jueves, 21 de marzo de 2019

El arte no es nada personal - Ángela Martín del Burgo, Novelista, poeta y autora teatral


Ángela Martín del Burgo es novelista y poeta; doctora en Filología y profesora de Lengua española y literatura. Ha publicado cuatro novelas: El mundo entero pasa por Marsella (2015), Asesinato en la Gran Via, Ningún camino de flores conduce a la gloria, y Cenizas sobre un mar de agosto; así como un libro de relatos La muerte de Mario de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta. Es autora de seis poemarios; Dónde la muerte en Ámsterdam (2017), Enigma y misterio de Italia, y otros poemas (2016), Poemas de viaje (2011), Caducidad de lo real (Premio Ciudad de Miranda, 1996), La mirada asombrada y Un sueño breve. Es autora de El idiota (2018, obra teatral basada en la novela homónima de Dostoievski).
Ha participado en antologías poéticas y parte de su obra ha sido traducida al italiano. En 2010 se le otorgó el Premio Literario Internacional Omaggio a Pablo Neruda & Salvatore Quasimodo. Ha escrito numerosos artículos sobre novela negra y literatura.

Naipul decía que lleva mucho tiempo a un escritor saber qué tipo de escritor es. En su larga trayectoria literaria, ¿ya sabe qué tipo de escritora es?

Ángela Martín del Burgo- Recuerdo que Marguerite Duras decía que "lo que se escribe sustituye a lo que se vive". Esto es verdad y es verdad en mi caso. No obstante, también he citado en las presentaciones de mis libros un pensamiento que he hallado en un libro del antropólogo Claude Lévi-Strauss, Mito y significado, en el que dice que cuando termina de escribir un libro parece como si él no lo hubiese escrito, sino como si el libro lo hubiese atravesado de algún modo. Este pensamiento, que yo he tenido y sigo teniendo todavía, me ha sorprendido verlo impreso por otro. Se diría que, del mismo modo, mis libros me atraviesan, como si yo fuese un espacio por el que personajes, acciones de mis novelas y teatro, de mi poesía discurrieran a través de mí.

Lo digo también en mi libro de relatos La muerte de Mário de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta, del que transcribo un fragmento, aunque el yo que habla no es otro que el narrador del relato:

“De cada sueño mío han surgido personalidades, encarnadas en personajes, que lo han soñado; estos, que no son yo, se han encargado de dar vida a mis sueños. Personalidades distintas a la mía, que no tengo ninguna. Yo soy tan sólo el escenario por el que pasan los actores, los personajes que sueñan mis sueños”.

Puede pensarse que respondo con vaguedad, pero conozco suficientemente esta experiencia mía como escritora y poeta, en la que el yo, cualquiera que este sea, siempre en soledad, condición sine qua non, queda convertido en un espacio que se deja atravesar; y esta disposición de mi cerebro, de mi imaginación, de mi técnica en los distintos géneros literarios, yo la he cultivado y desarrollado durante muchos años. La vida cotidiana no cuenta, la vida cotidiana es algo bien distinto.


Escribe novela negra y poesía, lo que parece una búsqueda personal de equilibrio entre lo feo y lo bello; lo oscuro y lo transparente. 

Al hilo de lo anterior, ya puede pensarse que el arte no es nada personal; esta es una equivocación que se cultiva hoy en día con gusto. Dicho esto, tampoco considero que la novela policíaca o novela negra sea algo feo y oscuro.

Jorge Luis Borges nos dice que ambos géneros – y está hablando del policial y del fantástico -, exigen una historia coherente, es decir, un principio, un medio y un fin. Habla de “disciplina de índole clásica” y en otro momento de “imaginación razonada”.

“Nuestro siglo – escribe Borges – propende a la romántica veneración del desorden, de lo elemental y de lo caótico. Sin saberlo y sin proponérselo, no pocos narradores de estos géneros han mantenido vivo un ideal de orden, una disciplina de índole clásica. Aunque sólo fuera por esta razón – añade -, comprometen nuestra gratitud”.

Frente a esto, ciertas corrientes de hoy en día bajo el rótulo de novela negra quieren alzarse con una fórmula única, y cultivar en ella lo feo y lo oscuro como usted dice, y esto, en demasía.


Vázquez Montalbán decía que la novela negra mediterránea es diferente a la nórdica, que, por ejemplo, se ocupa de que la gente coma. Y en lo que se refiere a mujeres y hombres escribiendo novela negra, ¿hay también diferencias?

Que la novela se ocupe, por ejemplo, de que la gente coma, este pensamiento es muy significativo y me recuerda lo que leemos en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes cuando en el capítulo VI de la Primera parte, en el famoso escrutinio, salvan al Tirante el Blanco (Tirant lo Blanc, 1490) de Joan Martorell del fuego, porque, dice el cura, por su estilo es este el mejor libro del mundo: "aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen". Cervantes inaugura así la fórmula del realismo, aunque el realismo no aparezca en su novela sino para dar alas al ideal. Y por la pregunta que usted hace, la novela negra mediterránea sigue este patrón.

Y en lo que me dice de la diferencia entre hombres y mujeres escribiendo novela negra, yo creo que no hay razón alguna para que las haya; el arte, repito, no es nada personal, aunque en estos tiempos se insista en ello demasiado y en esa diferencia hombre mujer. En la obra de dos grandes novelistas, por ejemplo, como son Ágatha Christie y Patricia Highsmith, no encontramos ningún elemento que nos dé qué pensar que hayan sido escritas por mujeres.

Si la poesía es intensidad, ritmo y Voz; en su opinión, qué sería la Voz. 

Pudiera decirse que la voz es la presencia soterrada de ese desconocido a través del cual se ha ido elaborando la obra. Si utilizásemos un término de la crítica literaria podríamos decir que es la persona o narrador poemático desde el que se escribe el poema, así como en la novela hablamos de persona o personas narrativas.

Biblioteca Pública de Morón de la Frontera - Junto a la vitrina en la que estaban expuestos mis libros
Para un lector que quiera acercarse por primera vez a su obra literaria, por dónde le sugeriría empezar, qué título o género.

Comenzando por la novela, les aconsejaría Asesinato en la Gran Vía y El mundo entero pasa por Marsella. Si al supuesto lector les gustase los relatos, les hablaría de La muerte de Mário de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta. Al que mostrase preferencia por la poesía, poemarios como Dónde la muerte en Ámsterdam, Enigma y misterio de Italia o Poemas de viaje. Por último, la obra de teatro El idiota, basada en la novela del mismo título de Dostoiewski, y escrita en colaboración con Á. Álvaro Martín del Burgo. Esta obra fue representada por la Compañía Balagán y dirigida magníficamente por José Luis Checa Ponce en octubre de 2018.

Qué significa Madrid en su escritura.

Madrid ha tenido y sigue teniendo una gran importancia en mi obra. A ella le he dedicado varias novelas, algunas no publicadas y otras publicadas, como, por ejemplo, Asesinato en la Gran Vía. En esta obra, que ha tenido tan buenas críticas y recomendaciones, está todo el amor que Madrid me inspira, toda la pasión que le profeso. A Madrid le he dedicado también poemas en mis distintos poemarios como Gran Vía del dolor, Nieva en Madrid o Cementerio de la Almudena.

martes, 19 de marzo de 2019

Lo que tus manos saben - H.C. Westermann, Museo Reina Sofía

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Decenas de piezas de madera con alambres, plásticos, metales... trabajadas de manera minuciosa y con aspecto de juguetes infantiles. Otra sala para herramientas inútiles. Y un intermezzo, la extraña sala de los barcos.

Esta exposición, a la que sólo le falta virutas de madera esparcidas y trozos sobrantes de los materiales desechados parece remitir, en su atmósfera de taller al argumento del sociólogo Richard Sennet en su obra, El artesano: "las capacidades de nuestro cuerpo para dar formas a las cosas físicas son las mismas en que se inspiran nuestras relaciones sociales". Lo que tus manos saben al margen de tu cabeza.

Hace unos días tuvimos en Madrid al poeta de la porcelana, en lo que parece una posible vía sobre un nuevo y singular advenimiento del trabajo físico en un mundo de pantallas.

H.C.Westermann, fue un escultor y grabador americano, participó con veinte años en la II Guerra Mundial como artillero a bordo del USS Enterprise, atado a su puesto, veía cómo los kamikaze japoneses caían sobre él mientras les disparaba. Este recuerdo le hace dibujar y tallar toda su vida, barcos de la muerte. 
"En una carta de 1966 junto al bosquejo de unos de sus Barcos de la muerte H.C. Westermann contaba que había hecho el mismo dibujo cientos de veces. Efectivamente, el motivo se reitera a lo largo de los años (...) Los barcos de la muerte son siempre diferentes: barcos veleros, vapores, mercantes
o de guerra, todos ellos presagian un destino fatal. Han perdido el mástil, o navegan peligrosamente escorados. Algunos no avanzan, atrapados en un mar de brea o en la calma chicha; otros vagan después de haber quedado abandonados. Muchas veces se esconden en su propia caja, como si fuera un ataúd".
El Museo Reina Sofía exhibe una gran restropectiva de este peculiar artista que ha sido denominado un ebanista prodigioso. La comisaria, Beatriz Velázquez señaló en la inaguración que "Westermann es singular y por eso no cabe en ninguna historia del arte que contamos en España".

El recorrido que comienza temático, se interrumpe para sorprender al visitante con una sala, los recuerdos de su participación en la guerra naval, que condensa "su preocupación por el cobijo, el abrigo como algo no cumplido porque ir por la vida es difícil, llegar a buen puerto es difícil".


Habitar es construir, dice Westermann, "vivir es obrar, y procurarse un lugar en el mundo, a la vez que ese obrar es un obrando que precipita obras y cuando cesa, precipita obras terminadas".

En la cartela de una de estas naves puede leerse la referencia literaria del artista:
"La novela El barco de la muerte, B. Traven 1923 narra cómo un marinero mercante de forma sobrevenida, queda sin el amparo de la nacionalidad. No se le permite residencia, de modo que al final solo puede embarcarse en un barco de la muerte en donde la tripulación, como muerta en vida y sin opción, meramente subsiste trabajando de forma inhumana. Con sus tripulantes, el barco de la muerte queda privado de puerto, y muestra que todo rumbo es siempre un errar. Aunque quizás el tesón de Westermann al volver a botar sus barcos, una y otra vez, suponga un ánimo de sentido contrario: una orientación tenaz hacia el hogar.

Museo Reina Sofía
H.C. Setermann - Volver a casa
Hasta el 6 de mayo
Días de entrada gratuita 
Lunes. 19h.- 21h.
Miércoles-sábado19h - 21h.
Domingo13:30 - 19h.

martes, 12 de marzo de 2019

La narrativa de nuestros desastres - La Fuga, Chernobil y Fukushima



Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
La Sección de Medioambiente del Ateneo de Madrid con más de veinte años en activo presentó ayer, 8ª aniversario del desastre de Fukushima, el cortometraje La Fuga dirigido por Eduardo Soto Pérez.

En Villar de Cañas, Cuenca, se planificó un cementerio de residuos nucleares, ATC. Una zona poco poblada y envejecida de la que no se esperaba una gran movilización social; sin embargo, se formó de inmediato una oposición organizada. El movimiento antinuclear es un fenómeno global que conecta a ciudadanos más allá de sus localidades. El resultado ha sido la suspensión de la autorización de la construcción.

La Fuga se suma a esta resistencia, el cortometraje narra, como un film de ciencia-ficción, las consecuencias de una fuga en el cementerio nuclear de Cuenca. "A Madrid, calculamos que la contaminación llegaría en apenas una hora", afirmó María Andrés de la plataforma contra el ATC.


La narrativa de nuestros desastres tiene algunos títulos estremecedores. El primero de ellos,
Chernobil de Svetlana Aleksiévich, la Premio Nobel de Literatura biolorrusa, que califica a la contaminación nuclear como "un mal distinto, camuflado, disfrazado".

Fukushima. Vivir El Desastre de Takashi Sasaki, el testimonio personal de un profesor de español nipón que comenzó a relatar en su blog el día a día después del desastre y que se negó a ser evacuado

España reconoció a los Héroes de Fukushima
 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2011: "este grupo de personas representa los valores más elevados de la condición humana al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el tsunami multiplicara sus efectos".

"Este intento de domar materia encabritada encerrándola para que no produzca daños y que aún no sabemos cómo. Se ha intentado meterla en barriles de zirconio, el segundo mineral más antiguo de la Tierra y en 40 años los deja como un colador", Eduardo Soto.

"No lo hemos entendido, Chernobil es el futuro, incluso si lo publicas no lo entenderían. El futuro lo entenderá". Chernobil, Svetlana Aleksiévich.

sábado, 9 de marzo de 2019

Las escritoras, los escritores y las noticias sobre sus libros


Hace años, empecé a archivar las noticias de literatura de los tres principales periódicos españoles, El País, El Mundo y ABC.

Hice dos grandes clasificaciones: Países y Mujeres/Hombres. El resultado es un desafío a nuestra ecuanimidad como lectores. Por países, y es probable que este resultado sí sea evidente para un lector, la mayoría de las noticias de nuestros periódicos sobre libros y literatura son de Norteamérica.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Club de Lectura Centro de Arte, Alcobendas (Madrid) - Coordinadora, Maribel Orgaz - Alcobendas


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Me incorporo como coordinadora una nueva temporada al Club de Lectura de la Mediateca Centro de Arte Alcobendas y estas son nuestras fechas: 



Segundo semestre 2020
  Inscripciónes, Centro de Arte. 

Calendario


  • 22 septiembreLos girasoles ciegos. Alberto Méndez
  • 6 octubre—Cuentos Miguel Delibes: El conejo
  • 20 octubreSeñora de rojo sobre fondo gris. Miguel Delibes
  • 3 noviembre-Cuentos. J.S.Perelman. Hasta el final y bajando la escalera
  •                                          O.Henry. El policía y el himno
  • 17 noviembre-El Halcón maltés. Dashiell Hammett
  • 1 diciembre-Cuentos hispanoamericanos. Mónica Lavin. Manual para enamorarse
  • 15 diciembre-Palabras del otro lado. Alonso Cueto. II Premio novela Alcobendas
  • 22 diciembre-Microrrelatos navideños

20 octubre—Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes y un poema de Ungaretti

En esta segunda reunión de nuestra temporada charlamos sobre la novela, Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes. Se da la circunstancia de que José Sacristán sigue llenando teatros con la adaptación de este texto.

Durante nuestro encuentro algunos de nosotros creemos que el texto es conmovedor y en cambio, para otros, no lo ha sido. Comentamos que es una novela difícil de enjuiciar sólo por su valor estilístico o literario porque todos sabemos que es la historia real del fallecimiento de la esposa de Miguel Delibes. Aunque el protagonista es un pintor, todos los detalles incluido el hilo que Ana, la protagonista, se pone en un dedo para recordar que se había enfadado con su marido sabemos que son reales.

Nos preguntamos, en nuestro intercambio de opiniones, si el amor del pintor llevaba aparejado también dependencia. Ella organiza la casa, es alegre y sociable y aporta a la vida de su marido dimensiones que por si mismo no podría desarrollar; o al menos eso mismo dice el esposo al recordarla.

Leemos la teoría del duelo de Freud y la de Jean Allouch  según la cual, en nuestra forma de vida moderna se ha perdido el ritual con el que durante siglos hemos despedido a las personas queridas. Según esta teoría, el autor sustituye el duelo compartido con vecinos y familiares por los lectores. Y el lamento acerca de las cosas que debería haberle dicho a su esposa en vida, sería la escritura de este texto confesional. 

También hablamos acerca  de cómo creemos que ha de ser una buena relación de pareja, si es posible permanecer enamorados durante décadas, el modelo de amor romántico occidental y el de otros países, en los que los matrimonios son concertados. ¿Son nuestros sentimientos sociales? ¿Sentimos o aspiramos a sentir, lo que nuestra cultura, la sociedad en la que vivimos, nos inculca?

Con respecto a la protagonista, una mujer de indudable talento, inteligencia social y excelente lectora especulamos si hoy en día habría desarrollado su propia carrera profesional y en qué medida, los tiempos en los que vivió no condicionaron que fuera madre de familia numerosa y se dedicara a la casa, apoyar a su marido y permanecer en los límites que los años 40 y 50 establecían para las mujeres.

Para finalizar, leemos el poema de Giuseppe Ungaretti  que la protagonista, Ana, lee. 



Morir como las alondras sedientas - Giuseppe Ungaretti

Morir como las alondras sedientas
en el espejismo.
O como la codorniz
una vez atravesado el mar
en los primeros arbustos
porque de volar
ya no tiene ganas.
Pero no vivir del lamento
como un jilguero cegado.


El conejo.
Cuento de Miguel Delibes y dos poemas sobre hormigas. 

En nuestra primera reunión presencial de la temporada, leemos un cuento de Miguel Delibes: El conejo. A menudo sus cuentos son el germen de novelas posteriores como por ejemplo, el cuento La Milana que dio lugar a Los santos inocentes. 

Este cuento reúne, como si fuese una muestra condensada, los grandes temas del escritor que trabajará durante toda su vida: la Naturaleza, la infancia, lo rural y el prójimo. Esto último se refiere a su preocupación social, su humanismo.

Durante nuestro encuentro charlamos acerca de cómo hay pequeños toques de humor o lo bien reflejado que está el niño protagonista y sus hermanos, algo más mayorcitos. En el cuento también hay un entierro, un aspecto, la muerte, que según el propio Delibes le obsesionó durante su propia infancia y que es un motivo de meditación en toda su creación literaria posterior.

Nos fijamos en cómo Delibes no describe a los personajes, sino que estos cobran vida ante el lector por su manera de hablar. También reparamos en cómo Boni, el herrero, se siente intimidado por la familia de los niños por ser de ciudad o quizá un nivel económico superior. En el cuento también hay una velada reivindicación de los saberes del campo que son tan válidos como los de ciudad. Los niños no saben qué come un conejo.

Tenemos discrepancias acerca de si la familia de los niños es de ciudad, y por eso los niños no saben qué come un conejo y sus padres tampoco, o simplemente son los ricos del pueblo. 

Charlamos acerca de cómo en el entorno rural, los niños y todos nosotros, teníamos un contacto diferente con la muerte o bien a través de los animales que había que matar para comer en las casas o bien porque las personas fallecían en su propia cama. 

Nos preguntamos si ha sido un acierto elegir contar esta pequeña narración como autor omnisciente en lugar del niño protagonista y lo que le ha posibilitado como escritor a Delibes elegir este punto de vista.

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Delibes y por eso, nuestra próxima lectura cerrará el mes con su obra Señora de rojo sobre fondo gris.

Para finalizar, leemos dos poemas sobre hormigas.

Tres hormigas en mi baño de Fabio Morabito y un poema de Wislawa Szymborska. 

TRES HORMIGAS en mi baño,

como todas las mañanas. 

¿Serán las mismas o se turnan?

 Tres exploradoras,

a ver si me ausento o me descuido

o despierto un poco más tarde,

que es lo que necesita el hormiguero

para cruzar el baño. 

No me gusta matar hormigas,

sobre todo las conocidas

y, mientras cago,

muevo el pie para asustarlas.

 Con eso espero que baste. 

El hormiguero tendrá que esperar.

 Condeno a una muchedumbre

a la inacción y a pasar hambre.

 Se morirán muchísimas.

Pero, ¿qué puedo hacer?

En mi naturaleza está cuidar mi nido,

como ellas el suyo.

 Sentado en el retrete, adormilado,

soy tan hormiga como todos,

alguien me observa de seguro

y ha decidido no pisarme.

 

Wisława Szymborska

Hora de la noche al día.

Hora de un costado al otro.
Hora para treintañeros.

Hora acicalada para el canto del gallo.
Hora en que la tierra niega nuestros nombres.
Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.
Hora y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.

Hora vacía.
Sorda, estéril.
Fondo de todas las horas.

Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,
habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,
si es que tenemos que seguir viviendo.


Los girasoles ciegos de Alberto Méndez y un poema de Judith Herzberg

En nuestra primera reunión de la temporada otoñal, retomamos una lectura que había quedado pendiente de la temporada anterior. Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. 

El autor sólo escribió este libro, un conjunto de relato sobre la guerra civil que fue un gran éxito de ventas y recibió numerosos premios aunque Méndez apenas pudo verlo ya que falleció al poco tiempo de que se publicara. 

Durante nuestro encuentro charlamos acerca del recorrido asombroso que continúa teniendo la obra. Fue retirado como lectura para los estudiantes de Bachillerato andaluces lo que provocó de inmediato una polémica en la que la Junta de Andalucía señaló al equipo de docentes como responsables. Mientras, se vendieron cientos de miles de ejemplares y alumnos de español de otros países lo tenían incluido, sin embargo, en sus listados de lectura recomendada. 

¿El libro entonces continúa teniendo importancia frente al poder cuando se toma tantas molestias sobre lo que se lee o no se lee?, nos preguntamos. 

En la reunión, elegimos nuestro relato preferido, debatimos acerca de si es creíble un militar que quiere vencer al enemigo pero no exterminarlo se rinda o del gran sufrimiento que es lo que va quedando tras años de guerra en todas las personas que viven esta desgracia. 

Enmarcamos estos relatos en dos contextos: la enorme producción de novelas sobre la guerra civil que cada año se publica y el estudio de la especialista Maryse Bertrand que ha analizado los temas y perspectivas de todas ellas. 

Entre los asistentes y debido a estos tiempos enrarecidos en los que vivimos, la lectura completa del texto ha supuesto un gran esfuerzo tanto intelectual como anímicamente y no se ha podido terminar o ha sido muy doloroso el hacerlo.

Comentamos que este proceso forma parte del síndrome provocado por el encierro decretado por el gobierno y que ha sido estudiado en los monjes, en misiones espaciales o por la espeleología. Sobre esto escribí un artículo que puede leerse aquí. Este artículo referencia la charla de dos psicólogas que analizan los síntomas de esta privación sensorial y facilitan técnicas para salir de él con los menores daños posibles.  

Para finalizar leemos un poema de la poetisa holandesa más conocida, Judith Herzberg.




       Que si ha nevado aquí

La primera nieve, sí, ¿pero la última?

¿Quién pone los ojos en el último

muñeco de nieve, al derretirse ya

sus pies, en eso quién se fija?


Lo mismo pasa con el dolor.

Sientes bien el despiadado

comienzo, mas el desaparecer

lo deduces una vez desaparecido.

 

CARTAS

No sabíamos, cuando aún escribíamos largas cartas

en papel, que seríamos los últimos

en amarnos el uno al otro de esa forma

con palabras sopesadas con calma

que eran sinceras.



Primer semestre 2020

3 de marzo. La carretera, de Cormac McCarthy
Las reuniones quedaron interrumpidas


Puedes leer la anterior temporada aquí. 

También puede leerse mi libro, Cómo organizar un Club de Lectura. Editorial Bercimuel. 


La carretera de Cormac McCarthy y un poema Ben Clark

Nuestra primera lectura de la nueva temporada es un libro singular, La carretera de Cormac McCarthy, Premio Pulitzer 2007 y que parece llamado a ser, un texto cada vez más actual. En su día, cuando se publicó, dejó desconcertados a la crítica y al público ya que McCarthy era un autor ceñido a un tema: el oeste americano. Un mundo que en la imaginación europea es equivalente a nuestra Edad Media.

Charlamos acerca de cómo surgió esta narración apocalíptica. Según el autor, una noche se alojaba con su hijo de 11 años en un motel de El Paso, Texas y al despertars a las dos de la mañana y mirar por la ventana, el paisaje desolado le impactó de tal manera que quiso escribir sobre él. En un mundo gris, helado y con apenas unos pocos supervivientes; un padre y un hijo se dirigen hacia el Sur en busca de una tierra más benigna y que les permita sobrevivir. En el camino, otros hombres se han entregado a la desesperación, al crimen y al canibalismo.

Destacamos la bondad y compasión del niño, el amor de su padre y las escenas de terrible violencia que salpican el texto. Su prosa tan poética en algunos momentos y los diálogos, escuetos que se ajustan bien a la narración.



Recopilamos todas las pistas acerca de qué ha podido ocurrir para que desaparezca, prácticamente, toda la vida sobre la tierra. Lo que sí parece indudable es que la catástrofe ha sido causa del hombre, no un fenómeno natural.

Desde La carretera el género, o subgénero, de literatura post-apocalíptica ha renovado sus códigos y parece existir un consenso en que, la obra de McCarthy ha roto el cauce por el tradicionalmente discurrían este tipo de novelas.


Hijos de la bonanza de Ben Clark


Hijos de la Bonanza”, nos llamaban;
los que no conocieron ni la hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados observando
nuestro llanto en un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
—en un último gesto agonizante—
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?

La misa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminaban hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.
También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables al sufrido
por aquellos que ahora nos decían
“hijos de nuestra sangre”, tan severos.
Aunque, a veces, es cierto, no era fácil
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso a los escrúpulos,
al vacío que moraba en nosotros,
‘hijos de la bonanza’;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.


Segundo Semestre 2019

24 de septiembre. La contadora de películas. Hernán Rivera Letelier
22 octubre. Las hijas de Hanna. Marianne Fredriksson
19 noviembre. El pintor de las batallas. Arturo Pérez Reverte
17 diciembre. Condenados al silencio. Robert Wilson.


En esta primera sesión hemos comenzado presentándonos y comentando algún detalle sobre el motivo de asistir al club de lectura o sobre nuestros gustos lectores. 

Como es habitual en las aperturas de los clubes de lectura que coordino he animado a los asistentes a que abandonen el modo de lectura académico y disfruten de las libertades que como lectores tienen con un libro:

1-Abandonar su lectura en cualquier momento: hay más libros que vida. ¿Por qué hay que perder el tiempo en algo que no nos gusta ni disfrutamos cuando otros miles de libros apasionantes nos esperan?

2-No somos filólogos. Nuestras lecturas no pretenden un conocimiento académico. Somos el lector ideal de un escritor: acudimos a sus textos sin prejuicios, abiertos a que nos sorprenda, dispuestos a recomendarle con entusiasmo.

3-Crear nuestra propia biografía lectora. Al margen del canon y de la presión sobre lo que hay que leer.

4-Convertirnos en lectores curiosos y apasionados.

5-Reconsiderar géneros y autores que nos habían estropeado como la poesía.

También puede leerse mi libro, Cómo organizar un Club de Lectura. Editorial Bercimuel. 



Al ser la vuelta de las vacaciones de verano, escribimos la que ha sido nuestra lectura favorita de las vacaciones. Éste es el listado:

Stonner - John Edward Williams
Sangre y arena - Vicente Blasco Ibáñez
El nombre de la rosa - Umberto Eco
Las maldiciones - Claudia Piñeiro
Viajes - Henry Melville
Una habitación con vistas - E.M.Forster
Secretos imperfectos -  Michael Hjorth
Leyendas de Toledo
La ilustre fregona - Miguel de Cervantes
La vida instrucciones de uso - George Perec
Las siete muertes de Evelyn Hardcastle - Stuart Turton
Historias de la historia - Carlos Fisas
Patria - Fernando Aramburu
El jinete polaco - Antonio Muñoz Molina
Historia universal y cronológica - Isaac Asimov
Un mar violeta oscuro - Ayanta Barilli
La mujer que compra flores - Vanessa Monfort
Yo, Julia - Santiago Posteguillo
Idus de Julio - Felipe Ortín
Lobo gris - A. Williams
Al faro - Virginia Wolf
Samarcanda - Amin Malouf
Señorita - Juan Eslava Galán
El Club de las mentiras - Mary Karr
Telefónica - Ilsa Barea
Todo cuanto amé - Siri Hustuet
El paraguas balcánico - Enrique Criado
Nansen, maestro de la exploración polar - Javier Cacho
El puente sobre el drina - Na Drini ćuprija
Trilogia de Auschwitz - Primo Levi
La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres - Siri Hustwedt
Cuentos - Chejov
La mujer helada - Annie Arnaux
Pura pasión - Annie Arnaux
Trilogía de Eva García Saen
El corazón del mundo - Peter Frankopan
La hija de Cayetana - Carmen Posadas
El último barco - Domingo Villar
Rías de Londres - Ben Aaronovitch
84 Charing Cross Road - Helene Hariff
El dolor de los demás - Miguel Hernández
Formas de estar lejos - Edurne Portela
La muerte del Comendador - Haruki Murakami
Tres caballos - Erri de Luca
Los peces no cierran los ojos - Erri de Luca
Aquí no, ahora no - Erri de Luca
Un chico italiano - Philippe Besson
Deja de decir Mentiras - Philippe Besson
Los perros seguido de las aventuras singulares - Hervé Guibert

El pintor de batallas de Arturo Pérez Reverte y un poema de Anna Admatova

En nuestra penúltima reunión cambiamos el tono de lectura y abordamos una novela, El pintor de batallas, que ha sido una de las obras más polémicas de su autor, el periodista Arturo Pérez Reverte. ¿Hasta qué punto refleja las propias experiencias como reportero del escritor? ¿Hay que dejar de lado algunos aspectos biográficos de Pérez Reverte y leer como si no le conociésemos?

Comenzamos preguntándonos si el soldado que visita a un hombre muy enfermo, aislado en una torre pintando en un mural circular todas las atrocidades de las que ha sido testigo es o no, un fantasma. 

También si alguien puede ser testigo, aunque sea ejerciendo un trabajo, de una matanza sin tomar partido y sin verse anímicamente afectado. ¿De qué protege una cámara a un reportero de guerra? 

Coincidimos en que la novela transmite muy bien la independencia y el aislamiento de un periodista que ha de asomarse a la violencia más atroz y fotografiarla. También nos gusta el personaje de Olvido, otra fotógrafa con la que el protagonista mantiene una relación sentimental. Admiramos la descripción de cuadros de batallas, la descripción de la perspectiva en la pintura y cómo enlaza un conflicto armado tras otro en la narración.



Charlamos acerca de la guerra de Yugoslavia y el trauma que como europeos supuso el volver a tener países enfrentados en un continente que había puesto un gran esfuerzo y todo tipo de mecanismos de contención para vivir en paz tras la II Guerra Mundial. Para algunos, este conflicto es similar en impacto sobre el imaginario colectivo, a la guerra de Vietnam para los americanos.

Para finalizar leemos un poema extraordinario de la poetisa rusa, Anna Ajmátova.

Julio 1914 de Anna Ajmátova 


“Julio de 1914” de Anna Ajmátova - Анна Андреевна Ахматова

Huele a quemado. Durante cuatro semanas ya
ha estado ardiendo el pozo seco de la huerta.
Los pájaros ni siquiera han cantado hoy
y el álamo ha dejado de crujir y silbar.
El sol se ha tornado malestar divino.
La lluvia no ha rociado los campos desde Semana Santa.
Un forastero con una sola pierna arribó
y solo en el patio declamó:

“Tiempos de terror se acercan. Pronto
frescas tumbas abundarán en todo lado.
Habrá hambre, terremotos, muerte por doquier,
y un eclipse de sol y de luna.

Pero el enemigo no dividirá
nuestra tierra a voluntad, sólo para él:


la madre de Dios desplegará su blanco manto
sobre toda esta enorme congoja.”


Las hijas de Hanna de Marianne Fredriksson y un poema de Antonio Jiménez Millán  

En nuestra reunión de octubre hemos leído uno de los libros de más éxito internacional provenientes de la literatura sueca, Las hijas de Hanna. Para empezar charlamos sobre el boom de la literatura negra y policíaca de los países nórdicos y especialmente Suecia con sus exitosos Henning Mankell y Stieg Larsson. Recordamos también a sus premios Nobel, Tomas Tranströmer y mucho antes, Selma Lagerlöf.

Aunque todos hemos leído el libro, a algunos no nos gusta porque es frío y el estilo literario más bien periodístico, "plano". Esto es, narrando los hechos desnudos sin atención a crear momentos de intensidad o describir con brillatez y pasión algunas vivencias de las protagonistas. Debatimos si la autora por ser sueca nos parece a nosotros latinos, demasiado distante con lo narrado o es un problema de simpleza de lenguaje.

A otros, en cambio, les parece muy interesante cómo ha insertado conocimientos de historia en la novela para contextualizar, sin ahogarnos en datos históricos, el drAMA de tres generaciones de mujeres suecas: Hanna, Johanna y Anna que son abuela, madre e hija respectivamente. También nos gusta especialmente cómo se describen los cambios no sólo de estilo de vida, si no de mentalidad de principios de siglo hasta nuestros días con los que las mujeres no sólo son enjuiciadas socialmente si no cómo se perciben a ellas mismas.


En este sentido, surge la la pregunta sobre los sentimientos. ¿Son construcciones sociales? ¿Qué margen tenemos como individuos de liberarnos y actuar, de tomar nuestro propio camino, de hacer nuestro destino si todo lo que sentimos nos viene impuesto por la época que nos toca vivir?

Leemos en voz alta algunos párrafos en los que el libro propone reflexiones sobre cómo el entorno en el que nos educan o los problemas de hijos e hijas con respecto a sus padres y madres dejan una profunda huella en nuestra vida. Qué se esperaba del matrimonio a principios de siglo y qué se espera en el siglo XX de él. Cómo el estado del bienestar sueco fue un esfuerzo colectivo que perseguía en primer lugar, una sociedad justa y digna tras años de pobreza y guerras.

Otro aspecto en el que nos detenemos a reflexionar en nuestra reunión es por qué esta novela ha sido un éxito internacional traducido a 50 idiomas y con más de 15 millones de ejemplares vendidos.

Por último, cerramos nuestra reunión con un poema de Antonio Jiménez Millán.

Chat de Antonio Jiménez Millán  







La contadora de películas. Hernán Rivera Letelier y un poema de Mario Benedetti  

En nuestra primera reunión tras el verano nos presentamos diciendo nuestro nombre en voz alta y además, escribimos nuestra lectura veraniega preferida para incluirla en esta entrada.

Para esta reunión, hemos leído una pequeña novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, La contadora de películas, un autor muy querido en su país. En Francia este libro fue un gran éxito de ventas y se compraron los derechos para hacer una película pero aún estamos esperando a que se decidan a filmarla. Es uno de sus libros más conocidos en español.


Todos los asistentes hemos leído el libro y coincidimos en que es una novela que narra un fondo de pobreza y unos hechos tristes de una manera que no tienes, como lector, en ningún momento, la sensación que debería producir una narración de estos hechos al desnudo.

Rivera Letelier habla sobre un entorno durísimo en el que las personas que lo habitan han formado una comunidad y dentro de sus limitaciones, tienen momentos de felicidad.

Charlamos sobre las palabras que no conocemos y que hemos tenido que buscar en el diccionario: pulpería, pericote o chaucha. Esto nos da pie, una vez más, a referirnos al español neutro y la polémica que siempre conlleva. Por suerte, a nuestro club asisten contertulios de otros continentes y aportan lo que algunas de estas palabras significan en sus países y que en España tienen otra connotación diferente.

Elogiamos cómo el autor ha resuelto una escena terrible que empuja a la protagonista a una madurez, de niña a persona adulta, en apenas dos párrafos.

En general nos ha gustado el libro y nos parece de una gran habilidad cómo mezcla ternura, humor y hasta tragedia en una historia de un desierto chileno en el que miles de personas se ganaron la vida duramente (como el propio autor).

Al finalizar leemos un poema de Mario Benedetti, que es un buen complemento a nuestra lectura.

Sudores de Mario Benedetti 


Sudores

Dicen las escrituras
sagradas y también las profanas
que el pan nuestro hay que ganarlo
con el sudor de la frente

por qué no dicen la verdad
que hay que ganarlo con el sudor
de los hombros y del ombligo
de las caderas y del pubis
de los codos y del pescuezo
de las nalgas y de los dedos
de las manos y de los pies

por qué no dicen la verdad
que el pan nuestro hay que ganarlo

con el sudor de todo el cuerpo.


Primer Semestre 2019

5 de marzo. Madame Bovary, Gustave Flaubert
26 de marzo. Toda una vida. Robert Seethaler
30 de abril. El desván. Guanlung Cao
21 de mayo. El esclavo. Isaac B. Singer


21 de mayo. El esclavo de Issac B. Singer y dos poemas de José Luis Rico Martín.

En nuestra última reunión de esta temporada, leemos El esclavo del Premio Nobel Isaac Bashevir Singer. Acudimos al encuentro y todos los participantes hemos leído la novela completa.

Charlamos acerca de la trama, el cierre de la novela, su historia de amor y si su referencia a la religión judía es en ocasiones excesiva. Algunos de los asistentes han descubierto a un gran autor y se proponen leer algo más de su obra. A otros no les parece que El esclavo sea una obra a la altura de un Premio Nobel.

La pregunta que en nuestra reunión nos hacemos continuamente es de qué es esclavo el pobre Jacob. ¿De los campesinos polacos?  ¿Del amor-pasión que siente por la alegre y hermosa Wanda? ¿De su religión? Debatimos si una religión, como se ve en el texto, supone en un determinado momento con sus normas sobre saber leer, riguroso comportamiento individual e insistencia en la higiene personal; una diferencia sobre cualquier población con la que el grupo de creyentes hubiera de convivir. El autor describe a un hombre aislado en una montaña entre campesinos brutales y supersticiosos. 

Leemos el artículo que se publicó cuando Isaac Bashevis Singer falleció, sobre su hermano y su hermana; también escritores. Los motivos para declararse vegetariano y ateo. Su escritura en yiddish, 



En el lugar en el que nos reunimos tiene lugar estos días una exposición que es perfecta para complementar nuestra lectura: HaAretz de Roger Grasas; expresión en arameo (lengua que Singer también dominaba) y que hablaba Jesucristo. HaAretz se refiere a la Tierra Prometida ( el lugar al que nuestro protagonista, el judío polaco Jacob, emigra con su hijo tras la muerte de Wanda-Sara). 

En nuestra novela Israel, la Tierra prometida, era el refugio al que un judío podía ir después de las matanzas que padecieron en la, hasta entonces, acogedora Polonia - y en otros lugares- desde el Siglo XVII. 



"HaAretz es una reinterpretación de los paisajes bíblicos fotografiados bajo el filtro del turismo, la sociedad del consumo y la devastación de la guerra". 
A nuestra reunión llevamos la Biblia para buscar los pasajes clave en los que se indica cuáles son los alimentos que ha de comer un judío, entre otros detalles; información sobre los judíos ultra ortodoxos en Israel y un gran reportaje sobre los cosacos. Que en esta novela son un grupo sanguinario y que sin embargo, Tolstoi retrata como señores libres que dominaban las estepas en su relato del mismo nombre, Los cosacos.

Los Caminos del Señor son infinitos y La vida y yo de José Luis Rico Martín.

Para finalizar y como contrapunto, dos poemas sobre la vida y Dios.





   Los caminos del Señor son infinitos

…Ahí está: facilitándonos las cosas,
como siempre.
¿No podría ser uno el camino, y ancho
y recto y bien señalizado?


  La vida y yo

Creo que sería conveniente
que ambos -la vida y yo-
tuviéramos una charla interesante.
Sé que tiene muchas cosas
que achacarme.
Y a mí, me gustaría saber
de qué ha servido su presencia
en continuo desacuerdo.


30 de abril. El desván. Guanlung Cao y un poema de  Shu Ting. 


En nuestra reunión de abril abordamos una autobiografía peculiar, la de un escritor chino que fue becado por Estados Unidos a una edad en la que habitualmente, nadie se atreve a emprender un cambio de vida de esta magnitud.

Guanlong Cao 曹冠龙 ,  Nacido en Shanghai estudió ingeniería y empezó a publicar cuentos con cierto éxito. El desván, hasta el momento lo único traducido al español, es la vivienda de la familia, sin agua corriente ni cuarto de baño, sin habitaciones, sin intimidad.

Charlamos acerca de la gran cantidad de ingenio que la familia despliega para conseguir comer melocotones, para que la madre obtenga algún ingreso extra vendiendo cabezas de cerdo hervidas o simplemente, sobrevivir día a día. A las reubicaciones, a la vigilancia del partido, a las sospechas de los vecinos.

El padre, cuya familia fue represaliada porque tenían una hectárea de tierra, y por eso la novela se subtitula, Memorias de un terrateniente chino, trabaja moldeando botones en una prensa de hierro a base de fuerza bruta.

Lo que el autor cuenta nos parece que es la vida cotidiana de muchas personas que apenas tienen lo justo para sobrevivir al margen de que el motivo sea la imposición de un régimen político concreto. En ese sentido, no nos parece que la narración sea algo tan singular.


Elogiamos los momentos poéticos del libro: cómo describe el cuerpo de su madre cuando era pequeño y dormía abrazado a ella, cómo son atados en el tejado del desván su hermana y él de un pie cuando la familia duerme al aire libre en los sofocantes veranos o cómo la madre se lava el pelo hasta dejarlo brillante y sedoso con una mezcla de ceniza.

Coincidimos en las anécdotas que nos horrorizan: cuando abofetea a su hermana para poder quedarse con el piso que el gobierno cede a la familia o cómo el padre azota con una vara a los hijos de manera brutal para educarlos. 

Hablamos sobre la evolución económica de Shanghai, ahora una ciudad de rascacielos, primer puerto del mundo en tránsito de mercancías, de una pujanza económica que según la descripción de Cao en este libro de memorias, parece haber dado un salto de la miseria a la abundancia sin transición.

Después de 30 años en Estados Unidos, Cao regresó a China y ganó en 2014 el Premio de la Feria del Libro de Taipei.

También esto es todo, un poema de Shu Ting 


También esto es todo

(Respuesta a un joven amigo de Todo)

No todos los grandes árboles
son derribados por el viento;
no todas las semillas
se quedan sin enraizar en la tierra.

No todos los sentimientos genuinos
erosionan los corazones humanos;
no se fracturan a propósito
las alas de toda ilusión.

¡No, no todo
es como tú lo dices!

No todas las llamas
se consumen en su propio fuego,
también iluminan a otros;
no todas las estrellas
señalan la oscuridad en la noche,
también anuncian los primeros rayos del alba.

No todos los cantos
pasan rozando los oídos,
también se alojan en el corazón.

¡No, no todo
es como tú lo dices!

No todos las llamadas carecen de eco;
No todas las pérdidas se quedan sin compensación;
No todos los abismos profundos se extinguen;
No toda la desolación cubre la cabeza de los débiles;
No todo espíritu puede quebrantarse bajo las pisadas en el fango;

No todas las consecuencias
son manchas de sangre y lágrimas,
también son una muestra de alegría.

Todo ahora está preñado de futuro,
Todo futuro echa raíces en su ayer.


La esperanza también lucha por sí misma,
Por favor, coloca este todo sobre tus hombros.

26 de marzo - Toda una vida de Robert Seethaler y un poema de Karmelo Iribarren.

Nuestra siguiente lectura de esta nueva temporada es un libro que compendia la vida de un campesino de las montañas austriacas, Toda una vida de Robert Seethaler.

Este libro lo habíamos leído con anterioridad en el Club de Lectura de Anabel Segura (Alcobendas) y la mayoría de los asistentes opinaban que lo recomendarían a otros lectores, por eso nos animamos con él en este nuevo grupo. Y como era de esperar, siempre hay aspectos nuevos, opiniones sobre detalles de la obra que nuevos lectores aportan y que enriquecen otras perspectivas de esta nouvelle. 

Charlamos, en primer lugar, sobre la tendencia actual de la novela a esta extensión, poco más de cien páginas o bien, casi seiscientas. Nos preguntamos acerca de los posibles motivos para esta tendencia y que quizá, en otro tiempo, este texto hubiera sido agrupado con otro de similar extensión hasta completar las habituales trescientas páginas que tradicionalmente ocupaban las novelas.

Tenemos opiniones diferentes acerca de si el protagonista es un hombre que apenas sobrevive en su entorno, o dentro de sus limitaciones, intenta llevar una vida lo más digna posible. Su infancia de maltrato y trabajo brutal que lo deja lisiado de una pierna, su intento de formar una familia... ¿es un hombre de inteligencia límite? ¿tenia más opciones en un lugar así?


Durante la reunión nos preguntamos acerca de si es posible escribir hoy en día sobre la vida campesina, sus ritmos y sus ritos y que un lector urbano la entienda. Cuál es el límite para un autor moderno cuando quiere describir la flora de un lugar, el canto de los pájaros o las costumbres para poder comunicar al lector un paisaje, una situación. ¿Es posible escribir hoy en día como hizo Delibes?

John Berger y su trilogía, De sus fatigas también es mencionado en nuestra reunión como ejemplo del intento de levantar acta de un mundo desaparecido.

También hacemos referencia a varios escritores austriacos que parecen englobarse en grandes tendencias; por ejemplo la sofisticada vida vienesa, de la alta burguesía descrita por Stefan Zweig y los campesinos de las montañas, el tema de esta novela; sin que parezca haber comunicación entre ambos mundos.

Ya está,  Karmelo Iribarren

Para finalizar, y al hilo de nuestra charla sobre lo que hoy en día consideramos una vida plena o una vida feliz, leemos un poema de Karmelo Iribarren.

Ya está 
Ya poseemos
casi todo
lo que nos iba
a hacer felices.
Puede decirse
que lo hemos
conseguido.
 Ya está. 
Ahora solo
nos queda
comprobar
hasta qué punto
fuimos sinceros
con nosotros

mismos.

5 de marzo - Madame Bovary y un poema de René Char

Nuestra primera lectura de esta nueva temporada es todo un reto porque este clásico de la literatura universal tiene tal carga de estudios críticos, montañas de opiniones de multitud de expertos, versiones cinematográficas, el entusiasmo ilimitado de otros escritores como Mario Vargas LLosa. En resumen, tal rebozado que es casi imposible llegar al texto original, hacer una lectura desde el desconocimiento. ¿Cómo leer con ojos nuevos un texto así?

Nos serviremos de nuestra libertad como lectores que no persiguen utilidad alguna, que no buscan incrementar conocimientos a través de la literatura, no tienen que hacer un examen de fin de curso ni exhibiciones eruditas. Esta libertad que nos permite plantearnos ¿qué méritos tiene esta novela para que yo, en este siglo XXI, siga leyéndola? ¿merece esta historia de unos valores sociales obsoletos, de una región provinciana francesa de hace dos siglos, que le dedique mi atención y mi tiempo?


Desde el comienzo establecemos una distinción: el contenido y la forma del texto. Creemos que Emma sigue sirviéndonos como prototipo actual de una mujer con la cabeza llena de pájaros, caprichosa, que sólo piensa en sí misma, que compra compulsivamente y cuya única distracción en su vida monótona es encadenar un amante detrás de otro.

El amor romántico que ella idealiza y que sólo le procura desgracias, su incapacidad para amar a su marido Charles, un mediocre médico rural, un hombre simple que sin embargo, tiene devoción por ella. El casi abandono en el que Emma tiene a su única hija.

Sobre el texto admiramos las descripciones, los diálogos, la forma en que Charles se enamora de ella, el humor con el que Flaubert retrata en tantas ocasiones a personajes y situaciones. La contraposición de una sociedad burguesa, de individuos que se comportan en muchas ocasiones como patanes, con sus intereses limitados y la figura de Emma que desea vivir algo más y que no tiene posibilidad alguna en un lugar como éste ni por educación ni por la clase social a la que pertenece.

En cuanto a la forma, coincidimos en que el texto es una obra de arte aunque hay una opinión acerca de si es necesario nombrar personajes que el autor no va a desarrollar después. Leemos algunos párrafos del texto y reparamos en cómo presenta a Emma, detalle a detalle para que el lector quede también cautivado por su belleza y elegancia.

Charlamos acerca de su posible depresión cuando su primer amante la abandona o de su anorexia nerviosa, en un tiempo en el que se carecía de palabras para estas dolencias psíquicas.

¡Ha de vivir! - René Char 


Para finalizar y como es costumbre en los clubes de lectura que coordino, leemos un poema.

¡Ha de vivir! Qu'il vive!

Esta tierra no en sino un voto del espíritu, un antisepulcro.

En mi tierra, las tiernas pruebas de la primavera y los pájaros mal vestidos son más estimados que los fines lejanos.

La verdad aguarda a la aurora junto a una vela. No nos cuidamos del cristal de la ventana: qué le importa al atento.

En mi tierra no se interroga a un hombre emocionado.

Sobre la barca zozobrada no hay sombra maligna.

Los buenos días a medias: eso no se conoce en mi tierra.

No se pide en préstamo más que lo que puede devolverse aumentado.

Hay hojas, muchas hojas en los árboles de mi tierra. Y las ramas son libres si no quieren dar fruto.

No creemos en la buena fe del vencedor. 

En mi tierra se sabe agradecer.