jueves, 19 de abril de 2018

Club Lectura Mediteca Anabel Segura. Coordinadora: Maribel Orgaz, Alcobendas

Maribel Orgaz-info@leerenmadrid.com
El Club de Lectura de la Mediateca Anabel Segura ha comenzado de nuevo en abril y me incorporo a él como coordinadora, al igual que en su anterior temporada, antes de la Navidad. Si tienes interés en nuestras anteriores lecturas, puedes leer un resumen de las reuniones aquí. 

Y si lo deseas, puedes leer mi libro, Cómo organizar un club de lectura, aquí. 

Las fechas de las reuniones son las siguientes.

19 de abril
3 de mayo
17 de mayo
31 de mayo
7 de junio

El grupo está completo y se ha abierto una lista de espera.

Hemos comenzado nuestra reunión con algunas indicaciones sobre sus características: un club de lectura no son clases de literatura, hablaremos sobre el texto, dialogaremos entre nosotros y aprenderemos cosas nuevas pero lo importante para nuestras reuniones es la "cantidad de vida que un libro puede atraer. Lo importante es convertirnos en lectores con un criterio propio, curiosos y apasionados". Eso significa dejarnos cautivar por la belleza y complejidad de las palabras que un escritor puede desplegar sobre todo lo que nos rodea.

7 de junio. La mujer justa de Sandor Marai y los poemas de Ana Rossetti y Amalia Bautista

Cerramos esta temporada de nuestro club de lectura con la novela de Sandor Marai, La mujer justa. Quizá la obra más leída del autor. Un gran burgués perteneciente a una clase social a punto de desaparecer intenta a través de una mujer, insuflar vida a sí mismo y de forma figurada a toda una época.

Su primera esposa tiene sus mismos orígenes y limitaciones pero antes de casarse ya estaba enamorado de la criada de la casa familiar. En una trama que recuerda a los nobles encaprichados de plebeyos para intentar superar las enfermedades de matrimonios consanguíneos. De su primer matrimonio, el único hijo muere con apenas dos años y esto decide al protagonista a divorciarse y casarse con la criada.

De su primera mujer que le seguía amando incluso estando divorciados, reconoce:

"hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso".

Foto: Blog Ramón Mayrata
Cómo el autor evita caer en el folletín y el tópico de señorito casado con chica de servir, qué significa intentar encontrar a la persona justa como compañeros de vida, cuál de los tres personajes protagonistas nos resulta más atractivo y mejor construido por Marai; son algunas de las cuestiones que vamos planteando.

Citamos como lectura complementaria a esta novela, la maravillosa crónica de Stefan Zweig, El mundo de ayer y charlamos sobre la curiosa superstición afín a tantas culturas y que la criada practica, de ayunar para conseguir un objetivo. En su caso, el hombre al que ama.

Qué será ser tu de Ana Rossetti y Cárcel de amor de Amalia Bautista.


Qué será ser tu
Ana Rossetti


Qué será ser tú.
Éste es el enigma, la atracción sobrecogedora
de conocer, el irresistible afán de echar el ancla
en ti, de poseerte.
Qué será la perplejidad de ser tú.
Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber.
Qué, el estupor de ser tú, verdaderamente tú y,
con tus ojos, verme.
Qué será percibir que yo te ame.
Qué será, siendo tú, oírmelo decir.
Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.
  


Cárcel de amor
Amalia Bautista

De todas las mujeres que has tenido
que me quieres a mí más que a ninguna
es lo que dices siempre. Sin embargo,
ellas pudieron compartir tu cama,

y a mí me has encerrado en este cuarto
en el que me visitas por las tardes,
me traes dulces y libros, y me hablas
de arte y literatura. Al despedirte

me das un paternal beso en la frente
y así hasta el otro día. Y yo me quedo
sola y me aburro. Y echo en falta un hombre.

Por eso no te extrañes, amor mío,
si vienes a mi celda por sorpresa
y me ves abrazada al carcelero.


31 de mayo. Debate. ¿Por qué escribe un escritor?



A petición de uno de nuestros asistentes al club de lectura planteamos un debate sobre por qué escribe un escritor. ¿Para los demás? ¿Para contar una historia que cree que ha de contar? ¿Por dinero?  

Llevamos textos sobre los que debatimos y es probable que finalizáramos en el mismo punto en el que comenzamos e incluso con más preguntas al respecto.

¿Esa necesidad que afirma tener un hombre acerca de escribir, por qué no la sentían las mujeres siglos atrás cuando se les negaba una carrera literaria? 

Sólo los hombres alfabetizados de clase alta tenían esa vocación hasta la educación masiva y los hombres y mujeres analfabetos y pobres ¿tenían o no tenían una vocación de escritura?

¿Una mujer o un hombre que habite una sociedad ágrafa, qué diría acerca de escribir como vocación? ¿Podría sentirla alguien cuya práctica cultural da más importancia a moldear cacharros o tallar huesos?


17 de mayo. La contadora de películas, Hernán Rivera Letelier. Poemas de Elena Castillo y Jorge Macedo.

La contadora de películas del escritor chileno Hernán Rivera Letelier nos ha gustado a todos los asistentes del club de lectura. Comienza nuestra reunión con la pregunta de si el destino de la protagonista podría ser diferente, si podría haberse ido de las salitreras al igual que lo hacen sus hermanos e incluso su madre. 

En nuestro encuentro, abordamos tres aspectos de la narración: el llamado español neutro, dado que encontramos muchos vocablos locales; las salitreras chilenas y los datos de la biografía del autor que impregnan de una u otra manera la narración. Letelier es un escritor muy querido por sus lectores, aunque a pesar de tener una abundante obra publicada trabajó durante treinta años en el desierto de Acatama en la explotación del salitre para ganarse la vida. 

Durante la tertulia, nos planteamos si es comprensible que la madre de la protagonista abandone a su marido y a sus hijos en busca de su propio sueño; si es posible idealizar un lugar, al fin y al cabo un desierto, y una vida tan dura como la explotación del nitrato a principios del siglo XX.



Algunos de los asistentes conocen Chile y el desierto y aportan sus propias experiencias que enriquecen nuestra lectura. Charlamos sobre cómo esta pequeña novela es un ejemplo de cuanto más local más universal, un consejo que a menudo se da a los nuevos escritores. Y sobre el papel que el lenguaje, a través del ejemplo de cuál es la cantidad de localismos admisibles en una narración para que siga siendo comprensible a un hispanohablante de cualquier país. 

¿Demasiados escritores? Es una de las frases que siempre se escuchan en relación a la literatura en nuestros días. Cuántas áreas de experiencia, al fin y al cabo, de vida quedarían sin ser conocidas si sólo escribieran, como en siglos pasados, las clases privilegiadas que eran las únicas que tenían acceso a los canales tradicionales de edición. Hernán Rivera Letelier es un ejemplo de un niño que apenas asiste a la escuela y se forma de manera autodidacta en una infancia miserable para terminar siendo un escritor admirado y reconocido. 

Para finalizar, como es habitual en nuestras reuniones, leemos dos poemas. 


Elena Castillo
Elena Castillo

Y, ¿de qué me quejo?
me pregunto
al volver del trabajo
conduciendo mi coche
mientras me cruzo con un camión de cerdos.
**
Los cerdos son propensos al infarto.
Les dan tranquilizantes,
así llegan en buen estado al matadero.


Elena Castillo Díaz nació en Barcelona en 1962, hija de emigrantes extremeños. Estudió Filología y compagina su trabajo de profesora de francés con la atención a su hija discapacitada, sus tareas como ama de casa, el cuidado de su huerto y sus gatos, la lectura y la escritura. Por ese orden. De vez en cuando saca tiempo para los amigos o para una ruta a pie por el monte.

Aquella negra, Jorge Macedo

Aquella negra de guataca empuñada
luchando por mi hambre;
aquella prieta que chorrea sudores en mi sed,
que va con leña en la cabeza
porque el frío me consume;
aquella negra, pobre, sin nada
que vende las telas para vestirme
que llora en las calles mi nombre,
aquella negra, es mi madre

Guataca: azada

Jorge Macedo . Nació en 1941, en Malange, Angola. en 1941. Estudió en el Seminario de Luanda y en la Academia de Música de la capital angoleña. Además sus creaciones literarias, poesía y cuento, dedicó parte de su creatividad artística a la música como músico y compositor.



3 de mayo. Toda una vida. Robert Seethlaer.
Poemas de Ana Pérez Cañizares y Amalia Bautista.

En nuestra segunda reunión todos hemos leído este pequeño libro, Toda una vida de Robert Seethlaer, Editorial Salamandra, lo cual es muy positivo: ha despertado nuestro interés lector. 

La vida de un hombre al que de niño deja cojo su tío por malos tratos, que vive en las montañas austriacas ganándose la vida como peón es, pese a la cercanía histórica, la descripción de una sensibilidad ajena por completo al hombre de hoy en día. 

Durante la reunión hablamos de un tiempo en el que tener una misión, cumplir tu destino, progresar, prosperar realizarse eran para la gente común, conceptos extraños sin sentido. ¿Ese es el secreto del éxito de esta novela? Toda una vida ha sido traducida a más de treinta idiomas y fue libro del año en Alemania en 2014.





Leemos algunos párrafos que son casi prosa poética y esta alternancia: la descripción de la vida rigurosa en la montaña con la belleza del paisaje o el enamoramiento del protagonista; es uno de los atractivos del texto que más nos gustan.

También comentamos acerca de si la descripción, un resumen de apenas media página, de la vida de este peón austriaco, pertenece a un concepto fractal del tiempo y no lineal. Un asunto en el que los escritores llevan trabajando desde hace décadas.

Durante la reunión hago referencia a Días hermosos de Franz Innerhofer ya que parece que Seethlaer ha leído esta obra antes de escribir la suya. Días hermosos es un testimonio terrible en el que la visión de la Naturaleza contradice la corriente del género Naturaleza Escrita.

Cerramos nuestra tertulia hablando sobre los autores austriacos que conocemos: la Premio Nobel Elfriede Jelinek, Peter Handke o Thomas Bernhard.

Para finalizar y como es habitual en nuestras reuniones, leemos en voz alta dos poemas.


Hija, si en algún momento,
mientras estás ocupada en crecer,
-dura y lícita tarea-
puedes mirarme a los ojos,
hazlo.

No te dejes las preguntas
para cuando sea la misma voz
la que cuestione y la que responda.

Mira que en esta familia
tenemos la dolorosa costumbre
de conocernos mejor de muertos.


Vamos a hacer limpieza general - Amalia Bautista

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón abierto.



19 de abril. El lenguaje y el género. Cuarentena, un poema de Eavan Boland.

En nuestra primera reunión entregamos la lectura del mes, Toda una vida de Robert Seethlaer de la que charlaremos en el próximo encuentro.

Al no tener lectura que comentar, propongo que charlemos sobre escritoras y escritores. ¿Seríamos capaces de distinguir un texto escrito por una mujer o un hombre si nos lo entregaran sin firmar?

He elegido diez textos de diez novelas y en parejas lo leemos y explicamos en alto a nuestros compañeros si el autor es hombre o mujer y por qué. Nos entusiasmamos con esta adivinanza y es muy divertido saber si nos hemos equivocado o no. En ocasiones, la opinión de cada uno es discordante -uno cree que es hombre y otro que es una mujer-.

De los diez propuestos se acierta en cuatro ocasiones. En tres ocasiones no hay acuerdo y en las tres restantes no se acierta.

Después leemos una entrevista de Pilar García Mouton, filóloga, que ha publicado Cómo hablan las mujeres.

En nuestra conversación surge el cuestionar los tópicos que se repiten sobre mujeres y hombres escribiendo, sobre la necesidad de ser conscientes de estas diferencias para ser mejores lectores -e incluso para quienes quieren escribir-. En resumen, hay que intentar evitar ser pensados por el tópico.

Finalizamos como es habitual en nuestras reuniones con un poema de la irlandesa Eavan Boland.



Cuarentena

En la peor hora de la peor estación
del peor año de todo un pueblo
un hombre sale de su taller con su esposa,
él caminaba -ambos caminaban- hacia el norte.

Ella estaba enferma por la fiebre del hambre y no podía mantenerse en pie.
Él la levantó y se la echó a la espalda.
Él caminaba hacia el oeste y el oeste y el norte,
hasta que al anochecer llegaron bajo las estrellas de helada.

Por la mañana fueron encontrados muertos,
de frío. De hambre. De las toxinas de toda una historia,
pero los pies de ella se mantenían contra el pecho de él
El último calor de su carne fue su último regalo para ella.

No dejes que ningún poema de amor llegue a este umbral.
No hay lugar aquí para la alabanza inexacta
de la gracia fácil y de la sensualidad del cuerpo.
Sólo hay tiempo para este inventario sin piedad:

Su muerte juntos en el invierno de 1847.
También lo que sufrieron. Cómo vivieron.
Y qué hay entre un hombre y una mujer.
Y en qué oscuridad se puede demostrar mejor.

Eavan Boland
Versión de Antonio Linares

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