----------------------------------------------------------------------------------------- PRIMER ACTO - Teatro, Bar C/Santa Bárbara, 8 - Madrid 24 de octubre de 2016, 20h.
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com Poesía O Barbarieo el colectivo Másquepalabras, entusiastas de poesía que empezaron en un garaje en Lavapiés y celebran su tercera
temporada el 18 de diciembre en las Naves del Español de Matadero Madrid, en un
encuentro que contará entre otros artistas invitados con la cantautora Carmen Boza o Kutxi Romero (Marea), Elvira
Sastre y María Sotomayor, ganadora del Premio de Poesía Joven Pablo García
Baena. Tras este arranque, Poesía O Barbarie volverá a su espacio habitual una
vez al mes: El Teatro del Barrio de Lavapiés". El primer encuentro tendrá
lugar el 7 de enero con dos invitados de honor: Diego Vasallo, (Duncan Dhu), e
Irene X. Abierto y participativo, este próximo 18 de diciembre puedes traer tu poema y lanzarte a leer.
Éste es mi primer libro de ficción. Hasta ahora había publicado otros libros, había firmado en la Feria del Libro de Madrid, escrito cientos de artículos como periodista, hecho programas de radio sobre literatura, coordinado clubes de lectura, formado parte de Jurados literarios (el último, representando al bellísimo Miraflores de la Sierra)... pero un día encontré una pintada de amor en el Barrio de Hortaleza y ahí comenzó todo.
Desde el principio este proyecto ha tenido suerte, a mi editora le encajaba en su línea editorial y es más, le ha encantado y a la gente que a mi alrededor lo está leyendo no sólo elige su pequeña historia preferida, me hacen sugerencias que gracias a la flexibilidad de cómo se edita hoy en día, voy a incorporar en la siguiente edición. ¡Por que ya se está tirando la segunda!
¡Qué bonito!, me dicen y otro comentario que me encanta: ¡Me ha hecho sonreir! (bueno, es que como yo creo que no es nada fácil llevar algo de luz en estos tiempos).
Luis Araújo, dramaturgo, imparte en la actualidad, clases en la Universidad de Estrasburgo, "sobre mi obra", explica, en dos Máster y además de interpretación sobre otros autores de teatro contemporáneo españoles. El público no ha olvidado su último estreno, Kafka enamorado en el Centro Dramático Nacional. Araújo estrena regularmente fuera de España. Foto: Marisa G. Leonarte.
En la actualidad
trabaja de manera estable fuera de España, cuál es la aportación a su mirada sobre
el teatro que se estrena aquí.
Luis Araújo, dramaturgo - Bueno, lo primero es
que no trabajo de manera estable. Tengo un contrato del Ministerio de Educación
francés por unos años y luego seguiré buscando trabajo, de momento aquí, donde
hay posibilidades para alguien como yo, que en España no existen gracias a la
política desastrosa de austeridad acordada por nuestro gobierno con los poderes
financieros.
En cuanto a la mirada sobre el Teatro Español, el problema
es que, claro, llevo tres años fuera de España, lo que quiere decir que hace
tres años que no veo el teatro que se está haciendo allí. Pero me llegan
noticias de que incluso directores prestigiosos y consagrados se ven obligados
a montar sus espectáculos en cooperativa con la compañía, donde todos corren el
riesgo por falta de financiación. Así nunca podrá haber una profesión estable y la creación
siempre será apresurada y deficiente.
Me parece todo demasiado
salvaje, es un sálvese el que pueda donde el respeto por los creadores brilla
por su ausencia, tanto por parte de los gestores políticos como de buena parte
de la sociedad. Es bastante triste. Cuando vemos cómo se cuida la creación en
otros países, uno solo puede sentir vergüenza.
En literatura tiene cada vez menos sentido hablar de literatura española y sí de literatura en lengua española. ¿Ocurre algo similar en el teatro?
Bueno el teatro, del país que sea, solo lo leen los profesionales o los estudiosos universitarios. El público en general no lee teatro. Sin embargo sí es cierto que la dramaturgia en lengua española está teniendo una repercusión internacional que era impensable hace unos 20 años. Yo estreno regularmente fuera de España y no soy de los autores más representados, el caso de Mayorga es interesantísimo porque demuestra que con el conveniente apoyo y voluntad política, los autores pueden tener un recorrido muchísimo más interesante que luchando de franco-tiradores con sus propias fuerzas.
Con respecto a Kafka
enamorado, ¿qué clase de renuncia es la de
Kafka?
Siempre ha habido personas que han creído que valía la pena
sacrificar determinados aspectos de la vida por un ideal. El dilema de Kafka
entre su escritura y una vida « normal » es un dilema vigente para muchos
creadores, si bien se nos intenta convencer cada vez más insistentemente de que
lo único que importa en la vida es ganar dinero para vivir confortablemente.
Hay mucha gente que no piensa así y, dada la injusta situación en que se encuentran
los creadores en sociedades que, prácticamente, los desprecian, no parece que
ese dilema tenga pronta solución.
Por una parte mucha gente cree que los artistas son puros
diletantes que quieren vivir del cuento (esto lo oigo en las calles de España
continuamente), y por otra parte hay quienes se ocupan de « pasar » por
artistas consiguiendo el favor de los despachos institucionales, lo que crea
aún mayor confusión y un deterioro considerable de la calidad artística que llega
al público.
Las instituciones no apoyan a los artistas, sino a los gestores,
empresarios, etc. que se dedican a explotar a los artistas (no todos, naturalmente, hay productores muy valiosos y responsables pero no son legión porque la guerra por la supervivencia es despiadada). Es una absoluta
sinrazón. Para ser apoyado por el estado hay que abandonar la creación y
dedicar la jornada laboral a la gestión. En ese estado de cosas, abandonar la
seguridad y la subsistencia por mantener la creación es una hazaña épica que
todavía afronta mucha gente a costa de vivir en la vergüenza de nunca tener
medios, de pedir prestado, de vivir de la familia o los amigos...
Espero que no
se extingan, ellos son la conciencia real de nuestra sociedad cada vez más
alienada.
Kazan decía que se dedicó
al cine porque era incapaz de trabajar de noche como exigía el teatro. Pero en
su caso, desde el teatro también ha llegado al cine.
Sí, hice algo de cine, como actor y como guionista, y
también televisión. Pero realmente mi vocación ha sido siempre el teatro, desde
niño. Naturalmente me gustan mucho los otros lenguajes, pero el directo, la
inmediata comunicación con el público y el aspecto artesanal del montaje
escénico me han fascinado siempre. Los horarios nunca me han preocupado, aunque
a veces me han creado conflictos con mi pareja, pero nunca me ha molestado
trabajar de noche o de madrugada, siempre que pueda descansar razonablemente.
De hecho, cuando estoy realmente metido en un montaje, o en la escritura de un
texto, a menudo no sé en qué día vivo, ni qué hora es, se me olvida muchas
veces comer, vivo abducido por perfeccionar lo que tengo entre manos. Y es una
sensación muy gratificante, aunque te deja exhausto, claro, hay que descansar
después.
Al leer
biografías de directores de cine o teatro, parece que pueden
dividirse en los que no les queda más remedio que trabajar con actores y los
que sienten por ellos admiración y cariño.
A mí me encanta trabajar con los actores, son una gente
maravillosa, capaces de desaprender y re-aprender cuanto sea necesario para
llegar a construir su personaje o realizar cosas que nunca hubieran imaginado.
Se atreven a casi todo y eso es muy de agradecer, tanto como autor o director,
como para cualquier ciudadano en general.
Se habla muy poco de la enorme generosidad de los actores y
la sociedad debería ser consciente de que ponen a menudo en peligro su propia
estabilidad personal y emocional para llevarnos a territorios insospechados
donde nos emocionan o nos hacen reflexionar.
Dirigir actores es uno de los aspectos más emocionantes de
ese trabajo artesanal que antes mencionaba sobre la puesta en escena. El
trabajo con los actores es la esencia, tanto del teatro como del cine. Pero
desgraciadamente no son muchos los directores de cine que le dan a este aspecto
la importancia que tiene. Aunque los hay y magníficos.
El teatro no inspira
otra atmósfera que la del país, afirmaba Fritz Kortner.
El teatro es una emanación de la propia sociedad. Los que lo
hacemos somos ciudadanos como cualquiera y vivimos en el mismo entorno social,
cultural, económico, etc. El teatro es un laboratorio social donde vemos qué
pasa con las relaciones humanas, con la ecuación individuo/ sociedad.
Abordar
ese laboratorio desde diferentes ángulos (comedia, drama, performance...) no
quita un ápice a su significado de experimentación social, de reflexión delas
sociedades sobre sus mecanismos de funcionamiento, sus relaciones, sus
motivaciones...
Vivimos un momento de globalidad en que las sociedades
occidentales se parecen cada vez más entre sí. En ese sentido el teatro español
refleja muy bien la mentalidad española, cada vez más preocupada de reírse y no
pensar en lo que realmente le está ocurriendo. Es el teatro que paga el
público, y por tanto el mayoritario en las carteleras.
Existe otro teatro que
también tiene su público, el de los que quieren plantearse cuáles son las
encrucijadas que vivimos. El equilibrio entre estas dos actitudes es mucho
mayor en los países de larga tradición democrática, y mucho menor en
democracias aún inestables y manipuladas como la española.
Emilia es Emilia Pardo Bazán, escritora, literata que en su siglo, el XIX, en su sociedad y en su país lo tuvo todo en contra y aún así, fue imposible hacerla a un lado. Cuando se hartaba, se iba una temporada a París. Una figura colosal que hasta el 29 de enero estará en el Teatro del Barrio; con Pilar Gómez como Emilia, Anna R. Costa en la dirección y
dramaturgia, a partir de una texto de Noelia Adánez. Con esta obra arranca un ciclo dedicado a mujeres singulares.
Emilia Pardo Bazán, también un buen motivo
para hablar de otros temas.
Anna R, Costa - Dirección. Como cualquier intelectual que se precie, Emilia Pardo Bazán
interesa por ella misma, tanto por su vida como por su obra, y por su puesto da
pie a tratar temas universales.
Introdujo la literatura rusa en España, fue una
aristócrata que creía que los privilegios de cuna debían ir acompañados de
responsabilidades. ¿Sobran los motivos para que continúe
sin ser reconocida?
Es inexplicable que siga sin ser reconocida. Ella luchó
incansablemente para ocupar el lugar que merecía, y siempre se le negó por ser
mujer, aunque su obra fuese superior en cantidad y calidad a la de otros intelectuales de la época. Por
desgracia, su discurso sobre el papel de la mujer en la sociedad sigue estando
vigente. Sorprende lo poco que ha cambiado la cosa desde finales del siglo XIX.
Cuál es el
corazón de la interpretación.
Emilia fue una mujer poderosa como una montaña: escritora,
periodista, esposa, madre, amante… En el montaje hemos intentado que esté todo,
desde lo público a lo íntimo.
¿Qué descubrirá el espectador que apenas sabe algún
chascarrillo de ella, en esta obra? ¿Qué le aportará a los que ya saben de ella?
El espectador se va a sorprender de lo moderna que fue
Emilia Pardo Bazán. De la autoestima tan alta que tenía (la mayoría de mujeres
la tenemos baja, aunque parece ser que es hormonal). De cómo manejó su vida en
función de sus necesidades saltándose todas las convenciones de la época.
El espectador conocedor de la obra de Pardo Bazán podrá
valorar la síntesis del espectáculo. Un viaje de una hora que transita por
todos los recovecos de una vida apasionante. Y con los ingredientes
primordiales para que empatice: discurso, emoción y humor.
El Premio Nacional de Narrativa se ha concedido a Cristina Fernández Cubas, una escritora de cuentos. ¿Cree que es el premio
a una calidad de escritura sin más o el jurado respalda así el auge del relato
corto?
Paloma Ulloa, escritora. Independientemente de la incuestionable calidad literaria
de Cristina Fernández Cubas, creo que es cierto que en los últimos años los
lectores, en España, se interesan más por el relato y los editores se están
haciendo eco de esa tendencia, por lo que es posible que también el jurado se
haya visto influido por este auge.
El libro surge casi por entregas. Se fue
haciendo día a día en Internet.
Sí, en parte Papel, papel y tinta surge de un reto
literario que me impuse en su día y que consistía en escribir y publicar en mi
blog un relato diario durante 366 días, aunque también incluye algunos textos
que no formaron parte de ese proyecto ya que entre los ciento cincuenta relatos
que puse a disposición de Mariano Vega, el editor de Talentura, para que
seleccionase los cuarenta y nueve que componen el libro, había algunos títulos
más recientes.
Es cierto que para mí la obligación que me impuse de
escribir un cuento al día fue un estímulo importante ya que haberme
comprometido públicamente me hacía responsable de no defraudar a mis lectores
habituales y eso me ayudó a llegar hasta el final. Aún así no sé si podría
aconsejar a nadie que lo hiciera, pero lo que es indiscutible es que, del mismo
modo que un músico debe ensayar cada día, un escritor debe escribir a diario,
no necesariamente un número prefijado de palabras, pero sí lo suficiente como
para tener su “instrumento” siempre afinado y a punto.
Escribe obras para público infantil y
también para adultos. Cuál diría que es la esencia, qué es lo
que hay que tener en mente, al escribir cuando se propone infantil o adultos.
Me gusta muchísimo escribir para niños porque el
contacto con el público infantil es muy
directo y carece de los prejuicios que tenemos los adultos. A un niño le gusta
o no lo que le leen (o lo que lee) y no siente vergüenza en decirlo. No les
asusta encontrar palabras que no comprenden porque lo están aprendiendo todo de
nuevo y pueden leer un cuento cien, mil veces, sin cansarse. Sólo hay que
ponerse en contacto con el niño que todos llevamos dentro para
encontrar esa historia que nos hubiera gustado que nos contasen cuando éramos
pequeños y lo demás sale solo.
En cuanto a la literatura para adultos, fluye del
entorno, de las inquietudes que el autor ha ido acumulando a lo largo de su
vida, de las noticias cotidianas, de los libros que lee. Escribir es una
necesidad natural, a veces placentera, a veces frustrante, pero lo único que
tengo en mente cuando me enfrento a un nuevo texto es contar algo que a mí me
interese y contarlo como a mí me gustaría que me lo contasen. Por lo tanto, en
ambos casos, la esencia es la misma.
Quizá hoy lo fácil sea publicar y lo difícil ¿destacar?
Hoy en día es fácil "autoeditarse”, pero lograr que una
editorial apueste por tu obra es mucho más difícil. Una vez superada esa
primera barrera, lo realmente complejo es darse a conocer, llegar al público,
que los lectores sepan que existen tus libros. Los títulos de las mesas de
novedades en las librerías cambian y desaparecen rápidamente, los lectores
vamos menos a las tiendas, por lo que es más difícil descubrir nuevos autores o
editores, y la venta y lectura a través
de Internet ha hecho que el “éxito” y el “fracaso” sean exponenciales.
Aun así,
yo soy optimista y creo que debemos
felicitarnos porque siguen surgiendo autores sólidos que tienen grandes cosas
que contar y editores valientes que están dispuestos a apostar por ellos.
De entre todos los relatos de su libro,
cuál invitaría a leer en primer lugar.
Los libros de relatos, y Papel, papel y tinta no es una
excepción, tienen la virtud de que no obligan al lector a seguir ningún orden
concreto. Cada cuento puede tener su momento, por su extensión, por su temática
o por el estado de ánimo del lector y, precisamente por eso, me sería difícil
elegir sólo uno de ellos, pero tal vez Abrazos robados o Alma de juguetero podrían ser un buen principio para ponerse en contacto con el libro, mientras
que Sobre la colina, es uno de esos textos que sorprenden y dejan en la piel
una cierta inquietud estremecida.
Un escritor decía que se juzga mal el
relato que es mucho más difícil que una novela.
Sí, el relato es, en
cierto sentido, una novela concentrada, una historia completa escrita con todos
sus detalles pero con la concreción justa para que el lector no eche nada en
falta, sin embargo no creo que sea ni más ni menos difícil que escribir una
novela, sencillamente tienen un ritmo distinto, palpitan de otra manera.
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Año 1959, en la Polonia comunista de aquellos años, el cautiverio del hombre no era sólo político, reflexionaba el histórico cofundador del Teatro Laboratorio, Ludwik Flaszen en su encuentro con el público el pasado 22 de noviembre en el Teatro de la Abadía.
Flaszen vino a España a presentar la traducción al español de su obra Grotowki & Compañía. Fuentes y variaciones de la mano del Instituto Polaco de Cultura. El libro está editado por El Baldío Teatro de Buenos Aires. "Todo actor debería leerlo para saber de dónde viene y quizá saber hasta dónde puede ir", afirmó José Luis Gómez presente en el acto.
Hay un antes y un después de la aparición de Jerzy Grotowski en la escena teatral mundial. De entre sus montajes considerados obras maestras, hay uno de especial significado para el público de lengua española: El Príncipe Constante de Calderón de la Barca y sobre él se habló en la Abadía durante casi dos horas.
En primer lugar, de cómo llegó hasta la Polonia de aquellos años esta obra, "el Barroco español y también sus místicos irradiaban su influencia hasta allí", detalló Flaszen durante su intervención. "Para los personajes se tomaron imágenes de Goya y el emblema del Teatro Laboratorio está tomado del de San Ignacio de Loyola. La preparación del trabajo con los actores incluía la lectura obligatoria de La llama de amor viva de San Juan de la Cruz porque ya se sabe que la relación entre espiritualidad y sensualidad es líquida". Con sorna recordaba el asombro de que "una obra representada por provincianos polacos fuese un acontecimiento mundial".
Grotowki & Compañía. Fuentes y variaciones se reedita desde hace años en otras lenguas como inglés, portugués o francés y la aparición en español es un verdadero hito: "este libro es para hacer. Para hacer teatro. Yo leí este libro con 26 años cuando era un actor en lengua alemana y quedé fascinado con él", rememoraba José Luis Gómez. "Hasta el punto de que tres años más tarde me fui a Wroclaw para conocer el Teatro Laboratorio". Gómez no lo dudó "hoy en día, Wroclaw continúa siendo un importante foco cultural polaco". [La ciudad es capital cultural europea 2016 junto a San Sebastián],