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domingo, 16 de octubre de 2022

La poesía es la búsqueda de la belleza - Tratado de Dióptrica de Alberto Wagner y Pedro Lecanda

 


Alberto Wagner Moll y Pedro Pedro Lecanda Jiménez-Alfaro han escrito un poemario al alimón, Tratado de Dióptrica. El lector, como se explica en esta entrevista, no sabrá al leer los poemas la autoría individual de los mismos. La obra es conjunta y se presenta con este desafío a quienes se acerquen a ella. La entrevista se realiza a uno de los dos autores de este composición singular, Alberto Wagner Moll que había publicado con anterioridad el poemario Jaima (Ars Poética, 2018) y es colaborador en la revista Trépano, de la editorial Ojos de Sol. Wagner fue, además, galardonado con el segundo premio del certamen literario «Florencio Segura», 2018. Pedro Lecanda, por su parte, ha publicado Artes escritas en la Toscana (Sapere Aude, 2021), el poemario De Gravedad y Gracia (Ars Poética, 2018). 

Ambos son colaboradores habituales en medios digitales como Fil&co, ElCuaderno o Epojé. Ambos convocaron a otros artistas, los fotógrafos que ilustran los poemas. 


¿Qué va a encontrar el lector en Tratado de dióptrica? Un título que puede llevar a confusión y que esconde un poemario y un álbum de fotografías.

En Tratado de dióptrica el lector va a encontrar, sobre todo, una propuesta artística que gira en torno a la reinterpretación y la influencia. La dióptrica es el estudio de la refracción de la luz, es decir, la ciencia que observa cómo la luz se fragmenta en los objetos. Así pues, nos parecía que podíamos encontrar una similitud entre la refracción de la luz y la partición del arte en multiplicidad de objetos diversos. Los poemas se construyen a partir de las imágenes, las cuales, a su vez, se escogen a partir de textos. El juego es constante, como ocurre con la luz. Al llamarlo “Tratado” buscábamos recordar a las obras de la edad moderna, que, además de obras científicas, eran piezas artísticas y teológicas. La luz siempre se ha identificado con el elemento material más cercano al espíritu, por lo que también parece apropiado asimilarla al arte. 


Un libro colaborativo, en el que habéis participado dos poetas y cinco fotógrafos. ¿Cómo surgió el proyecto y cómo se hizo posible?

Lo curioso del caso es que, realmente, solo Alberto mantiene una relación personal con todos los artistas que han colaborado en el libro. Creemos que en el arte se establecen relaciones que van más allá de lo personal o individual. Por este motivo, la dinámica de influencias no tiene por qué identificarse con dinámicas existentes en la vida cotidiana. 

Por otro lado, esta obra nace a partir de una colaboración primaria entre Alberto y Pablo Estrada. Empecé a escribir textos breves a modo de pies de página a sus fotos y, viendo que el resultado era bueno, comencé a extenderlo a otros artistas. La incorporación de Pedro fue posterior y sirvió para arrancar de cuajo la asimilación que podía darse entre poesía y Alberto, cosa que queríamos evitar.


Los dos habéis publicado poesía con anterioridad pero en Tratado de dióptrica  el autor individual cede su lugar en favor de la obra. El lector no sabe qué poemas son de uno o de otro, ¿a qué se debe esta invisibilidad?

La intención de anonimizar el texto es, en primer lugar, la de estimular una valoración más despersonalizada por parte del público. Cuando sabemos quién es el autor que ha escrito el texto tendemos a establecer un prejuicio valorativo, ya sea positivo o negativo. Eso, en cierto modo, contamina a la poesía como tal. Nosotros queríamos evitar eso y depuramos la autoría con el objetivo de que únicamente se apreciara la poesía que había dentro.       


   

Habéis definido Tratado de dióptrica como un rizoma que busca infinitamente una nueva versión de su belleza. 

El rizoma es un concepto que empleó Deleuze para hablar de realidades que no se desarrollaban uniformemente, siguiendo un patrón prestablecido, sino que crecían y aumentaban rompiendo los esquemas prefigurados. El arte es, por esencia, ruptura. Incluso el arte imitativo, cuando es bueno, supera a su referente, le añade nuevas notas o recoloca las ya presentes. Como al hablar, que podemos prever, pero nunca adivinar, qué quiere decir la otra persona, cuando dos obras de artes se influencian entre sí el resultado no puede ser nunca presupuesto. Eso es lo que queríamos significar al hablar de rizoma.


¿Cómo definirías la poesía?

La definición de la poesía, como la del arte, es una tarea inacabable e infinita. Sin embargo, creo que su base fundamental, su nota característica, es que la poesía es la búsqueda lingüística de belleza. Aunque haya cambiado el concepto de lo bello con el paso de los siglos, sigue permaneciendo esa atracción que genera. La belleza es la impresión atractiva que genera un objeto en nosotros. La poesía es la búsqueda de esa impresión a través de las palabras.


Últimamente parece que la poesía goza de muy buena salud, ¿a qué crees que es debido?

Creo que la poesía, por su brevedad y su atención a los sentimientos humanos, encaja mejor con una generación más proclive al consumo masivo de obras y más centrada en su individualidad. Este impulso puede deberse, curiosamente, a una egolatría de fondo; adoración de la vida propia en de la realidad circundante. Sin embargo, la poesía alcanza sus cotas más altas cuando, a partir de esa concreción particular, interpela a un público universal. El relanzamiento de la poesía, debido a motivos egoístas, podría ser el punto de partida de una nueva empresa poética que, justamente, señale el camino para sobrepasar el individualismo.


¿A qué poetas admiras?

Si tuviera que quedarme con unos pocos poetas, creo que señalaría a Bécquer, como estímulo primario, a Jorge Riechmann por el acercamiento a la poesía actual y Antonio Gamoneda, por ser, para mi, la cota máxima de la poesía actual.


Alberto Wagner y Pedro Lecanda 
Editorial Cuadernos del Laberinto




jueves, 18 de agosto de 2022

A la sombra del álamo blanco - La Casa del Caño y el Jardín de los melancólicos, el paraíso de Jaime Gil de Biedma - Nava de la Asunción, Segovia

 


"Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno", 
    Jaime Gil de Biedma

En Nava de la Asunción, Segovia, se encontraba el paraíso del poeta Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929 – 1990) una casona familiar llamada por los lugareños la casa del Caño por estar al lado de una fuente, que se prolongaba en idilio armonioso con un jardín inusual en la meseta castellana por su diseño y especies que lo poblaban. El conjunto era un inmenso patrimonio procedente de un mayorazgo y los padres del poeta le dieron un gran esplendor, amueblaron con gusto la casa y la huerta fue en parte ajardinada, se construyeron cabellerizas, una piscina, una cancha de tenis y el llamado, Jardín de los Melancólicos en torno a una gran rosaleda. 

La madre de Gil de Biedma, María Luisa Alba, educada en Inglaterra, se encargó personalmente de la mejora del jardín, encargando a un paisajista francés la continuación apropiada a una gran casa señorial del siglo XVII.
"Primera salida al jardín después de veintinueve días de cama. Algo como una embriaguez, una felicidad enorme, apacible. Me instalo a la sombra del álamo blanco -más viejo el pobre, con muchas menos ramas- y pronto dejo a un lado los papeles para dedicarme por completo a mi hora de aire libre, a la maravillosa lentitud de un día clásico de agosto, sin una sola nube. Distingo cada olor y cómo varía y se suma a todos los otros: el de la tierra caliente, el de la acacia a mi espalda, el de los setos de boj que ahora ya sé a qué huelen: a siglo XVI. Aroma gazmoño de las petunias en los arriates soleados. Y cuando la brisa gira y viene del lado del pueblo, olor a humo de leña de pino, que es toda la guerra civil para mí. Además es domingo y hay campanas", Jaime Gil de Biedma en una carta a Carlos Barral mientras se recuperaba de la tuberculosis en 1956.
En la Casa del Caño, la familia pasó los tres años de la guerra civil, "fueron, posiblemente, los años más felices de mi vida, y no es extraño, puesto que a fin de cuentas no tenía los diez", escribió en Retrato del artista. Se escolarizó en este pequeño pueblo segoviano y volvía a Nava de la Asunción siempre que podía. Allí invitó a sus amigos, Carlos Barral o Juan Marsé que finalizó en la casona su novela Ultimas tardes con Teresa publicada en 1965. En su paraíso de Nava, el poeta pidió ser enterrado en el panteón familiar en donde reposa junto a sus padres.

El itinerario de los lectores en este municipio de apenas tres mil habitantes comprende en la actualidad no la casa que los herederos han vendido, sino un cuidado museo dedicado a su memoria, Estación de Encuentrocuya visita guiada realiza con gran esmero Clara, un paseo por la plaza dedicada a Gil de Biedma y la visita al cementerio en donde está enterrado.

El municipio cuida con orgullo la memoria del poeta y convoca desde hace casi dos décadas, el Premio Poético Internacional, "Jaime Gil de Biedma y Alba"


Estación de Encuentro, Museo Jaime Gil de Biedma
En la puerta se cuelga un cartel con el teléfono móvil de la guía, Clara para solicitarle nuestra visita si no podemos acudir en ese horario.
Soliciten visita también por mail, aquí.
Nava de la Asunción, Segovia. 




miércoles, 29 de junio de 2022

Escribir poesía es interpretarse a uno mismo - Diálogos con mi perro Sancho, Antonio Perán Elvira, escritor y poeta.



En una entrevista anterior con motivo de la publicación del poemario Discurso de blanda y firme, el escritor y poeta Antonio Perán Elvira hablaba sobre la versificación clásica que nunca ha abandonado y del proceso de su escritura que incluía un lector de confianza. Ahora se propone reeditar todos sus libros que estaban publicados en distintos sellos bajo una misma editorial y ha comenzado con el sobrecogedor, citando sus propias palabras, Diálogos con mi perro Sancho en el que el poeta llama a escuchar una voz con soledad de hombre. 


Reeditas un poemario anterior.

Sí, Diálogos con mi perro Sancho es una reedición. Me encuentro muy satisfecho con Cuadernos del Laberinto, y en especial con Alicia Arés, y quiero que todos mis libros estén en esta editorial.

De los cuatro libros que he publicado: Diálogos con mi perro Sancho, En la Mansión de los Céfiros, Vía crucis y Discurso de Blanda y Firme, posiblemente este primero sea el más lírico de todos; consiguientemente, creo que es el más apto para los que identifican poesía con poesía lírica. En particular, los Diálogos con mi perro Sancho son un sobrecogedor canto acerca de la soledad, que tiene como protagonistas a un hombre y su perro. Está claro que el perro no se siente solo, porque está con su amo, pero no se puede decir lo mismo del amo, porque, primero, su soledad no es voluntaria y, segundo, como dice en uno de los poemas “Porque tú tienes bastante con lo poco que recibes; yo preciso, sin embargo, lo que estimo que merezco”. Y eso que en principio puede parecer una inmodesta alusión a sus méritos, no es otra cosa que una dolorosa manifestación del abandono que siente, como se observa a lo largo de todo el libro. Hay que esperar al final para conocer cómo intentará superar su soledad.




Has recibido varios premios por tu labor poética pero cuál es ese poema que quizá pase más desapercibido entre tus lectores y tu consideras muy personal.

 Ante preguntas como ésta, siempre me viene a la memoria la reflexión que hacía el Quijote sobre los hijos intelectuales, y que venía a decir que, si un padre se equivoca al enjuiciar a sus hijos biológicos, mucho más se equivoca al enjuiciar a los intelectuales. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, aunque también hay que decir que, fuera del autor, también existe la diversidad en la valoración de su obra. Imaginémonos, por ejemplo, preguntando a un determinado número de personas por el mejor poema, según ellos, de García Lorca. Seguro que tenemos garantizada la diversidad, y posiblemente ninguno de esos poemas estaría en la selección que hiciera el propio autor.

En cuanto a mí, tengo la ventaja de que suelo centrarme en la producción de libros, pero seguro que tampoco coincidiría en la valoración de éstos respecto al común de los lectores. Por lo que se refiere a los Diálogos con mi perro Sancho, tengo que decir que para mí es un libro muy especial, porque es el primero que publiqué, y con esto pasa como con los hijos, que el primero tiene algo a su favor, que no tienen los demás. Si a esto añadimos que en este poemario los sentimientos andan a flor de piel, más que en ningún otro, esa especialidad de la que hablaba queda más clara todavía.

Si hablamos de poemas sueltos, tengo un poema que se llama “No le digas nada”, que es el que más me conmueve, pero estoy convencido de que a todo el mundo no le pasaría lo mismo, porque mi realidad es solo mía e imposible de transferir a los demás.

“No le digas nada.
Mírale, si quieres,
disparando rosas
con ballesta franca;
siempre que de Venus
no confunda flores
la sonrisa blanda,
y le dé su dosis
a la abeja triste
de cordero y pascua.
Piensa en él con esa
persuasión de brisa
que acaricia y calla;
aunque en el ensueño
se acurruque el iris
contra la nostalgia,
y sin que los virus
del amor trasluzcan
la verdad del agua.
No le digas nada.
Tócale, si acaso,
a sutiles pulsos
de gorrión en rama;
que perciba el humus
de tus latitudes
bajo las sandalias,
y un remoto impromptu
para clave y codo
sobre la casaca.
Quiérele, no obstante,
sin dejar aviso,
pero con palabras
no cultives cactus
en su bien estéril.
Llévale hasta el alba,
bríndale un oasis...,
pero, si es inútil...,
no le digas nada”.


Cómo es Sancho para que merezca ser destinatario de todo un libro de poemas.

                “Es un pastor de verdad, como veis,
y la razón de que siga teniendo
motivos para vivir con provecho,
aunque la oveja soy yo ciertamente.
Persigue a las decepciones con furia
hasta borrarlas de los almanaques,
porque en su mente no dejan constancia;
tolera a las añoranzas, en cambio,
pero mejor cuando están en el fondo,
porque reclama su sitio en el agua;
y a mí me quiere por mí simplemente”.

Ese es Sancho. Pero, sobre todo, Sancho es nuestro, que es lo que le hace distinto de los demás. En su modestia, no pretende ser mejor que los otros perros, pero, a diferencia de éstos, tiene algo que ellos no tienen por el momento, y es que Sancho es nuestro. Tampoco le preocupa ser considerado un simple recurso literario, porque sabe que no lo es, aunque le agradece a la literatura que su memoria no se pierda con los que disfrutaron de él. 


Uno de tus lectores dice, en la referencia de la editorial, que gracias a tus poemas se aficionó a la poesía (quizá las cosas salen gratamente por donde menos se espera).

Todos los escritores esperamos que lo que escribimos guste. No me atrevería a decir que escribimos para que guste lo que hacemos, pero, desde luego, nos encanta significar algo para quien nos lee. Si a eso añadimos que podemos contribuir a la afición a la lectura de alguien, la satisfacción es todavía mayor. Dadas las características de los Diálogos con mi perro Sancho, pienso que se presta precisamente a eso, porque, la gente que no esté muy metida en poesía, puede que se vea atrapada por la sencillez de su lenguaje, lo creíble de las situaciones que se plantean o lo común de los sentimientos que se expresan.


Qué te permite expresar la poesía que no te permitiría expresar la prosa.

  "Poesía es un decir de tal valía,
que arrastra a la conciencia en su corriente,
y anega el corazón profundamente,
por no se sabe qué melancolía. 
¿que qué más del decir? Que es necesario
que llegue a florecer, y a ser preciso,
con habla terrenal de paraíso,
andar de caminante solitario,
morral según tal cual itinerario
y un algo de canción al modo liso”.

Aunque puede que no sea exclusivo de la poesía, sí que es cierto que ésta permite eso que llaman “la expresión de lo inefable”. La cosa estaría ahora en ver si la prosa permite o no esa expresión. Yo no voy a decir que no, por respeto a los que escriben en prosa, pero sí que creo que la prosa es más plural en el tratamiento de situaciones de todo tipo, y sobre todo de lo perceptible, mientras que la poesía se centra más en el mundo interior y el sentimiento. ¿Y por qué ese empeño en describir el mundo interior y el sentimiento? Pues creo que tiene algo que ver con tres versos de ese soneto al que antes hacíamos referencia:

                “Poesía es un sentir, tan imponente,
que hace de la gente, que así siente,
intérpretes del alma y la armonía”.

Puede que esto suene demasiado pretencioso, por lo que vamos a decir que los que escribimos poesía estamos empeñados en interpretarnos a nosotros mismos.


Cuál es tu camino como poeta: una mayor sencillez, concisión. 

Lleguemos a ello por exclusión: lo de la mayor sencillez es algo que no contemplo, porque cada uno escribe como escribe y es muy difícil que lo haga de otro modo. Recuerdo al respecto una anécdota que contradice lo que acabo de decir, pero no en mi caso. Resulta que el hermano de Héctor Gagliardi le dijo un día que a sus amigos no le gustaba cómo escribía, porque no le entendían, y desde ese momento empezó a hacer sus poemas en un lenguaje más popular. Esto por lo visto lo pudo hacer Héctor Gagliardi, pero yo no lo hubiera podido hacer. En cuanto a las formas métricas nuevas, es algo que no me preocupa en absoluto: hay veces (muchas) que utilizo formas clásicas en mis poemas y me siento muy a gusto haciéndolo. En otras ocasiones utilizo formas propias, pero lo de que sean propias o de otro en ningún caso se convierte en un objetivo. Consiguientemente, me quedo con lo de la precisión en la expresión, y además es rigurosamente exacto, porque no son pocas las veces en que me sorprendo a mí mismo diciéndome que lo que estoy haciendo no es exactamente lo que quiero hacer.


Antonio Perán Elvira
Editorial Cuadernos del Laberinto



             




sábado, 25 de junio de 2022

La belleza ha de ser la respuesta a nuestro tiempo - Rafael Navea, poeta

 


Si hubo aves, fueron 
de paso. La noche
terminó muy pronto.
        Rafael Navea

Rafael Navea ha publicado un segundo poemario La horizontalidad sin fisuras, un largo canto al amor y también, puntualiza el autor, al desamor. Se cierra con algunas páginas de aforismos, "una novela en una línea", como él mismo define a este género. Cree que el éxito de la poesía en nuestro tiempo se debe a que miles de voces silenciadas han encontrado en ella una salida a la angustia y a la incertidumbre, aunque advierte que un verso puede ser un veneno para no afrontar lo inevitable.   

Este año has firmado en la Feria del Libro de Madrid.

Es la primera vez que acudo a la feria como autor. Siempre la he vivido desde el otro lado, como lector, y es una sensación extraña. Por una parte, te sientes como un impostor, porque no te ves diferente de todas esas personas que ves pasear frente a ti y curiosear los libros. Y por otro lado, es muy reconfortante compartir ese espacio de intimidad con aquellos que eligen tu obra entre miles para llevársela a casa, en ese momento solo piensas en que ojalá no les decepcione y hagan suyas tus palabras escritas.


Un primer poemario, Cicatrices y ahora un segundo, La horizontalidad de sin fisuras. Cuál es la evolución. 

Creo que el paso del tiempo es lo que marca la pauta de este libro con respecto a mi primer poemario, Cicatrices. Según avanzan los años uno empieza a hacerse preguntas acerca de las decisiones que ha tomado en su vida, los errores, las incertidumbres…Y como aglutinador de todo ello está el tiempo. El tiempo te derrota, te recuerda lo pequeño que eres frente a un devenir caprichoso. El tiempo te da y te quita, nunca te pone en tu lugar, pues hagas lo que hagas siempre estarás en el sitio equivocado. El tiempo te traiciona y te hace envejecer, pero mantiene jóvenes y frescos los recuerdos, y ahí está el gran engaño, la falacia mayor. Nada de lo que rememores existe ya, y todos los poemas, todos los versos solo cobran su sentido en una dimensión que pertenece al autor, es su opio, el veneno que mantiene la vana esperanza de alcanzar algo que nunca llegará a materializarse.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión, ¿qué es la voz?

El poeta aspira a ser la voz que resuena en el corazón del otro, sus versos, casi siempre en primera persona, necesitan de la complicidad del lector. Compartir una emoción o un sentimiento es vital para la identificación. Y tal vez ese sea el mayor reto en este arte de juntar palabras, la apropiación por parte de quien nos lee de todo aquello que transmitimos con mayor o menor precisión. Entre ser el personaje o crear al personaje yo elijo lo primero, aunque mi mundo interior se mimetice necesariamente con el lector en una sinergia de palabras, sonidos y, por supuesto, de voces sincronizadas, que nada tienen que ver con la comunicación convencional. Un lenguaje compartido, atípico y codificado que nos acerca sin conocernos al corazón del otro.


La horizontalidad sin fisuras incluye aforismos, un género que parece tener cada vez más seguidores. 

Decía el escritor ucraniano Leonid Sukhorukov que un aforismo es una novela de una línea. Yo creo que es esencia y sentencia, un chispazo, una declaración de intenciones. Y es eminentemente poético, porque busca el impacto y la reflexión del lector. La complicidad, la identificación.

Probablemente el tirón que ha tenido la micropoesía en redes sociales como Instagram ha hecho que muchos poetas y escritores adapten su estilo a esta forma de comunicación condensada y fugaz, en un tiempo en que se devoran contenidos y nos convertimos en lectores verticales. Así, el aforismo es asimilado y se adapta a un lenguaje común.

Yo incluí en mi libro, a modo de epílogo, cien aforismos que buscan esa complicidad con el lector en estos tiempos de confusión y espanto, aunque reconozco que me siento más cómodo en una estructura más extensa, desde el punto de vista poético.



Cuáles son tus poetas de referencia.

He leído poesía desde que tengo uso de razón, y cada autor me ha dejado un poso desde el que construir mis versos. Hay un grupo de poetas, todos ellos pertenecientes a la generación de los años 50, que despiertan mi curiosidad y mi admiración en mis tiempos de adolescente. José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Carmen Martín Gaite, Francisco Brines, Ángel González, Claudio Rodríguez… Esta generación tiene un tono más vital e intimista que social, consecuencia lógica de la época oscura y triste que vivieron y, en mi opinión, sus poemarios reflejan el grito apagado de millones de voces silenciadas.

Si bien es cierto que los poetas con los que me doy una tregua como lector cuando no escribo son más coetáneos de mi tiempo, y de ellos destacaría a Luis García Montero, que para mí condensa todo lo que debe transmitir la poesía. A Rubén Tejerina lo descubrí hace algunos años y también consigue emocionarme. Y últimamente leo a Manuel Vilas, quizá más conocido por sus novelas pero su faceta poética es descomunal.

 

La poesía es un género en auge, a qué crees que se debe en un tiempo que no parece precisamente poético.

¿Malos tiempos para la lírica? Tal vez por eso es el momento de reivindicar la poesía frente a una literatura de consumo casi compulsivo. Quitarle esa etiqueta de género minoritario y friki y hacerlo accesible al lector ocasional, a los mayores, a los jóvenes...Y creo que los movimientos van en esa dirección, hay una apuesta de las editoriales por nuevos autores, jóvenes la mayoría de ellos, que conectan con una generación que no admite clichés y busca un lenguaje nuevo, directo y reconocible. En esa línea y como comentaba antes con respecto a los aforismos, el papel de las redes sociales como difusoras del género poético han impulsado muchísimo su visibilidad. Con esto no quiero decir que todo lo que se publica tenga una calidad incuestionable. El fenómeno de la autoedición ha universalizado la posibilidad de publicar miles de manuscritos descartados y casi olvidados, pero a mi entender se ha apostado más por la cantidad que la calidad y hay cierta saturación en el mercado. Con todo, la política de premios y certámenes seguida por muchas editoriales da visibilidad a autores emergentes que están transformando el panorama poético actual, y suponen aire fresco y una renovación de la propuesta literaria.

En tiempos de guerra, de desigualdad, de incertidumbre, la poesía se tiene que reivindicar desde un lenguaje de compromiso y transformación, ya lo hemos visto en otros momentos de la historia, versos que se convirtieron en himnos como el de Gabriel Celaya y sus estrofas cargadas de futuro. Belleza en respuesta a estos tiempos feos, y si es en forma de poesía, mejor.


Balance

Otro verano.
Se murió mi planta.
Cerraron los bares.
Tiré cenizas al mar.
Se fue gente buena.
Maldije tu nombre.
Deseé otros cuerpos.
Soñé con mi padre.
Me gané el olvido.
Leí a Boris Vian.
Nevó en agosto.
La luna se escondió.
Me vestí de negro.
Mataron a diez mujeres.
Prohibimos los abrazos.
Los pájaros tomaron el cielo.
Terminé este poema.
No aprendí nada de la vida.



Olé Libros Editorial





miércoles, 19 de mayo de 2021

Un soneto es una cumbre - Fidel Sendagorta, escritor y poeta

 

Fidel Sendagorta, de profesión diplomático, ha estado destinado en las embajadas de España en Japón, en Cuba y en Marruecos así como en la Representación Permanente ante la Unión Europea en Bruselas. Ha sido embajador en Egipto y actualmente es director general de política exterior y seguridad en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Su escritura incluye la poesía y el ensayo. Como poeta es admirador de San Juan de la Cruz y de Juan Ramón Jiménez. El motivo de esta entrevista es la publicación de su segundo poemario en el que se estrena como sonetista, Jardines del tiempo. "Un jardín es un pequeño paraíso", afirma, "y no se trata sólo de los físicos, de los reales, también de los imaginados".  Su primer poemario se tituló Décimas de Zamalek y fue publicado en 2013. 

Jardines del tiempo, tu nuevo poemario escrito en sonetos.

Me gusta la rima y su extraña alquimia de los números con las palabras. Escribí mi primer poemario en décimas y esto me dio confianza para probar a ascender cumbres mayores, como lo son los sonetos. Una forma que se ha utilizado desde hace siglos en tantos idiomas es porque tiene una fuerza especial. A mí, además, me sirve para disciplinarme como escritor y me obliga a decir lo que quiero decir en exactamente catorce versos.

Cuál es tu evolución de tu escritura poética desde el anterior, Décimas de Zamalek a Jardines del tiempo.

En Décimas de Zamalek había una indagación sobre Egipto pero también un territorio muy amplio en el entraban el amor, la amistad, el tiempo y la muerte. En Jardines del tiempo hay una fuente de inspiración principal que es la naturaleza y, en relación con ella, hay una indagación sobre nuestra relación con lo divino. Ahí aparece el destino, la fortuna y la providencia. Y el misterio que junta a los tres. Misterio que nunca está lejos del amor y de la muerte. 

Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. Qué es la Voz.

Para mí la voz es ese tono personal que hace que un poema tenga un estilo inconfundible. No creo que la originalidad sea el valor máximo en el arte pero incluso dentro de una misma tradición hay voces muy variadas que enriquecen al conjunto creando una impresión coral.

La poesía llena auditorios y hasta se paga entrada por escucharla. A qué crees que es debido.

Yo he visto en Cuba teatros llenos para escuchar a un poeta o a varios. Creo que en otros países latinoamericanos sucede otro tanto pero no me consta que sea el caso de España. Me parece que al otro lado del Atlántico la palabra está muy viva y la gente quiere conmoverse con ella y compartir ese momento emocionante, casi como si fuera una ceremonia religiosa. En España, en cambio, veo que la lectura poética es una actividad más privada, más íntima. Debo decir que me da envidia ese fervor del público latinoamericano.

Como poeta, cuál crees que es el principal inconveniente hoy en día, para la labor poética.

Las canciones atraen la atención de una inmensa mayoría de jóvenes que se saben de memoria las letras de sus temas favoritos. Esas letras son poéticas pero al público actual le cuesta leer poemas a palo seco, sin el acompañamiento de la música. Algunos poetas han buscado la conexión con ese público escribiendo letras para músicos de rock, como Luis Alberto de Cuenca con la Orquesta Mondragón y Loquillo. Y algunos cantantes les ponen música a poemas, como esa inolvidable versión de La plaza de José Bergamín por Enrique Morente.

Qué poetas consideras tus referencias.

Yo he sido muy lector de San Juan de la Cruz, que, por cierto, es el poeta español más leído en el mundo hasta Lorca. Y su obra ha sido una inspiración de no pocos sonetos de Jardines del tiempo. Pero desde hace años en mi mesilla de noche está la poesía completa de Borges y leo y releo sus sonetos con un enorme placer. Lo que no estoy tan seguro es de su influencia sobre mi escritura. En todo caso, siempre vuelvo a TS Elliott, a Jorge Guillén, a Eliseo Diego, a Sor Juana Inés de la Cruz, a Pessoa, a Quevedo, a Lope, a Octavio Paz y al Juan Ramón de Animal de fondo.


jueves, 24 de septiembre de 2020

El dolor surge cuando lo que somos no fluye como debiera - Matteo Barbato, poeta

 

Matteo Barbato cree que el enemigo del quehacer poético es el ego. La poesía, defiende, es un trabajo íntimo que tiene poco que ver con el exhibicionismo. Napolitano afincado en España, publica estos días su tercer poemario, Remotas cercanías aunque su presencia en otras antologías y ediciones es muy abundante. Barbato ha querido que este poemario se editara, además de en papel, como audiolibro. Sus poemarios anteriores fueron Recuerdos, amores y sueños (Ediciones Artgerust) y Mis versos, tu nombre (Ediciones Eljuglar). Barbato fue galardonado por su trayectoria y aporte al mundo de la cultura y de las artes (Premios Fénix, 2019) y recibió el primer premio del VII concurso internacional de poesía «María Eloísa García Lorca» (2020).

Tercer poemario publicado. Qué encontrarán los lectores en este nuevo trabajo. 

Han pasado algunos años desde que publiqué mi primer poemario: tanto aquel hombre como aquellos versos pertenecen al pasado. Sin embargo, aquel trabajo, ciertamente prescindible a ojos ajenos, ocupa un lugar básico en mi vida actual: fue el primer paso de un largo camino.  

La poesía se apoderó de mí por sorpresa, por juego y por placer: fue un trayecto sin expectativas, un viaje de instintos. Al cabo de unos años pude apreciar la labor del tiempo y del verso: me di cuenta de que yo fui la estatua de arcilla; el que escribió, ese desconocido, un escultor.  

La pasión por el oficio me permitió enfrentarme al desafío de escribir en castellano y, junto a ello, me hizo descubrir facetas ignotas de mi propia esencia. Su comprensión fue el inicio de una evolución personal, quizá artística. Lo cierto es que para emprender plenamente este proceso tuve que auscultar las paredes del silencio, obedecer a las señales del dolor y evolucionar a través de la catarsis.  

Este poemario es fruto de este avance: es la trayectoria de un hombre que mide sus propios pasos a través del ejercicio de la escritura, es la búsqueda, la visión reelaborada a través del tiempo y del espacio.   

Desde un punto de vista comercial, me atrevo a decir que este producto es algo único: los lectores que decidan comprarlo podrán leer o escuchar los textos, o ambas cosas. Quien compre esta edición podrá disfrutar de la interpretación soberbia de auténticos titanes del mundo del teatro, del doblaje, del mundo de la voz en general.   

Remotas Cercanías es mucho más que un poemario, es el trabajo grupal de 35 intérpretes coordinado por Julia Villalba Pérez, actriz de doblaje y mujer extraordinaria, y por Eduardo Robles Rabadán, técnico informático, actor y magnífico locutor. Gracias a ellos se ha podido erigir esta obra solidaria cuyos beneficios serán destinados a ASION (asociación infantil oncológica de Madrid).   

Escribir fue la forma de canalizar el dolor. 

El arte es personal e intransferible y su poder también se embebe de nuestro dolor. Desnudarse frente a ella es el primer paso para evolucionar. 

Recurrimos al arte para dar pie a la voz que brama desde las antecámaras de la piel. El dolor surge cuando esta voz se bloquea, cuando nuestra esencia no fluye como es debido, cuando las circunstancias externas entorpecen nuestro camino o, incluso, cuando nos impiden avanzar. En estas situaciones es importante mantenernos firmes, observarnos y ser sinceros con nosotros mismos: después el ejercicio del arte podrá hacernos libres.  

Si la poesía es intensidad, ritmo y voz, qué sería la Voz.  

La voz es el medio gracias al cual se transmite nuestra esencia, es el megáfono con el que se lanzan al exterior nuestras emociones. Su timbre y ritmo explica el estado de ánimo único que nos habita, su claridad es la condición del ser que nos abre a la empatía. Su presencia es imprescindible en el arte, al igual que su silencio. 

Cuál es, en tu opinión, la mayor dificultad para la labor poética. 

Malos tiempos para la lírica: el último escándalo del premio Espasa de poesía explica claramente la enfermedad del mercado editorial, la importancia de las ventas sobre todas las cosas y la esencia, cada vez menos buscada, de la verdadera poesía.  

Realidades distantes y contradictorias: faltan versos de altura y lectores de calidad. Afortunadamente existen editoriales independientes que siguen esforzándose, que siguen luchando con la edición de auténticas joyas literarias porque aman los libros, porque tratan la literatura como se merece. Aprovecho para dar las gracias a Alicia Arés por entregar(nos) esta magnífica edición.  

Acudes a la tertulia de Enrique G. Trinidad.   

Es un grupo poético de altura que se centra en un debate abierto y constructivo alrededor de la poesía. Me siento afortunado por ser parte de este grupo: hoy en día no conozco otro maestro tan escandalosamente bueno como Enrique.  

La poesía, pese a todo, parece resistir e incluso florecer en estos tiempos.  

 La poesía camina al ritmo del hombre: su calidad volverá a resurgir cuando las circunstancias culturales lo permitan.   

Lo que florece de forma exponencial es la abundancia de trabajos autopublicados (se lanzan al mercado más de 80.000 títulos anuales aproximadamente, gran parte de ellos autopublicados) que desbordan una demanda de un cada vez más escaso público lector. No hace falta decir que la calidad media de estas obras cae estrepitosamente al igual que las oportunidades de éxito de unos pocos y brillantes escritores noveles. Entre tantos egos estamos perdiendo el trabajo íntimo de la poesía. 


Extrañas cercanías 

 A la memoria de mi abuelo 


  El recuerdo se esconde 

en la sombra de los días 

y cada noche es un ojo infinito, 

negro y sin párpados. 

 

Su mirada, 

un centinela incómodo, 

escribe en el aire tu memoria  

y los astros, 

puntos ensimismados e imposibles, 

manejan la cartografía de mis sueños. 

 

Eres la luz, esperando  

al otro lado de la vida, la no-presencia  

que susurra escondida 

cuando el viento pasea su nostalgia. 

 

Remotas Cercanías - Editorial Cuadernos del Laberinto

Matteo Barbato

martes, 8 de septiembre de 2020

Hay que hacer partícipes a los otros de nuestra escritura - Montse Escribano Ruiz, poeta

Montse Escribano Ruiz cree que un poema puede expresar más que una novela de cientos de páginas y que la exigencia de síntesis de la poesía es un buen comienzo para lanzarse a escribir. En este, su primer poemario, Con un destino en el aire le acompañan buenos amigos: las ilustraciones son de José Ramón Díez Rebanal y el prólogo del filósofo Carlos Blanco.  De la importancia de la creación poética en su quehacer diario, afirmaba en una entrevista reciente"No hay otra cosa en la vida que me procure mayor satisfacción que la escritura, recreación, vínculo y sentido de la vida". 

Es tu primer poemario publicado, cuál es la motivación para hacer público lo que quizá antes permaneciera en privado o sólo en un círculo de conocidos. Qué aporta a la labor de escritura.

El ejercicio de escribir conlleva un considerable esfuerzo que se ve compensado cuando ves el poema acabado y a ti mismo te complace. Pero la escritura no puede quedarse en un mero ejercicio de autocomplacencia, el autor necesita hacer partícipe de su obra a los otros, que con sus lecturas a su vez amplificarán lo plasmado en el texto de partida. En particular, necesita llegar a ese lector especializado, que es la figura del crítico literario.

Qué significa el destino.

Encuentro muy interesante el tema del destino, una cuestión fundamental donde cabrían dos posturas: la del determinismo o fatalismo, que supondría que el destino de cada uno está ya “escrito” desde el mismo nacimiento hasta la muerte, y la otra, en la que el ser humano sería dueño de su destino, y ahí en la medida en que es dueño, es libre. Esta es la postura desde la que titulo el poemario; el destino estaría en el aire, por determinar, en manos de cada uno, cuando desde la otra posición podría interpretarse como la mano de una divinidad sobre nuestras vidas.

Con el destino entramos en el misterio de las sincronicidades. A medida que avanza mi vida reparo en una serie de coincidencias lo bastante asombrosas como para no pasarlas por alto. Observo que si tengo un interés presente, a vueltas en mi cabeza, aún no encaminándome a él, acabo encontrándome vínculos suficientemente tangibles. Como si hubiera una fuerza del destino a mi disposición. El tema está tratado desde la psicología y tiene sus autores, yo misma le dedico una pieza en mis contingencias de diario, mi próximo libro en curso.

Si la poesía es intensidad, ritmo y voz qué es para ti la voz.

La voz personal del poeta, parte esencial y fondo mismo del poema, la fuerza que le da la intensidad, a la que se llega buceando y sumergiéndose en la memoria para rescatar de ella conocimientos, vivencias y lecturas que en comunión, en un proceso más o menos largo, te servirán un poema genuino con marca de autor, si este proceso se ha llevado a cabo con éxito.

Los cantautores, has dicho en una entrevista reciente, son más inspiradores para ti que los poetas.

Los cantautores que me inspiran son poetas o ponen su voz a otros poetas si sólo son autores de la música. También me inspiran los pintores y los músicos, a los que no considero menos poetas. Y no quisiera dejarme otras artes como la fotografía o la escultura. ¿Podría decirse que veo poesía en todas partes? Pues sí, la poesía esta en las imágenes puramente poéticas o en aquello que es capaz de sugerírtelas. Y cada artista la recoge plasmándola con su medio de expresión.

En la actualidad, cuál crees que es el principal inconveniente para la labor poética. Esta aceleración de la vida que trae aparejada la falta de tiempo.

Sería fácil decir que es eso, la falta de tiempo. Pero uno acaba encontrando tiempo para lo que más quiere, si no acaba tirando la toalla definitivamente. También vive muy deprisa, el que no quiere pararse a pensar. Para todo en esta vida hay que establecer prioridades, y luego focalizar tu objetivo. Pero sí, la labor poética es incompatible con la prisa y la urgencia, que como persona, y no solo como poeta, me fastidian especialmente, aunque son los motores para que acabe moviéndose el ser humano (y en este sentido, a mi también me afecta), que en nuestra naturaleza está el ir aplazando las cosas.

Por qué crees que hay un auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

Habría que analizar la relación con la escritura del ser humano, ese acto íntimo. El adolescente que en su diario describe el descubrimiento que para él supone entrar en la vida adulta desde su particular mundo íntimo, o dando un paso más con más esfuerzo, esboza su primer poema. En estos tiempos digitales, los diarios personales, antes íntimos e intransferibles, han saltado a los blogs personales y volado con Twitter. El poeta, con el resto de creadores, tiene en el soporte digital un canal para divulgar su obra, siendo más fácil que esos poemas salten del ordenador a la Red y luego lleguen a editarse en papel, que considero lo más deseable y que tener un libro entre las manos no ha sido aún reemplazado.


Destino y Libertad

En la medida en que soy dueña de mi destino,
soy libre.
Libremente, al alcance de los deseos
el destino está en el aire.
Y con la ilusión, resorte de la voluntad de ser feliz,
a alcanzar el destino de libertad deseado:
la vocación, el amor, el sueño.

El sonido de la llegada de un caballo galopando
me incita evocador al comienzo del día
como primer resorte matinal.
Por la luz de la mañana planean los pájaros
y las horas
llenando el espacio y mis páginas en blanco.


Con un destino en el aire
Montse Escribano Ruiz - 
@ MontseEscriban4 - Facebook
Editorial, Cuadernos del Laberinto


martes, 30 de junio de 2020

Elegir el fuego - José Felix Valdivieso, poeta

 Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Jose Félix Valdivieso ha publicado su primer poemario, La Geografía del erizo después de un par de volúmenes de cuentos: Cosas y murciélagos (Incipit Editores, 2010) y Dibugrafías (Libros.com, 2017). En realidad, confiesa en esta entrevista, estos poemas comenzaron siendo relatos y se metamorfosearon en poemas. Políglota, de una erudición casi inconcebible en estos tiempos, tiene la bonhomía de compartirla con levedad, esto es, sentido del humor. 

Quizá ahora nos hayamos vuelto todos erizos: acercarse físicamente, no guardar distancia, es delito…

El caso es que, independientemente de lo que estamos viviendo, mantener una adecuada distancia debería ser considerado como una de las bellas artes, porque es fundamental para la ecuanimidad, la justicia, el buen trato con los demás, tanto en la amistad, como en la pareja…

En el poema La Distancia de La Geografía del erizo se dice:

Hay un punto,
del que equidistan,
el dolor y la alegría,
pasado el cual,
duelen más que alegran,
las tuyas, las mías,
las espinas…


Has comentado en una entrevista que este poemario fue escrito en un arrebato. ¿Es esta la diferencia en tu escritura con los cuentos?

Tengo que decir que estos poemas iban a ser cuentos, pero en un momento incierto, que realmente no recuerdo, se transformaron en poemas. En cualquier caso, creo que un arrebato creativo puede darse tanto en el cuento, la poesía, o en cualquiera de las artes. A lo que me refería con que La Geografía del erizo fue escrita en un arrebato, es a que las ideas para dar vida en verso a estos erizos me fluían, sin prácticamente hacer esfuerzo. Ojalá estuviera así siempre, como en arrebato!!!


Escribes tu poesía en español, a pesar de ser políglota. De estos idiomas que dominas, crees que alguno está especialmente indicado para la poesía y para finalizar esta pregunta, recomiéndanos, por favor, algún poeta.

Toda lengua es un conjunto de palabras en música, con su propio ritmo y melodía, pero música al fin y al cabo. Por ello, se trata de saber escuchar y descifrar la música de cada lengua. Así que, en principio, no hay ninguna más apta que otra, para hacer poesía. Es más, cada una es la más apta para hacer de sí misma su propia poesía.  Lo que sí hay es gustos, que llevan a que a uno le guste más la poesía de una lengua que la de otra. ¿Dónde está el gusto, en la manzana, o en quien la degusta? -se preguntaba Berkeley.

Recomendaría, por ejemplo, al enigmático poeta de la dinastía Tang, Han Shan, que en uno de sus poemas dice que los humanos vivimos en la ceguera del polvo, como insectos en un cuenco, que dan vueltas y vueltas, y nunca consiguen salir del cuenco (人生在塵蒙 恰似盆中蟲 终日行繞繞 不離其盆中).

Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. Qué es, en tu opinión, la Voz.

La voz es nuestra entraña, o lo que se hace eco de la misma. El poema Elección dice:

No puedo
haber elegido
esta voz.
 
 —no puedo
         haber elegido
             este fuego—

La voz es esa fuerza inevitable, que quema dentro, y que sale en llamas por la boca.

La poesía parece vivir un auge en estos días, en estos tiempos que no parecen precisamente poéticos.

Creo que la poesía puede ser más popular en unas épocas que en otras, pero siempre estará ahí, porque trata de las cosas del corazón, y el corazón ha de latir siempre, si es que ha de haber vida.

En IE University, donde trabajo, se le da gran importancia a las humanidades, y entre los diferentes premios que hay en ese área, hay uno de poesía, en el que participan muchos alumnos que estudian gestión empresarial.


El ejercicio de tu profesión está ligado a China y hay una referencia a Matteo Ricci en la presentación de este poemario. En un vuelo de la imaginación, qué hubiera ocurrido si Ricci hubiera logrado la conversión del emperador Wanli al cristianismo.

Lo primero que habría que decir es que Matteo Ricci es uno de los casos más singulares de la historia en cuanto a asimilación cultural se refiere, pues pocos se han mimetizado tan bien con su país de acogida, como lo hizo él, que era un convencido de la existencia de principios comunes entre el Este y el Oeste.

Por otra parte, si esa conversión al cristianismo del Emperador Wanli se hubiese producido, creo que el peso y la especificidad cultural de China, no hubiese dejado que se desnaturalizase su propio ser, o sabor, chino. Quizás prueba de ello, pudiera ser que otra religión de gran peso, como es el budismo, se expandió por toda China entre los siglos I y II de nuestra era, pero siempre se mantuvo, digamos, dentro de los muros de la Gran Muralla, por decir, que no ha hecho a China budista.


Una realidad
Que todos hemos venido a lo mismo,
uno tarda mucho en comprenderlo.
Se trata de querer y ser querido,
en grados y distancias particulares,
que no son dimensiones de ninguna clase,
ni argumento para convencer a nadie,
sino una púa de realidad inusual,
aunque nos demos el gusto de llevar la contraria.


La geografía del erizo
José Félix Valdivieso
Editorial, Cuadernos del Laberinto
@iefelix

lunes, 3 de febrero de 2020

En la puerta del Sol, mi amor te espero - Joaquín Lera, músico y poeta



Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Joaquín Lera no necesita presentaciones, tan sólo decir que publica su octavo poemario, Sin red en la red en Cuadernos del Laberinto. Compositor de centenares de canciones, músico, poeta. Además de conductor de drones y yogui... y excepcional cronista de nuestra preciosa Madrid: "en la puerta del Sol, kilómetro cero mi amor te espero". 

Nuevo poemario y ya van ocho, ¿cómo es tú evolución como poeta?

Mi relación con la poesía va unida a la música. De hecho, ya desde muy pequeño, cuando empecé a leer poesía, percibía que detrás de algunos versos, se escondían silenciosas melodías y ritmos como mantras, que me invitaban a afinar la guitarra y trasladarlos de las olas de papel a las ondas del pentagrama sin darme cuenta...

Esa magia invisible, interior y transformadora, provocó una explosión de luz en mi vida..., el más bello juguete que un niño de apenas nueve años pueda recibir y que aún hoy sigue siendo inmensamente útil a la hora de escribir o componer una nueva obra. La evolución desde entonces ha sido constante... pienso que, actualmente, la poesía baila el vals de los tiempos abrazándose vertiginosamente a las nuevas tecnologías. Esto es maravilloso, pero puede convertirse en un calvario, si nos olvidamos de la esencia que cohabita en el océano interior de cada uno de nosotros.
Ahora tenemos la retina inundada de píxeles y matices, empapada de colores alucinantes, pero también de millones de tonos grises que nos alejan de la realidad. Tengo, o tenemos, la obligación de estar alerta para no caer en la más absoluta oscuridad con tanta  información falsa, mediocre e instantánea viajando a la velocidad de la luz a través de los ríos de nuestro cerebro.

Me encanta el surrealismo que no cae en la idiotez y me empuja al abismo de imaginar situaciones oníricas como si fueran cuadros de Picasso o Daly. Y con ese toque, desde un lienzo en blanco, discernir lo que es real de lo que no, o lo que te gustaría que fuera real coloreándolo con palabras. Ese reto me apasiona, unir imágenes, música y poesía... y que la gente al verlas, escucharlas o leerlas, se sienta identificada o por lo menos, le haga pasar un buen rato.



Has compuesto cientos de canciones, musicado poemas y escrito poemarios; ¿cuál es el secreto de que la creatividad nunca deje de fluir?

Creer en lo que haces y divertirte creando, sin aspavientos y con mucha dedicación. Ese es el secreto. Un secreto a voces. Todo forma parte del infinito lienzo donde confluyen las autopistas del arte.
Si comparara fluir con el trafico, diría que me gustan las carreteras secundarias, porque te ayudan a reflexionar y escapar del caos de los atascos interminables de las grandes urbes en las que sobrevivimos... aunque también de esas situaciones extremas salen citas y estribillos memorables.
Cuando se alcanza a ver belleza hasta en la oscuridad, se es capaz de crear en cualquier parte y las musas aparecen en los sitios más recónditos, hermosos e inesperados, pero también en los más tristes, inhóspitos e inoportunos.

Tener la capacidad de ir tomando apuntes para desarrollarlos después, a solas, en nuestra isla interior, se va convirtiendo en un círculo vicioso que te atrapa para siempre. En el cosmos de la poesía al igual que en el de la música, hay miles de universos paralelos y asombrosos que hacen que todo fluya como una cascada. Tener el privilegio de expresar el nacimiento o muerte de cualquier tipo de emoción con una palabra, nota, frase, poema, canción o estribillo; y compartirlo, es como mínimo... fascinante. Personalmente, meditar y practicar yoga me ayudó a apaciguar mis impulsos y ordenar mis prioridades. Y esas no son otras que seguir creando y fluir hasta que el cuerpo aguante. Y trabajar duro, como si fuera un juego.



Has musicado a muchos poetas, de todos ellos cuál ha sido el más singular o especial.

Todos son o han sido singulares. Los primeros poetas a los que puse música fueron Antonio Machado, Miguel Hernández, Evgueni Evtuchenko, (Евгéний Алекса́ндрович Евтушéнко, Manuel Pacheco y mi querido Alfredo Buxán.

Después vinieron Balbina Prior, Luisa Castro, Blanca Andreu, Francisca Aguirre, Guadalupe Grande, Carmen Siguënza, Ana Romani, Balbina Prior, Chema Gómez Hontoria, Luisa Castro, Félix Grande, Chus Molina, Claudio Rodríguez y otros, no menos importantes.

Recientemente puse música a unos versos de la excelente poeta panameña Giovanna Benedetti, que ha escrito uno de los prólogos del libro. El otro prólogo; hay dos, lo ha escrito otro grandísimo escritor. Me refiero al asturiano Ignacio del Valle. Gracias a la poesía empecé a escribir canciones.

Pero quizás, los cuatro trabajos discográficos que compuse con poemas de José Hierro, Luis Alberto de Cuenca, Luz Pichel y Chantal Maillard; por la intensidad, el esfuerzo y la dedicación en los arreglos musicales, sean los que se llevan la guinda de momento.

Por qué el auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

Es un bálsamo que la poesía se abra paso entre la gente de a pie y vuelva a entrar en el metro, los cafetines, las tertulias, los centros culturales, las radios, los parques, las televisiones, los teatros, y demás medios de comunicación. En el imaginario colectivo. Y si es acompañada de buena música o cualquier otra expresión artística, mejor que mejor.

No sabría decirte porque ese auge y tampoco lo tengo claro, pero ojalá sea así. Me encanta ese optimismo. Quizás se estén dando cuenta que escribir y leer poesía es el deporte que el alma necesita para sobrevivir y llegar hasta donde uno desea. Además no contamina. El poderío creativo de este país es enorme y se merece mejor trato. Vivir de la poesía es una utopía en general, pero la riqueza del verdadero poeta, bajo mi humilde opinión, no se compra con billetes de ida y vuelta... sino dejándole viajar a su aire y expresar los sentimientos más profundos. Ese es el tesoro del poeta. Una necesidad casi biológica, íntima, como respirar.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión que es la Voz.

En principio es la voz interior la que marca el ritmo de quien lee. Hay poetas que son músicos sin saberlo. La voz es el instrumento esencial a la hora de compartirlo con el público. Un poema recitado con una bonita voz, profunda e intensa, que sepa interpretar los tiempos, ritmos y espacios que necesita cada verso es un deleite escucharlo. Por el contrario, una voz que no transmita, puede convertir un hermoso soneto en la lista de la compra de un zumbado.

Es un lujo tener al alcance de la mano las voces de grandes poetas y cantantes como Leonard Cohen o Antonio Vega y tantos otros. La fusión de un buen poema con una voz bien trabajada, es capaz de quedarse en el corazón del mundo entero para siempre. Si conseguimos que esa voz interior nos emocione, imagínate lo maravilloso que sería poder hacérselo sentir a los demás. Sin duda recitar bien poesía no es tarea fácil, son muy pocos los elegidos. Quizás por eso prefiero cantarlos. La voz es esencial en un recital, en silencio todos somos grandes tenores y sopranos. El reto es superar el miedo escénico a la hora de expresarse en público y conseguir emocionar.

Qué te han dicho tus lectores y seguidores que más satisfacción te haya producido o conmovido.

A lo largo de mi carrera han sido muchas las personas que me han conmovido, a veces sin palabras, como la viejecita que venía con una sillita plegable a verme todos los días en la calle Preciados. Se sentaba a escucharme cantar y al terminar se alejaba silenciosamente. También me conmovió una niña preciosa que estaba muy malita cuando decía que mis canciones la ayudaban a conciliar el sueño.Y recientemente, fue conmovedor que una señora me enviara una deliciosa empanada gallega como agradecimiento. Antes me había escrito diciendo que mis canciones fueron un bálsamo durante meses para superar un grave y doloroso accidente. Me han conmovido tantas veces los silencios y los aplausos de la gente que no tengo papel suficiente para expresar tanto aprecio.
Me conmueve que tarareen mis canciones.
Me conmueve que inmensos poetas y músicos a los que admiro me alienten.
Me conmueve que me hagan recordar que algo he hecho bien.
Me conmueven y sonrojan los elogios en las redes de personas anónimas a las que no conozco.

Me conmueve casi todo.

Debo estar haciéndome mayor. Me satisface poder contarlo sin tapujos. Con el corazón en la mano. Sin bobadas. Me conmueve la buena gente. La que te quiere bien y la que no, también.


Sin red en la red
Joaquín Lera
Editorial Cuadernos del Laberinto

Te siento
tan dentro…
que no cabe un átomo de asombro.

Y es tanto el gozo…
que la duda se sonroja ante mí
como el más puro amor ante un claro de luna.


jueves, 16 de enero de 2020

Todos los tiempos son igualmente poéticos - Álvaro Fierro Clavero, escritor y poeta

Maribel Orgaz - leerenmadrid.com
Álvaro Fierro Clavero ha publicado libros de poesía y varios volúmenes de cuentos. Estos días presenta su último poemario,  Los otros mundos.Poemas sin verbos en la Editorial Cuadernos del Laberinto. En esta entrevista habla de su obra inédita que poco a poco irá viendo la luz y de lo que W.H. Auden denominó los demonios del poeta: "esos a los que tiene miedo, de modo que les tapa la boca y habla en su lugar". Fierro Clavero prefiere echar mano de la psicología y su estructura de domesticación en cuatro puntos o, de nuevo en palabras de Auden, de "todo aquello que el poeta no sólo oculta a los lectores, sino a sí mismo".

Los otros mundos. Poemas sin verbos es tu séptimo poemario. Cómo es tu evolución como poeta.

Recuerdo que mi pretensión inicial, en mi primer poemario Con esa misma espalda (1994) era la de ser nuevo en cada poema, que supongo que es algo lógico en alguien que acaba de descubrir la poesía y está deslumbrado por ella. Me salió algo esporádicamente experimental, pero ya entonces aparece una de las líneas centrales de mi obra: la reflexión en torno al dolor. No he sido nunca un poeta social, pero hay huellas de ese mundo que siguen apareciendo incluso en la actualidad. A partir de mi segundo poemario, Tan callando (2000), las pretensiones cambian radicalmente, y aparece otro asunto central: el misticismo.

Tras una incursión en los cuentos con el libro El peso de los sueños (2005), publico mi tercer libro de poesía, Los versos inútiles (2009). Aquí inauguro algo que ha tenido continuación; el libro que es en realidad un diario poético en el que queda constancia de la huella que la realidad tiene en mí. Hay asimismo una consolidación de algo que ya estaba en mis primeros dos libros: los poemas dedicados a obras de arte en general (música y artes plásticas, principalmente). En 2011 publico otro libro en el que cristaliza asimismo cierta escritura previa: la poesía erótica. Se trata de Colonizado corazón, un libro que contiene unos cuatrocientos cincuenta poemas en prosa breves que funcionan como piropos literarios y que habían sido remitidos por sms a la mujer amada.

De 2013 es El sentido de lo que no sucede, en donde vuelvo al diario poético y reaparecen todas las tendencias enumeradas. A finales de 2017 publico Palabras a la música, que es un libro en el que dedico sendos poemas en prosa a cada movimiento de las treinta y dos sonatas para piano de Beethoven y las partitas, las suites inglesas y francesas de Bach. Se trata de un libro que había comenzado a gestarse mucho tiempo atrás y que estuve escribiendo a lo largo de cuatro años. A comienzos de 2020 acaba de aparecer Los otros mundos, un libro de poemas sin verbos en el que la escritura se vuelve minimalista y esencial que había sido escrito veintidós años atrás.

Por último, también en 2020 verá la luz el Libro del rey Aniel o libro de los ugros, del que espero poder hablar en una próxima ocasión. Hay mucha más obra inédita que ojalá pueda ir saliendo a la luz: un par de novelas y otros cinco libros de poesía adicionales que recogen nuevas búsquedas poéticas.


Cómo se transita de ejercer una profesión como la ingeniería a la creación poética.

En realidad no tengo ni idea. Me puse a escribir poesía a los veinticinco años, lo que parece algo tarde pero que es beneficioso a mi entender, para hacerle un regalo a mi novia con motivo de nuestro matrimonio, y no he parado desde entonces. En las etapas más productivas, uno escribe poesía en cualquier momento que sus obligaciones se lo permitan. Seguramente también es interesante que haya poesía producida por gente ajena a la filología, ya que de esa manera se incorporan miradas nuevas sobre los temas fundamentales en torno a los que se lleva escribiendo desde Grecia.

La poesía tiene la ventaja de que se puede mantener al mismo tiempo que el trabajo, que los hijos y que otras muchas actividades. Por mi propia experiencia, la demanda de recursos por parte de la novela es superior, y exige una continuidad que la poesía no necesita. Con todo, Juan Benet fue un novelista de éxito y ejerció de ingeniero de caminos.



Si la poesía es intensidad, ritmo y voz; en tu opinión qué es la Voz.

Todo aquello que hace reconocible a un poeta, aunque se empeñe en ocultarse o aunque nos cambie de tema. Se corresponde con rasgos de la personalidad esenciales, como la predisposición a la alegría o la tristeza, la sensibilidad al dolor o al éxito. Hay un concepto psicológico muy interesante que es la Ventana de Johari según el cual el espacio interpersonal se descompone en cuatro áreas: 
1. El área pública, constituida por lo que usted y yo sabemos de mí. 
2. El área oculta, donde está lo que yo sé de mí que usted no sabe. 
3. El área ciega, donde está lo que usted sabe de mí que yo mismo desconozco. 
4. El área desconocida, donde se encuentra lo que ni usted ni yo sabemos de mí. 

Pues bien, sospecho que la voz por la que usted me pregunta tiene que ver con el afloramiento de todo lo que no está en el área pública, que es la menos interesante desde el punto de vista literario. Las debilidades, las miserias, los miedos, pero también mis esperanzas, los milagros que espero que ocurran, las fantasías constituyen de alguna forma sutil y misteriosa la voz de un autor, en el caso de que consiga tenerla. Por último, de la misma manera que hay una radiación que escapa de los agujeros negros, sospecho que incluso el área desconocida tiene asimismo alguna clase de proyección sobre lo que uno escribe.

En Madrid se paga por asistir a recitales poéticos y se llenan auditorios, cuál crees que es el motivo del auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

No sabía que ocurriera tal cosa. Pero permítame que le enmiende la pregunta: todos los tiempos son igualmente poéticos o no poéticos. El hecho de que lo que veamos a nuestro alrededor no encaje con la poesía de Bécquer o de Rubén Darío sólo quiere decir que nuestra época es diferente. Pero hay una poesía europea muy importante inspirada por las dos guerras mundiales, que imagino que tampoco parecen acontecimientos muy poéticos en el marco conceptual que motiva su pregunta. A mi modo de ver siempre es posible escribir poesía, también después de Auschwitz, pese a lo que dijo Adorno de que no era posible escribir poesía a partir de ese hito trágico. 

Pero es que la visión de Adorno, y del marxismo en general, es algo que es enormemente nocivo si se quieren apreciar la belleza y la armonía del mundo. Por desgracia, buena parte de la sociedad está bajo el influjo de los que Paul Ricoeur denominó «filósofos de la sospecha», que son Nietzsche, Freud y Marx. La visión del mundo que estos pensadores proporcionaron únicamente vale para ver todo lo problemático, lo pendiente, lo perverso, pero anula nuestra capacidad para ver de manera creativa y esperanzadora.

El gran verso fuerza de Jorge Guillén —«el mundo está bien hecho»— seguramente representa mucho mejor que el pensamiento de estos tres filósofos lo que es el mundo. Aunque es cierto lo que dijo César Vallejo —«hay, hermanos, muchísimo que hacer»—, el mundo en que nos encontramos es inacabablemente hermoso. Tenga en cuenta que el universo es algo extraordinariamente inhóspito, y todos nosotros hemos tenido la oportunidad de vivir en la Tierra y de experimentar sensaciones maravillosas, como beber o respirar o besar o abrazar o descansar. 

Esto no lo ve ese trío aciago, ni todos los políticos o los cineastas o los novelistas o los periodistas influidos por ellos. Volviendo a su pregunta, simplemente ocurre que pese a influencia distorsionadora y culpabilizadora de los medios de comunicación y de buena parte de las novelas, mucha gente tiende a la felicidad y asocia algunas de las cosas bonitas de la vida como la alegría o el amor con cierta poesía. El que no haya sido capaz de percibir nunca nada bueno en el mundo es una persona fallida.


Cuál es la principal amenaza para la creación poética, o la labor del poeta, hoy en día.

Pues creo que hay mucha poesía pésima que llega a las librerías. Siempre ha sido así, pero lo de ahora es asombroso. Ya se ha visto el caso de Elvira Sastre, que ha recibido injustísimamente el premio Biblioteca Breve de manera venal (no puede ser cierto que no hubiera nada mejor), o Defreds, o Marwan o Irene X, o el muchacho este que fue a Eurovisión y que es una completa nulidad. Albert creo que se llama. En las entrevistas casi no sabe hablar, luego es imposible que escriba nada de valor. 

Todos ellos son gente con una vida interior aburridísima, o al menos eso se deduce a partir de sus escritos, que no pueden ser más ramplones y predecibles. 

Pero el problema viene de más atrás. Desde que se inició la Transición, a los poderes públicos les da por organizar premios poéticos en los que se repiten constantemente los jurados, y en multitud de casos salen a relucir conexiones sospechosas entre el jurado y quien recibe el premio: en el blog de crítica poética Addison de Witt se denunciaron oportunamente buena parte de estas connivencias. La crítica va a tener muchísimo trabajo buscando cosas de valor en lo que se ha escrito en España en el periodo 1978-2020, y la cosa no lleva trazas de rectificarse. Hay, ha habido y parece que seguirá habiendo prevaricación en los jurados y en los consejos editoriales.

Qué poetas serían tus referentes. 

En el siglo XX hay un trío esencial: Eliot, Rilke y Juan Ramón Jiménez. Los hispanohablantes tenemos un tesoro que no creo que se aprecie en lo que vale, y leer a Neruda, a Aleixandre, a Miguel Hernández, a Claudio Rodríguez, a José Lezama Lima, a José Ángel Valente en su lengua original es algo maravilloso. Pero hay muchos más: Perse, Yves Bonnefoy, Elitis, Seferis, Trakl... Y si retrocedemos en el tiempo, la lista es interminable: Whitman, Dickinson, Heine, Bécquer, Rimbaud, Lautréamont, Mallarmé, Garcilaso, Quevedo, Lope, Shakespeare, Petrarca, Ovidio, Virgilio... 

A mi entender, el poeta máximo es Góngora, porque no hay ningún autor igual en ninguna otra lengua moderna. A propósito de esto, hace muchos años recuerdo que compré una antología que recogía obra de dieciocho poetas franceses, de los cuales entonces estaban vivos diecisiete. Pues bien, nada menos que seis de ellos habían traducido a Góngora. Es revelador. Y vuelvo a citar al único poeta optimista de los mil últimos años: Jorge Guillén.


Acrópolis

Desde el Olimpo
            un himno en marcha hacia los hombres
            más puro que un idioma
                                     de silencios.
El sol aoristo
                         en un cielo de mármol
y una emoción de Apolo el viento
            mientras,
                         todo cintura,

hacia el paisaje,
            definitivamente un texto.

Álvaro Fierro Clavero
Editorial Cuadernos del Laberinto.