sábado, 14 de febrero de 2026

Shein y Spotify también venderán libros

 



Maribel Orgaz - @leerenmadrid
Hace unos días, la periodista Karina Sainz Borgo, entrevistó al editor Constantino Bértolo y era inevitable leer el artículo como un canto de cisne a la edición tradicional, aquella en la que un escritor entregaba su manuscrito a la editorial y ésta se encargaba de todo: publicarlo, distribuirlo y promocionarlo.

El autor se sentaba en su casa y le llegaba la gloria... pero ahora el autor vive en la era Byung-Chul Han

El panorama en este siglo XXI ha cambiado para siempre. La autoedición, las pequeñas editoriales y las plataformas digitales han dado la vuelta a la vintage forma de dar a conocer un texto.

De esta variedad ha nacido la gran oportunidad para nuevos autores, algo sobre lo que el negocio tradicional se ha abalanzado sin remilgos: se escudriñan los más vendidos en Amazon, se comprueban los seguidores de los autores en las redes sociales, se adquieren o se abren sellos de autoedición en las propias editoriales y a los autores que más venden, se les ofrece entrar al catálogo tradicional.

De la misma bendita forma que Youtube permitió emerger a extraordinarios creadores de contenido que en la mastodóntica televisión no hubieran tenido una oportunidad. 

En la entrevista se citan con escepticismo los blog que ahora experimentan un resurgimiento a través de Substack si es que alguna vez dejaron de ser leídos. Ricardo Piglia se preguntó, mucho más lúcido y generoso si el blog era el libro del futuro. Los egos se han ido a las redes y los blog se han quedado en el papel que siempre tuvieron, los contenidos de interés. 

Algunos aspectos del artículo son un tópico recurrente como el se publica mucho para a continuación citar los miles de títulos anuales que se ponen en el mercado. Se suelen citar así, a bulto, para que el lector sufra vahídos. 

Denle a la industria editorial alemana un mercado de más de 500 millones de hablantes de alemán con esos miles de títulos y a ver cuál sería su queja. 

El editor ha preguntado a las librerías cómo va la venta. El lector concede que quizá no es el tipo de entrevista para hablar con rigor de ventas y lectura y hay que conformarse con un parece que se venden más libros. 

Mientras, el ecosistema del libro digital y físico continúa a velocidad de crucero en sus cambios. 

En las dos últimas semanas dos noticias han llamado la atención, dos nuevas empresas que influirán decisivamente desde lo que se escribe hasta cómo llega al lector. 

Las plataformas digitales han entrado en el negocio de la venta de libros con la misma fanfarria aterradora que Amazon décadas atrás dinamitando el canal tradicional de venta. 

La compañía de ropa low cost Shein ha comenzado también a vender libros. 

Shein está presente en 150 países con más de 100 millones de usuarios activos. 

«El cliente promedio de Shein lee de uno a tres libros al mes. Esto no es una moda, es un estilo de vida», declaró George Chan, gerente general de Shein en Estados Unidos".

El cliente promedio de Shein son mujeres de entre 16 y 30 años y los géneros más leídos son el romance, la fantasía y el misterio. ¿Se crearán libros para clientas de líneas de pijamas, pantalones de verano o con motivo de celebraciones especiales como halloween o el día de los enamorados? 

La segunda noticia es referida a Spotify que venderá libros en papel desde su plataforma, enviando al cliente a una aplicación que ordenará la compra en una librería tradicional.

En el caso de los audiolibros ¿qué ocurrirá con los derechos de autor, seguirán el mismo modelo que con su negocio musical?  

Qué papel tendrá la IA. Cuál será el siguiente paso tras su llegada a la distribución editorial.



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