lunes, 15 de abril de 2019

Club Lectura Mediateca Anabel Segura, Alcobendas - Coordinadora, Maribel Orgaz

Maribel Orgaz- info@leerenmadrid.com
Comenzamos una nueva temporada en el Club de Lectura de la Biblioteca Anabel Segura, Alcobendas (Madrid). Si quieres consultar las temporadas anteriores, pincha aquí:

Cuentos, 2019 -   Abril-Junio, 2018 -   Cuentos, 2018 -   Octubre-Noviembre,2017 -   Mayo-Junio, 2017

El Club está completo con lista de espera. Las reuniones comienzan a las 19h. 

En nuestra primera reunión y aunque algunos asistentes son veteranos, comentamos de nuevo que un Club de Lectura no son clases de literatura y que nosotros no somos filólogos. Nuestro objetivo es disfrutar de la lectura y convertirnos en lectores curiosos y apasionados; conocer a otros lectores, descubrir autores y géneros y disfrutar de una charla amena aprendiendo a mejorar nuestras habilidades lectoras. En resumen, "se trata de la cantidad de vida que un libro puede atraer".

Para ampliar estas ideas, escribí un pequeño manual Cómo coordinar un club de lectura. 

Nuestras reuniones

11 de abril. La muerte de Ivan Illich. Lev Tolstoi
23 de abril. El guardián entre el centeno. La reunión tiene lugar en Centro de Arte, Alcobendas.
16 de mayo. Farándula. Marta Sanz
30 de mayo. Un jardín en brujas. Charles Bertin
 6 de junio. Salida

La muerte de Ivan Illich de Lev Tolstoi y poemas de Anna Ajmátova y Marina Tsvetáyeva 

Esta primera reunión de nuestro club de lectura es toda una prueba para un lector ya que nos enfrentaremos a uno de los más angustiosos textos que ha dado la literatura: un hombre moribundo es consciente de que su vida, entregada a lo que la sociedad espera de él, es una impostura.

El protagonista nos inspira a veces compasión y otras, nos resulta antipático por su única preocupación vital: ser miembro de éxito de los altos funcionarios del estado.

Nos preguntamos acerca del motivo de Tolstoi para comenzar la narración anticipando que el protagonista ha fallecido. Comentamos que nos recuerda a Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez y que quizá, de esta manera, al invertir el orden lógico de los hechos, el lector queda atrapado en la lectura porque quiere saber el motivo del fastidio que la muerte de un hombre provoca en su familia y sus amigos sin que, al menos uno de ellos tenga un pensamiento caritativo.

Reparamos en la habilidad de Tolstoi para presentar en apenas un comentario y nada más comenzar el texto, a la única persona que le trató con humanidad en su agonía, un criado. Este siervo tendrá después, en la narración gran importancia.

Intercambiamos opiniones sobre la enfermedad que causa la muerte de Illich, según parece, una pancreatitis causada por el golpe que se da al caerse, mientras cuelga las cortinas nuevas. Este salón y su mobiliario son su gran orgullo y los cuida con esmero.

Algunos de nosotros habíamos leído con anterioridad, Toda una vida de Robert Seethaler, una pequeña novela en la que un campesino pobre austriaco, tras una infancia de maltrato y una vida durísima, muere tranquilamente y con agradecimiento. El contraste con el relato de Tolstoi no puede ser mayor.

En nuestra reunión, hablamos sobre los problemas de la traducción de la literatura rusa al español, de Emilia Pardo Bazán que fue la introductora de la literatura rusa en España con sus artículos y su conferencia en el Ateno sobre los grandes novelistas rusos del Siglo XIX. Charlamos sobre la labor de Selma Ancira, una de las mejores traductoras de Tolstoi al español y repasamos de manera somera algunos de los datos de la biografía de Tolstoi.



Poemas de Anna Ajmátova y Marina Tsvetáyeva 

Finalizamos nuestra reunión con dos poemas de dos grandes autoras rusas.

Cuando escuches el trueno me recordarás...

Cuando escuches el trueno me recordarás
y tal vez pienses que amaba la tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
y el corazón, como entonces, estará en el fuego.

Esto sucederá un día en Moscú
cuando abandone la ciudad para siempre
y me precipite hacia el puerto deseado
dejando entre vosotros apenas mi sombra.



                                         Marina Tsvetáyeva

Abandonados en el polvo de la tienda
(¡donde nadie los compraba ni los compra!)
mis poemas, como vinos exquisitos,
esperan su tiempo.                                 


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