lunes, 28 de febrero de 2011

Los libros, una pieza de museo

  En el Museo Reina Sofía acaba de finalizar la exposición de Hans-Peter Feldmann "Una exposición de Arte", cuyo tema es la vida ordinaria.
 Al recorrer las salas, se llegaba a unas vitrinas preciosas que contenían objetos cotidianos. ¿Y los libros? Allí estaban el teléfono, la afeitadora, el reloj o unas zapatillas y no había tan siquiera una guía telefónica o un libro de recetas.

http://www.leerenmadrid.com/



¿dignos de formar una única pieza?  



http://www.leerenmadrid.com/

Poesía en la calle

  En la calle Huertas, una calle en el Barrio de las Letras (muy cercana al Museo del Prado) y llena de bares y tascas, tuvieron la feliz idea de inscrustar poemas en el suelo. ¡Qué maravilla!

http://www.leerenmadrid.com/


  Además de versos, también hay párrafos de Benito Pérez Galdós, nuestro escritor más madrileño. ¡Qué delicia de paseo!

http://www.leerenmadrid.com/

jueves, 24 de febrero de 2011

Los libros también en autobús

 
  Además de las bibliotecas municipales en Madrid también se dispone de un servicio itinerante de préstamos: los bibliobuses. Cuando he preguntado a algunas personas que los usan habitualmente, teniendo una biblioteca cerca, la respuesta es que los usan porque funcionan muy bien y siempre les traen el libro que solicitan.

Consejería Cultura CAM



Y para los curiosos, algunos datos: de la Comunidad de Madrid (los hay de la Obra Social Caja de Madrid) son 13, con 200 paradas en 142 municipios y 17 distritos. Cada autobús lleva 4.500 documentos.

lunes, 21 de febrero de 2011

Charlas enlatadas

  En Madrid hay decenas de eventos culturales de forma simultánea, como en cualquier gran ciudad. Una solución, cuando no se puede asistir a todo lo que nos interesa, es escuchar alguna de las presentaciones de libros o charlas de nuestros escritores a través de las páginas WEB de algunas instituciones.

  Empiezo por la Fundación Juan March, www.march.es que ha volcado en su página más de 2.000 conferencias! 


www.escacademic.com


(Por cierto, su cafetería-restaurante es excelente y muy económica, un pequeño detalle para estos tiempos que corren)

Los Machado en el café

 
   Acostumbran a reunirse, durante la estancias madrileñas de Antonio en un café muy próximo al Teatro Real, el Español, en la calle de Carlos III, esquina con la de Vergara. Tienen allí, por las tardes, una tertulia muy íntina y reducida. Es un café de vieja y romántiza traza: veladores de mármol, divanes de peluche rojo, espejos. (...).
 
Al fondo del café, junto a un ventanal, tienen su pequeña tertulia los hermanos Machado. Con ellos está el hermano menor, José. A éste le gust el dibujo y quiere publicar algo en Madrid. Algo que no ha conseguido hasta ahora. En realidad, los dibujos del buen Pepe Machado son muy poca cosa.
 
 




Plaza de Oriente, Teatro Real - http://imgpe.trivago.com/

miércoles, 16 de febrero de 2011

El Pequeño Museo del Escritor en La Librería del Centro

   Esta librería contiene objetos (pipas, sombreros, ceniceros, manuscritos, etc.) de diferentes escritores: Jorge Luis Borges; Julio Cortázar; Juan Carlos Onetti;  Adolfo Bioy Casares; Ramón Gómez de la Serna; Silvina Ocampo, etc.

   
                       y ahora incorpora nuevas piezas de Mario Benedetti o Victoria Ocampo.

La librería organiza visitas guiadas gratuitas que han de concertarse previamente por teléfono: 91 429 83 63 - http://www.libreriadelcentro.net/

martes, 15 de febrero de 2011

Juan Ramón Jiménez y el grillo

  Juan Ramón Jiménez visita Madrid en abril de 1900, le reciben Rubén Darío y Francisco Villaespesa. Y empieza a ir de una casa a otra, de una pensión a otra por una razón principal: el silencio. Necesita silencio para trabajar, para escribir.

  Empieza en la Calle Mayor, que abandona muy pronto. Le siguen Príncipe de Vergara (en el sanatorio Rosario para tratar su depresión), después la Calle Conde Arada, la Calle Gravina, luego a la calle Villanueva que ha de abandonar porque sus vecinos son muy ruidosos. Después se casa y tras su estancia en Nueva York, vuelve a Madrid. Se instala entonces en la Calle Conde de Aranda en donde forra las paredes de la habitación en donde trabaja de corcho.




  Pero aún así, le molesta un grillo de unas niñas en el balcón de enfrente. Cuando le ofrece comprárselo, por un precio muy alto, los niños se ofrecen a traerle ¡más grillos! En este piso, sus vecinas de arriba, cubanas, bailan y tocan la pianola y  organizan fiestas cada dos por tres. Y comienza con Zenobia de nuevo a mudarse: Conde de Aranda, Calle Lista, Velázquez, Padilla... 


                                 Calle Mayor, la primera calle en la que se alojó el poeta

http://www.fototravel.net/image/2695/B50E3B/ESMD-00562-00.jpg

 (Madrid en la vida de... José Montero Alonso. Editorial Complutense de Madrid)

lunes, 7 de febrero de 2011

Grandes librerías en un paseo

  Una de las calles más transitadas de Madrid (y del mundo) es la calle Preciados, tanto es así que en verano hasta le ponen unos toldos para dar sombra y resguardarse del calor sofocante


www.tormo.es


  Alrededor de esta calle, hay también una gran concentración de libros. Además de la Casa del Libro (dos establecimientos), podemos acercarnos a la FNAC y a la librería del Corte Inglés (quizá la más pequeña pero completa la oferta). Todo en apenas unos cientos de metros y peatonalizado.



http://www.elautor.com/

jueves, 3 de febrero de 2011

La Casa del Lector

    En septiembre de este año abrirá sus puertas la Casa del Lector un proyecto muy ambicioso que tiene intrigados a los aficionados a lectura que vivimos en Madrid. Una gran biblioteca, talleres, conciertos, cines...
  Estará situada en el distrito de la Arganzuela, el Ayuntamiento ha cedido tres naves del Matadero para este proyecto.
http://www.bibliotecavilareal.files.wordpress.com/

martes, 1 de febrero de 2011

Tiempos idílicos en Madrid

   Leyendo el libro de Jim Harrison (Michigan, 1937- ), Leyendas de pasión,  me encontré con un pasaje curioso: el protagonista está mirando la foto de su hija de 5º de primaria y recuerda sus años en Madrid, en concreto en Torrejón de Ardoz:    


 

sintió un amago de dolor detrás de su sonrisa, una pequeña corriente eléctrica de soledad, al recordar los tiempos en que, destinado en Torrejón, en las afueras de Madrid, él y la pequeña iban los sábados al mercado a hacer la gran comida del domingo. Tenía el cabello dorado como su madre y le gustaba dirigirse a todo el mundo en español, con lo cual fascinaba a los dependientes. Después se iban a un café donde él se bebía media botella de vino blanco y ella un zumo de naranja que pedía lentamente con su voz pueril (…).


    
    Hoy en día ya no queda algo que recuerde a la escena que Harrison describe en su libro.  El mercado al que se refiere el protagonista estaba en un lateral de la actual plaza del Ayuntamiento.
                    Todo es una zona de tiendas modernas.