martes, 9 de octubre de 2018

Club de Lectura Biblioteca Municipal Soto del Real - Coordinadora, Maribel Orgaz

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Me incorporo como coordinadora al segundo grupo Club de Lectura de la biblioteca municipal de Soto del Real (Madrid).

Las fechas de nuestras reuniones son los últimos miércoles de cada mes a las 18.30h. El Club está completo pero puedes apuntarte en lista de espera.

31 Octubre - Lolita de Vladimir Nabokov.
28 Noviembre - Fin de David Monteagudo.
30 Enero 2019- La buena lluvia sabe cuando caer de Min Anchee
27 Febrero - Me llamo Rojo de Orhan Pamuk
26 Marzo - El tiempo de las mujeres de Ignacio Martínez de Pisón
24 Abril - Balas de plata de Elmer Mendoza
29 Mayo - Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe
19 Junio - El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza

En nuestra primera reunión comentamos que un Club de Lectura no son clases de literatura y que nosotros no somos filólogos. Nuestro objetivo es disfrutar de la lectura y convertirnos en lectores curiosos y apasionados; conocer a otros lectores, descubrir autores y géneros y disfrutar de una charla amena aprendiendo a mejorar nuestras habilidades lectoras. En resumen, "se trata de la cantidad de vida que un libro puede atraer". 
 Para ampliar estas ideas, escribí un pequeño manual Cómo coordinar un club de lectura. 


19 de junio - El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza y un poema de Wislawa Szymborska.

Nuestra última reunión de la temporada está dedicada a una de las novelas más divertidas de Eduardo Mendoza, El misterio de la cripta embrujada que escribió de un tirón en apenas dos semanas, según afirma en el prólogo.

Charlamos sobre su obra que parece dividida entre seria y humorística, cuál hemos leído más o con cual conectamos más. Nos preguntamos por qué la literatura de humor tiene tan poca consideración en España.

Sobre detalles y referencias que nos hacen sonreír al leerlos, vamos planteando diferentes preguntas: ¿funcionarían igual en otra cultura? ¿hay un humor local y otro universal? ¿en qué medida el lector del futuro podrá leer divertido, es decir entendiendo, las referencias de Mendoza?

En el texto, uno de los personajes afirma que el motivo es que en cualquier bar español todos son capaces de hacer  chistes. Comentamos si es así y nos parece que podría ser parte de la explicación.

A nuestro encuentro llevo también a Enrique Jardiel Poncela e intercambiamos opiniones sobre si El Quijote, como afirma Mendoza, es la novela que marcó un antes y un después en la literatura inglesa y francesa de humor. Enrique Jardiel parece tener la capacidad de hacer reír al lector de ahora al igual que el de su tiempo.


Leemos en voz alta párrafos y situaciones de la novela que son hilarantes y cómo empuja la trama con detalles tan curiosos como estar deseando que el detective se duche o que por fin le den una Pepsi-Cola que tanto le gusta. Por último, estamos de acuerdo en la habilidad del autor para introducir una gran crítica social a través de situaciones descritas de manera cómica.


No lectura de Wislawa Szymborska

Para acompañar este último encuentro de lectura, leemos a Szymborska, la Premio Nobel polaca que ha construido su obra a través del humor. Una rareza en poesía.
No lectura 


A las obras de Proust
no les añaden en la librería un mando a distancia,
no podemos cambiar
a un partido de fútbol
o a un concurso donde ganar un volvo.
Vivimos más,
pero menos precisos
y con frases cortas.
Viajamos más rápido, más a menudo, más lejos,
aunque en lugar de recuerdos volvemos con fotos.
Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es una playa.
Siete tomos: piedad.
¿No se podría resumir, abreviar,
o mejor mostrar en imágenes todo eso?
Una vez pasaron una serie que se titulaba La muñeca
pero mi cuñada dice que era de otro que también empezaba por P.
Además, seamos sinceros, quién es ése.

Al parecer escribió en la cama un montón de años.
Página tras página,
a una velocidad limitada.
Y nosotros con la quista puesta
y — toquemos madera — saludables.


29 de mayo, Lo que mueve el mundo, Kirmen Uribe y dos poetas:  Amrita Pritam y Felipe Juaristi.

Esta reunión en torno al texto de Kirmen Uribe, Lo que mueve el mundo se enrique con dos aportaciones singulares: una de las personas asistentes ha nacido en Bélgica y por tanto, conoce bien el escenario en el que se desenvuelve esta novela o crónica sobre los niños de la guerra que desde el País Vasco fueron evacuados allí.

Por otro lado, escuchamos el testimonio de otro de nuestros asistentes que fue un niño de la guerra, evacuado junto a su madre y acogido en Francia cuando aún era prácticamente un bebé. 

En nuestro diálogo sobre la novela, nos preguntamos cuánto hay de aportación del autor y cuánto de rigor histórico. Si es una novela o más bien una crónica de hechos. Si está más cerca del reportaje que de la ficción.

Es inevitable en un texto como éste, que narra los desastres de guerras tan cercanas temporal y físicamente para todos, comparar las consecuencias de las contiendas décadas después. Alemania y la Gran Guerra y la Guerra Civil española y todo aquello que desconocemos y que continúa enriqueciendo la labor de historiadores y novelistas revelando aspectos nuevos o hechos como los que narra Kirmen Uribe.


Además, nos llama la atención que Uribe afirme escribir en euskera pero que la traducción al español la haga después, un traductor. Nos preguntamos cuál de las dos lenguas es, en su caso, la materna y esto nos lleva a hablar sobre cómo los escritores necesitan un uso tan preciso de un idioma que no es habitual que ellos se encarguen de traducir a segundas lenguas sus textos originales, a pesar de que sean políglotas. Charlamos también sobre los llamados escritores extraterritoriales.

Coincidimos en que la novela es la historia de una amistad en la que dos amigos muy unidos devienen en destinos diferentes: en uno hasta llegar al propio sacrificio en beneficio de todos; el clásico concepto de héroe; y en cambio, en el otro, predomina la capacidad de volver a casa y salva su vida; y por tanto, se siente culpable.

Quizá sobrevaloramos, reflexiona uno de los asistentes, nuestra capacidad de sobreponernos al tiempo que nos toca vivir y ellos tomaron estas decisiones porque se vieron abocados a ellas a través de sus biografías. En realidad, sin mucha capacidad de elección. 

Mi dirección, Amrita Pritam y Optimismo, Felipe Juaristi

Para finalizar leemos dos pequeños poemas de la gran poeta india, Amrita Pritam y del poeta vasco, Felipe Juaristi. 

Mi dirección

Hoy he borrado el número de mi casa
y el nombre de la calle donde vivo.
he cambiado la dirección de todos los caminos.
si queréis encontrarme ahora
llamad a cualquier puerta de cualquier calle
en cualquier ciudad de cualquier parte del mundo.
esta maldición, esta bendición:
donde quiera que encontréis la libertad, allí tengo mi morada.




Optimismo, Felipe Juaristi

Tomar un ascensor y esperar que llegue al cielo, 
Soñar que no hay amores imposibles, 
Creer que la suerte tiene dos caras, como una moneda, 
Si la montaña no va a Mahoma, 
Decir que Mahoma irá a la montaña, 
Pensar que uno es el eje del Universo, 
Comentar que el servicio militar forja hombres
Y la cárcel hace doctores, 
Estar convencidos de que la fe mueve ríos, 
Preguntar si son los peces más felices que nosotros, 
Por eso de que viven en el mar, 
Convertir a Robinsón Crusoe en el patrón de los solitarios, 
Buscar en esta ciudad un tranvía llamado Deseo, 
Quedarse sentado a la puerta y esperar que pase por delante el
Enemigo, 
Confiar en que se devuelvan los libros prestados a los amigos.



24 de abril. Balas de plata, Elmer Mendoza y Fortuna, un poema de Ida Vitale. 


Nuestra lectura de abril es una novela, Balas de plata - Editorial Tusquets del escritor mexicano Elmer Mendoza que forma parte de una serie, la protagonizada por el Policía Ministerial del Estado en Culiacán, Sinaloa (México): Edgar el Zurdo Mendieta.

Mendieta en lugar de alcoholizarse va al psicólogo y está medicado para soportar su estado de ánimo, su trabajo y, por así decir, sus decepciones. Es casi honesto y sabe los límites a los que no puede llegar en sus investigaciones si quiere seguir vivo: "con un banquero que lava dinero sabe que no puede meterse"; afirmó Elmer Mendoza en una entrevista.

Charlamos en nuestro encuentro acerca de lo que ha representado la irrupción de este autor, Elmer Mendoza en la novela negra: la creación de un nuevo género, la narcoliteratura.  

Al contar en nuestra reunión con personas de diferentes orígenes, se plantea si precisamente podemos soportar una lectura tan sórdida como ésta porque no lo vivimos en nuestro entorno, no forma parte de la realidad de nuestro país. Que quizá si formara parte de nuestra experiencia diaria, "querríamos lanzar el libro por la ventana". Charlamos acerca de cómo Elmer Mendoza, que asegura escribir muy temprano y muchas veces escuchando tiroteos en su calle, puede reflejar esta realidad en sus libros. ¿No sería lo más lógico escribir sobre otras cosas si tu realidad es tan espantosa? Recordamos la contestación de algunos autores de novela nórdica a los que cuando se les ha preguntado por qué idean crímenes tan repugnantes han contestado que precisamente, porque en sus sociedades son prácticamente inexistentes.
Coincidimos en que la novela es ante todo, lenguaje y un ritmo sostenido que se acompaña de una banda sonora. Mendoza dice que cita canciones en el texto para que el lector las escuche en su cabeza mientras ocurre lo que está narrándose.

Esta estructura exige un esfuerzo para poder seguir todos los diálogos, que se presentan en párrafos sin ser asignados con claridad al personaje mediante guiones o los habituales dijo o respondió. Reparamos en el vocabulario que deducimos en ocasiones por contexto: los guardaespaldas son guaruras y una pistola suena cran al disparar.


Tenemos discrepancias acerca de si a la altura del lenguaje y del estilo, está la trama. Creemos que no ha cerrado bien las expectativas que se abrían tras el asesinato de un hombre con una intensa vida privada alrededor del cual se siguen sucediendo más muertes.

Es también parte de la lectura de cualquier libro, plantearnos una perspectiva de género y si Elmer Mendoza, el narrador, incurre en prejuicios machistas. Intentamos distinguir entre el personaje y lo que el autor respalda en la narración.

Durante nuestra sesión comentamos que Elmer Mendoza es un escritor de origen humilde que no aceptó las becas que desde Estados Unidos se le ofrecieron para estudiar Física y que tras licenciarse como ingeniero en México, decidió dedicarse a escribir y cursó una nueva licenciatura en letras. En Sinaloa, en donde vive, es respetado por todos y no ha sufrido persecuciones por publicar estas novelas sobre crímenes y narcotráfico.

Fortuna de Ida Vitale

Cerramos esta sesión del Club de Lectura con un poema de Ida Vitale que el mismo día de nuestra reunión había recibido el Premio Cervantes. Es un poema que emociona a algunos de los asistentes a nuestra reunión.



Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.


26 de Marzo 2019. El tiempo de las mujeres, Ignacio Martínez de Pisón y Paisajes de papel, un poema de Francisca Aguirre.

Se da la feliz coincidencia de que unos días antes a nuestro encuentro acudió a la biblioteca de Soto del Real, Ignacio Martínez de Pisón que contestó a muchas de las preguntas que surgieron al hilo de la lectura de esta novela, escrita a principios del año 2000.

Martínez de Pisón escribe a la tarde y su tiempo son los años 70 que es el tiempo de su propia adolescencia. Le gustan como materia narrativa las historias de adolescentes porque permiten escribir sobre personajes que están en plena evolución vital. También prefiere las historias familiares y  admira a dos escritoras: Natalia Ginzburg y Anne Tyler.

Sobre la novela de este mes de marzo, El tiempo de las mujeres coincidimos nada más comenzar nuestra reunión que nos ha resultado muy curiosa la descripción de los subasteros y cómo da a conocer este gremio a través de María, la hija mayor de la familia que ha de asumir, a la muerte del padre, llevar dinero a casa.

El tiempo de las mujeres trata exactamente de lo que indica su título. A la muerte del padre, tres chicas huérfanas se ven abocadas a una madurez demasiado brusca que cada una solventa como puede y según su personalidad, dado que la madre, la adulta que habría de guiarlas, es aún más inmadura que ellas.

Dedicamos buena parte de nuestra reunión a plantearnos si la madre, viuda desde las primeras páginas y que según comentó Martínez de Pisón, es un homenaje a la suya; es creíble en el nivel desastroso en el que se desenvuelve en la vida: parece ignorar que su marido es infiel, que se dedica a las subastas y cuando intenta ganarse la vida vendiendo ropa de niños por los pueblos cogiendo autobuses, pierde más dinero que gana.

Sobre los hombres de la novela, resulta llamativo que ninguno sea normal. Adultos casados que dejan todo por jovencitas que luego los abandonan, drogadictos, fascistas que rozan lo criminal, hombres dedicados a negocios turbios, tíos que mantienen romances con sobrinas a las que han visto crecer...

En nuestro grupo de lectura también se ha leído Carreteras Secundarias y La buena reputación que el autor considera sus mejores novelas hasta la fecha.

Paisajes de papel, Francisca Aguirre



Nuestra lectura sobre tres hermanas a finales de los años 70 en España, se complementa con este poema de la poeta Francisca Aguirre y sus dos hermanas. Paca Aguirre es Premio Nacional de las Letras 2018.

PAISAJES DE PAPEL - Franscia Aguirre

A mis hermanas Susy y Margara

Aquella infancia fue más triste.
Ser niño en el cuarenta y dos parecía imposible.
Nuestra niñez era una mezcla de comprensión y aburrimiento.
Éramos serios y aburridos.
Recuerdo aquellas tardes; eran como el mundo era entonces:
sin resquicios y tristes.
Veo a mis pocos años observar con ahínco,
tras el cristal opaco, la calle larga y gris;
el sol estaba lejos y era lo único barato,
lo único que traía alegría sin exigirnos nada.
Veo a mi niña, adulta y consecuente
con un programa bien trazado:
crecer, crecer muy pronto, darse prisa
—ser niño era una carga demasiado pesada
para nosotros y para los grandes—.
Sólo en verano el mundo parecía asequible,
durante tres o cuatro meses saltar, correr, era la vida.
Lo gris volvía siempre muy pronto.
Un día amanecimos lentas, crecidas,
llenas de miedo, de presente.
Buscábamos palabras en el diccionario
con el afán de comprenderlo todo:
necesitábamos hacer lenguaje.
Algunos nos miraron con asombro,
decían que éramos inteligentes.
Nosotras, durante los dolientes domingos
dibujábamos inseguros paisajes.
Durante mucho tiempo ésas fueron todas mis excursiones.
Salir a un campo que no fuera pintado
suponía gastar unos zapatos.
Salir, salir, ése era el sueño,
abolir a las trenzas, inaugurar la barra de labios:
¡mi reino por un trabajo!
¿Cómo rendir ahora un homenaje a aquellos días?
¿Cómo añorarlos sin desconfianza?Se arrugaron, igual que los paisajes de papel,
mientras crecíamos hacia este desconsuelo que hoy nos puebla. 



27 de Febrero 2019. Me llamo rojo, Orhan Pamuk y un poema de Yasar Kemal 

En este mes de febrero, de primavera adelantada, leemos el ya clásico, Me llamo rojo del Premio Nobel turco Orhan Pamuk que no a todos nos ha dado tiempo a terminar porque es una novela llena de referencias de una cultura que, nos damos cuenta, apenas conocemos.

Las miniaturas árabes, las leyendas tradicionales, el conflicto de Turquía para afrontar un nuevo período histórico tras su decadencia como imperio otomano. Todos coincidimos en que es un libro-mundo que podría ampliarse a meses de otras lecturas para confluir en él y entenderlo con mayor profundidad

En la Turquía del Siglo XVI, los maestros miniaturistas tienen prohibido por el islam reproducir la figura humana pero es inevitable que entren en contacto con la pintura veneciana. El choque es un terremoto para los artistas otomanos que desean incorporar lo que en otro lugar del mundo supone una revolución para su arte.

Esta osadía les puede costar la vida y atreverse a pintar un retrato de su sultán cambia sus vidas. El texto está lleno de reflexiones sobre la influencia para toda una cultura de los impedimentos religiosos. Al no poder retratar a alguien, se impide una atención a la persona individual y sus características personales únicas. Esto se extiende, según la obra de Pamuk, a todas las artes e incluso al conocimiento que abordan otras disciplinas.

Para quienes no han conseguido acceder al texto porque les parecía demasiado complicado por su construcción como un collage propongo acercarse a Orhan Pamuk por su obra más personal, Estambul. Un retrato de un lugar impregnado de la magia del pasado. Un relato de menor extensión y desarrollo lineal.


Espera, un poema de Yasar Kemal 

Para finalizar y continuar en Turquía, leemos un poema del escritor quizá más popular de Turquía que también abordó el género de la poesía, Yasar Kemal.  Foto: Okumaajansi

Espera

Claro que sí, un día las flores se abrirán blancas
Como una canción libre y feliz
Y se extenderá la luz desde nuestras ventanas.
Nacerá el día que queremos,
Y caerá la lluvia como deseamos.
Acabará nuestra admiración por el cielo;
La primavera que llega desnuda a nuestras puertas,
Caerá a la tierra como una semilla.
Soplará un viento diferente para nosotros
Aumentará la frondosidad de los jardines.
Y viviremos la vida plenamente como todos

Hablarán en nuestra lengua las estrellas.
Algún día, de verdad, mi amor, también nosotros
Tendremos una casa blanca encalada en nuestra aldea.


30 de enero 2019. La buena lluvia sabe cuándo caer, Anchee Min y un poema de Li Quingzhao

Retomamos tras las Navidades nuestras reuniones con el grupo casi al completo. Y por una feliz casualidad, ponemos en común un libro de una autora china ya que en febrero se celebra en Madrid el nuevo año chino y es una lectura propicia para participar en torno a esta gran celebración que tendrá lugar en la Plaza de España y en el barrio de Usera.

La buena lluvia sabe cuando caer es una autobiografía de la famosa escritora Anchee Min editado en español por Grijalbo. En primer lugar, revisamos el título de esta edición que corresponde a un verso de un poema que está incluido en el texto. El original en inglés hace referencia a una expresión china según la cual, la autora estaba considerada en su país una semilla sin fruto. Opinamos acerca de los motivos de este cambio, quizá meramente comerciales o porque en español se pierde el sentido del título original y resulta más poético el verso del poema.

El libro ha sido leído al completo por todos los asistentes lo que significa que al menos, ha despertado nuestra curiosidad. Aunque a algunos de nosotros nos parece que le sobran páginas.

La narración transcurre desde la salida de la escritora de la China de Mao hasta conseguir tener una hija y casarse y su mejora económica en Estados Unidos. Anchee Min atraviesa innumerables penalidades. Sin embargo, en toda la obra siempre está agradecida a su país de acogida, Estados Unidos y es consciente de que en China nunca habría conseguido lo que allí ha logrado.

A todos nos admira su tesón y su insistencia en volver a luchar cuando tiene duros reveses económicos o cómo afronta la soledad en un país y una lengua extraña que, curiosamente, nunca parece entender ni dominar del todo bien según ella misma detalla en su autobiografía.


Aquí surge nuestra primera pregunta, si tiene estas dificultades con su segunda lengua, el inglés, ¿cómo ha podido escribir sus obras? Ella dice que primero escribe en chino y después las traduce al inglés. Un proceso muy laborioso que da una idea de su capacidad de trabajo.

A lo largo del libro, la autora cuenta cómo al volver a visitar a sus padres, aprecia la mejoría económica de su país y cómo su familia vive cada vez mejor. Y cómo siente una gran nostalgia de China que parece ser cada vez más profunda según avanza su vida.

Uno de los personajes que nos resulta curioso es el padre su hija, Quigu que es su antítesis. Mientras que ella lucha y trabaja tenaz para conseguir sus objetivos, él tiene una confianza tranquila en que todo saldrá bien. Al menos en su caso, funciona ya que consigue casarse con el amor de su vida, su primera novia y ejerce como profesor universitario. Todo lo que Min consigue es a base de un descomunal esfuerzo que le lleva en una ocasión a tal colapso que ha de ser hospitalizada.

Uno de los pasajes más hermosos del libro es el referido a su amiga Margaret, de quien recibe apoyo y respeto, además de interés y un modelo de verdadera amistad.

Sin embargo, el trato que da a su hija con la excusa de educarla nos parece a algunos de los asistentes inadmisible.

Min también refiere en el libro tres mujeres a las que admira, Jane Eyre, Escarlata O`Hara y la poetisa Li Quingzhao. (chino tradicional: 李清照, chino simplificado: 李清照, pinyin: Lǐ Qīngzhào)

Para finalizar leemos un poema de una de las grandes poetas chinas que Anchee Min tanto admira.

Quince años atrás bajo la luna. Poema de Li Quingzhao 


Quince años atrás bajo la luna
me dedicaste un poema
improvisado entre las flores.
Ahora, de nuevo estoy aquí.
Las flores parecen la de antes
y la luna es siempre la misma.
Más ¡qué distinto es lo que siento!


28 de noviembre. Fin de David Monteaguado y un poema de Lola Koundakjian  



Nuestra lectura del mes de noviembre es Fin de David Monteaguado, una novela que se presentó a los lectores como la obra sorprendente de un escritor desconocido que publicaba su primer libro a los 40 años y se ganaba la vida acarreando cartón en una fábrica. Fin vendió 50.000 ejemplares y se cedieron sus derechos al cine.

En esta ocasión, el debate ha sido muy apasionado porque discrepamos sobre varios aspectos de la obra, empezando por su cierre: ¿debería haber dado Monteagudo al lector un final a la altura de la expectativas creadas o es una solución hábil por parte del escritor cerrar la novela como lo ha hecho? También nos preguntamos sobre los motivos de un narrador que cambia a lo largo del texto sin que sepamos nunca quién es.

Elogiamos cómo la trama empuja a la lectura, hemos avanzado en ella porque queríamos saber qué ocurriría. Distintas subtramas con sus propios misterios nutren la principal a modo de enganches casi  párrafo a párrafo: el pasado de cada personaje, la relación entre ellos, el motivo de la reunión, el entorno que de ser paradisíaco se convierte poco a poco en una amenaza. Además ocurren múltiples hechos surrealistas o fantasiosos.

Leemos uno de los artículos que he llevado a nuestra reunión y que en su día se publicaron sobre Fin. Nos proponemos leer también La carretera de McCarthy por la sugerencia de similitud con Fin que se incluye en este texto.

Finalizamos con el viaje contrario a como se suele impartir un taller de escritura: se dan en primer lugar normas genéricas y después se desarrolla un ejemplo. En esta lectura hacemos lo contrario: desde el reconocimiento de los méritos de Fin, construimos unas posibles normas para escribir suspense. Nos ayudamos para ello de otro artículo, 10 lecciones de Patricia Highsmith para escribir la novela de suspense perfecta.


I am sitting in this corner of the world, Poema de Lola Koundakjian 

Para finalizar nuestra reunión, leemos un poema de Lola Koundakjian (7 de enero de 1962). De sangre armenia, nació en el Líbano y vive en Nueva York desde 1979; es poeta, traductora, artista plástica y periodista



I am sitting in this corner of the world

Me siento en esta esquina del mundo
pero podría fácilmente estar en el norte de África,
rodeada de alfombras rojas y palmeras,
mientras un delicioso aroma llega desde la cocina.

Una señora se sienta cerca, toma champán,
un asiento vacío ante ella.
¿Qué celebra, a la salud de quién bebe?
¿Por su libertad, por el fin de un día encantador,
por el visitante nocturno, por los dedos de su amante
que marcan su cuello y sus hombros?


31 de octubre. Lolita de Vladimir Nabokov y un poema de Eloy Sánchez Rosillo.


En nuestra primera reunión algunos asistentes no han leído el libro completo ya que la dureza de la trama les ha impedido terminarla. Otro de los motivos es que les ha parecido repetitiva y por tanto, demasiado extensa.

Planteamos en primer lugar, sin la carga de reseñas, opiniones de expertos, comentarios en periódicos o polémicas si el texto se presta a la ambigüedad moral de la que se le acusa. Nos sorprende esta acusación, incluidos quienes sólo han leído la mitad del libro, porque todos coincidimos, no es así. La novela condena de forma explícita y continuada lo narrado, también nos preguntamos por los motivos de otros autores que en otros textos eligen como voz de la narración al verdugo y no la víctima como Las Benévolas de Jonathan Littlell.

Durante la reunión hablamos sobre cómo se ha construido esta narración, por qué Nabokov les hace dar vueltas durante un año por diferentes moteles americanos, cuál es la escalada de dominación y violencia sobre la víctima cuando ésta intenta resistirse, la mente de un monstruo que sin embargo planifica, es culto hasta lo erudito e incluso tiene sentido del humor.

Un rasgo sobresaliente de esta novela es cómo una conducta delirante es enmarcada en una trama que tiene la precisión de una pieza de relojería. De otra manera, esta novela no sería más que un relato fallido sobre hechos espantosos.

En la creciente claridad - Poema de Eloy Sánchez Rosillo

Cerramos nuestra reunión como es habitual en los grupos de lectura que coordino con un poema de Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1947). Un contrapunto necesario para nuestro encuentro lector de esta ocasión.


En la creciente claridad
     Eloy Sánchez Rosillo

Para seguir después con confianza
en el camino, es necesario a veces
quedarse quieto en el recuerdo inmóvil
solamente mirando.

No verás el principio apenas nada.
La oscuridad te cerca y no saben tu ojos
penetrar su espesura.

Pero al fin la tiniebla retrocede y se va,
no sabemos a dónde, igual que cuando
de la noche más honda brota el alba.

En la creciente claridad, la vista
va ganando terreno, aprende pronto
a recorrer distancias, a soñar los confines.

Y ahora ya el sol se encuentra en lo más alto
y te devuelve cuanto fuera tuyo.

¿No ves? Nada se había
perdido sin remedio. Los días que viviste
ahí están, sucediendo, sucediéndose.

Y allí, al fondo de todo,
resplandeciente y nítida bajo la luz del cielo,
la heredad de la infancia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario