sábado, 27 de diciembre de 2025

El rastro de una biblioteca - Claudio Parmiggiani. Desenfocado, Caixaforum

 


Maribel Orgaz - @leerenmadrid
Me acerqué hace unos días a la exposición Desenfocado en Caixaforum Madrid que permanecerá abierta hasta el 12 de abril. 

Hay una curiosa sala de nubes de la que escribí una entrada que puedes leer aquí.

Y otras propuestas interesantes acerca del uso de lo impreciso y lo borroso como elección estética. Tras el infierno de la II Guerra Mundial, quién podía continuar afirmándose en lo sentido, en lo vivido, en lo visto.

Los artistas dieron un paso atrás para lograr una explicación más nítida a través de la duda, de la incredulidad, del color sin dibujo, de figuras engasadas, de fotografías confusas.

¿Era nuestra cultura europea parte del problema? ¿Era nuestra cultura en el sentido pleno de la palabra, humanista? ¿Era una cultura a favor de la vida?

El artista italiano Claudio Parmiggiani quema su biblioteca y fotografía las sombras. Al igual que tras aquella matanza apenas quedó rastro de tantas vidas calcinadas por armas jamás antes utilizadas, una destrucción que arrasó ciudades enteras. Parmiggiani compara estas piezas con la bomba sobre Hiroshima, "en cuyos muros sólo quedaron rastros de cuerpos humanos volatizados, desvanecidos". 
"Desde los años setenta, Parmiggiani utiliza humo, hollín y polvo para “quemar” objetos sobre la pared —botellas, libros, figuras humanas— dejando solo su huella, su ausencia. El objeto desaparece, pero su rastro permanece, suspendido en el tiempo, como una reliquia de la memoria", escribía Stefanía del Monte.

Pablo Genovés imagina inundaciones colosales a punto de arruinar hermosas bibliotecas históricas. 

El polaco Marcin Ryczek fotografía en Hiroshima, un ave caminando sobre las aguas, cómo la vida, a pesar de todo, sigue adelante, El fénix que resurge de las cenizas. 




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Una vida cotidiana alegre y llevadera - Gozo, Azahara Alonso


viernes, 19 de diciembre de 2025

Cuatro lecturas - Mark Fisher, Emmanuel Todd, Byung-Chul Han y Thomas Piketty

 


Maribel Orgaz @leerenmadrid
Quería titular esta entrada de otra forma, quizá "cuatro lecturas para tener una mejor perspectiva" o "a quien los dioses quieren destruir primero lo vuelven loco" pero opté por el minimalismo y que cada lector coloque, si es que se acerca a estas sugerencias, en su propia biografía lectora lo que estas lecturas pueden aportar.

La primera de mis propuestas es Realismo capitalista de Mark Fisher que un reciente artículo fue resumido en unas pocas líneas: "el capitalismo es todo menos un orden natural inevitable: la precarización del trabajo, la intensificación de la cultura del consumo, la expansión de los mecanismos de control social y el aumento de los padecimientos mentales no son “errores honestos” del sistema, sino el intento de bloquear toda capacidad colectiva de transformación".

En 2008, la avaricia se apoderó de las gigantescas bolsas de ahorro de los estados o dicho de otra manera, nos dijeron que era inevitable rescatar al sistema bancario. ¿Había otra solución? ¿Alguien podía proponer otro modelo? La economía financiera había demostrado de lo que era capaz cuando especular en bolsa con la tienda de ropa era más rentable que vender la ropa misma. La especulación había devorado a la economía real o como lo sintetizó el geopolítico Alfredo Jalife, " era la época de ganar dinero apretando un botón".

Entonces, llegó el bofetón analógico y las víctimas del gran saqueo nos dirigimos expectantes a los monasterios modernos, las universidades, a preguntar a economistas, politólogos, sociólogos y etc. etc. y más etc. qué podíamos hacer, cómo volver a la sensatez. Pero fueron incapaces de ofrecernos nuevas ideas o posibles alternativas al sistema económico en el que vivimos.

Allí al fondo estaba la luz brillante de Mark Fisher y su frase lapidaria: "somos incapaces de imaginar una alternativa al capitalismo". Lo que él decía era de sentido común, algo así como la inutilidad de pedirle a un hombre medieval que imaginara una sociedad más justa y más libre sin la clave de bóveda de la creencia en Dios. 

En conclusión, la gente de a pie seguimos esperando un nuevo paradigma económico. 


Byung-Chul Han vino a España a recoger el Premio Príncipe de Asturias concedido, en realidad, por un solo libro, La sociedad del cansancio ya que de la treintena de obras que lleva publicadas ninguna ha tenido la relevancia de ésta. La buena noticia es que acostumbra a publicarlas en formato brevissimo.

Pero La sociedad del cansancio continúa siendo, décadas después de su publicación, una buena lectura para comprender mejor cómo la naturaleza del sistema en el que vivimos nos afecta psíquicamente.

En esencia, su argumento ya estaba en Mark Fisher pero Han desarrolló y concretó en La sociedad del cansancio en qué consistía y consiste la tiranía de la autoexplotación. 

Desde las nuevas arquitecturas de los lugares de trabajo a la flexibilidad horaria o las metas y proyectos autoimpuestos, nos hemos lanzado a darlotodo. El resultado es agotamiento, depresión y ansiedad. En palabras de este filósofo coreano, lo que venimos sufriendo es la extrema "violencia de lo positivo".


Por su parte, el prestigioso historiador y antropólogo Emmanuel Todd, y esta es mi tercera sugerencia de lectura, cuya especialidad son los sistemas familiares y el análisis en profundidad de la demografía ha publicado La derrota de Occidente. El prestigio de Todd radica en buena medida en que fue capaz de anticipar el fin de la Unión Soviética a través de indicadores como la creciente tasa de mortalidad infantil. Él situó a la demografía en un inevitable en el análisis del devenir de una sociedad. 

Ahora, Emmanuel Todd ha dirigido su mirada a Europa en La derrota de Occidente que en mi opinión, todo europeo preocupado por el futuro de su continente debería leer.

Todd traza su proyección en base a diferentes aspectos: la evolución de la familia nuclear, el número de ingenieros que licencia el sistema educativo, la autopercepción de superioridad de quienes han estudiado una carrera, el declive de la religión y otros indicadores cuya conclusión es La derrota de Occidente. "Sólo soy un historiador que intenta entender las cosas, predecir la derrota de Occidente es fácil pero no su forma de dislocación". 


Para cerrar esta sugerencias de lectura, un gran empeño El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Este libro colosal analiza la monstruosa concentración de riqueza de nuestro tiempo y al avanzar en su lectura, una idea queda grabada en la mente del lector, si no somos capaces de calcular de manera rigurosa la tasa de acumulación de riqueza, cómo vamos a ser capaces de establecer en la proporción adecuada, un impuesto justo a las grandes fortunas para su redistribución y paliar las desigualdades sociales. 

En el recorrido histórico de Piketty se incluyen referencias a Honoré de Balzac o Jane Austen; en su mirada hacia el futuro que la desigualdad rampante se acrecentará aún más con las nuevas tecnologías, desde la IA al Big Data, si no actuamos.


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El robusto género del romance liderando, como siempre, las ventas de literatura de ficción.




viernes, 5 de diciembre de 2025

A esta vida hemos venido a sentir - Parando el mundo - Marta Ferrer, periodista y locutora - Editorial Cuadernos del Laberinto

 

Maribel Orgaz @leerenmadrid
Escribe "desde siempre" y cree que la vida nos arrastra en su frenesí hasta impedirnos reflexionar y sentir. La periodista y locutora Marta Ferrer ha publicado su primer libro, Parando el mundo en la editorial Cuadernos del Laberinto. Es importante publicar en papel, explica en esta entrevista, para que la lectura sea un paréntesis en lo cotidiano, para lograr la calma y conectar con nosotros mismos y nuestras emociones. "Hay vivencias mías en esta colección de relatos", decía en Radio Eiberoamérica, "pero creo que lo importante es la fuerza que transmiten a quien los lea". 


En un mundo digital, por qué seguir escribiendo y publicando libros. 

En el mundo en el que vivimos es más necesario que nunca seguir escribiendo y seguir tocando los libros, pasando sus páginas… Hay cosas que no deben perderse, aunque el mundo digital nos haya facilitado la vida en muchos ámbitos. Parando el mundo, en sus orígenes, empezó siendo un blog digital, un espacio en el que yo iba publicando mis reflexiones. Pero pronto me di cuenta de que el blog me exigía publicar con regularidad, a unas horas concretas, tener unas interacciones determinadas… y eso confrontaba totalmente con la esencia de Parando el mundo, que era la calma, poder fluir sin prisa, sin exigencia. Y para eso, lo mejor es el papel, poder coger el libro cuando a ti te apetezca, buscar tu espacio físico para ponerte a leer, sin una pantalla de por medio. Hay todo un ritual. Sin duda, este Parando el mundo tenía que ser en papel y qué suerte tuve que la editorial Cuadernos del Laberinto pensó lo mismo.


Qué vertebra esta colección de microrrelatos.

 Al final es una colección de reflexiones vitales y muy personales. Todos los relatos tienen en común que orbitan alrededor de algo tan humano y universal como las emociones. En el libro se habla de amor, de desamor, de los celos, de la frustración, también del miedo, del dolor. Esa es la columna vertebral de Parando el mundo. La obra surge de una necesidad vital de escribir para poder comprenderme mejor a mí misma. Y es que estamos demasiado acostumbrados a silenciar emociones que no nos gustan, que nos incomodan, pero que están ahí y que, como un río, siempre terminan buscando su cauce para poder salir… porque terminan saliendo. Esto es así. Y qué mejor manera de canalizarlas que poniéndoles nombre, sintiéndolas, escuchándolas y dibujándolas con palabras.

 



Paramos el mundo, ¿y después?

 Después lo reiniciamos, pero con más consciencia. Se trata de volver a reconectar con uno mismo para poder seguir en la rueda, porque el mundo no para y hay que subirse a él siempre porque es maravilloso. Pero el objetivo es ir buscando nuestros espacios, nuestros silencios, nuestros momentos para conectar con nuestra esencia porque yo tengo la sensación de que en los últimos tiempos pasamos por lo verdaderamente importante de puntillas, sin tiempo… porque no lo tenemos, la vida nos come. Y ¿qué hay más esencial que nuestras emociones? A esta vida hemos venido a sentir y por eso tenemos que escucharnos más y hacernos más caso a nosotros mismos.

 

Qué escritores o poetas tienes como referencia.

He leído a muchos escritores a lo largo de mi vida pero quizá hay dos nombres que me vienen a la mente porque me han marcado en momentos muy clave Uno de ellos es Isabel Allende. Siendo muy jovencita, estaba en el instituto, cayó en mis manos Paula, el diario que escribió estando su hija enferma en el hospital. Recuerdo no poder parar de leer y de llorar al leerlo, porque el relato era conmovedor. No hace mucho vi una entrevista que le hacían a Allende en la que hablaba precisamente de ese libro y de ese capítulo de su vida. Decía algo así como que la escritura le había ayudado a sobrevivir y a sobrellevar la enfermedad y posterior muerte de su hija, que había sido algo terapéutico. Y esto es algo que yo comparto al cien por cien. La escritura puede ser muy terapéutica y a mí, salvando las distancias con Allende, obviamente, escribir Parando el mundo también me ayudó muchísimo en su momento

Otro de los autores que te diría que tengo como “referencia” es Mario Benedetti. Creo que tiene un don para llegar al corazón con sus versos.


 

Cuál ha sido el comentario de lector más inesperado. 

El más inesperado y, casualmente, repetido, es lo mucho que han conectado con algunos de los relatos. Y es que, como te comentaba antes, se habla de emociones universales, que todo el mundo siente o ha sentido en un momento dado. Creo que el lector puede hacer suyos los relatos y esto me resulta maravilloso porque era algo que nunca imaginé mientras escribía, que alguien se pueda emocionarse con ellos es muy gratificante.

 

Has hablado de tu reconciliación con Formentera, el lugar de tu infancia y adolescencia. Como escritora, en qué cadena de lecturas te has formado. 

He sido lectora empedernida desde que tengo uso de razón y he ido leyendo todo lo que caía en mis manos. Me ha gustado además variar de estilos, de autores, ahí está la riqueza. Hay tanto por leer… además, aunque pienses que un estilo no te va, siempre hay que darle una oportunidad porque puedes sorprenderte. 


Parando el mundo, Marta Ferrer - Editorial Cuadernos del Laberinto