domingo, 19 de diciembre de 2021

Con la rebelión en la sangre - Todo empezó con dos muertos, Luis César Rodríguez Martín.

 


"César Vallejo -pensó Moreno- tiene la rebelión en la sangre y la injusticia grabada en el rostro",
  Todo empezó con dos muertos.

Le gusta Madrid y la pintura y cuando se jubiló comenzó a escribir novelas. Toda una serie. Luis César Rodríguez Martín ha publicado en la editorial Círculo Rojo, Todo empezó con dos muertos tras El ritual. La trama de esta segunda novela se ambienta en la II República, "cuando los españoles se dan a sí mismos una nueva oportunidad" y un inspector de policía investiga entre los mandos africanistas un doble asesinato. El orden de escritura es un proceso por así decir, interno: esta novela es la número once de la serie pero es la segunda que Rodríguez Martín da a la imprenta. En la configuración de cada libro es fundamental su compañera, lectora y correctora, Ascensión Luengo, "Ascen". La entrevista, de hecho, la gestiona ella, así que también ejerce de agente literaria. 


Según indica tu editorial llevas escrita toda una serie novelística pero es ahora cuando decides empezar a publicarlas y no en orden. 

En principio escribía solo para mí, tardé en decírselo a Ascen. Ella me animó a publicar la primera y buscó cómo hacerlo, no es fácil tener los medios económicos y una editorial que lo haga.

Nos ayudó un amigo que es corrector y lo autoeditamos, vendimos toda la tirada entre amigos y familiares.

El orden de publicación de los diferentes relatos no necesariamente debe de ser seguidos, dado que lo que pretendo es reflejar unos hechos acaecidos en una época determinada.


La novela negra, según los expertos, es el vehículo perfecto para la crítica social enmascarada de ficción.

Efectivamente, de lo contrario sería una novela policíaca sin más.


Tu primera novela tuvo muy buena acogida, qué dijeron tus lectores.

En el primer libro El ritual reflejé un escenario con situaciones más cercanas a mi persona que en Todo empezó con dos muertos.

Escribí sobre una zona rural que conocía y unos hechos bastante familiares, algunos de los lectores se sintieron agradablemente sorprendidos según me explicaron.




En cierta manera, tus novelas tienen “padre y madre”. La idea original es tuya, un primer texto por así decir en bruto y Ascensión, tu compañera, lo corrige. Cómo es el proceso de trabajo. 

Necesito que mi compañera sea mi primer lector y crítico, pues tengo una manera de trabajar con un desarrollo mental muy escueto de la trama, según lo pienso escribo (más bien vomito) sin reparar en reglas ortográficas ni de estilo. Después lo leo y hago el primer cribado, a continuación, se lo paso a ella y muchas veces no estamos de acuerdo en la redacción de frases pues yo quizás sea un poco barroco y ella lo ve de una manera más periodista, o realista.


La II República parece un tiempo excepcional en la historia de España.

La Segunda República fue un tiempo convulso, con grandes contrastes y confrontación de ideas. Para mí fue la última oportunidad en la que la burguesía liberal e ilustrada tuvo de cambiar este país.

Si bien lo intentaron hacer las élites, al estar alejadas de las gentes, ocasionó grandes problemas entre dichas élites, los sindicatos y los partidos obreros. Se podría decir que fue aquello de “Todo para el pueblo” pero, sin la participación del pueblo por un lado, y el “Vivan las cadenas” de siempre.


Qué le has dado a un personaje de rasgo tuyo y que no ha salido como esperabas.

El personaje principal de todas las novelas, efectivamente tiene muchas cosas cercanas. 

Me gusta el café, se llama como mi padre, incluso tiene lo que en los pueblos llaman mote o apelativo que identifica a la familia “Moreno”

Me siento identificado con su forma de ser, algo inocente, y a pesar de no ver claro algunas cosas, las acepta por el bien del grupo sin por ello dejar de defender sus ideas.

También le gusta como a mí la ciudad de Madrid, a la que llegué desde la migración rural siendo muy  niño y que disfruto paseando por sus calles y museos.


Luis César Rodríguez Martín
Editorial Círculo Rojo

martes, 14 de diciembre de 2021

La Coruña, Emilia Pardo Bazán y la Tribuna, una novela sobre las cigarreras - Un belén dedicado a sus Cuentos de Navidad y Reyes en Madrid

 



"España estaba próxima a la gran lucha de la tradición contra el liberalismo, el campo contra las ciudades, magna lid que tenía en la Fábrica de Marineda su representación microscópica". La Tribuna.

En la calle Alcalá número 31 de Madrid se abre cada año un belén singular. El de este año está dedicado a la escritora Emilia Pardo Bazán e inspirado en sus Cuentos de Navidad y Reyes. En 2019 se dedicó también a otro escritor, Benito Pérez Galdós.

El pasado lunes 13 de diciembre, dedicamos nuestra clase del ciclo Una novela, una ciudad que imparto en la UP Miguel Delibes de Alcobendas, a su novela La Tribuna ambientada en La Coruña

La Tribuna es la narración de la vida de Amparo, cigarrera, desde que es niña hasta convertirse en una joven muy guapa y ser seducida por Baltasar, un joven de buena familia "yerto", en una curiosa descripción de la escritora.

La Tribuna está considerada la primera novela obrera publicada en España, un mérito de Pardo Bazán al que se unen otros muchos: ser autora de la primera novela policiaca, La gota de sangre, introducir la literatura rusa, la corriente naturalista -de la que La Tribuna es considera también el primer ejemplo-, ser la primera mujer socia del Ateneo, fundar dos revistas, hacer las primeras traducciones al español de textos clave de la lucha de las mujeres por la igualdad, escribir más de seiscientos cuentos y un largo etcétera de una vida dedicada a la escritura, de un intenso trabajo. Esto último, por sí solo, ya sería un mérito a destacar en  una aristócrata.

La hermosa ciudad de La Coruña que incluso hoy en día, un visitante percibe su singularidad entre las otras provincias gallegas, logró una gran prosperidad económica al permitírsele durante el reinado de Carlos III comerciar con otros puertos americanos. Desde allí, por ejemplo, partió el doctor Balmis y su campaña de vacunación de la viruela acompañado de más de veinte niños cuidados por Isabel Zendal.

Este comercio posibilitó el desarrollo de diferentes fábricas: tabacos, cristal o hilaturas y Emilia Pardo Bazán, gallega, decidió visitar la Fábrica de Tabacos coruñesa en lugar de la madrileña, para documentarse minuciosamente de las condiciones de trabajo y entrelazar la deriva de una de sus cigarreras a los cambios de su tiempo, el paso de la monarquía a la I República, las esperanzas de un gran cambio social que derribara las diferencias entre ricos y pobres por la vía de la educación.

A diferencia de Benito Pérez Galdós, la Condesa de Pardo Bazán conocía bien la clase alta española y la refleja en esta novela en su inmovilismo, su incapacidad de formarse y contribuir con prosperidad al bien común, su conversación convencional y su indiferencia con la situación del país. Ellos son privilegiados y no temen dejar de serlo con ningún régimen, ya sea monarquía o república. Baltasar, el protagonista, sólo espera casarse con una García que tiene pendiente una buena herencia.

Amparo, por el contrario, sabe leer lo que la permite ser lectora de tabaquería, y mientras sus compañeras trabajan a destajo, ella les instruye con periódicos y novelas. Amparo cree que su "istrución" le permitirá derribar la diferencia social entre un señorito seductor y una obrera, hija de un barquillero. Que la palabra dada ante Dios, de matrimonio, será cumplida.

"Hizo Dios dos castas de hombres, por si acaso, una de pobres y otra de ricos? ¿Hizo a unos para que se paseasen, durmiesen, anduvieran majos y hartos y contentos y a otros para sudar siempre (...) y morir como perros (...)? ¿Qué justicia es esta?, La Tribuna.

Para hacer algo más decidido a Baltasar, la autora recurre a las guerras carlistas, una calamidad de aquel tiempo en la que miles de hombres dieron su vida en un conflicto inútil que sólo contribuía a empobrecer y hundir en la miseria a las familias y al país para traer un candidato varón a una monarquía inservible. Baltasar vuelve, después de batallar en Navarra, convencido de que hay que vivir la vida, en lugar de estar esperando pasivamente a que las cosas mejoren y le beneficien.

Durante nuestra clase localizamos los lugares en los que transcurre la novela, recuperamos algunos vídeos que acompañen el texto: las actuales lectoras de tabaquería en Cuba, la grabación de Pardo Bazán y leemos en voz alta párrafos llenos de humor y simpatía por estas trabajadoras aguerridas que unidas conseguían que les fueran pagados sus jornales sin retrasos, que se apoyaban entre ellas cuando alguna daba a luz o sufría una desgracia y que también se divertían con sus propias fiestas. 


 

Una novela, una ciudad
Maribel Orgaz, profesora de Literatura
UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid)
El curso está completo 



martes, 30 de noviembre de 2021

El Aranjuez de José Luis Sampedro - Una novela, una ciudad - Maribel Orgaz, Curso UP Miguel Delibes (Alcobendas, Madrid)

 


El Aranjuez de José Luis Sampedro era y es, en sus propias palabras, un paraíso. El escritor pasó allí su adolescencia cuando el padre, médico militar, fue trasladado desde el hospital español de Tánger a ocupar un nuevo puesto.

En Aranjuez, Sampedro empezó a escribir y sus jardines y su palacio, su mezcla de lugar señorial y vida de pueblo le cautivó. Años después publicaría, Real Sitio, una novela que cruza dos tramas: la vida palaciega que tenía lugar en 1807 con Godoy y Carlos IV y la de 1930, justo antes de la proclamación de la República. Para Sampedro ambos períodos significaron un antes y un después en la historia de España.

Esta visita ha formado parte del nuevo curso de literatura que con el epígrafe Una novela, Una ciudad imparto esta temporada en la UP Miguel Delibes de Alcobendas (Madrid). 

Hasta ahora, hemos abordado el Valladolid de El hereje de Miguel Delibes y el Madrid de Barrio de Maravillas de Rosa Chacel. Hasta febrero, el programa incluye La Coruña de Emilia Pardo Bazán, la Barcelona de Paseos con mi madre de Javier Pérez Andújar o el Bilbao de Félix Modroño.

La propuesta de este curso incluye las visitas a los lugares de las novelas y también algunas presentaciones como la de Tánger, ciudad idealizada por José Luis Sampedro y en la que transcurrió su infancia.

Con algunos alumnos del curso hemos recorrido varios lugares citados en Real Sitio: las castañuelas, las pequeñas cascadas sobre las que se abren las ventanas del palacio, cuya música acuática amenizaba las habitaciones, el jardín del Rey el único que se conserva de Carlos I y el embarcadero en donde las falúas de Farinelli y la reina Bárbara de Braganza terminaban su recorrido festivo.

El jardín del Príncipe, antigua huerta de primavera con Felipe II, o la Plaza de Parejas en donde se hizo volar un globo el 28 de noviembre de 1783. Un hecho que para el escritor fue símbolo de una nueva sociedad que de la mano de la ciencia quería elevarse, dejar atrás el oscurantismo y las supersticiones. 

Aranjuez es un lugar privilegiado en el secarral de la meseta porque confluyen dos ríos, el Jarama y el Tajo y lo que ahora podemos visitar es una parte muy pequeña de una enorme finca real que se extendió, en sucesivas compras de Carlos I y Felipe II y durante el siglo XVII, desde los montes de Toledo hasta Colmenar de Oreja. 

Esta inmensidad era necesaria para que la caza mayor pudiera moverse en lo que ahora sería denominado corredores ecológicos y en su tiempo, a través de los cursos de agua y sus lugares de cría y comederos. 

El Palacio Real también fue creciendo y ampliándose y José Luis Sampedro recoge en su novela detalles tan significativos como el intento de plantar una araucaria en el Jardín del Parterre que no ha llegado hasta nuestros días pero que demuestra la flora diversa que albergaba el lugar con plantas traídas desde América y Filipinas.

Este Real Sitio no tenía población estable hasta que Carlos III lo autorizó y fue usado por los sucesivos reyes como alojamiento de primavera. En verano, la corte se trasladaba a La Granja (Segovia). 

Aranjuez tenía molinos y batanes de los que la monarquía obtenía rentas, huertas magníficas, cientos de árboles frutales y animales exóticos. Allí vivieron elefantes y camellos. Los elefantes como rarezas, los camellos porque la forma de sus pezuñas no estropeaba los jardines y eran idóneos para el trabajo, por ser más delicados en su pisada que los caballos.

El elefante, que José Luis Sampedro cita en Real Sitio tras ser alojado en palacio, se escapó y fue llevado a la Casa de Vacas y allí convivió con ellas en el establo. Murió a los cuatro años porque los conocimientos sobre su alimentación y cuidados eran escasos. Hoy en día puede contemplarse naturalizado en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Los camellos llegaron a ser 400, algunos regalados por monarcas de otros reinos. 

Los sucesivos reyes embellecieron Aranjuez, domaron el río, construyeron presas y plantaron cientos de miles de árboles. Tantos como los que adornan las calles de nuestra Madrid actual. Los bosques rodeaban el Palacio en una gran espesura.

Durante nuestro paseo, con un cielo azul porcelana y una temperatura otoñal suave, hemos hablado también sobre la segunda trama. La de 1930, que nos parecía aún más memorable que la del siglo XIX, quizá porque el autor la había vivido y se deleita en la novela en multitud de detalles. Desde los bailes a las pensiones, la horchata de la valenciana, el homenaje al pintor Santiago Rusiñol que tanto amó Aranjuez, el ómnibus bisemanal en el que llegó Marta, la protagonista, bibliotecaria del palacio o la cucaña que en la plaza de Parejas se instalaba en las fiestas para que los mozos pudieran trepar y coger el premio.

A modo de anécdota, personal y como escritor, Sampedro ha relatado que fue en Aranjuez en donde vio la maderada: los árboles que cortados en el invierno en las zonas de Guadalajara y Cuenca llegaban en verano por el Tajo para ser recogidos y llevados al aserradero. Esta experiencia dio lugar, años después, a la que probablemente sea la mejor novela del autor: El río que nos lleva. En Real Sitio, Sampedro introduce este recuerdo haciendo que Marta y sus amigos vayan a bañarse al río pero se lo impide la masa de troncos. 

Sobre el Motín de Aranjuez, ocurrido en 1808 en el que José Luis Sampedro detiene la trama palaciega, insiste a lo largo de la obra en su significado para España. Al igual que para Francia la Revolución Francesa, el pueblo español se dio cuenta, al asaltar la casa de Godoy y el Palacio, que los reyes no eran intocables.


Una novela, una ciudad
Maribel Orgaz, profesora de Literatura
UP Miguel Delibes, Alcobendas (Madrid)
El curso está completo 





viernes, 26 de noviembre de 2021

Yo espero al final, morir de vida plena - Homenaje a María Victoria Reyzabal, poeta

 


...y cómo saber del frío
para abrigarse a tiempo
con qué seguros
asegurar el amor
cuando llegue la nada.

Ayer, en la Biblioteca Pública Mario Vargas LLosa, en donde tantas veces tuvo lugar la tertulia literaria en la que conocí a María Victoria Reyzabal tuvo lugar su homenaje.

Desde hacía años, la enfermedad le había traído tratamientos rigurosos, dolores y como refleja su poesía, días oscuros que dado su carácter, intensificaron aún más su tenacidad en la intensidad de vivir.

Amigos y admiradores nos reunimos para leer algunos de sus poemas y compartir recuerdos de esta poeta y escritora, educadora y mujer de personalidad enérgica. Autora de una obra inmensa que incluye novelas, manuales de lengua y literatura, poemarios, cuentos y sus célebres grageas: una suerte de aforismos nacidos día a día y que compartía generosamente en su blog.

Aunque ella se sentía y quería ser reconocida como poeta. En uno de nuestros últimos encuentros me explicaba cómo hacía posible compaginar la enormidad de su escritura con su actividad profesional, María Victoria diseñó la asignatura de Lengua y Literatura impartida en la enseñanza secundaria y el bachillerato en España: "escribiendo cada día", decía sin darle mucha importancia, "y al final, son muchos días y página a página suman unas cuantas".

"María Victoria escribió mucho y hay mucha obra inédita", reveló ayer su amiga María Antonia Casanova que prepara una edición de sus grageas y un poemario completo que dejó también sin publicar.




Hace un sol radiante
que escarba en los bolsillos
se cuela por los huesos
y redime el hígado
serpentea por el desdén de la ciudad
en diásporas del cielo a la tierra
ingrávido y sonriente aspa los rincones
los ventila de sombras
se estrella sobre los charcos
ajeno al poder adquisitivo de sus beneficiarios
por la tarde
ya cuajado en el mesetario ocaso
augura su generosos retorno matutino
adrede lo contemplo sin pestañear
hasta que todo se tiñe de rojo
los árboles los pájaros los olores
mi voz la melancolía
mi adoración pagana de siembras y cosechas
los topos que ya empiezan 
a cavarme.


Gloría Díez, amiga y directora de la tertulia poética, organizó este acto entrañable en el que se nos invitó a relatar una anécdota personal sobre María Victoria. Sus amigos allí presentes recordamos su sentido del humor, su compañerismo, su generosidad. Todas las cualidades que nos convocaron a despedirla con emoción.


escucha
tu nunca has sido fusilado
no has residido de inmigrante entre hienas
ni por asomo has bajado a los infiernos
entonces
a qué inventas experiencias traumáticas
dolores de muelas
humillaciones
o desahucios
escucha a nuestros líderes
ellos sí han pasado por todo
para evitarnos la lluvia ácida
para devolvernos los tiranías sin rieles
para garantizar el chocolate caliente
para distraernos bondadosamente





jueves, 18 de noviembre de 2021

Escribir ha sido una gran sorpresa que me ha dado la vida - Javier Garrigues, diplomático y escritor


Javier Garrigues ha sido embajador y ahora es escritor. Su primera novela, El último capítulo trata de un encargo, un desenvuelto gaditano y un viejo diplomático que apura sus últimos días en Asturias. Garrigues, que también es autor de la pintura que ilustra la portada, se ha divertido mucho escribiendo y en esta entrevista cree que, de ahora en adelante, escribirá más y quizá pintará menos. El último capítulo ha sido prologada por Josep Piqué que pone en la pista al lector sobre algunas reflexiones geopolíticas de la novela, quizá inevitables para quien ha ejercido su carrera en Suecia, Sídney o Ámsterdam. 


La novela comienza con esta casi sentencia: las memorias de un diplomático no tendrían de por sí mucho interés…

Las memorias de diplomáticos no me suelen gustar. Me resultan aburridas y, a menudo, pretenciosas. Por eso, he intentado que la parte autobiográfica de El último capítulo, en la que describo mi trayectoria profesional, resultara desmitificadora. No quería que fueran unas memorias al uso, sino unas “antimemorias”, y que quedara claro que, pese a haber vivido momentos históricos y conocido a personajes famosos e interesantes, la verdad es que no me enteré de nada, no supe calibrar la importancia de los acontecimientos presenciados ni predecir cuales serían sus consecuencias. 

Al escribir este libro, también me pareció esencial introducir elementos de “autoficción” y de intriga, que le dieran más interés y obligaran al lector a preguntarse a cada paso que hay de verdad y de mentira en tal o cual secuencia. Quise que mis recuerdos profesionales y mis confidencias personales formaran parte de un relato de ficción, una historia entretenida, con elementos de suspense y de humor, que tuviera vida propia y trascendiera la autobiografía. Creo que ahí radica su originalidad.


Un gaditano coqueto viaja a Madrid con el encargo de sonsacar a un diplomático anciano retirado en Asturias. Por qué estos escenarios tan diferentes. 

Casi diría que, en esta novela, el personaje principal es el paisaje, más concretamente la sierra del Cuera. Considero que los escenarios son siempre determinantes. A mi, en todo caso, me influye enormemente el entorno. De hecho, donde más y mejor escribo es en el campo, en un lugar muy parecido a La Vega de mi novela, perdido entre el mar y la montaña. 

El joven gaditano, que se desplaza a Asturias para hacer de “negro” y escribir las memorias de un diplomático retirado, se ve afectado por el paraje. Al principio, no es consciente de ello, pero el paisaje asturiano le impacta profundamente y contribuye a acelerar su total transformación.

Por otra parte, en las faldas del Cuera, al amparo de esa imponente sierra, se forja entre el joven escritor y el viejo embajador una relación muy intensa, de confianza y amistad, que cambiara sus vidas radicalmente. El Cuera, siempre majestuoso, a veces amable y otras amenazador, acompaña la acción, marca las distintas fases de esa relación y determina el desenlace de una historia que constituye, si se me permite decirlo, el corazón mismo o el alma de mi libro.




A qué hace alusión el título de la novela, El último capítulo.

El título es una doble referencia, como doble es el relato de la novela.

La más evidente tiene mucho que ver con la trama. La verdadera misión del joven negro es lograr que en sus memorias el viejo diplomático revele el escándalo, que descubrió durante el tiempo que trabajó en Presidencia del Gobierno, para que la oposición pueda utilizarlo como arma arrojadiza contra el gobierno. En un primer momento, el embajador se resiste a divulgar las razones por las que dimitió de su alto cargo, pero, finalmente, lo que ocurrió en Moncloa queda recogido en el último capítulo de las memorias. El CNI, sin embargo, se esforzará por evitar que el libro sea publicado. La intriga en torno a ese último capítulo hace avanzar la narración hasta su desenlace. 

La segunda referencia es más sutil y tiene que ver con el estado anímico del diplomático, que parece presentir su muerte y considera estar escribiendo, junto al joven gaditano y al amparo del Cuera, el último capítulo de su vida. Será un capítulo lleno de sorpresas que le llevará a volver a enamorarse de la vida y a querer hacer algo que cambie el destino de su joven compañero y amigo.


Tu carrera profesional te permite una perspectiva al vuelo sobre la deriva mundial.

Efectivamente, la carrera diplomática te permite ser, sobre todo, observador, pero también a veces, protagonista de la actualidad internacional. El seguimiento de los acontecimientos políticos del momento constituye una de las tareas esenciales del diplomático, que debe, además de informar sobre lo que ocurre, aportar su propia valoración de los hechos. El análisis político representa uno de los mayores desafíos para cualquier diplomático. 

A toro pasado no hay dificultad alguna, por supuesto, y muchos son los brillantes analistas que aseguran haber previsto la caída del muro de Berlín o la desintegración de la ex Yugoslavia. Pero el diplomático tiene que opinar y actuar en caliente, y ese es otro cantar. No es fácil, como dice el ministro Josep Piqué en su magnífico prólogo, calibrar el alcance real y las consecuencias de los acontecimientos que nos ha tocado vivir. Entender la dinámica del cambio geopolítico global es complicado, sobre todo en un mundo tan fluido como el actual. 

El viejo diplomático, protagonista de la novela, al igual que yo, siente que ha fracasado en esa tarea y lo quiere reconocer así en sus memorias, con crudeza y sin tapujos. En ese último capítulo de su vida ya no tiene nada que perder ni nada que ocultar. Decir la verdad de lo que piensa le hará libre.


Además de escribir, la pintura es otra dedicación y la portada del libro es obra tuya. Cuándo tomas el pincel y cuándo la pluma.

Desde muy joven he pintado un poco. Nunca lo he hecho demasiado bien, pero me ha gustado. La imagen que sale en la portada del libro es, en efecto, un detalle de un cuadro mío. Me alegró que la editorial accediera a incluirlo porque creo que servirá para que el lector sitúe visualmente donde transcurre la mayor parte de la novela.

La escritura es una afición sobrevenida. Me llegó mucho más tarde. Ha sido la gran sorpresa que me ha dado la vida estos últimos años. Había escrito muchos informes a lo largo de mi carrera, pero no sentía interés alguno por seguir escribiendo una vez jubilado. No me parecía que tuviera nada interesante que decir y no pensaba que fuera a tener facilidad alguna a la hora de coger la pluma. 

Ahora confieso que escribir es lo que más me gusta del mundo. No sé si lo hago bien, pero disfruto intentándolo. Acabo de finalizar una segunda novela, sin publicar de momento, y estoy enfrascado en la escritura de una serie de relatos o cuentos cortos que me tienen entusiasmado. No tengo, por ahora, intención de volver a coger los pinceles, pero quién sabe lo que le espera a uno en el próximo capítulo de su vida.


Qué has dado al personaje de la novela que no ha seguido con lo que planeabas. 

Al personaje que me representa en la novela, le he dado mi afición por los paseos y por la comida. En eso no me ha defraudado. En lo que sí se ha apartado de mi camino y no ha querido hacerme caso es en la mala relación que tiene con sus hermanos. Nada que ver con lo que me ocurre a mí en la vida real. Me interesa decirlo porque en la novela, los hermanos del protagonista son dos personajes despreciables que no tienen ningún parecido con los míos. Pero él se empeñó en hacer de ellos los villanos de la historia y no pude disuadirle. Ya se sabe que los personajes literarios pueden cobrar vida propia y a este, en particular, se le subió el protagonismo a la cabeza.



Javier Garrigues
Colección Valija Diplomática
Editorial, Cuadernos del Laberinto



domingo, 14 de noviembre de 2021

Para escribir hace falta concentración y continuidad - Antonio Perán Elvira, escritor y poeta

 Antonio Perán Elvira publica nuevo poemario, Discurso de Blanda y firme que, en cierta manera, rinde homenaje a la tradición poética clásica, un lugar del que nunca se fue, según afirma en esta entrevista. Autor de dos libros sobre dominó, Una partida de dominó y Escuela de dominó, Perán obtuvo recientemente una mención de honor en el Concurso Internacional Puente de Palabras y ha sido  premiado con el Tiflos de Poesía, convocado por la ONCE; y el El Arka de Colombia. Es autor de los poemarios, Diálogos con mi perro Sancho, En la Mansión de los Céfiros, Vía crucis y Discurso de Blanda y Firme.


Lo femenino y lo masculino, lo blando y lo firme. ¿Aún podemos categorizar de esta manera? 

Desde luego que no, pero hay que tener en cuenta que éstas son dos posiciones ante las cosas, de las muchísimas que hay, tan válidas como las demás.


En una entrevista anterior afirmabas que el concepto del ritmo en la poesía había cambiado. En tu caso ¿la opción es volver a las formas clásicas? A las décimas dobles. ¿Crees que hay algún cambio en este sentido? 

No puedo volver a aquello de lo que nunca me fui, pero, curiosamente, utilizo la décima doble de quince sílabas por verso, precisamente, para diluir el efecto de la rima. En cuanto al ritmo y después del lenguaje poético, para mí es algo irrenunciable.


En esta conversación, fluyen metáforas, conceptos filosóficos, ¿en búsqueda de una orientación entre tanta confusión? ¿de una verdad? 

Blanda y Firme, como todos nosotros, están convencidos de lo que dicen; al menos, de lo que creen, por lo que la confusión no es algo que les hagamos admitir con facilidad. Somos los que les conocemos los que tenemos que decidir con quién y cuándo estamos, y en qué casos; sin que el decantarnos nos haga aproximarnos a más realidad que la que ya nos rige.


Has explicado que para escribir hace falta concentración y continuidad pero que tu vida profesional te lo había impedido.

Efectivamente es así, lo que no significa que me arrepienta de mi vida profesional. He tenido una vida profesional muy plena, de la que le estoy agradecido a todos los que la hicieron posible, Ahora me toca a mí buscar la plenitud en otras actividades.


Antes de dar tus versos a la edición, a la luz. ¿Hay un lector de confianza? Alguien a quien pidas opinión.

Sin duda. Tengo algún amigo que se ocupa de eso, pero fundamentalmente es mi mujer la que lo hace.


Cómo va el dominó…

Lamentablemente no puedo dedicarle el tiempo que me gustaría, pero de vez en cuando vuelvo a las andadas del juego. Aunque no lo parezca, y según mi opinión, por supuesto, el dominó es un juego que debería practicarse  con más frecuencia, porque nos ayuda a conocer y conocernos.


Discurso de Blanda y Firme
Antonio Perán Elvira
Editorial, Cuadernos del Laberinto

 


Pasaban por allí..., y a nadie Firme reconoce
que fuera autor del trazo de la imperceptible raya,
que separó la gloria de la vida que soslaya,
y la actuación consciente de la que se desconoce...;
ni que la culpa tenga nada que decir del goce
que muchos asociaron a su ser indisoluble... 
(Fragmento, Discurso de Blanda y Firme)



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martes, 9 de noviembre de 2021

Si no se tiene voz propia, no se es poeta - Welcome to mí, el nuevo poemario de Eduardo Herrera Baullosa





Eduardo Herrera Baullosa cree que la poesía es tan poderosa como frágil. Baullosa ha obtenido, entre otros reconocimientos, los premios «World National Writers Union» (2019), el internacional de poesía «El mundo lleva Alas» (2016), el de poesía fantástica «Oscar Hurtado» (2010) y el «Premio Internacional Arturo Cuadrado» (Uruguay, 2018). Además, fue finalista en el «Premio de Poesía David» de la UNEAC (Cuba). Autor de una extensa obra, entre la que destacan los poemarios Pequeñas estatuas transparentes, Ciudad, sexo y otros bichos Los animales que hablan por mis manos; invitado asiduo en las Ferias Internacionales del Libro de Miami, Madrid, São Paulo o La Habana o en eventos como «Al Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe» (Cuba), su poesía se ha publicado en Cuba, EE.UU, México, España y Brasil. En esta entrevista, con motivo de la publicación de su nuevo poemario, Welcome to mí, reflexiona sobre el quehacer poético y la muerte de su madre, la palabra que surge de nuestras zonas oscuras y la razón de ser de una obra que es encontrar lectores. 

En tu trayectoria como poeta, qué significa este nuevo poemario.

Maribel, antes de comenzar quiero aprovechar la oportunidad que me das, para agradecerte tu invitación, así como el magnifico trabajo de la Editorial madrileña Cuadernos del Laberinto, en particular el de Alicia Arés, ––madre editora–– de éste, mi último poemario.

¿Qué significa este nuevo poemario? Excelente pregunta para comenzar. En toda mi obra, de una manera o de otra, siempre está presente la misma angustia existencial, lo que ella representa, su trascendencia, la complejidad mística del estar y el ser. Eso que nos sucede a todos y que yo concibo como el tiempo hacía adelante que es el vivir; lenguaje activo del amar y del morir. De la misma manera se expresa mi identidad y el universo dentro del cual se fomenta: feminidad, masculinidad, pensamiento, emociones, y más adentro ¡el otro!, la otredad que no se explicita por su condición de enigma.

 Welcome to mí es todo eso, y por ser mi último trabajo publicado, pone en manos del lector, el casi instante de lo que he vivido, la última bienvenida hasta que sea capaz de ofrecer otra. 

Terrores insolubles, la memoria familiar, la perdida de mi madre, el vivir, se aposentan, drena desde lo más íntimo ––muchas veces adverso–– para alimentar mi verdad. Lengua activa de palabras y sensaciones en búsqueda de ese punto de equilibrio. Patria firme y tibia que se me niega. Purificación, como definición de todo lo dicho.  


Uno de tus versos dice, No tengo nada en contra de darse por vencido. ¿Lo que hay que saber es cuándo?

El verso que mencionas, da comienzo al poema Ceniza de horno y está incluido en el primer capítulo del libro, donde mi Madre es la protagonista.

Sin lugar a dudas, saber cuándo darse por vencido es una necesidad, un pensamiento lógico que debería aflorar en el minuto correcto como parte del instinto de conservación.

Cuando lo escribí, no pensaba en el sentido más literal de la expresión, asociada con la rendición o esa carga sombría y castrante que suscita. La muerte física de mi madre, la muerte que no termina con la desaparición física del que muere, que es infinita y se prolonga en los vivos; no implicaba conformidad pasiva o rendición. Al decir “No tengo nada en contra de darse por vencido”, buscaba la aceptación de la muerte como continuidad, como natural evolución de la vida. Sin ninguna implicación mágica-religiosa es un punto de partida firme y seguro, un salvoconducto para continúa la andanza. 




En algunos poemas  Welcolme to mí parece un gran lamento sobre las pérdidas, de una madre, de algunas ilusiones.

De cierta manera ––y como bien dices–– Welcolme to mí es un lamento a la memoria, una suerte de incrustarme, hundirme, petrificarme; sin lágrimas de victimismo o de autocomplacencia.

Pero también es una bienvenida para matar el silencio, lo antiguo-cubierto. Si lo comparara con una pieza musical, Welcolme to mí sería un cántico de alabanza a lo que fui, a lo que otros hicieron de mí ––doloroso por momentos–– grato en lo honesto, sin que llegue a ser un paño que borré las malas memorias.

En cierto modo, este poemario también refunda el dolor, lo recubre de lenguaje, y como del dolor nos nutrimos lo mismo que del amor, aunque reconozco que nunca lo he visto así, también podría ser una trampa necesaria para seguir viviendo.


Escribes en lengua española, un idioma de tantos millones de hablantes que cada geografía, y habitas en varias, vivifican la poesía desde sus peculiaridades.

Me alegro que menciones que el castellano es la lengua de millones de personas, y como la lengua es la madre del pensamiento, visto así, todos los que la compartimos somos de una misma familia.

Como sabes, yo soy cubano, y como buen cubano, un crisol de mezclas: asturiana, andaluza, portuguesa, galesa, negra y asiática, determina lo que soy y lo que escribo, pero también permite que otros me identifiquen y desnuden. Compartiendo esa sensualidad casi física que es una lengua en común, entramos en el cuerpo del otro, vibramos y chispeamos para hacer de nuestro horizonte íntimo el horizonte de todos.

El poeta sea cual sea su lengua materna, vivifica sus características y peculiaridades; no existe otra manera de escribir, tampoco de existir. El espacio lúdico entre existencia y lenguaje se enriquece al incorporar el mundo en el que vives al de tu creación.

El fenómeno creativo es abierto y dinámico, analizarnos, incorporamos cada cosa que fuimos, cada cosa que somos, cada cosa que fueron y son los otros, desde lo particular-contradictorio hasta que se vuelva polisémico el yo en su mundo y la poesía sea un acto de promiscuidad sublime.

Para no salirme del contexto del libro, voy a mencionar a Alejandra Pizarnik poeta Argentina. Una gigante dentro de los llamados poetas malditos. Fragmentos de su poesía me sirvieron de exergos para introducir los capítulos de Welcolme to mí. 


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión, qué es la voz.

La voz no es otra cosa que el olor que se desprende de un poema, huella dactilar ––única e irrepetible–– que permite identificar a su autor.  En cada poeta hay una voz, una huella de su yo creativo, salta a la vista y es el resultado directo de la más descarnada sinceridad.

Cuando no se encuentra o no se tiene una voz propia simplemente no se es poeta. 


Cuál crees que es la principal dificultad para el quehacer poético hoy en día.

Pudiéramos hablar largo y tendido de las dificultades ––objetivas o subjetivas–– que hoy en día conspiran contra del quehacer poético. Amén del poco o nulo interés editorial por la poesía ––se esgrimen razones de índole lucrativo que yo francamente no comparto––, o de la falta de responsabilidad de los políticos a la hora de afrontar su ineludible compromiso con la educación de sus electores, algo que se traduce en el caso omiso que del arte hacen algunos gobiernos. En mi opinión el mayor peligro radica en la creación poética como tal.

¿Cómo se explica esto? El internet y su extraordinaria capacidad para darle voz y voto a cualquiera ––no hablo de libertad de expresión–– con total indiferencia del talento o del conocimiento, han permitido que un fenómeno tan pernicioso como la poesía de redes sociales y sus llamados poetas de Instagram, Facebook, Twitter, Tiktok y comparsa, se conviertan en los referentes futuros del quehacer poético. ¡Ojo! no todo lo que se lee en las redes es No-Poesía.

No nos llámenos a engaño, siempre ha existido estos falsos poetas. Así como los falsos profetas. La diferencia estriba en que sin la internet ––incluso en la era de la televisión y la radio–– era muy poco su alcance y, por consiguiente, poca su influencia o la huella.

Hoy en día el afán de éxito inmediato, sumado a los intereses lucrativos, ––pensemos por un momento en los premios y publicaciones de grandes casas editoriales donde se han entronizado algunos falsos poetas–– trastocan la evolución orgánica de la poesía y de muchas otras cosas más.

Quiero dejar claro que no soy un negacionista del Internet, por generación y por pensamiento dialectico, considero que es el más importante salto de la humanidad desde La Revolución Industrial.

De la misma manera que identificamos y desechamos los males de aquella revolución, estamos obligados por compromiso de supervivencia y en defensa de la verdadera poesía a no esperar y buscar soluciones para un fenómeno que terminará dañando irremediablemente la conciencia colectiva.

La poesía es tan poderosa como frágil, de continuar desnuda, a pan y a agua, otro será el lenguaje universal del pensamiento. Con cada frase, comprada, vendida, premiada, divulgada de No-Poesía, poco o nada se podrá hacer cuando nos quedemos en silencio.


Rogación de una cabeza 
Nada en mi cabeza recuerda el agua de coco: nada pasa,
vuela el Ibú-Kolé, vuela la mujer que eres, el aura que soy y nada pasa;
aun así dejo que Iyalosha empuje mi cuerpo dentro de otro: ––adimú,
rogación de una cabeza como último recurso,
bi(loca)ción de las damas solitarias en la lengua de todos los hombres
como una anemia de agua.


Eduardo Herrera Baullosa
Editorial Cuadernos del Laberinto