sábado, 20 de enero de 2018

Lecciones de escritura - 1. Beber té, Frank Berzbach

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
De todos los consejos de la nueva era sobre cómo lanzarse a escribir, los más simpáticos son los homeopáticos quizá no sean efectivos pero mal tampoco hacen.

Comienzo con esta entrada una recopilación de los consejos que he ido encontrando pero aquí van mis consideraciones antes de que tome la decisión de liarse a escribir:

1. Dedique, al menos, el mismo tiempo de reflexión a los motivos por los que ha de escribir que al que emplearía en elegir el tamaño, color y tela del sofá del salón.

2. Si a su lado hay un compañer@ de vida ya tiene un Arte al que dedicarse, haga caso al inconmensurable Erich From. Hay una versión amenizada para no lectores, entre tu y la gloria. 

3.Si la salud y la cartera le acompañan y tiene la posibilidad de ir a ver florecer la Rosa del Himalaya, el desfile floral de Holanda, la tundra rusa en primavera, las luciérnagas de Tlaxcala, ¿qué clase de ser humano preferiría atarse a una mesa a fantasear en un papel muerto a sentirse parte de la belleza de la Creación?

4.Vaya al supermercado. Observe el ir y venir de pasillos. Si su libro estuviera en una estantería y la oferta del lavavajillas a 3x2 en otra, ¿a dónde cree que nos lanzaríamos todos?

5.Si fuese japonés, hacer cacharros sería motivo de considerarle Monumento Nacional. Si fuese esquimal y quisiera dedicarse a escribir sería abandonado en el hielo por antisocial. Escribir es como el huevo frito, un producto cultural. Los pigmeos no echan de menos los huevos de sartén pero están considerados los mejores padres del mundo por el tiempo que dedican de amoroso cuidado a sus hijos.

6.Si tiene hijos dedíqueles la atención que se merecen. El único sincero al respecto ha sido Konrad Lorenz [que prefirió dedicarse a los patos] y Richard Ford; el resto para sentarse a escribir, delegó en alguien.

7. Visite una librería. ¿Hay algún hueco en las estanterías? Hable con el librero. Llegará a la misma conclusión: se publica demasiado. "La imprenta ha multiplicado hasta el infinito textos innecesarios", Borges dixit.

8.Desde Freud existe otra forma segura de autoanalizarse, acudir a un profesional. La psicología acabó con el monopolio de la novela para indagar -e indagarnos- en los caracteres allá por 1920.

9.De acuerdo, escriba. ¿Pero, el qué? Si envidia a Pérez Reverte, porqué ataca el papel sintiéndose Cervantes. Antes de lanzar al mundo sus escritos, sepa qué tipo de escritor quiere ser. Los árboles se lo agradecerán, serán talados con un propósito concreto.

10. ¿Ha probado a ejercer un oficio? A ser posible, manual. "El trabajo calma a los hombres", Bukowski dixit.

11. En cualquier caso y si continúa en el empeño, tenga a la vista esta máxima: "los libros no son los que han de enseñarnos a vivir sino lo que nos dieran ganas de vivir de otra manera: de encontrar en nosotros la posibilidad de la vida", Henry David Thoreau.

12.Y no olvide esta otra: "¿Qué me deben? ¡Los encontré y los dejo pobres!". Napoleón desfilando en la Avenida de Marigny escuchando los ¡Viva el Emperador! de los parisinos.



Lecciones de escritura - 1. Beber té, Frank Berbach

A diferencia del café, beber té hace posible aguantar la cultura de la máxima productividad, afirma Frank Berzbach ya que exige una preparación mucho más minuciosa lo que obliga a pequeños descansos a lo largo del día que permiten recuperar fuerzas en la tarea creativa y tomar cierta distancia de ella.
"El té favorece un espíritu despierto y alimenta la inspiración y por eso es una bebida sumamente apreciada entre monjes y poetas. Incluso hay quien duerme sobre almohadas de té". Carla Steenberg y Hu Hsiang-fan directores de la escuela de té china El puente de bambú en Burgstetten, Alemania.
 En 1597, Xu Ci-shu enumeró cuáles son los momentos oportunos para beber té: "cuando uno está intranquilo y cuando ha estado leyendo y componiendo versos durante demasiado tiempo".  Entre las situaciones inadecuadas para tomar té, el autor chino destaca: "cuando se trabaja y cuando se lee o se estudia, cuando se está bajo presión u obligación o al escribir cartas".
The Guardian ha hablado con algunos escritores que confirman este hábito de tomar un té para descansar un instante de la escritura.

El arte de llevar una vida creativa
Frank Berzbach
Editorial, Gustavo Gili



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