jueves, 22 de junio de 2017

En tiempos de salvajismo ha de nacer la belleza - Nuria Ruiz de Viñaspre en Poesía o Barbarie - Teatro del Barrio

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Nuria Ruiz de Viñaspre poeta y directora de Eme (Escritura de mujeres en español), de Ediciones La Palma participará este domingo 25 de junio en el 34º encuentro Poesía o Barbarie del colectivo Másquepalabras; en el Teatro del Barrio. Admiradora de los románticos alemanes, su poética camina hacia la síntesis, decir lo mismo con menos palabras. Con más de una docena de libros publicados, su poemario La Zanja obtuvo el XII Premio de Poesía César Simón. Foto: Marco Cinque.

En tiempos de Barbarie, ¿auge de la poesía?

Nuria Ruiz de Viñaspre, poeta. No hay nada mejor para explicar algo o profundizar en ese algo que recurrir a la etimología. Barbarie: actitud de una persona o grupo que actúan fuera de las normas de cultura, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás.

Subrayo la palabra cultura (porque cada vez está más desdibujada y más des-subrayada) pero no por ello dejo de lado esa extraña mezcla de falta compasión y salvajismo que tan bien caracteriza y define a la barbarie. Y es justo ahí, en esa carencia de los contrarios, donde está la semilla de la cultura, las artes, la literatura; ahí ha de nacer la belleza para tapar esa brecha, y de la brecha que hay en sí misma en la palabra barbarie.

¿Cómo explicar desde este punto al que hemos llegado en el párrafo anterior el auge de la poesía? Fácil, ese auge responde a una necesidad de la sociedad, o mejor dicho, de unos individuos que conforman o forman parte de esa sociedad.

Justo en estos tiempos –tiempo como bien dices de barbarie- donde nos endurecemos a todo aquello a lo que nos acostumbramos, hay curiosamente un auge de la poesía. Se han expandido los modos de decir, las posibilidades de hacer llegar la esperanza de la poesía a todo el mundo, la desesperanzadora esperanza al fin y al cabo; y de que ese mundo que la recibe, responda. Porque responde a esa llamada. A esa voz. La poesía hoy en día es el mejor feedback que tenemos en las manos. Es la eterna voz que responde.


Hay por ejemplo una poesía que reivindica de nuevo aquella originaria oralidad perdida, la necesidad de decirle al otro, de leerle, de erigirle como nuestro oyente perfecto y que este oyente responda a su vez con otra voz. Recitales, charlas, presentaciones, slam poéticas, hay muchísimas actividades diarias para desarrollar esto. Y si sigue habiéndolas es porque el público responde, lo que demuestra que sí hay una necesidad. Existe esa brecha y ahí está la poesía, para coserla. Por ejemplo, las redes también han facilitado este auge (meto aquí las dos acepciones que tiene la palabra redes: la red de Internet y esa otra vez red más humana que acaba relacionándolo todo y a todos), el ejercicio de escribir, escribir, escribir. La repetición de todo esto para hacer de ello algo natural.

Vivimos desajustadamente en un mundo de dominantes y de dominados. De depredados y depredadores. Estamos inmersa-mente dormidos en una sociedad de consumo y de poder, de un forzado felicismo, de un ficticio felicismo, donde lo que disiente de la regla se tapa, se esconde, y así te invitan a olvidarlo. Todo ocurre a tal velocidad que una acción entierra a otra. Por eso es necesario hacer uso de la belleza, de las artes, sacarla a la superficie. Y el mejor modo de sacarlo para alguien como yo y como tanto que escribimos,  es sencillamente así, escribiéndolo.

Está claro que cada cual utiliza sus herramientas para comunicar y para denunciar lo que consideramos abusos dentro de esta sociedad de la que hablo. Está claro que desde la poesía se puede hacer mucho. Con una poesía de denuncia por ejemplo, ya que uno de los fines de toda denuncia es el cambio. Cambiar o modificar una actitud que viene siendo errónea desde hace años y que nos aboca a una cruelísima individualidad, a ese sálvese quien pueda. Y está claro que nuestra herramienta principal, la de los poetas o escritores, es evidentemente la palabra, el lenguaje, y digo herramienta y me retracto, porque las herramientas, los instrumentos, son exteriores al hombre, y el lenguaje es una instalación genética que discurre por debajo de nosotros, que nos caracteriza.

Así que sí ¿cómo no va a estar en auge la poesía si la barbarie está en continuo auge? Eterna voz que respondes. La poesía está en auge porque la palabra tiene cuerpo, es de carne y hueso, tiene altura, peso específico y puede tanto emocionar como matar. Así que denunciar a través de ella esa sociedad de barbarie –verbo este, que está entre esos dos extremos de emocionar y matar- es, además de necesario, efectivo.


En una entrega de premios reciente, se contestó a un asistente que preguntó, qué es la poesía: Ritmo, Intensidad y Voz. En su opinión, ¿qué es la Voz?

Para mí la poesía no es nada y lo es todo. Como mi cuerpo cuando se despierta, nada y todo, algo que de tanto que lo llevas contigo no lo percibes. Porque es todo más ese otro gran resto que orbita alrededor. Para mí la poesía es una actitud, una forma de mirar, algo inherente al ser humano, incorporado a él, como incorporado a uno están sus miembros sus músculos sus tendones. La poesía son tus ojos. Evidentemente dentro de todo esto está el ritmo, la intensidad y la voz.

Me preguntas qué es la voz y se me va la cabeza al compositor estonio cuando decía: "la voz humana es el instrumento más perfecto". Lo que está claro es que la voz poética propia acaba haciéndose con registros de voz a los que uno llega con el manejo diestro o siniestro del lenguaje -de ahí lo de la repetición y el ejercicio continuo- y también de la capacidad de transmitir emoción.

Está claro también que sin voz propia no hay poesía propiamente dicha (más allá de aquella mirada poética, de ese modo de mirar, de la que hablaba al principio).

Pero el poeta no decide nada. Dice. Ni siquiera decide a qué lectores quiere dirigirse o a qué corriente o descorriente pertenece. Simplemente dice. Son sus propios registros los que le señalan a él y con los que se van abriendo vías. Esa es mi experiencia. Son los poemas los que te eligen y no al revés. Tú eres un mero intermediario entre la poesía y el mundo.

Sin voz propia, no hay poesía. No hay habla. Y no hay voz ni poesía ni habla ni modos de decir, sin escribir, escribir y escribir. Por lo que es imprescindible el ejercicio de la repetición, insisto. Quizá en ese camino des con “tu voz”. La repetición consigue que modifiquemos patrones de conducta, ayuda a unificar,  a ser inclusivos en lugar de exclusivos, a interiorizar nuevas formas, nuevos modos de vivir, de disentir, de convivir y de encontrarte contigo mismo y con los demás.



El domingo 25 se encontrará de nuevo con sus lectores en el Teatro del Barrio, en grandes encuentros, ¿qué tono de su poesía elige para compartir?

¿Qué tono elijo? Ya la formulación de la pregunta me produce extrañeza. ¿Elegimos un tono? Y elegimos ese tono dependiendo del número más o menos grande de espectadores (grandes encuentros)? Nunca elijo nada en un recital. Nunca elijo un tono en un recital  porque el tono está inmerso en la poesía, y que es un tono que por supuesto a veces disiente con el “tono de tu voz” , como si lo uno y lo otro no se correspondieran y una especie de ajenitud se apodera de ti. Esto ocurre por ejemplo cuando haces una escritura automática. ¿Qué tono tiene esa escritura? Una la lee en voz alta para hacerla suya, sin serlo, porque somos meros intermediarios como dije antes, y sientes como si hubiera sido otra mano la que escribió eso y no la tuya, a la crees que ya tienes más o menos dominada, cuando es ella la que te domina a ti. Y es que hay un revés de lo que uno piensa.



Poesía Diaria para Vestir, ¿no es el ideal de todo texto?

Poesía diaria para vestir, siempre, pero vestirse de poesía. Hay que vestirse de poesía, pero no hacer una poesía para vestir. A veces te colocas la misma ropa para ir al trabajo pero siempre dices otras cosas, todo está en constante movimiento, por lo que a pesar de llevar la misma ropa, a cada rato es otro día, otro momento, otro sol.  Y diaria porque todos los días amanece y anochece y la poesía está en ese cénit, en ese punto hemisférico

Cuál cree que es en estos tiempos, la mayor amenaza para la labor del poeta.

Sarcásticamente la industria editorial. Vivimos en la sociedad del espectáculo, de la ficción. El latido, la vida, el aire, el oxígeno, sí a todo, claro que existe, pero también está la injusticia, la denuncia social, la barbarie como decíamos antes, la política, ¡ay! la política... Todo es política, como diría la polaca Wislawa Szymborska.

Se lee poesía, claro que se lee poesía, y más en tiempos de barbarie, pero no se compra tanto como se lee. Quizá sea justo por eso, porque estamos en tiempos de barbarie. Y en el país de Barbarie todo parece funcionar al revés, en ese revés que hay en todo envés. Como diría la danesa Inger Christensen, un caos estandarizado con la ficción en orden, un caos dentro de un orden, pero un orden por cierto donde la ciudad es eso, una ficción. Un sistema de funciones que funcionan para funcionar.

También podríamos resumir esa pregunta ¿cuál es la mayor amenaza para el poeta? El poeta, porque al final, intentes cambiarlo o no, el hombre es un lobo para el hombre y es un hombre que vive en una sociedad de ficción.

Nuria Ruíz de Viñaspre 
Blog


Poesía o Barbarie
25 de junio
Teatro del Barrio 


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