ignacio Aldecoa y Horacio Castellanos Molla se define bien en la frase de este último: "hay que salir de las fronteras geográficas, políticas y mentales". 

Alabado por la calidad de su prosa, en qué medida la cosmovisión de Ignacio Aldecoa no logró escapar. 


 Biblioteca Nacional de España 

Ignacio Aldecoa. El oficio de escribir

Hasta el 17 de mayo. Acceso libre


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jueves, 2 de abril de 2026

La lectura en común, el lenguaje y la memoria de nuestro tiempo - Nuevos Talleres

 


Hace unos días me encontré con François, compañero de profesión y redactor en Onda Cero y le hablé de los nuevos talleres sobre lenguaje y memoria y lo fascinante que estaban siendo.

Vente a contarlos, me dijo, y al estudio nos fuimos Raquel Martínez, con quien trabajo en equipo en esta ocasión y tantas veces.

Nuestros talleres se enmarcan en el proyecto de la Comunidad de Madrid para municipios de menos de 2.500 habitantes, Pueblos vivos, que tiene como objetivo evitar la despoblación y que a una edad podamos seguir en casa. Entre diferentes prestaciones se incluyen múltiples talleres.

Junto a Raquel Martínez, que es actriz, diseñamos una propuesta que daba una vuelta a la habitual oferta de una sesión en grupo, por ejemplo, talleres teatralizados cuyo éxito nos ha sorprendido incluso a nosotras.

Y los referidos a la memoria más allá de lo personal para elaborar la colectiva, reconstruir junto a los otros el tiempo del lugar que nos vio crecer.

...y además de François, en control también hubo muchas risas.

Puedes ver la entrevista aquí.

Si quieres información sobre estos talleres habla con Raquel Martínez 669759694









sábado, 28 de marzo de 2026

Con claridad y sin atropello. Leer en voz alta - Carmen Martín Gaite en la Biblioteca Nacional de España y Cuba, "Patrimonio Cultural"

 



Maribel Orgaz - @leerenmadrid
"Pertenezco a una época", está escrito en la pared que acompaña la voz y la fotografía de Carmen Martín Gaite en la exposición que estos días tiene lugar en la Biblioteca Nacional de España, "en la que se leía al alta voz mucho más que ahora, y se tenía a gala el hacerlo con claridad y sin atropello, cuidando el tono y las pausas. Un arte enseñado en las escuelas, como algo natural para la comprensión y el deleite de la letra escrita".

"Y en mi juventud", continúa, "cuando la cultura audiovisual aún no se había adueñado de los hogares, las calles y los locales públicos, aplastando con su fragor todo intento de diálogo pausado, la afición por leernos entre nosotros, en casa, en clase o en el café, textos recién saboreados a solas, constituía un placer que afianzaba la amistad" (A rachas, 2000). 

Hace unos días, Jorge Urrutia, Catedrático emérito de la Universidad Carlos III firmaba un artículo publicado en ABC en el que se preguntaba si la lectura en general está en crisis y repasaba cómo siglos atrás la lectura en voz alta constituía la forma de acercarse a algunos textos en sociedades mayoritariamente analfabetas: los segadores en su descanso que escuchaban al que sabía leer, los obreros en las fábricas, los emigrados a las tierras americanas en el siglo XVII durante la travesía en barco, el capataz de un cortijo gaditano a sus temporeros, el portero a las criadas de servicio.

Jorge Urrutia lo denomina lectura colectiva, y al igual que Carmen Martín Gaite, afirma que puede darse por perdida.

Cabe preguntarse si en nuestras sociedades el audiolibro ha venido a suplir la lectura en voz alta aunque el mercado ya sabe que el podcast ha acabado también con el futuro del audiolibro.

En Madrid, y englobado en un programa de bienestar, de salud mental, se utiliza la lectura en voz alta aunque "Leer juntos", aclaran, "no es una terapia, es un acompañamiento a través de la literatura". 

Pero quizá sea Cuba en donde la lectura en voz alta que comenzó en 1865 pervive de una forma extraordinaria y fue reconocida en 2012 como "Patrimonio Cultural". En las fábricas de tabaco, los lectores de tabaquería leen tres veces al día novelas, noticias de actualidad. 

"La lectura de tabaquería y el lector son figuras históricas cubanas que contribuyeron como pocas –en forma masiva– a elevar la cultura de muchas familias cubanas. La radio no consiguió apagar la voz del Lector de Tabaquería. Aún es un activo vehículo de la cultura popular.", Marta Rojas.  


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La lectura en Estados Unidos



 


viernes, 13 de marzo de 2026

Casi en el fuego - Homenaje a Blanca Varela - Tertulia Arco Poético - Biblioteca Elena Fortún

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid
Ayer, 12 de marzo, acudí a la reunión de la Tertulia Arco Poético, una de las más veteranas de Madrid. Se celebra periódicamente en el auditorio de la Biblioteca Elena Fortún, es de acceso libre y su coordinadora, que es decir su alma, es la poeta Pepa Nieto. 

La convocatoria de marzo rindió homenaje a Blanca Varela, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros muchos galardones.

Alfredo Piquer abrió la tarde con una semblanza de la poetisa peruana que siempre fue renuente a publicar obra y que sólo lo hizo, según afimó, a instancia de sus amigos.

Los años de estancia en París fueron un antes y un después para impregnar su poesía de existencialismo. Casada y con dos hijos, vivió en Estados Unidos, Venecia, México y también en Perú, su país de nacimiento.

"Fue la primera mujer en ganar el Premio García Lorca de poesía", Alfredo Piquer, "amiga de Octavio Paz, José Bergamín y Pablo Neruda", dedicó uno de sus libros al poeta José Ángel Valente a quien admiraba.

"Reflexiva, desencantada y mística en sus últimos poemas", añadió Alfredo Piquer, hay también un detalle que merece resaltarse, su primer poema publicado fue "Acepto la fiesta".

Tras Alfredo Piquer, algunos de los asistentes leímos un poema. Éste fue el que Pepa me asignó:




Antes del día
A Dore Ashton

¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
      Blanco es el mes de enero, negras las olas que visitan la isla.
      El nido está en lo alto, sobre una piedra segura.
      No habrá que enseñarles ni a nacer ni a morir. ¿Por qué habría de enseñarse tales cosas?
      La vida llegará con avidez y ruido. Conocerán el sol. El mundo será esa claridad que nos pierde; los abismos de sal, la fronda de oscuras esperanzas, el vuelo del solitario que se da alcance a sí mismo. 
      Un círculo en el aire para atrapar algo de lo perdido.
      El sueño de ayer, la imagen que se escapa entre dos aguas, que se multiplica y transforma hasta no ser sino el agua misma, el brillo deslumbrante, instantáneo, de los propios deseos. 
      Mirada perdida en sí misma que se devuelve y recorre como un desierto familiar.
      Siempre al centro. Encrucijada o astro, efímera explosión de plumas, corazón sin reposo alentando todos los vientos.
     ¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
     ¿Qué clase de sueño traerán? Primera estrella destruida, primer dolor, primer grito.
     Golpe contra todo, contra sí mismo. Hacer la luz aunque cueste la noche, aunque sea la muerte el cielo que se abre y el océano nada más que un abismo creado a ciegas.
     La propia voz respondiéndose con el fracaso de cada ola.




sábado, 28 de febrero de 2026

Bajo los cielos de Madrid - José Miguel Palacios. Naturaleza de asfalto - Museo de Historia de Madrid

 



Maribel Orgaz - @leerenmadrid
Hace unos días, me acerqué a ver la exposición del pintor hiperrealista, José Miguel Palacios. Naturaleza de asfalto que estará abierta hasta el 24 de mayo y es de acceso libre.

A los madrileños, y quien está en Madrid lo "es", nos encanta cualquier exposición que tenga que ver con nuestra ciudad. 

Ya sea de juguetes de principios del siglo XX, de cantaoras para las que Madrid fue un antes y un después o ésta, de José Miguel Palacios, en la que reconocemos los trenes de cercanías, los puestos de los mercados o la Gran Vía.

En cualquier muestra de nuestra ciudad se produce, además, un fenómeno curioso. La gente habla entre sí, se pregunta, se corrige. ¿Qué barrio es éste? ¡Este juguete lo tuve yo! ¡Hasta los cables están perfectos! Y entabla conversaciones en el recorrido. Después, la recomienda a otros y muy pronto se convierte en un éxito de visitantes. Si se quiere llenar una sala, que el tema sea Madrid.

En Naturaleza de asfalto me llegaron recomendaciones de ir a verla y una vez allí hubo, como era de esperar, conversaciones espontáneas.

Pero algo me ha fascinado esta vez, se ha tenido el detalle de añadir dos vitrinas makingof . En la fotografía, la de sus lápices y pinceles. En la contigua la de su minucioso detallado de su planilla horaria. 

"Para conocer el tiempo invertido en cada cuadro y para mantener la disciplina comprobando si el tiempo semanal dedicado se ajusta a lo planificado", dice la cartela.


A qué se debe que tantas exposiciones tengan ahora un espacio dedicado al proceso de trabajo del artista, a los materiales que utiliza, al tiempo que emplea. En la bellísima Vitae de Leticia Reyero no ha faltado una vitrina con sus útiles de trabajo y sus bocetos.



Las razones tradicionales por las que nos gustaba asomarnos al estudio del pintor o ver su cuaderno de bocetos eran sabidas: desmitifica al artista, valora más su esfuerzo, nos planteamos que al fin y al cabo, comenzaron con una hoja en blanco o una piedra en bruto y quizá nosotros también seríamos capaces de hacerlo.

Sin embargo, hay aspectos nuevos en el tiempo de Internet. Los youtuber han descubierto que nos gusta ver pintar, ver comer, ver estudiar, ordenar e incluso ver abrir paquetes. Ver, en resumen, contenido anodino sin guionizar. 

Estos vídeos se denominan ASMR y se han especializado en vídeos con sonido o sin sonido.

Incluir vitrinas con lapiceros gastados, pinceles, un mazo o virutas es otro aspecto de la tendencia ASMR. 

Pero quizá hay algo más, nuestra búsqueda de autenticidad. 

En un mundo en el que los grandes emisores de fake news son los propios gobiernos y sus endoparásitos, los poderosos grupos de interés; los políticos et al se dieron cuenta de que las campañas y los engaños no podían presentarse bien encuadrados, bien enfocados, bien acabados y bien terminados porque algo estaba ocurriendo en Internet. 

Ahí estaba la guerrilla youtube con un móvil grabando como podía y logrando millones de visitas, publicando contenidos que a un mastodonte televisivo convencional ni se le había ocurrido que podían interesar al público. El tufo de lo relamido comenzó a ser sospechoso por falso. 

Mientras que lo imperfecto y lo casero, lo precario y las buenas intenciones con resultados quizá algo chapuceros se habían abierto paso. Nos parecieron más reales, creímos que eran auténticos.  

Acudimos a una exposición, contemplamos el detallado obsesivo de las horas de trabajo, los papeles de acuarela, sus cuadernos atiborrados, los restos de lapiceros, sus tachaduras y sus correcciones. 

No hay atajos si quieres lograr estos resultados, hay que labrar piedra, hay que gastar lápices, hay que producir desechos, hay que dudar y corregir e intentar enmendar. Hay borrones y desconchones y, a veces, torpeza y lamentos. 

Como la tosca terquedad de la real vida misma. 


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Caligrafía en la BNE