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Maribel Orgaz @leerenmadrid
A finales del siglo XIX, el autor de La Sirenita o El Patito feo viaja a Madrid y el tiempo por aquel entonces, como estos días, no acompañaba:
"El día amaneció crudo y desapacible, y ¡Oh sorpresa!, los tejados estaban blancos de nieve; había llegado el invierno a Madrid. Abajo, en la plaza donde convergen las vías principales de la ciudad, estaba todo negro y fangoso; carros y mulas con alegres campanillas, cocheros y simones, iban y venían".
¡Capital de España ¡ay, no,
qué ajada te me muestras!
De lo que te hacía española,
¡qué poco conservas!
Te pareces a Viena o a París.
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