martes, 9 de noviembre de 2021

Si no se tiene voz propia, no se es poeta - Welcome to mí, el nuevo poemario de Eduardo Herrera Baullosa





Eduardo Herrera Baullosa cree que la poesía es tan poderosa como frágil. Baullosa ha obtenido, entre otros reconocimientos, los premios «World National Writers Union» (2019), el internacional de poesía «El mundo lleva Alas» (2016), el de poesía fantástica «Oscar Hurtado» (2010) y el «Premio Internacional Arturo Cuadrado» (Uruguay, 2018). Además, fue finalista en el «Premio de Poesía David» de la UNEAC (Cuba). Autor de una extensa obra, entre la que destacan los poemarios Pequeñas estatuas transparentes, Ciudad, sexo y otros bichos Los animales que hablan por mis manos; invitado asiduo en las Ferias Internacionales del Libro de Miami, Madrid, São Paulo o La Habana o en eventos como «Al Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe» (Cuba), su poesía se ha publicado en Cuba, EE.UU, México, España y Brasil. En esta entrevista, con motivo de la publicación de su nuevo poemario, Welcome to mí, reflexiona sobre el quehacer poético y la muerte de su madre, la palabra que surge de nuestras zonas oscuras y la razón de ser de una obra que es encontrar lectores. 

En tu trayectoria como poeta, qué significa este nuevo poemario.

Maribel, antes de comenzar quiero aprovechar la oportunidad que me das, para agradecerte tu invitación, así como el magnifico trabajo de la Editorial madrileña Cuadernos del Laberinto, en particular el de Alicia Arés, ––madre editora–– de éste, mi último poemario.

¿Qué significa este nuevo poemario? Excelente pregunta para comenzar. En toda mi obra, de una manera o de otra, siempre está presente la misma angustia existencial, lo que ella representa, su trascendencia, la complejidad mística del estar y el ser. Eso que nos sucede a todos y que yo concibo como el tiempo hacía adelante que es el vivir; lenguaje activo del amar y del morir. De la misma manera se expresa mi identidad y el universo dentro del cual se fomenta: feminidad, masculinidad, pensamiento, emociones, y más adentro ¡el otro!, la otredad que no se explicita por su condición de enigma.

 Welcome to mí es todo eso, y por ser mi último trabajo publicado, pone en manos del lector, el casi instante de lo que he vivido, la última bienvenida hasta que sea capaz de ofrecer otra. 

Terrores insolubles, la memoria familiar, la perdida de mi madre, el vivir, se aposentan, drena desde lo más íntimo ––muchas veces adverso–– para alimentar mi verdad. Lengua activa de palabras y sensaciones en búsqueda de ese punto de equilibrio. Patria firme y tibia que se me niega. Purificación, como definición de todo lo dicho.  


Uno de tus versos dice, No tengo nada en contra de darse por vencido. ¿Lo que hay que saber es cuándo?

El verso que mencionas, da comienzo al poema Ceniza de horno y está incluido en el primer capítulo del libro, donde mi Madre es la protagonista.

Sin lugar a dudas, saber cuándo darse por vencido es una necesidad, un pensamiento lógico que debería aflorar en el minuto correcto como parte del instinto de conservación.

Cuando lo escribí, no pensaba en el sentido más literal de la expresión, asociada con la rendición o esa carga sombría y castrante que suscita. La muerte física de mi madre, la muerte que no termina con la desaparición física del que muere, que es infinita y se prolonga en los vivos; no implicaba conformidad pasiva o rendición. Al decir “No tengo nada en contra de darse por vencido”, buscaba la aceptación de la muerte como continuidad, como natural evolución de la vida. Sin ninguna implicación mágica-religiosa es un punto de partida firme y seguro, un salvoconducto para continúa la andanza. 




En algunos poemas  Welcolme to mí parece un gran lamento sobre las pérdidas, de una madre, de algunas ilusiones.

De cierta manera ––y como bien dices–– Welcolme to mí es un lamento a la memoria, una suerte de incrustarme, hundirme, petrificarme; sin lágrimas de victimismo o de autocomplacencia.

Pero también es una bienvenida para matar el silencio, lo antiguo-cubierto. Si lo comparara con una pieza musical, Welcolme to mí sería un cántico de alabanza a lo que fui, a lo que otros hicieron de mí ––doloroso por momentos–– grato en lo honesto, sin que llegue a ser un paño que borré las malas memorias.

En cierto modo, este poemario también refunda el dolor, lo recubre de lenguaje, y como del dolor nos nutrimos lo mismo que del amor, aunque reconozco que nunca lo he visto así, también podría ser una trampa necesaria para seguir viviendo.


Escribes en lengua española, un idioma de tantos millones de hablantes que cada geografía, y habitas en varias, vivifican la poesía desde sus peculiaridades.

Me alegro que menciones que el castellano es la lengua de millones de personas, y como la lengua es la madre del pensamiento, visto así, todos los que la compartimos somos de una misma familia.

Como sabes, yo soy cubano, y como buen cubano, un crisol de mezclas: asturiana, andaluza, portuguesa, galesa, negra y asiática, determina lo que soy y lo que escribo, pero también permite que otros me identifiquen y desnuden. Compartiendo esa sensualidad casi física que es una lengua en común, entramos en el cuerpo del otro, vibramos y chispeamos para hacer de nuestro horizonte íntimo el horizonte de todos.

El poeta sea cual sea su lengua materna, vivifica sus características y peculiaridades; no existe otra manera de escribir, tampoco de existir. El espacio lúdico entre existencia y lenguaje se enriquece al incorporar el mundo en el que vives al de tu creación.

El fenómeno creativo es abierto y dinámico, analizarnos, incorporamos cada cosa que fuimos, cada cosa que somos, cada cosa que fueron y son los otros, desde lo particular-contradictorio hasta que se vuelva polisémico el yo en su mundo y la poesía sea un acto de promiscuidad sublime.

Para no salirme del contexto del libro, voy a mencionar a Alejandra Pizarnik poeta Argentina. Una gigante dentro de los llamados poetas malditos. Fragmentos de su poesía me sirvieron de exergos para introducir los capítulos de Welcolme to mí. 


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión, qué es la voz.

La voz no es otra cosa que el olor que se desprende de un poema, huella dactilar ––única e irrepetible–– que permite identificar a su autor.  En cada poeta hay una voz, una huella de su yo creativo, salta a la vista y es el resultado directo de la más descarnada sinceridad.

Cuando no se encuentra o no se tiene una voz propia simplemente no se es poeta. 


Cuál crees que es la principal dificultad para el quehacer poético hoy en día.

Pudiéramos hablar largo y tendido de las dificultades ––objetivas o subjetivas–– que hoy en día conspiran contra del quehacer poético. Amén del poco o nulo interés editorial por la poesía ––se esgrimen razones de índole lucrativo que yo francamente no comparto––, o de la falta de responsabilidad de los políticos a la hora de afrontar su ineludible compromiso con la educación de sus electores, algo que se traduce en el caso omiso que del arte hacen algunos gobiernos. En mi opinión el mayor peligro radica en la creación poética como tal.

¿Cómo se explica esto? El internet y su extraordinaria capacidad para darle voz y voto a cualquiera ––no hablo de libertad de expresión–– con total indiferencia del talento o del conocimiento, han permitido que un fenómeno tan pernicioso como la poesía de redes sociales y sus llamados poetas de Instagram, Facebook, Twitter, Tiktok y comparsa, se conviertan en los referentes futuros del quehacer poético. ¡Ojo! no todo lo que se lee en las redes es No-Poesía.

No nos llámenos a engaño, siempre ha existido estos falsos poetas. Así como los falsos profetas. La diferencia estriba en que sin la internet ––incluso en la era de la televisión y la radio–– era muy poco su alcance y, por consiguiente, poca su influencia o la huella.

Hoy en día el afán de éxito inmediato, sumado a los intereses lucrativos, ––pensemos por un momento en los premios y publicaciones de grandes casas editoriales donde se han entronizado algunos falsos poetas–– trastocan la evolución orgánica de la poesía y de muchas otras cosas más.

Quiero dejar claro que no soy un negacionista del Internet, por generación y por pensamiento dialectico, considero que es el más importante salto de la humanidad desde La Revolución Industrial.

De la misma manera que identificamos y desechamos los males de aquella revolución, estamos obligados por compromiso de supervivencia y en defensa de la verdadera poesía a no esperar y buscar soluciones para un fenómeno que terminará dañando irremediablemente la conciencia colectiva.

La poesía es tan poderosa como frágil, de continuar desnuda, a pan y a agua, otro será el lenguaje universal del pensamiento. Con cada frase, comprada, vendida, premiada, divulgada de No-Poesía, poco o nada se podrá hacer cuando nos quedemos en silencio.


Rogación de una cabeza 
Nada en mi cabeza recuerda el agua de coco: nada pasa,
vuela el Ibú-Kolé, vuela la mujer que eres, el aura que soy y nada pasa;
aun así dejo que Iyalosha empuje mi cuerpo dentro de otro: ––adimú,
rogación de una cabeza como último recurso,
bi(loca)ción de las damas solitarias en la lengua de todos los hombres
como una anemia de agua.


Eduardo Herrera Baullosa
Editorial Cuadernos del Laberinto

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