Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
"Cómo esta mujer tan vitalista adoraba a Larra y a Leopardi, dos autores que son vencidos por la vida", se preguntaba la filológa Pilar Palomo para quien este aspecto de la escritora y periodista Carmen de Burgos, de quien se celebra estos días el 150º aniversario de su nacimiento le planteó un misterio a resolver.
Carmen de Burgos llegó a Madrid para comenzar una nueva vida. Abandonó Almería, el lugar en el que nació y se casó, dejando atrás un matrimonio fracasado con un hombre brutal y tres hijos muertos al nacer. Madrid le dio todas las oportunidades que le fueron negadas antes. Colaboró en periódicos, escribió más de un centenar de libros, fue la primera mujer corresponsal de guerra y acometió dos biografías. Una de ellas del poeta Leopardi:"esa biblia del dolor", en palabras de la profesora Palomo,"¿cómo es posible que ella le admirara tanto?".
"Carmen, incluso, viajó a Italia para visitar su tumba como en una peregrinación. Ella que había sufrido tanto nunca se dejó vencer", explicó Pilar Palomo, "y dejó escrito: leed a Leopardi cuando estéis serenos y de un libro de suicido haréis vida "eternal". Para Carmen, Leopardi con su dolor hizo arte y esa es una lección de vida: que el dolor se purifique, que del arte brote la vida. Quizá ella fue también una romántica tardía".
Homenaje a Carmen de Burgos, Colombine
Ateneo de Madrid
4 de diciembre
Biblioteca Nacional de España
22 de noviembre
Mujeres de Malasaña y Carmen de Burgos
Paseo Guiado, Inscripciones: Carpetania Madrid
9 de diciembre, 11h
Guía, Maribel Orgaz
Vidas que no dejan de causar asombro
29 de noviembre, 19h.
Charla-Coloquio
Biblioteca Municipal Mario Vargas Llosa
Por Maribel Orgaz
martes, 21 de noviembre de 2017
jueves, 16 de noviembre de 2017
De la Naturaleza y los hombres - Volcano Libros
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Volcano Libros es un proyecto editorial muy especial porque está dedicado a publicar un género que en lengua española tiene ahora su gran oportunidad: nature writing o naturaleza escrita. Y arranca con tres títulos excelentes: Mad María de Mario Souza, Solo de Richard Byrd y En islas extremas de Amy Liptrot, Premio Wainwright 2016 al mejor libro de naturaleza y viajes en Reino Unido. Foto: Rodrigo Rivero de la librería Lé y Javier Garcia (derecha).
Javier García. Editor - Un proyecto sobre naturaleza escrita ¿es el momento debido a la amenaza del cambio climático? ¿o más bien, es el momento para los lectores de lengua española?
La aparición de un proyecto editorial como el de Volcano Libros no está ligado a ningún fenómeno concreto, más allá de que es cierto que existe una conciencia creciente por el cuidado de nuestro planeta donde el cambio climático, que parece que últimamente visualizamos de forma muy evidente en el trastorno de las estaciones que vivimos. Pero eso es circunstancial. Quizá sí tiene más que ver con la idea de acercar a los lectores españoles títulos y temáticas que en otros países, sobre todo en Reino Unido y Estados Unidos, han tenido muy buena acogida. Me refiero a un género, el nature writing, con una tradición muy importante y muchos lectores.
Cuál es la línea que seguirán como editorial: centrada en una serie de temas, privilegiando determinados autores.
El objetivo de Volcano Libros es ofrecer a los lectores obras que tienen como hilo conductor a la naturaleza, pero no desde el punto de vista de la ciencia, de la zoología o la geología, sino desde un punto de vista literario, porque estoy convencido de que la literatura es, también, una forma de conocer, amar y celebrar la naturaleza. Y la combinación de ambas cosas, la literatura y la naturaleza, es lo que a mí me gusta llamar literatura, algo que es más un concepto que un género en sí mismo.
Y como no queremos poner puertas al campo, editamos una única colección de ficción y no ficción donde caben muchas especies diferentes: el ensayo, las memorias, la aventura, el paisaje o los viajes, siempre en estrecha relación con la naturaleza. Pero también narrativa literaria donde la naturaleza tiene un papel determinante, bien como protagonista o bien como escenario privilegiado.
Acaban de publicar dos títulos, cómo está siendo la recepción por parte de los lectores.
En realidad hemos publicado ya tres títulos en el arranque, en lo que yo denomino nuestra colección de otoño, pero aún es pronto para conocer la reacción de los lectores. Sin embargo, los libreros, que son el escalón previo en la cadena del libro –quienes hacen visibles los libros para los lectores– han recibido muy bien la propuesta de Volcano. Y eso para nosotros, que somos una editorial recién nacida, es una buena señal y una gran satisfacción.
Nuestro objetivo es hacer un producto muy cuidado –desde el diseño, los materiales que empleamos, las traducciones o las correcciones– para que, entre tanta oferta, los lectores elijan nuestros libros.
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| Javier García y Jerónimo López, geólogo y experto en la Antártida. |
En lo referido a España que es un paraíso de biodiversidad y un lugar de millones de turistas, ¿sería posible conectar este valor a través de los libros sobre Naturaleza con al menos, una parte de nuestros visitantes?
En España, donde desafortunadamente no se lee mucho, sí existe sin embargo, como decía antes, una sensibilidad creciente por el medio ambiente, por cuidar la naturaleza, y también por observarla y disfrutar de ella. Nuestro anhelo en ese sentido, aunque no nos mueve ningún activismo ecológico ni reivindicativo, es que a través de la literatura y los libros podamos contribuir a aumentar la admiración y el respeto por la naturaleza y, de paso, por qué no, también a que se lea más sobre un tema que, aparentemente, interesa a muchos.
Entre los proyectos inmediatos de Volcano, algún autor por el que tengan especial interés como editorial.
Bueno, no podría citar a ninguno en especial porque, además, de los autores que nos esperan en 2018 ya tenemos a muy buenos escritores con obras muy interesantes. También hay que tener en cuenta que somos una editorial joven y pequeña que, obviamente, no tiene los recursos para acceder a los grandes autores, pero tampoco es nuestro objetivo.
¿Existe algún premio en lengua española para este género? ¿Su editorial estaría interesada en abordar un proyecto así?
No sé si existe alguno, pero yo lo desconozco. En cualquier caso, no estaría de más y a mí me gustaría mucho que existiera porque ayudaría a crear lectores interesados en la naturaleza y, por supuesto, ayudaría a consolidar un género como el nature writing. Mientras no exista un premio en España, nosotros trataremos de traer lo mejor que se haga fuera de nuestras fronteras, y precisamente el último libro que hemos publicado en Volcano ha sido En islas extremas, de Amy Liptrot, que obtuvo el Premio Wainwright 2016 al mejor libro de naturaleza y viajes en Reino Unido. Sería magnífico que en España o en Hispanoamérica existiera un premio similar para reconocer a los mejores autores y obras en español.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Del sonido interior de la sangre - Moondog en CentroCentro - Charivaria
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| Foto: BBC |
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
En la extraordinaria exposición de CentroCentro, Charivaria, que ha de visitarse en varias ocasiones para ser admirada en su singularidad destacan cosmoaudiciones urbanas, los ruidos feroces con los que se castigaba el comportamiento de algunos ciudadanos o singularidades como Moondog, quien logra tantas veces recrear el sonido de nuestra vida interior inmersa en un mundo de ruido (Bird´s Lament).
Fotografías, discos y pequeños detalles biográficos conforman el espacio dedicado al que fue llamado el poeta que versifica con sonidos.
La interminable lista de artistas influidos por la majestuosa música de este compositor incluye a Janis Joplind o Allens Gingsberg.
En Charivaria, Madrid tiene diferentes mapas sonoros y propuestas de atención sostenida para escuchar ruidos sofocados: los murmullos inadvertidos, las melodías escondidas y las lenguas desaparecidas. Texto: Cosmoaudición urbana y escucha profunda. Esta guía se encuentra a disposición de los visitantes de manera gratuita en las salas de la exposición.
sábado, 11 de noviembre de 2017
Necesitamos la verdad de la poesía - Alberto Ávila Morales, cantautor y poeta
Maribel Orgaz leerenmadrid
Alberto Ávila Morales cree que la poesía forma parte de la vida. Unas veces para sortear con humor los contratiempos, en ocasiones para encontrar la verdad y también para cerrar un duelo. Es autor de tres poemarios: Para Isabel, gritos de amor contra el Alzheimer publicado por la editorial Sial-Pigmalión; Del Humor Al Amor Al Horror y La muerte de Dios; ambos en la editorial Vitruvio.
Cantautor y poeta, ¿cuál es la diferencia?
Alberto Ávila Morales, cantautor y poeta - La diferencia más obvia es que el cantautor se acompaña para decir sus textos de más o menos calidad poética, con algún instrumento (guitarra, piano...); preocupándose principalmente de la musicalidad de lo expresado. El poeta está más pendiente de métricas, ritmos y densidad en la palabra; vierte todas aquellas verdades que nos asustan, las mentiras que nos sostienen y esos sueños que debieran realizarse. Unos y otros, como todo en esta vida, están sujetos al merchandising o marketing, que dicen los mal hablados -ni son todos los que están ni son todos los que son-.
En buena parte de sus poemas hay mucho humor, que no es frecuente en poesía, ¿qué aporta el humor al quehacer poético?
De mis tres poemarios publicados, el primero, Para Isabel. Gritos de amor contra el Alzhéimer, editado por Sial-Pigmalión, no tenía nada de humor y sí de amatorio dolor. En el segundo, La muerte de Dios, editado por Vitruvio, sí había dosis de humor, aunque fuera irónico; mas aun así, se me tachó de duro en la palabra. En el tercero, Del Humor Al Amor Al Horror, también editado por Vitruvio, comienzo con catorce poemas de humor, cualidad que yo defino «como esa cosa que te chorrea por los poros y te va limpiando el cuerpo cuando practicas el ejercicio de vivir». Yo creo que mi humor es de sonrisa más que de carcajada, porque siempre utilizo la ironía. Pienso que esta es la exquisitez del humor. Él aporta, tanto al quehacer poético como al vital, un soporte donde afianzarnos para ir faenando el día a día sin resquebrajarnos en demasía.
Sabed que aún llego enamorado... perdió a su compañera después de una larga enfermedad (Alzhéimer) a edad muy temprana, ¿de qué sirve la poesía en esos momentos oscuros?
Tengo un amigo, ¡gran poeta!, que siempre me dice: «Alberto, amigo mío, desengáñate, la poesía no sirve para nada». Dado el cariz que toman los acontecimientos diarios, va a ser que sí.
Podría ser que valiera para ver las cosas con cierta distancia y perspectiva filosófica. En lo personal, a mí me sirvió para ver el problema que me aquejaba desde un plano distinto: yo escribí el poemario Para ella (que era su título original y después se cambió por Para Isabel) cuando todavía estaba en la enfermedad; y luego las estrofas que forman el verso que tú describes, como una consecuencia en lo que devino. Podría decirse que ese primer poemario fue una catarsis purificadora, y ese poema, que en realidad pertenece a Del Humor Al Horror Al Amor, aquel vómito final con que el cuerpo se serena.
La poesía llena escenarios en unos tiempos que no parecen precisamente poéticos.
Sinceramente, creo que usted tiene una visión muy poética de la poesía. Yo no creo que llene tantos escenarios como piensa, y menos en Madrid donde hay tanta diversión alternativa. A mí, por lo menos, no me pasa; tal vez me falte ese marketing del que hablábamos. Cuando se presenta un nuevo libro se ven siempre las mismas caras: pocas, salvo los familiares y amigos. Debe de ser verdad una frase que corre por los mentideros: «cada día hay más poetas que poesía, y más editoriales casi que poetas». Cuando la poesía se sube a los escenarios, se acompaña si se puede de otros aditamentos: música con preferencia, para dar apoyo.
A la pregunta de por qué hay más poesía en estos tiempos, podría pensarse que en general (en el mundo) y aquí en nuestro país (en particular), se está necesitando un poco de verdad, aunque sea de esa verdad utópica de los poetas ante tanta sucia mentira, ante tantos cuentos patrios para dormirnos, como ya dijera el poeta León Felipe.
Si la poesía es Ritmo, Intensidad y Voz. ¿Qué es la Voz?
A mi humilde entender, tenemos el Ritmo, que es la cadencia en el poema, así como la Intensidad, que yo llamo la densidad en la palabra. Y luego hay dos clases de Voz: la interior que va (o por lo menos a mí) llevándonos a través del poema hacia un apacible valle o a la cima de un volcán, «al susurro o al desgarrado grito»; y la voz propia del poeta, muy importante al recitar, que debe decir y transmitir aquello que sintió al escribirlo. Ha habido, sin embargo, grandísimos poetas a los que no acompañó la voz o su forma de decir el poema, así como rapsodas grandilocuentes que particularmente no me gustan. En mi caso, puede que mi faceta de cantautor me dé cierta facilidad a la hora de recitar.
Qué poetas recomendaría.
Indudablemente, recomiendo a Antonio Machado por su profundo reconocimiento de la esencia del ser humano, pero se me dirá que lamentablemente el hombre y el poeta ya están muertos, murieron un poco de enfermedad de años y otro poco de asco por tener que dejar su país, aquella España que tanto amaban y les dolía.
Así que, ciñéndonos a los muy vivos, hay varios que me son queridos por su proximidad y sus distintas formas de hacer poesía. Si hablamos de poesía de amor, me encanta por su delicadeza un manchego llamado Francisco Caro; si hablamos de ironía y forma nada usual de poetizar, citaré a un valenciano, Rafael Soler; otro de mis amigos en lo poético-social, es el maño Ángel Guinda; y un amigo y maestro muy querido, el navarro Ramón Irigoyen, quien trabaja el poema hasta la extenuación.
Como el tuerto en el reino de los ciegos
Con tus dudas en no hacer lo que no hacemos,
con la mía en esperar lo que no llega
convocamos las mañanas y aun las horas,
plegando de los días su consumo.
Tú, esgrimiendo por razón
la del despego.
Yo, en el reino de los ciegos,
como el tuerto.
Aún así... ¡qué no daría por consumir
las cerezas que despuntan en tu huerto!
Del Humor Al Amor Al Horror
Ediciones Vitruvio
Alberto Ávila Morales cree que la poesía forma parte de la vida. Unas veces para sortear con humor los contratiempos, en ocasiones para encontrar la verdad y también para cerrar un duelo. Es autor de tres poemarios: Para Isabel, gritos de amor contra el Alzheimer publicado por la editorial Sial-Pigmalión; Del Humor Al Amor Al Horror y La muerte de Dios; ambos en la editorial Vitruvio.
Cantautor y poeta, ¿cuál es la diferencia?
Alberto Ávila Morales, cantautor y poeta - La diferencia más obvia es que el cantautor se acompaña para decir sus textos de más o menos calidad poética, con algún instrumento (guitarra, piano...); preocupándose principalmente de la musicalidad de lo expresado. El poeta está más pendiente de métricas, ritmos y densidad en la palabra; vierte todas aquellas verdades que nos asustan, las mentiras que nos sostienen y esos sueños que debieran realizarse. Unos y otros, como todo en esta vida, están sujetos al merchandising o marketing, que dicen los mal hablados -ni son todos los que están ni son todos los que son-.
En buena parte de sus poemas hay mucho humor, que no es frecuente en poesía, ¿qué aporta el humor al quehacer poético?
De mis tres poemarios publicados, el primero, Para Isabel. Gritos de amor contra el Alzhéimer, editado por Sial-Pigmalión, no tenía nada de humor y sí de amatorio dolor. En el segundo, La muerte de Dios, editado por Vitruvio, sí había dosis de humor, aunque fuera irónico; mas aun así, se me tachó de duro en la palabra. En el tercero, Del Humor Al Amor Al Horror, también editado por Vitruvio, comienzo con catorce poemas de humor, cualidad que yo defino «como esa cosa que te chorrea por los poros y te va limpiando el cuerpo cuando practicas el ejercicio de vivir». Yo creo que mi humor es de sonrisa más que de carcajada, porque siempre utilizo la ironía. Pienso que esta es la exquisitez del humor. Él aporta, tanto al quehacer poético como al vital, un soporte donde afianzarnos para ir faenando el día a día sin resquebrajarnos en demasía.
Sabed que aún llego enamorado... perdió a su compañera después de una larga enfermedad (Alzhéimer) a edad muy temprana, ¿de qué sirve la poesía en esos momentos oscuros?
Tengo un amigo, ¡gran poeta!, que siempre me dice: «Alberto, amigo mío, desengáñate, la poesía no sirve para nada». Dado el cariz que toman los acontecimientos diarios, va a ser que sí.
Podría ser que valiera para ver las cosas con cierta distancia y perspectiva filosófica. En lo personal, a mí me sirvió para ver el problema que me aquejaba desde un plano distinto: yo escribí el poemario Para ella (que era su título original y después se cambió por Para Isabel) cuando todavía estaba en la enfermedad; y luego las estrofas que forman el verso que tú describes, como una consecuencia en lo que devino. Podría decirse que ese primer poemario fue una catarsis purificadora, y ese poema, que en realidad pertenece a Del Humor Al Horror Al Amor, aquel vómito final con que el cuerpo se serena.
La poesía llena escenarios en unos tiempos que no parecen precisamente poéticos.
Sinceramente, creo que usted tiene una visión muy poética de la poesía. Yo no creo que llene tantos escenarios como piensa, y menos en Madrid donde hay tanta diversión alternativa. A mí, por lo menos, no me pasa; tal vez me falte ese marketing del que hablábamos. Cuando se presenta un nuevo libro se ven siempre las mismas caras: pocas, salvo los familiares y amigos. Debe de ser verdad una frase que corre por los mentideros: «cada día hay más poetas que poesía, y más editoriales casi que poetas». Cuando la poesía se sube a los escenarios, se acompaña si se puede de otros aditamentos: música con preferencia, para dar apoyo.
A la pregunta de por qué hay más poesía en estos tiempos, podría pensarse que en general (en el mundo) y aquí en nuestro país (en particular), se está necesitando un poco de verdad, aunque sea de esa verdad utópica de los poetas ante tanta sucia mentira, ante tantos cuentos patrios para dormirnos, como ya dijera el poeta León Felipe.
Si la poesía es Ritmo, Intensidad y Voz. ¿Qué es la Voz?
A mi humilde entender, tenemos el Ritmo, que es la cadencia en el poema, así como la Intensidad, que yo llamo la densidad en la palabra. Y luego hay dos clases de Voz: la interior que va (o por lo menos a mí) llevándonos a través del poema hacia un apacible valle o a la cima de un volcán, «al susurro o al desgarrado grito»; y la voz propia del poeta, muy importante al recitar, que debe decir y transmitir aquello que sintió al escribirlo. Ha habido, sin embargo, grandísimos poetas a los que no acompañó la voz o su forma de decir el poema, así como rapsodas grandilocuentes que particularmente no me gustan. En mi caso, puede que mi faceta de cantautor me dé cierta facilidad a la hora de recitar.
Qué poetas recomendaría.
Indudablemente, recomiendo a Antonio Machado por su profundo reconocimiento de la esencia del ser humano, pero se me dirá que lamentablemente el hombre y el poeta ya están muertos, murieron un poco de enfermedad de años y otro poco de asco por tener que dejar su país, aquella España que tanto amaban y les dolía.
Así que, ciñéndonos a los muy vivos, hay varios que me son queridos por su proximidad y sus distintas formas de hacer poesía. Si hablamos de poesía de amor, me encanta por su delicadeza un manchego llamado Francisco Caro; si hablamos de ironía y forma nada usual de poetizar, citaré a un valenciano, Rafael Soler; otro de mis amigos en lo poético-social, es el maño Ángel Guinda; y un amigo y maestro muy querido, el navarro Ramón Irigoyen, quien trabaja el poema hasta la extenuación.
Como el tuerto en el reino de los ciegos
Con tus dudas en no hacer lo que no hacemos,
con la mía en esperar lo que no llega
convocamos las mañanas y aun las horas,
plegando de los días su consumo.
Tú, esgrimiendo por razón
la del despego.
Yo, en el reino de los ciegos,
como el tuerto.
Aún así... ¡qué no daría por consumir
las cerezas que despuntan en tu huerto!
Del Humor Al Amor Al Horror
Ediciones Vitruvio
jueves, 9 de noviembre de 2017
Homenaje a la hispanista polaca Gabriela Makowiecka - Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid
Maribel Orgaz - info@leerenmadridcom
"Eran tiempos en los que una España franquista no estaba de moda. Hubiera sido mucho más lógico ocuparse de otros países afines pero no de un país bajo una dictadura", se afirmó en el acto de apertura de esta exposición; sin embargo, Gabriela Makowiecka (1906-2002) dedicó su vida a trazar un puente entre España y Polonia. De capacidades sorprendentes, se mantuvo activa hasta los 88 años, dando conferencias o acudiendo a televisión. Makowiecka fue autora de libros fundamentales para los estudios polaco-españoles.
Pionera de la eslavística española y de la hispanística polaca, la Universidad Complutense le rinde homenaje estos días con una exposición en su Biblioteca Histórica en donde pueden verse diferentes objetos personales y algunos datos de su biografía:
"Eran tiempos en los que una España franquista no estaba de moda. Hubiera sido mucho más lógico ocuparse de otros países afines pero no de un país bajo una dictadura", se afirmó en el acto de apertura de esta exposición; sin embargo, Gabriela Makowiecka (1906-2002) dedicó su vida a trazar un puente entre España y Polonia. De capacidades sorprendentes, se mantuvo activa hasta los 88 años, dando conferencias o acudiendo a televisión. Makowiecka fue autora de libros fundamentales para los estudios polaco-españoles.
Pionera de la eslavística española y de la hispanística polaca, la Universidad Complutense le rinde homenaje estos días con una exposición en su Biblioteca Histórica en donde pueden verse diferentes objetos personales y algunos datos de su biografía:
"En 1963, contando con el apoyo del decano de la Facultad de Filosofía y Letras José Camón Aznar, Makowiecka inició la impartición en la universidad madrileña de cursos dedicados a lengua y literatura polacas. A la profesora polaca se le concedió un aula en el Edificio A e inmediatamente empezó a reunir los materiales bibliográficos acerca de Polonia, que iban a formar parte de la sección eslava de la biblioteca de la Facultad. Makowiecka impartió también conferencias en otras universidades en España y en Polonia (Varsovia, Cracovia y Wrocław), contribuyendo al desarrollo de los estudios hispánicos en su patria. Fue autora de numerosos trabajos dedicados a la historia de las relaciones hispano-polacas, entre los cuales destaca el libro Po drogach polsko-hiszpańskich(Por los caminos polaco-españoles) publicado en Cracovia en 1984."
domingo, 5 de noviembre de 2017
Un pirata que desayuna champán - La República de los Ladrones de Natalio Grueso
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
"Un pirata que desayuna champán y bebe dry martini", resumió Natalio Grueso "un héroe cobarde que, al menos, intenta no cometer injusticias". Eso es Bruno Labastide, el Casanova de su anterior novela, La soledad que funcionó muy bien entre los lectores y se tradujo a más de diez idiomas y que ahora protagoniza La república de los ladrones, su última novela. Labastide se lanza a buscar un tesoro, el que en 1702 se llevaron piratas ingleses de barcos españoles.
Escrita en un hotel modesto de Trafalgar, contaba Grueso en la rueda de prensa junto a su editor, Manuel Pimentel y el actor, Juan Diego; la documentación La república de los ladrones le llevó aún más que su escritura.
"Hay cuatro cosas en la creación que un autor necesita", explicó, "el talento y la inspiración que no dependen de uno pero la técnica, conocer bien tu oficio y la constancia sí. Si trabajas todo acaba llegando".
"Creo que vivimos en una secta", se extendió el antiguo director del Teatro Español, "los que vivimos en torno a los libros y la cultura somos pequeños guerrilleros. Desde el editor, al lector, el periodista. La educación a nivel mundial está relegada, el contrato de Rousseau olvidado pero sólo la cultura y la educación nos librarán de esta nave de necios".
"Un pirata que desayuna champán y bebe dry martini", resumió Natalio Grueso "un héroe cobarde que, al menos, intenta no cometer injusticias". Eso es Bruno Labastide, el Casanova de su anterior novela, La soledad que funcionó muy bien entre los lectores y se tradujo a más de diez idiomas y que ahora protagoniza La república de los ladrones, su última novela. Labastide se lanza a buscar un tesoro, el que en 1702 se llevaron piratas ingleses de barcos españoles.
Escrita en un hotel modesto de Trafalgar, contaba Grueso en la rueda de prensa junto a su editor, Manuel Pimentel y el actor, Juan Diego; la documentación La república de los ladrones le llevó aún más que su escritura.
"Hay cuatro cosas en la creación que un autor necesita", explicó, "el talento y la inspiración que no dependen de uno pero la técnica, conocer bien tu oficio y la constancia sí. Si trabajas todo acaba llegando".
"Creo que vivimos en una secta", se extendió el antiguo director del Teatro Español, "los que vivimos en torno a los libros y la cultura somos pequeños guerrilleros. Desde el editor, al lector, el periodista. La educación a nivel mundial está relegada, el contrato de Rousseau olvidado pero sólo la cultura y la educación nos librarán de esta nave de necios".
miércoles, 1 de noviembre de 2017
La tarea de un escritor es encontrar su mundo - Festival Eñe 2017, Círculo de Bellas Artes
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Subir y bajar y buscar en las salas, programa en mano, las conversaciones cruzadas entre poetas y novelistas; las lecturas poéticas, asisir a la entrega del premio Eñe (en esta edición, Caballero Bonald), saludar a nuestro escritor favorito, encontrarse de nuevo con otros lectores que acuden fieles a cada edición.
La Feria del Libro de Madrid es el encuentro más multitudinario entre libros, autores y lectores pero el Festival Eñe es el evento literario más especial: las espléndidas salas del Círculo de Bellas Artes acogen la complicidad de lectores y escritores en un alegre ambiente de admiración lectora.
"La tarea de un escritor es encontrar su mundo y es cuestión de suerte encontrarlo. Quevedo no la encontró, Cervantes sí", afirmaba Luis Landero que junto al poeta Carlos Marzal y la escritora Vanesa Rodríguez llenaron la sala de la 5ª planta y desbordaron muy pronto el tema propuesto, la memoria, para hablar sobre la clasificación de los escritores, sus experiencias como docentes o la nostalgia y el futuro. "Quizá el escritor fuerza no sólo sobre su pasado, si no sobre su futuro", reflexionaba Marzal, "y se trata de trabajar no sólo con yacimientos de la memoria, de la vida objetiva, sino sobre asuntos ocultos".
Mientras, José Manuel Caballero Bonald recibía el Premio Eñe en el Teatro de Círculo en la segunda y en el Salón de Baile, Iria Torres junto a Andrés Guerrero y Ana Gallardo charlaban sobre los nuevos lectores.
Subir y bajar y buscar en las salas, programa en mano, las conversaciones cruzadas entre poetas y novelistas; las lecturas poéticas, asisir a la entrega del premio Eñe (en esta edición, Caballero Bonald), saludar a nuestro escritor favorito, encontrarse de nuevo con otros lectores que acuden fieles a cada edición.
La Feria del Libro de Madrid es el encuentro más multitudinario entre libros, autores y lectores pero el Festival Eñe es el evento literario más especial: las espléndidas salas del Círculo de Bellas Artes acogen la complicidad de lectores y escritores en un alegre ambiente de admiración lectora.
"La tarea de un escritor es encontrar su mundo y es cuestión de suerte encontrarlo. Quevedo no la encontró, Cervantes sí", afirmaba Luis Landero que junto al poeta Carlos Marzal y la escritora Vanesa Rodríguez llenaron la sala de la 5ª planta y desbordaron muy pronto el tema propuesto, la memoria, para hablar sobre la clasificación de los escritores, sus experiencias como docentes o la nostalgia y el futuro. "Quizá el escritor fuerza no sólo sobre su pasado, si no sobre su futuro", reflexionaba Marzal, "y se trata de trabajar no sólo con yacimientos de la memoria, de la vida objetiva, sino sobre asuntos ocultos".
Mientras, José Manuel Caballero Bonald recibía el Premio Eñe en el Teatro de Círculo en la segunda y en el Salón de Baile, Iria Torres junto a Andrés Guerrero y Ana Gallardo charlaban sobre los nuevos lectores.
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