viernes, 6 de febrero de 2026

Lo que funciona en España también lo hace en México y viceversa - Julio Martínez, editor de Océano Atlántico Editores

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid
Julio Martínez, periodista e historiador, recibió el año pasado el Premio Provincia de Guadalajara de Periodismo ´José de Juan García", autor de varias obras sobre la masonería, es también el editor de Océano Atlántico Editores y propietario del centro cultural y librería, Mareta en Guadalajara (España) en donde estuve hace unos meses. "Mi vida es un continuo transcurrir entre España, Francia y México", decía en El Asombrario, una de las revistas en las que ejerce de periodista. Compañero de APIA, en esta entrevista habla sobre de su labor editorial y cómo sus libros cruzan los dos continentes.   


¿Cómo atender a los intereses de los lectores de dos países diferentes: España y México o más bien tres, Francia? 

Lo bueno de España y México es que compartimos tanto idioma fundamental como cultura. Por tanto, en este aspecto se nos facilita mucho el trabajo. Son intereses compartidos, quizá en México hay un mayor vínculo con toda la tradición literaria latinoamericana. 

Tenemos por ejemplo, el realismo mágico de Juan Rulfo y toda esa tendencia, pero realmente son muy muy similares y lo que suele funcionar en un país, de España a México, funciona en el otro, de México a España. Se nos facilita bastante tanto las continuidades culturales como idiomáticas.


Además de historiador, periodista, profesor y promotor cultural en Mareta, eres el editor de Océano Atlántico. Cuál es vuestra joya escondida y cuál es el más vendido. 

Prácticamente todas las editoriales tienen varias joyas escondidas, pero por seleccionar voy a mencionar Caras ocultas que es un thriller policíaco escrito por Vicente Camus y ambientado durante tanto el golpe de estado de Salvador Allende en Chile como en la transición a la democracia de este país latinoamericano. De hecho, el autor es chileno. 

Y por otro lado, con respecto a los más vendidos de la editorial, mencionaría tres. 

En primer lugar, Las hojas del ayer, escrito por Francisco de Asís Maura, una novela ambientada durante la Primera Guerra Mundial y que responde al concepto del idealismo mágico, a la corriente del idealismo mágico de Novalis. 

Y la verdad es que es tiene una escritura muy ágil y es muy amena de leer y está muy bien documentada. 

También quiero mencionar El niño que nunca regresó de José Alfonso Fernández, una novela que también tiene vinculaciones con la Primera Guerra Mundial, pero que está ambientada en la actualidad y de hecho vincula un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara que se llama Miralrío con diversas regiones de Francia. También está muy bien documentada y la verdad que se está vendiendo muy bien. 

Y por último quiero mencionar, Amal de María Bioque, la palabra amal significa esperanza en árabe, y narra las vicisitudes de la familia de Imad, desde la nakba palestina del año 1948 hasta la actualidad. Y en esta novela que relata la crudeza de la guerra de Israel desde los ojos de una familia palestina, también toca otros temas como la mujer en el mundo árabe o la homosexualidad en esa cultura.




La distribución sigue siendo el punto crítico de una editorial.

Efectivamente, como bien dices, Maribel, uno de los grandes problemas que tenemos las editoriales y sobre todo las editoriales pequeñas como pueda ser Océano Atlántico Editores, es el tema de la distribución. ¿Y por qué tenemos este problema? Evidentemente las empresas distribuidoras, que son las que nos permiten llegar a todos los lados, ponen unas condiciones que muchas veces son complejas y complicadas de asumir, pero al mismo tiempo eso es la seguridad de tener presencia en muchos lugares. 

En este aspecto, las editoriales independientes, como puede ser nuestro caso, Oceano Atlántico, apostamos por distribuidoras con trato directo, por la venta directa y a través de nuestra asistencia en ferias del libro o en presentaciones. Es cierto que es más trabajo, pero también nos permite una una mayor rentabilidad.


De todo el equipo de la editorial, qué labor señalarías como esencial.

La verdad es que todo un conjunto, que el uno sin el otro, el diseñador sin el portadista, el portadista sin el maquetador, el maquetador sin el corrector tipográfico, verdaderamente sería incompleto.

Estas sinergias, por decir alguna manera, entre los diferentes eslabones son esenciales todas ellas. Si falla uno de estos eslabones falla el producto final. Con lo cual la labor del gerente o del editor es precisamente ésta, el poder generar esas sinergias y esa conciencia de grupo para que todos rememos en la misma dirección.






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