jueves, 18 de abril de 2024

Mujeres - Palabra, I Encuentro - 20 de abril - Alcalá de Henares, Madrid

Foto. Ayuntamiento Alcalá de Henares

El próximo 20 de abril se celebrará en Alcalá de Henares el I Encuentro de Escritoras Mujer-Palabra que estará dirigido por la dramaturga, Amaranta Osorio y que constará de dos mesas redondas y una exposición, Conquistadoras de la fotógrafa chilena Isabel Wagemann.

Las dos mesas tendrán lugar el 20 de abril en la Capilla del Oidor. La primera de ellas convocada bajo el lema, Mujer-Palabra-Libro, contará con las escritoras Daniela Tarazona, Nuria Labari y Laura Freixas. La segunda llevará por título Mujer-Palabra-Cuerpo, y estará moderada por Carme Riera Sanfeliu, editora de Alfaguara. En ella intervendrán, entre otras, Susana Martín Gijón y María Folguera.

Daniela Tarazona

La novelista mexicana Daniela Tarazona es autora de El animal sobre la piedra y de El beso de la liebre, con la que fue finalista del premio Las Américas (Puerto Rico). Además, es autora del libro Clarice Lispector. La mirada en el jardín, en colaboración con Nuria Mel. Su novela más reciente es Isla partida, Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Ha sido traducida al inglés, francés, portugués y checo.

La santanderina Nuria Labari, escritora y periodista, ganó con su primer libro de relatos, Los borrachos de mi vida, el VII Premio de Narrativa de Caja de Madrid. Es autora de Cosas que brillan cuando están rotas, La mejor madre del mundo y El último hombre blanco. Desde 2018 publica una columna semanal en el periódico El País.

Susana Martín Gijón, sevillana, es autora de la exitosa saga de novela negra protagonizada por la inspectora Camino Vargas. Es autora de Más que cuerpos, Desde la eternidad, Náufragos o Vino y pólvora  y La Babilonia, 1580. Ha sido galardonada con el Premio Avuelapluma de las Letras, el Premio Cordoblack por su contribución a la renovación del género negro, el Premio Cubelles Noir o el Granada Noir.

Amaranta Osorio, dramaturga, ha recibido los premios Calderón de Literatura dramática o Jesús Domínguez, entre otros, y sus obras han sido estrenadas en España, Chile, Colombia, México, Argentina y Checoslovaquia. 

La exposición, Conquistadoras, Las mujeres salmón estará abierta hasta el 5 de mayo y es un proyecto expositivo de la artista chilena Isabel Wagemann especializada en el retrato de escritoras, escritores y artistas. 

Puedes consultar el programa completo aquí.




lunes, 15 de abril de 2024

Es sabido que un poeta se encuentra consigo mismo cada vez que inicia un poema - Autorretratos poéticos, 140 autores en el laberinto interior - Selección de Enrique Gracia Trinidad y Alicia Arés

 


El poeta Enrique Gracia Trinidad y la editora, Alicia Arés han seleccionado una serie de autorretratos poéticos que van desde Raquel Lanseros a Amado Nervo, Javier Lostalé, Pepa Nieto, Eva Vidal y así más de cien poetas reunidos en un volumen singular, Autorretratos poéticos, 140 autores en el laberinto interior.  "Es sabido que un poeta se encuentra consigo mismo cada vez que inicia un poema. Puede estar al lado, detrás, delante, cerca siempre, pero hay ocasiones en que decide estar dentro y ser él mismo el destino total de sus versos, contarse a sí mismo, decirnos quién es, quién quiso ser, quién quiere llegar a ser". Enrique Gracia es poeta y divulgador cultural, profesor y conferenciante. Alicia Arés, fundadora y directora de la editorial Cuadernos del Laberinto, especializada en poesía y novela negra, es "bibliófila, sobre todo coleccionista de primeras ediciones dedicadas por el autor. Becquerianista, motera y muy de perros".


Un libro pensado para tener a mano, leer un poema, volver en otro momento, quizá la forma ideal de leer un poemario.

Enrique Gracia.- Esa es una gran ventaja de esta antología de autorretratos con muchos autores, pero también de muchos libros de poesía. Estos libros no unitarios ni siquiera hay que leerlos en orden. Pueden abrirse por cualquier parte, aleatoriamente. 

Las novelas y algunos libros de poesía que pretenden una continuidad temática, en poesía son más escasos, sí deben leerse continuadamente para no perder el hilo.

Eso es una ventaja en este mundo con tantas prisas estúpidas en que tantos afirman no tener tiempo para nada y en el que muchos parecen incapaces de leer algo más que un eslogan. Pues ahí tienen la poesía: la brevedad junto a la intensidad.

 

En el mundo del libro electrónico, la poesía resiste en papel.

E.R.- Creo que es más cuestión técnica que otra cosa.

Por un lado, los libros de poesía suelen ser pequeños y más llevaderos que otros libros grandes que los electrónicos sustituyen muy bien para llevar en el bolsillo. 

Pero, sobre todo porque los libros electrónicos dan problemas con los formatos a la hora de la poesía escandida, suelen descomponer los versos. Cuando son poemas "en prosa" o "a caja" no ocurre.

Si se es un buen lector de poesía hay menos dificultad porque el ritmo te suena en el oído; si no, engaña que el corte de los versos dependa del formato de la pantalla o esté descuidado.

Hay quien insiste en que el olor del papel... el tener el libro en las manos... Eso está muy bien, pero más allá de la costumbre y la nostalgia tanto da leer poesía en pantalla o en papel: la complicidad lector-poeta es la misma. 

Ya dio problemas el papel frente al pergamino a partir del siglo XI y hay que ver dónde estamos.

 

Cuál dirías que es la tendencia de la poesía.

E.R.-  Estamos en un momento bastante ecléctico. Conviven multitud de tendencias: los que continúan en el surrealismo, los de la línea clara, los metafísicos... Y en técnica los que siguen estilos clásicos, los de las últimas tendencias de verso blanco, medido y pocas veces rimado, los que prefieren el poema muy libre, las más de las veces por desconocimiento técnico, y los que ya directamente suprimen puntuaciones, cortan los versos a voleo y rompen la sintaxis y hasta la gramática ¿es esta última la tendencia actual? No, es tan sólo una moda, entre jóvenes y no tan jóvenes, por la facilidad que hay de divulgar en redes y editoriales que ven negocio en ellas. 

Afortunadamente, la pluralidad de tendencias permite escoger lo mejor y desechar lo peor y pasajero. 

Han existido muchas tendencias, pero Homero, Dante, Lope, Quevedo, Whitman o Pessoa siguen siendo fundamentales.

 


En Autorretratos poéticos, has reunido obra de 140 poetas, cuál era el criterio de selección.

Alicia Arés.- Sin duda, la mirada sobre uno mismo. El reto del autorretrato es cómo describirse a uno mismo: ¿qué destacamos cada persona cuando nos encontramos ante el espejo?, ¿de qué huimos, cuáles son nuestros miedos o angustias? ¿qué nos define o ensalzamos?

El proceso editorial de este libro ha sido apasionante ya que según nos iban llegando los poemas, íbamos comprobando lo diferentes que todos somos.

Muchos autores incidían en lo significativa que era la infancia; otros consideraban las aficiones como el eje de su personalidad; otros, su forma de ver el futuro; el amor, los hijos, En fin, cada uno somos un mundo, pero es cierto que la voz de los poetas logra que nos identifiquemos y que el enorme espacio que separa lo individual de lo universal se estreche. Los poemas que conforman esta antología son crónicas personales que reflejan a toda la humanidad. 


Como editora y lectora de poesía siempre has reivindicado la figura de tu padre, el escritor Luis García Arés.

A.A.- Empezaré diciendo que le echo de menos todos los días. Recuerdo sus manos, su tímida sonrisa y que  cuando yo apenas tenía 10 años me sentó en la mesa de su despacho y me explicó qué era un soneto, nunca se me ha olvidado el ABBA ABBA CDE CDE.

Mi padre es la persona más importante en cuanto lo que me conforma como persona. Con él aprendí a amar los libros, el arte; me inculcó la fe en Dios y me inició en el mundo de la edición. 

Ahora leo y publico sus poemarios y siento que nos miramos enfrentados en un espejo, pero siempre unidos. Como se puede leer en Corintios: «Ahora vemos en un espejo, confusamente. Entonces veremos cara a cara», que es justamente la cita que abre esta antología de autorretratos.

Era un hombre extremadamente culto que ya desde niña me llevaba a tertulias literarias, ferias del libro, exposiciones,  subastas de arte, anticuarios y que poesía una biblioteca extraordinaria y llena de joyas.

Mi madre también fue un modelo de mujer para mí. Una persona adelantada a su tiempo y luchadora como ninguna. 

Leer la poesía de mi padre es una forma de vencer la muerte, que al fin y al cabo es una de las consecuencias de la literatura.


Es interesante destacar que la antología se abre y se cierra con "un Adolfo": Gustavo Adolfo Bécquer y Adolfo Yáñez. ¿Es un detalle buscado o ha sido casual?

A.A.Absolutamente todos los detalles del libro son intencionados. No hay nada, por mínimo que parezca, que sea azaroso. Fíjate, la antología la forman 140 autores, que es justamente el número que hace este volumen en la colección, otros detalles tan nimios pero curiosos como que el ISBN acabe en 3, que es mi número favorito y el día en que nací. 

Me encanta mi trabajo, y disfruto cada pequeña particularidad que pueda aportar, aunque sea solo para mis ojos.

Respecto al orden: no queríamos una disposición cronológica, aunque evidentemente los autores clásicos debían abrir la obra. Y siempre hemos pensado que la rima II de Bécquer era el autorretrato más adecuado. Deseábamos una puerta que conmoviese, y con este poema se logra, no cabe duda. 

Desde niña me ha acompañado la obra de Gustavo Adolfo Bécquer. Evidentemente no sabía que era estar enamorada pero, en esa primera infancia, sentía que el amor debía ser cómo ese poeta lo contaba y leía sus rimas con una gran pasión esperando el día que me pasase a mí. Con los años voy comprendiendo que es mejor no ser tan desgraciada y pasional y que las relaciones deben darte más alegrías que sufrimientos; pero eso es algo que no piensas en la infancia.

Además tuve la fortuna de leerlo en su primera edición, que mi padre tenía en su inmensa biblioteca, la que publicaron sus amigos al año de fallecer (1871. T. Fortanet; Madrid).

Y el poema que cierra la antología es Carne inmortal de Adolfo Yáñez, un poeta abulense por el que siento predilección y que además nos deja un mensaje final tan hermoso y esperanzador como es: «¡Y en lejanas explosiones / vivirá eterna mi alma!».


17 de febrero, Ángeles en un espejo

Antonio Orihuela

Un niño me ve jugando en el jardín
y me pregunta qué edad tengo.
-Cuarenta y siete.
Es invierno, está atardeciendo
me pongo en pie y veo a lo lejos
el corral de la casa de los Escribanos,
la cocina de villa Paquita en Los Puntales,
el dormitorio del piso alto de la Friseta,
el salón grande de la casa de la calle Cuna de Sevilla,
el patio de luz lleno de japoneses de la calle Gloria (...) 





viernes, 29 de marzo de 2024

29 de abril, El Apocalipsis según San Juan - Nuria Sánchez Díaz de Isla, profesora - Acceso libre - UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid)

 


El próximo 29 de abril a las 17.30h. en la Sala el Cubo, Nuria Sánchez Díaz de Isla, profesora en el IES Alto Jarama, vendrá a hablarnos de El Apocalipsis según San Juan, el libro profético del Nuevo Testamento y el de mayor simbología.  

Esta presentación en abierto, tendrá lugar en el marco del nuevo curso que imparto todos los lunes, en la Universidad Popular Miguel Delibes, Libros visionarios. El curso está completo. 


En la Universidad Popular Miguel Delibes y destinado a adultos, he impartido hasta ahora varios cursos de literatura: Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes, la literatura de la Guerra Civil española, Crónica periodística, Premios Nobel de literatura, el ciclo Una novela, una ciudadUna mujer, una obra, Escritores en el centro del margen, Narradoras españolas contemporáneas, etc. Todos ellos muy bien recibidos y siempre completos.

Puedes leer sobre algunas de las clases impartidas con anterioridad en el ciclo: Una novela, Una ciudad; en estos link:


                  Calles que quedan fuera de la historia - La Barcelona de Javier Pérez Andújar

                  El Aranjuez de José Luis Sampedro

 

Más información - UP Miguel Delibes, Av. de la Magia, 4, 28



domingo, 17 de marzo de 2024

Quiero escribir novelas robustas, inteligentes - Sapukái, Guillermo Roz - Editorial, Hoja de Lata

 


El escritor Guillermo Roz presenta estos días su novela Sapukái, una crónica de avaricia y destrucción. En 1906, la compañía La Forestal comenzó la tala de los bosques argentinos de Santa Fe, la mayor reserva de tanino del mundo. Se fundaron pueblos, se emplearon miles de trabajadores y las luchas sindicales fueron aplastadas con ferocidad. Roz es autor de varias novelas y narraciones breves premiadas que su editorial, Hoja de Lata, detalla en su web. Admirador de Julio Cortázar, lector apasionado de la Divina Comedia, cree que la literatura es ante todo, lenguaje. En una hermosa y sincera entrevista, respondía a Juan Cruz que todo mejoró cuando su actitud fue simplemente "caminar hacia donde uno quiere". En los años 60, agotada la madera argentina, La Forestal se trasladó a Sudáfrica para explotar la acacia. El próximo 10 de abril, Guillermo Roz presentará Sapukái en Pinto, en la biblioteca municipal. 


Sapukái es la historia de un saqueo, una masacre, ¿y un fracaso?

Es la historia de todo eso, sí, pero sobre todas las cosas es un drama social y medio ambiental, auspiciada por la más cruel y extravagante de las versiones del colonialismo económico del principio del siglo XX. Sapúkái es la historia de La Forestal, una empresa británica que llegó a los bosques de quebracho en Argentina, una superficie tan grande como dos barcelonas y media, y montó un Estado adentro del Estado. Dictatorial, esclavista, extravagante. Convertí en una novela algo que parece una película. 


¿Cómo se logra distanciar el texto para que no sea un panfleto o esté ahogado en rabia?

No me importa que el texto tenga una fuerte carga ideológica, porque creo que la novela demuestra con claridad la conciencia y la justicia social que se debe defender, incluso con la ficción. Me importa sí, que no sea un panfleto y para eso trabajo con todo el rigor artístico del que soy posible, el valor de la palabra justa.


¿Qué cualidad tiene la ficción y la estructura narrativa clásica para abordar algo como lo narrado en Sapukái?

Creo en los moldes clásicos de la ficción, los de la aventura, los de Dickens y los de Conrad. Por naturaleza, asumo esas lecturas y los de la narrativa argentina como algunos de los que cimentan mi cultura literaria y los que persigo para crear novelas robustas, inteligentes.




Falta un género que dé cuenta de la destrucción natural.

No. Lo que siempre hace falta es la buena literatura, el compromiso con el estilo propio, la alegría de una frase musical, la profundidad hecha con la belleza de la sencillez.


Profesor de escritura creativa, coordinador de clubes de lectura. ¿Qué buscamos aún en los libros, cuando su lugar en la cultura declina frente a internet?

Buscamos la pausa, el silencio, la necesidad de conectar con el momento en el que las palabras se enraízan dentro, hablan, acarician, nos hacen cosquillas. Los libros no tienen rival a la hora del abrazo humano, humanístico, lento y amoroso. 


Cómo es tu calendario de presentaciones.

El 10 de abril presento Sapukái en la Biblioteca Casa de la Cadena de Pinto y en julio en la Semana Negra de Gijón. Pero se confirmarán varias presentaciones más.

 


lunes, 11 de marzo de 2024

El tarot, una forma de conocimiento - Natalia M. Alcalde, escritora y tarotista - UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid)

 


Ayer, en la Sala El Cubo de la UP Miguel Delibes de Alcobendas (Madrid), vino a presentarnos el Tarot, la escritora y tarotista Natalia M. Alcalde @nataliam.alcalde

Natalia es autora de la novela Delirio, que ya camina por su tercera edición y ha obtenido el premio Tuber melanosporum 2024 que otorga Morella (Castellón) en su festival sobre novela negra.

Pero también, es una experta tarotista que imparte cursos sobre lectura de tarot y utiliza las cartas para sus personajes e incluso, desarrollar sus tramas.

Lo que comenzó en Italia como un juego de naipes de la clase alta, explicó la escritora, se transformó en el Renacimiento en una forma de saber que no de adivinación como generalmente se cree.

Al igual que la ciencia disputó a la fe el monopolio del conocimiento del mundo, podría considerarse otras formas de iluminación sobre diferentes aspectos de nuestra vida. El tarot más habitual, que fue con el que Natalia nos explicó su origen y su funcionalidad, es el de Rider-Waite y está formado por una serie de cartas que se dividen en arcanos mayores y menores. Cada naipe contiene un dibujo, a la manera de ilustración condensada de lo que conocemos arquetípicamente sobre reyes, madres, viajes, la muerte o el nacimiento.

Según la psicología de Carl Gustav Jung la psique humana se estructura en el yo, el inconsciente y los arquetipos. Es aquí en donde las cartas del tarot, el experto en leerlas (el tarotista) y quien se dirige a ellas en busca de respuestas se entrecruzan en un intento de dilucidar los desafíos que en ocasiones no podemos solucionar por nosotros mismos. Desde conflictos en nuestro ámbito laboral, dudas sobre la carrera que más nos conviene o amistades que hay que dejar marchar. 

De esta forma, al igual que en una primera etapa, sólo la fe proporcionaba todo el conocimiento más allá de la experiencia personal, desde el movimiento de los astros a las enfermedades que nos aquejaban y fue progresivamente reducida por la ciencia al anhelo de trascendencia: el tarot puede considerarse un conocimiento que ocuparía un lugar en el espacio del misterio. En aquello que ni la ciencia ni la fe logran desvelar. 

Intuición, sincronicidad, la psicología arquetípica de Jung, un conjunto de teorías que plantean la insuficiencia de nuestras formas de conocimiento reconocidas hasta ahora. El tarot pretendería contribuir a todo ello, a ocupar un lugar desde el que proporcionar a cada persona la capacidad de decidir mejor sobre cambiar de trabajo, elegir otras amistades o rechazar una opción profesional.

Plantear una pregunta, y entablar un diálogo con las cartas y el tarotista, ese es el proceder habitual. "El mayor problema es dar con un charlatán", advertía Natalia, "con alguien que apenas tiene un conocimiento suficiente del tarot y que sólo quiere sacar dinero y engancha a las personas para que vuelvan una y otra vez".

"Yo sólo enseño a leer el tarot", explicó. ¿Y qué ocurre si las cartas son negativas?, le preguntaron al finalizar. "¿Es mejor no decirlo?"

"Si son negativas, son tan claras que no se pueden ocultar", aseveró, "si no dijeras la verdad, después te reprocharías el motivo de no haber sido sincera".

 


lunes, 4 de marzo de 2024

Profetas del desastre, la fascinación por el apocalipsis - Las distopías y 1984 de George Orwell - Curso "Libros visionarios" - UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid). Maribel Orgaz, profesora de literatura

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid

El escritor George Orwell escribió en 1948, una novela que ha sido considerada el comienzo de una nuevo género independiente de la narrativa de ciencia-ficción, el distópico. 

1984 fue escrita por un hombre enfermo de tuberculosis que murió pocos meses después con apenas 46 años y que hubo de celebrar su segundo matrimonio en la cama del hospital. Sus biógrafos afirman que era consciente de su agonía y este último texto pudo haber sido una despedida luminosa y agradecida por lo vivido pero Orwell escribió un adiós lleno de oscuridad y desesperanza. 

George Orwell fue policía en Birmania, una experiencia que le hizo tomar conciencia de la brutalidad de la colonización inglesa, combatió en la Guerra Civil española y fue herido de bala en el cuello. Conoció la pobreza casi mendicante en el París de Hemingway y en su Londres natal cuando intentó vivir de su escritura. 

1984 es maniquea y poco sutil, y no es un gran texto desde el punto de vista literario pero es absolutamente creíble y sus lectores continúan acudiendo a ella con interés renovado e indiferentes al ninguneo del establishment académico. La novela ha vendido más de 30 millones de ejemplares en todo el mundo y se ha traducido a 65 idiomas. 

Este negro futuro de la humanidad tiene, según sus editores ingleses, picos de venta significativos, ya sea porque Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos o porque millones de personas en decenas de países fuimos encerradas por un virus. 

La humanidad, en 1984, se reparte en un mundo dividido en tres grandes potencias que subyugan a su población con el control absoluto de un nivel de vida de apenas subsistencia con la excusa de costear una guerra de la que desconocen sus motivos y quiénes van a combatir en ella. Esa economía de guerra consume todos los recursos e impide una vida digna. 

En la vida diaria, las telepantallas controlan cada movimiento y cada gesto de los ciudadanos, las relaciones entre miembros del partido están prohibidas, los niños denuncian a los padres, las casas se caen a trozos, huele a repollo cocido y el jabón raspa la piel. 

En este mundo multipolar no hay diferencias en el ejercicio absoluto del poder en ninguno de los tres estados, a pesar de que la novela, a menudo, es objeto de una lectura limitada, como si sólo se tratara de un gran alegato en contra del comunismo. 

Orwell no pudo imaginar que en un futuro llevaríamos la telepantalla sin obligación, el teléfono móvil y acertó en que la escritura a mano sería una rareza.   

Las distopías, un género hipertrofiado por las series, afirma el filósofo Francisco Martorell Campos en su libro, Contra la distopía amplifican el desaliento y la desconfianza, son síntomas de la desesperanza social, el ascenso del individualismo neoliberal y la impotencia como emoción sobresaliente. 

1984 culpa al Estado y a la ingeniería social, continúa Martorell, de amargarnos la existencia y diluir nuestra individualidad en algún colectivo más basto, "pero ahora, la realidad, es al revés. La economía impone que cada uno se haga cargo de sí mismo, sin esperar socorro del Estado".

Cuáles son entonces, los motivos por los que esta novela continúa leyéndose si el escenario en el que vivimos no tiene el menor parecido y en general, es todo lo contrario: el Estado cada vez más reducido apenas protege de la lógica del mercado, del neoliberalismo, a sus ciudadanos: "el yo posmoderno necesita imaginar contextos hostiles e insuflarse miedo artificialmente para creerse héroe sedicioso y alimentar su narcisismo. Fantasear con malvados planificadores sociales", afirma Francisco Martorell.

El escritor argentino Juan Mattio en una mesa redonda sobre el género de las distopías afirmaba que al boom de las distopías ha contribuido también el mercado, "se venden mejor que las utopías y la realidad es que el mundo, estadísticamente, se va a la catástrofe. Cada vez es más difícil imaginar mundos mejores".

Lo interesante de las distopías, coinciden ambos, no es lo que anticipan, sino el análisis que hacen del ahora, su reflexión sobre el presente, y si existe la posibilidad de rebelión o resistencia.




1984 de George Orwell forma parte del curso que imparto hasta el mes de junio, Libros visionarios, en la UP Miguel Delibes de Alcobendas. 

En la Universidad Popular Miguel Delibes y destinado a adultos, he impartido hasta ahora varios cursos de literatura: Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes, la literatura de la Guerra Civil española, Crónica periodística, Premios Nobel de literatura, el ciclo Una novela, una ciudadUna mujer, una obra, Escritores en el centro del margen, Narradoras españolas contemporáneas, etc. Todos ellos muy bien recibidos y siempre completos.

Puedes leer sobre algunas de las clases impartidas con anterioridad en el ciclo: Una novela, Una ciudad; en estos link:


                  Calles que quedan fuera de la historia - La Barcelona de Javier Pérez Andújar

                  El Aranjuez de José Luis Sampedro

 

Más información - UP Miguel Delibes, Av. de la Magia, 4, 28



sábado, 17 de febrero de 2024

Literatierra, grupo de lectura en el CEA Valle del Lozoya, Madrid



En el pueblo serrano de El Cuadrón, se encuentra el Centro de Educación Ambiental Valle del Lozoya, que forma parte de la red de centros ambientales de la Comunidad de Madrid.

Una vez cada dos meses tiene lugar un encuentro de un grupo de lectores dedicados al género de naturaleza escrita, una temática que poco a poco genera más interés.

En el centro de Madrid, en la Casa Encendida, también hay otro Ecoclub, otro grupo de lectores dedicado a este genero. El coordinador es Ignacio Santos y hace un tiempo, le entrevisté para El Asombrario.

Participar en estas reuniones es gratuito, aunque se solicita previa inscripción. En El Cuadrón tienen un blog y puedes escribir al correo que se indica en él o llamar por teléfono, aquí.

Y en el caso del Ecoclub de Ignacio Santos, en La Casa Encendida, puedes hacerlo aquí.




viernes, 16 de febrero de 2024

El Tarot - 11 de marzo. Natalia M. Alcalde, escritora y tarotista - UP Miguel Delibes Alcobendas

 



El próximo 11 de marzo a las 17.30h. en la Sala el Cubo, la escritora y tarotista, Natalia M. Alcalde, @nataliam.alcalde , vendrá a hablarnos del Tarot. 

Natalia M. Alcalde escribe relatos de forma periódica para distintas revistas literarias de México y España y su última novela, Delirio ha sido finalista del premio Tuber melanosporum 2024 de Morella Negra.

Experta en Tarot, que descubrió cuando estuvo en Italia, tal y como explica en esta entrevista, utiliza esta técnica incluso para sus personajes, a los que echa las cartas como parte de su proceso de escritura. 

"vivimos en un mundo inmensamente grande, donde no tenemos explicaciones para todo.  Hay muchas cosas que no logramos conceptualizar y comprender, y por eso, el pensamiento mágico lo utilizamos para encontrar respuestas a lo que no tiene respuesta". Natalia M. Alcalde

Esta presentación en abierto, tendrá lugar en el marco del nuevo curso que imparto todos los lunes, en la Universidad Popular Miguel Delibes, Libros visionarios. El curso está completo. 




En la Universidad Popular Miguel Delibes y destinado a adultos, he impartido hasta ahora varios cursos de literatura: Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes, la literatura de la Guerra Civil española, Crónica periodística, Premios Nobel de literatura, el ciclo Una novela, una ciudadUna mujer, una obra, Escritores en el centro del margen, Narradoras españolas contemporáneas, etc. Todos ellos muy bien recibidos y siempre completos.

Puedes leer sobre algunas de las clases impartidas con anterioridad en el ciclo: Una novela, Una ciudad; en estos link:


                  Calles que quedan fuera de la historia - La Barcelona de Javier Pérez Andújar

                  El Aranjuez de José Luis Sampedro

 

Más información - UP Miguel Delibes, Av. de la Magia, 4, 28100 Alcobendas, Madrid
                                Teléfono: 916 62 60 62










miércoles, 7 de febrero de 2024

La poesía es un fulgor que ilumina y da cuenta del tamaño de las sombras - Ni un leve trazo, David Pulido Suárez, poeta.

 

Fotografía: Carlos Odeh

David Pulido Suárez ha publicado nuevo poemario, Ni un leve trazo y es probable que esta obra sea un antes y un después en su escritura. Colaborador habitual en las revistas Calibán, Ínsula Barataria, Aenigma y La Plazuela de las Letras, publicó su primer poemario Dame un nombre, en 2011 (ed. Idea). Ha recitado poemas en el programa La voz de los poetas, en Radio Ecca y ha participado en el  I Encuentro y festival de poesía joven-2003, celebrado en Salamanca, PAN, organizado por la universidad salmantina y la Asociación de Jóvenes Hispanistas Calíope. En el 2017 llegó a las librerías la segunda obra del autor, Décimas de juguete (ed. CanariaseBook/ Cam-PDS), textos destinados a público infanto-juvenil con el que ha realizado talleres en diversos centros escolares de la isla de Gran Canaria. Si lo desea, puede contactar con el autor a través del siguiente correo: niunlevetrazo_dps@hotmail.com. 


Ni un leve trazo es tu nuevo poemario que tiene como punto común la herida, incluso el dolor, que es a veces vivir.

Mi poemario no es un canto al dolor, sino, en parte, a la franca aceptación del inevitable acabamiento que a todos nos llega; a la fugacidad del tiempo. Pero no sólo la muerte figura en estos versos: la vida misma y el amor, su ingrediente elemental, son los otros dos ejes sobre los que pivota mi libro. 

Son, pues, las tres heridas hernandianas, popularizadas años más tarde por Serrat cuando cantó al oriolano. Tengamos en cuenta que nuestro poeta las llamó “heridas” porque tenía una visión trágica, imbuida de fatalidad, de la existencia, derivado esto no sólo de sus fuentes literarias, sino, particularmente, de su propia experiencia. No obstante, y como es natural, el hecho de estar vivos nos expone a la felicidad y al dolor, forjándonos, definiéndonos como seres humanos. Ni un leve trazo, por qué no, puede leerse también como una invitación a la vida, un memento vivere, tal y como titulo uno de los poemas.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión qué es la voz.

El género lírico, en sus comienzos, se manifestaba principalmente por medio de la voz. No por casualidad se cuida el ritmo, la rima y la acentuación, usados para dar lugar a una declamación o canto óptimos. Sin embargo, “voz” en poesía tiene también otro significado que es el que aquí me interesa: el estilo inconfundible de cada autor o autora. Antonio Machado en su famoso Retrato dice: “A distinguir me paro las voces de los ecos”. Aunque su sentido original puede ser otro, podemos entenderlo de esta manera: uno se impregna de innumerables versos y modos de escribir, los ecos, los cuales van moldeando poco a poco nuestro estilo hasta que este, finalmente, acaba por cuajar en una voz propia, distinguible. 


La poesía continúa siendo un gran género en estos tiempos que no parecen precisamente poéticos.

¿Pero qué tiempo es poético? Cada una de las generaciones a las que formuláramos esta pregunta respondería, seguramente, que el suyo no lo fue o no lo es. Guerras, hambrunas, crisis económicas, asaltos al poder, siempre hay algo que justifica la frase “malos tiempos para la lírica” con la que Bertolt Brecht tituló uno de sus poemas e inmortalizó el grupo pop español Golpes Bajos. A pesar de todo, lo cierto es que nunca se ha dejado de escribir o leer poesía, sea o no propicio el momento histórico. 

Dicho esto, opino que la poesía se sigue creando y leyendo porque es comunicación que trata de expresar bellamente o de forma atractiva aquello que nos conmueve como humanos y que nos resulta inaprensible con el uso cotidiano del lenguaje. El género lírico tiene la capacidad de pulsarnos por dentro, de dar voz a nuestras preguntas, incertidumbres, alegrías, temores y vértigos más íntimos. Dicha capacidad se fundamenta en que tanto su escritura como su recepción emplean la intuición, es decir, viene y va directo a las entrañas. La poesía es un chispazo, un fulgor, que al tiempo que ilumina da cuenta del tamaño de las sombras, o sea, de los espacios que aún quedan incógnitos.




Cuáles serían tus poetas de referencia.

A riesgo de dejarme a muchos fuera, nombraré a Francisco de Quevedo, Garcilaso de la Vega, la poesía popular o tradicional, la del mundo clásico, Antonio Machado, Lorca, Aleixandre, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Francisco Brines, Manuel Díaz Martínez, Pedro García Cabrera, Manuel y Eugenio Padorno, Wislawa Szymborska, Manuel González Sosa, Pino Ojeda, Alicia Llarena. 


Al ejercer una profesión que no tiene relación con la poesía, qué significa, qué lugar ocupa el quehacer poético en tu vida.

La poesía para mí es mi modo de ser y de estar en el mundo. Lo ha sido desde que tengo uso de razón, con independencia de aquello a lo que me dedique desde un punto de vista profesional. A través de ella converso conmigo mismo, con cuanto me rodea y con los demás. Por medio del verso traduzco al ser humano que soy, y al hacerlo creo estar hablando de cualquier semejante, puesto que en cualquier tiempo y lugar ciertas emociones y sentimientos, con más o menos intensidad, son compartidas.


Como poeta, cuál sería el principal inconveniente para escribir poesía hoy en día.

Considero que no existen inconvenientes para escribir poesía más allá de la ausencia física de un lápiz o un bolígrafo y un papel. Su creación sólo exige honestidad, humildad, intuición, sensibilidad y conocimiento. Si unos versos tienen que salir, saldrán. Contra viento y marea. Por otra parte, la poesía no puede ni debe someterse al imperativo de la producción con el fin de alumbrar textos publicables. Uno debe escribir porque no le queda más remedio, porque si no lo hace se siente mutilado, pero nunca con el exclusivo fin de ver un libro suyo en las librerías. A la poesía hay que respetarla, y eso se hace desde la honestidad creadora.

David Pulido Suárez
Editorial Cuadernos del Laberinto

                                                     

 

 Espumas Transitorias

A veces, sin que sepas, yo regreso

al pie de la ventana de tu casa

y observo tu silueta mientras pasa

detrás de la cortina de mis huesos.


Entonces en la sangre noto el peso

ausente de un recuerdo que me abrasa

y deja consumiéndose la masa

oscura de este cuerpo que va preso.


Ardiendo, el paso vuelvo hacia la sombra

llevándome conmigo la ceniza

que aviento sobre el mar de la memoria.


Un mar que se estremece si te nombra

llamándote en el eco de una brisa

que besa las espumas transitorias.





jueves, 1 de febrero de 2024

Visitamos los Jardines de Vista Alegre y la Biblioteca Luis Rosales en Carabanchel en el cierre del curso que imparto Narradoras españolas contemporáneas - UP Miguel Delibes, Alcobendas

 



El pasado lunes, 29 de enero, cerramos nuestro curso "Narradoras españolas contemporáneas" con una doble visita, a un jardín histórico y a una biblioteca.

En cada curso de literatura que imparto en la UP Miguel Delibes de Alcobendas, propongo una salida mensual o nos visita un conferenciante relacionados con el contenido que estemos abordando.

Este cuatrimestre, nos ha visitado la psiquiatra Ana Isabel Sanz con motivo de esa crónica sobre la depresión que es Fármaco de Almudena Sánchez y también, Alicia Arés de la Editorial Cuadernos del Laberinto, para hablarnos sobre la labor de una editora. Estos encuentros son en abierto en la sala acristalada El Cubo, no tienen lugar en nuestro aula que se quedaría pequeña. Aquí también vino a compartir una tarde, Marisa Mediavilla, fundadora de la Biblioteca de Mujeres.

Una de las salidas que siempre organizo en cada curso es conocer alguna de las maravillosas bibliotecas públicas madrileñas o de alguna institución. Así hemos visitado la de la Fundación Juan March o la del de Instituto coreano de Cultura, entre otras. 

Este curso, y dada la cercanía a los Jardines de Vista Alegre, en Carabanchel, visitamos la biblioteca Luis Rosales, luminosa, con un gran espacio dedicado a los cómic para atraer al público adolescente y un jardín que en verano se llena de plantas y en donde los lectores pueden disfrutar de un libro bajo la sombra de sus dos grandes árboles. 

La sección en otros idiomas, las exposiciones temáticas que sorprenden al usuario en las salas y su horario muy amplio completan el gran servicio de esta biblioteca.  

La biblioteca Luis Rosales es también un espectacular mirador sobre Madrid, "vienen a veces, sólo a hacer fotos", nos explicó Marisa, la bibliotecaria que tan amablemente nos atendió.

Por último, y en una de las zonas acristaladas, se le ha dedicado un espacio a la poeta Carmen Jodra que fue bibliotecaria aquí. 




¿Cómo pude dudar? ¿Cómo he podido

vivir sin vida todos estos años?

Por evitarme daños, tuve daños,

y huyendo penas, penas me han venido.

                                                            Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980-2019)


En la Universidad Popular Miguel Delibes y destinado a adultos, he impartido hasta ahora varios cursos de literatura: Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes, la literatura de la Guerra Civil española, Crónica periodística, Premios Nobel de literatura, el ciclo Una novela, una ciudadUna mujer, una obra, Escritores en el centro del margen, Narradoras españolas contemporáneas, etc. Todos ellos muy bien recibidos y siempre completos.

Puedes leer sobre algunas de las clases impartidas con anterioridad en el ciclo: Una novela, Una ciudad; en estos link:


                  Calles que quedan fuera de la historia - La Barcelona de Javier Pérez Andújar

                  El Aranjuez de José Luis Sampedro

 

Más información - UP Miguel Delibes, Av. de la Magia, 4, 28100 Alcobendas, Madrid
                                Teléfono: 916 62 60 62



Club de Lectura Biblioteca Municipal Soto del Real - Nueva Temporada 2024 - Coordinadora, Maribel Orgaz


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

Me incorporé como coordinadora al segundo grupo Club de Lectura de la biblioteca municipal Pedro de Lorenzo de Soto del Real (Madrid) en 2018. - Teléfono. 918 48 01 14

Si tienes interés, he publicado, Cómo organizar un club de lectura.






                Nueva Temporada 2024 

Las fechas de nuestras reuniones son los últimos miércoles de cada mes a las 18.30h. 
Club de Lectura Biblioteca Municipal "Pedro de Lorenzo" de Soto del Real (Madrid)  
                        
                       Infórmate. Tel. 918 48 01 14

24 de abril. La velocidad de los jardines de Eloy Tizón y Mi hermana Elba de Cristina Fernández Cubas. - Un poema de Anne Sexton. 

En nuestra reunión de abril ponemos en común dos cuentos emblemáticos, La velocidad de los jardines de Eloy Tizón y Mi hermana Elba de Cristina Fernández Cubas; en lugar de un libro que es nuestra dinámica habitual. 

En general, nos han gustado ambos relatos y comentamos que ninguno encaja en lo que podría denominarse cuento o relato clásico. Esta definición, cuento o relato, nos da pie a preguntarnos sobre las diferencias. Si bien un cuento aludía al género de ficción y un relato se ocupa de hechos verídicos, se puede decir que hoy en día, se emplean indistintamente.

Repasamos también lo que el propio Eloy Tizón ha denominado postcuento, un intento de renovación del género para romper el molde que le encorsetaba hasta impedir su renovación. 

El cuento  clásico aspiraba a lograr una elaboración perfecta, un final sorprendente, a suprimir todo elemento innecesario. El postcuento se plantea que no hay causa-efecto, que elementos sin importancia pueden incluirse también y que la psicología de un personaje puede reducirse al mínimo. Que quizá crear ambientes es el objetivo por encima de cualquier otra consideración y que los finales pueden ser abiertos o la narración dejar misterios en los significados sin una conclusión definida.  

De La velocidad de los jardines destacamos la atmósfera que es capaz de recrear Eloy Tizón y que para la mayoría de nosotros es familiar: aquel curso, aquel momento, durante los estudios en los que definitivamente pasamos a ser adultos.  

Itinerarios por materias, decidir qué camino escoger con vistas al futuro laboral, comienzan los enamoramientos, nos sometemos a exámenes cada vez más exigentes y vemos a nuestros docentes de manera más compleja, más allá de su profesión. 

La profesora de inglés da a luz a trillizos, el director espera con parsimonia que se desaloje el centro por una amenaza de bomba. El alumno que no es aplicado destaca al fin en algo, aunque sea por apoyar a la alumna expulsada que está enamorada de él. Pequeños acontecimientos que a esa edad lo son todo.

Leemos algunos párrafos en voz alta y destacamos cómo se intercala la revolución francesa o las matemáticas en lo que verdaderamente importa a chicos y chicas adolescentes: sus compañeros, sus relaciones, los resultados de los exámenes.

A continuación, abordamos Mi hermana Elba de Cristina Fernández Cubas que a diferencia del primero nos parece un cuento que progresivamente se va oscureciendo hasta casi convertirse en algo extraño, ¿ser arrepiente la protagonista-narradora?. Leemos algunos párrafos en voz alta y discrepamos acerca de si los escondites de las niñas son reales, fruto de su imaginación o metafóricos, si no son vistas porque los adultos simplemente, las ignoran.

El final es impactante y una narración que había comenzado con un hecho anodino, padres separados que envían a sus hijas a un internado se transforma en una tragedia en la que la pequeña Elba es por así decir, sacrificada.



Anne Sexton

Hoy estoy feliz con las sábanas de la vida.
Lavé las sábanas.
Tendí las sábanas y las vi
aletear y elevarse como gaviotas.
Cuando estuvieron secas las descolgué
y hundí mi cabeza en ellas.
Todo el oxígeno de la tierra en ellas.
Todos los pies de todo los bebés del mundo en ellas.
Todos los calzones de todos los ángeles del mundo en ellas.
Todos los besos mañaneros de Filadelfia en ellas.
Todos los juegos de saltar pintados sobre las aceras en ellas.
Todos los caballitos hechos de trapo en ellas.

Así que esto es la felicidad—
ese agente viajero.



20 de marzo, Lucy y el mar de Elizabeth Strout. Un poema de Czesław Miłosz.

En el mes de marzo, leemos una nueva entrega de la familia Barton compuesta por Lucy Barton y su ex marido, William. El matrimonio tuvo dos hijas y después de diferentes relaciones, han vuelto en torno a los setenta años, y por circunstancias inesperadas, a convivir.


Elizabeth Strout es autora de varias novelas pero fue Mi nombre es Lucy Barton la que le ha dado fama internacional. Ha recibido varios premios y se ha hecho una serie basada en la protagonista que logra dejar atrás una infancia de pobreza y maltrato. Strout siempre dice en sus entrevista que ella no es Lucy pero que le ha dado muchos de sus rasgos.

En esta cuarta entrega, William es capaz de anticiparse al caos desatado por la epidemia de un virus en la ciudad de Nueva York y prepara una casa en la playa en Maine para protegerse del contagio. Las dos hijas del matrimonio y sus respectivos maridos orbitan alrededor de esta casa que se convierte en un refugio y en un lugar de reflexión acerca del pasado, las relaciones con su ex marido y las reacciones de los vecinos y por extensión, de toda la sociedad.

Los hechos que narra Lucy, tanto personales como los que ocurren a su alrededor estos días, son narrados sin incidir en el gran dramatismo que quizá otros autores podrían haber explotado hasta el sensacionalismo: un divorcio, una pandemia, las reacciones de los lugareños contra los recién llegados de la ciudad, el asalto al Capitolio. Nos preguntamos si es una manera similar de narrar acontecimientos a la de la escritora francesa Anna Gavalda.

Leemos algunos párrafos en voz alta para comentar si el estilo que ella utiliza, muy cercano y reposado, acudiendo a recursos que en lo literario se consideran poco apropiados es deliberado. Si son una torpeza o es la marca personal de Strout.  

Creemos que William cuida de su ex mujer de una manera que nos hace dudar si está enferma, si quizá por su edad tiene algún deterioro mental. También nos parece muy significativo que todos cuiden de todos y cuando es necesario se movilicen para ayudar a las hijas y se escuchen con atención y afecto, no se juzguen y, ante todo, se quieran.

Para finalizar, leemos un poema del Premio Nobel polaco, Czesław Miłosz.



Encuentro

Estuvimos paseando a través de los campos

en un vagón al amanecer.

Una herida rosa roja en la oscuridad.


Y de pronto una liebre atravesó la carretera.

Uno de nosotros la señaló con la mano.

Eso fue hace tiempos. Hoy ninguno de ellos está vivo,

Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán.


¿Oh, amor mío, dónde están ellos, a dónde han ido?

El destello de una mano, la línea de un movimiento,

el susurro de los guijarros.

Pregunto no con tristeza, sino con asombro.




28 febrero. Un lugar pagano de Edna O´Brien. Un poema de Rafael Cadenas. 

En nuestra segunda reunión del año, leemos a una de las escritoras irlandesas más reconocidas, Edna O´Brien cuya trilogía, Las chicas del campo le ha dado fama mundial. 

En esta ocasión, hemos escogido la obra considerada más autobiográfica de la autora, Un lugar pagano que, concluimos, es un título irónico o amargo para un tiempo y una sociedad que estaban empapados de un catolicismo omnipresente.

En general, ha sido un inconveniente la voz en la que está narrada: la protagonista habla de su infancia, su adolescencia y el lugar en el que vivió dirigiéndose al yo del pasado, en un desdoble de personalidad. O´Brien ha usado el "tu" que sólo abandona en las últimas páginas.

Especulamos si la estructura obedece a un intento de transcripción de la narrativa oral con elementos literarios. Este recurso quizá en su lengua original tenga sentido pero en la traducción al español nos hace volver sobre algunos párrafos para captar el ritmo con el que transcurren los acontecimientos.

Todas estas dificultades han llevado a que no todos los asistentes hayan terminado de leer esta novela. 

También nos preguntamos si el tema, la hija descarriada que embarazada acaba en la prostitución y su hermana, que para salir del ambiente de brutalidad y miseria moral de su familia y su entorno, ingresa en un convento muy lejos de su Irlanda natal, pueden conectar con un lector actual.

Acontecimientos que en el pasado, desde un embarazo fuera del matrimonio a enfermedades sin cura porque se carecían de antibióticos, eran cruciales en la vida de la gente, hoy en día quizá necesitan otra perspectiva. 

O´Brien concede a estos hechos un dramatismo dirigido a sensibilidades propias de sus contemporáneos, allá por los años 40, y el lector del siglo XXI sólo reconoce con alivio que algo así, hoy en día, son apenas circunstancias. La moral religiosa no condena a las personas, los antibióticos impiden que se fallezca de tuberculosis. 

Esta novela no ha logrado hacernos conectar con lo narrado y planteamos la cuestión de cómo han de abordarse hechos anodinos, de vida cotidiana, para que un lector décadas o incluso siglos después, empatice con el destino de los personajes, con lectores de otros países y otras sociedades. 

Durante nuestra reunión, leemos párrafos en voz alta para reconocer la excelente escritura de Edna O´Brien.




Para finalizar, leemos un poema del poeta venezolano, Rafael Cadenas, Premio Cervantes 2023.
 
Por la mañana
leemos anestesiados
las noticias
de la guerra (cualquier guerra),
un titular
bien merece algunos combates;
cada bando
desea demostrar que Dios
está de su parte
con el argumento definitivo;
nuestros ojos recorren
las páginas
-buscamos más confirmaciones
de nuestra derrota
y el periódico trae lo que esperamos encontrar


31 de enero. El año del desierto de Pedro Mairal. Un poema de Karmelo Iribarren 


En el comienzo de la temporada 2024 del club de lectura de la biblioteca municipal de Soto del Real (Madrid), leemos una novela distópica del escritor argentino Pedro Mairal, El año del desierto. 

En nuestra reunión no todos hemos terminado la novela por diferentes motivos, decayó nuestro interés después de unas cuantas páginas, se hizo demasiado densa o simplemente por no haber tenido tiempo suficiente.

Para comenzar, nos preguntamos si la voz de la protagonista, una joven de veinte años, María Neyla, está bien lograda por el autor y en qué situaciones de la novela sería más difícil sacar adelante un personaje femenino.

Intercambiamos opiniones sobre la naturaleza de la Intemperie, el fenómeno que provoca una involución de la ciudad de Buenos Aires y a través de qué situaciones Mairal lo muestra en la novela: en el deterioro de las oficinas en las que trabaja María, en el caos en las calles, en los enfrentamientos entre los ciudadanos, en los diferentes trabajos que se ve obligada a desempeñar hasta ser secuestrada y finalmente, convivir con indígenas.

Leemos en voz alta algunos párrafos para comentar si la novela puede ser leída, como se ha planteado, también como una metáfora, como una crítica al neoliberalismo que erosiona y destruye las sociedades al someterlas al único objetivo de lograr beneficios económicos. 

Comentamos que una primera edición de esta novela era anotada y cuáles son los inconvenientes para una editorial al publicar textos con notas al pie o glosarios pero por otra parte, qué es lo que el lector no capta del texto al carecer de esta ayuda si no conoce bien la historia de Argentina en los últimos años. Cuánta información se pierde para quienes no reconocemos muchos de los guiños que Mairal hace a lo largo del texto sobre datos históricos e incluso el significado de vocablos propios, para ellos leemos algunos ejemplos en voz alta.

Cerramos nuestro encuentro preguntándonos por qué se escriben ahora tantas novelas distópicas y los posibles motivos de la casi desaparición de las propuestas utópicas. 

Para finalizar, leemos un poema de Karmelo Iribarren.






   Las ciudades

            Karmelo C. Iribarren

Me gustan las ciudades, sus plazas,

sus calles, sus esquinas,

sentarme en la terraza de un bar

con un café delante

y dejar que pase el tiempo,

sin hacer nada, sin prisa,

observando esto y aquello,

y luego ir a alguna librería y revolver

un poco en los estantes,

y si hay río cruzar el puente

y repetir la misma operación al otro lado.

Me gusta estar solo entre la gente,

no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio

pero poder ir a todos.

Me gusta la primera vez que me asomo

al espejo del baño del hotel,

ese momento de suspense,

recién llegado, cuando

no sabes si va a aparecer tu rostro

o el del último huésped, atrapado aún

en la memoria del azogue.

Me gustan los parques y los ríos

urbanos, pasear por ellos, a su lado,

especialmente en otoño.

Me gustan las ciudades, sí: andar,

mirar, vivir, enamorarme

de esa mujer del vestido rojo…