martes, 24 de marzo de 2020

Club Lectura Videoconferencia - Fortunata y Jacinta - 25 de marzo, 18.30h


En Soto del Real, el Club de Lectura que coordino se abre a la participación de todos a través de videoconferencia. Miércoles, 25 de enero - 18.30h-20h.

Este mes de marzo, nuestro libro es Fortunata y Jacinta, Tomo I de Benito Pérez Galdós.

Será nuestra primera sesión en este formato, así que es una prueba piloto. Esperamos que la próxima reunión sea presencial, primaveral y llena de alegría porque volvemos a nuestras vidas.

Si tenéis dudas, podéis encontrar más información en la webmunicipal o contactar en el teléfono  91 848 01 14 y centrocultural@ayto-sotodelreal.es.


Si utilizáis vuestro PC - El Acceso al Club de Lectura será en 


Si es desde el móvil consulta aquí

Móvil Android o Apple con sistema operativo actualizado (Android superior a 8). Es recomendable que también se dispongan de cascos con micrófono para poder optimizar el audio. 

martes, 17 de marzo de 2020

Zapatitos de Venus en roca pura - Presa Pontón de la Oliva, Patones

Este lugar fue arrebatado a la piedra por 1.700 hombres y 400 bestias que construyeron una presa para llevar el agua hasta Madrid. Nuestra preciosa ciudad consumía por aquel entonces 7 litros por habitante al día acarreados por aguadores desde las fuentes y eso era insuficiente y también insalubre. Se necesitaba agua corriente en las casas, para baldear las calles y para los vecinos nuevos que cada vez eran más.

Los hombres excavaron y las bestias cargaron y la presa, la primera que se hacía construir Madrid nació demasiado pequeña y hubo que levantar poco a poco, muchas más.

En nuestros días, una obra como esta hace pensar cómo sería el Madrid de 1857 que creyó poder apagar su sed con esta miniatura. El tiempo ha pasado y el lugar es una reliquia muy hermosa. Es impresionante recorrer la pasarela volada sobre la roca mientras el agua del Lozoya discurre por los aliviaderos, contemplar el vuelo de los aviones que en primavera anidan aquí felicísimos; el prado esmeralda en el que pastan las vacas con sus terneritos y si hay suerte además de escuchar, ver al bellísimo pájaro de Leopardi, el roquero solitario. Al otro lado, siempre hay alguien practicando escalada.

En primavera, las margaritas, los piornales florecidos y un milagro: los zapatitos de Venus, esas orquídeas que brotan audaces de la pura roca.

Y este texto que pertenece a mi libro La salvaje belleza alada:






domingo, 15 de marzo de 2020

Libros solares para tiempos extraños y arrebatados

Hace unos días, los clubes de lectura se suspendieron y también las clases de literatura. Cada día, hay nuevas disposiciones además de cerrar bibliotecas y aulas. Algunos lectores de los clubes de lectura me han pedido recomendaciones que puedan leer en ebook mientras aguardamos con paciencia a que los tiempos extraños y arrebatados nos dejen continuar siendo quienes somos.

Hasta ahora, yo les había preguntado si querían leer lo que algunos autores habían imaginado o incluso vivido de manera similar: una fuerza ciega da un puñetazo en la mesa y saltan por los aires la compasión y la esperanza y se desata el miedo.

Aunque también, y no es precisamente en lo que inciden esos autores, es posible encontrar, entre tanta confusión, una reserva interior inagotable en cada uno de nosotros de calma, amabilidad y buen humor.

Me atreví a sugerir, para indagar en los infiernos sobre la Tierra, Diario del año de la peste de Daniel Defoe, La peste de Albert Camus o Apocalipsis de Stephen King  y un vistazo al artículo de La Vanguardia sobre Dean R. Koontz.  Aunque, quizá nos faltan escritores que hayan imaginado la dinámica económica, al fin y al cabo, catástrofe social que desatan acontecimientos como éste en sociedades tan sofisticadas como las nuestras.

Sin embargo, no son estas las lecturas que aguardando abril prefieren. Así que, aquí van, en cambio, algunas solares, esas que nos hacen amar aún más la vida:


1. A la caza del amor  - Nancy Mitford

Lo que acabó con la aristocracia fue, ni más ni menos, la comodidad del mundo moderno.

2. En las antípodas  - Bill Bryson

Australia, ese continente, del que tenían tales sospechas que sólo condenados consiguieron que fueran.

3.Aventuras y desventuras del chico centella - Bill Bryson

Cuando en tu pueblo, lo más emocionante es la variación del precio de la carne de cerdo.

4.Entre limones. Chris Stewart

Qué lugares hay en este bendito mundo, en el que al nuevo vecino le regalan ceremoniosamente envuelto un ladrillo.

5.El antropólogo inocente. Nigel Barley

Otro lugar interesante, en donde los dentistas son en realidad, tractoristas y cuando sales de allí, te echas a llorar viendo una civilizada mesa y una silla.

6. En busca del tiempo perdido. Marcel Proust

Siete tomos... no sé qué más decir.

7.Las ensoñaciones del paseante solitario. Jean-Jacques Rousseau

En sus descansos, pergeñadas las grandes obras para epatarnos, los filósofos sin darse cuenta escriben sus mejores textos.

8. Estambul: ciudad y recuerdos. Orhan Pamuk

La llave de la escritura densa y compleja de este Premio Nobel es el pequeño librito sobre su amada ciudad.

9. India. V.S. Naipul

Hay otra categoría en los libros de viajes, la del Premio Nobel Naipul.

10. La de Bringas. Benito Pérez Galdós

Es quizá la novela más divertida e incluso, cómica de Benito Pérez Galdós y como es su centenario, hay que incluir algo en  esta lista.

Recomendaciones de los compañeros de los clubes de lectura


Carlos nos sugiere: La reina sin reino de Peridis; Diálogos de Platón; Julia retó a los dioses de Santiago Posteguillo y Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.

Lola está leyendo La desaparición de Stephane Mailer de Joel Dicker; "me ha enganchado", dice.

Berta recomienda otra novela divertida, La tía Mame de Patrick Dennis "para reírnos que buena falta nos hace".

Iván está acabando El extranjero de Camus.

Augusto se ha lanzado a una gran lectura, los Episodios Nacionales y la trilogía de José Luis Corral, El Rey Felón.



sábado, 14 de marzo de 2020

Envidiar la nieve - La Herrería, San Lorenzo de El Escorial

Ahora son los ciruelos y en el Bosque de la Herrería hay varios. Darse así, entregarse a la primavera en una belleza que la nieve envidiaría, sin guardar ni una sola posibilidad y en apenas una semana volver a ser árbol. ¿No debería nuestra vida acontecer igual?

Alrededor, antiguos fresnos, robles, almendros y perales anuncian el cambio de estación primero en sus copas que reciben mejor el sol. ¿Cómo lo hará el ciruelo que no distingue ramas bajas de las cercanas al cielo? Las margaritas, los dientes de león no tienen elección porque son de suelo y allí aparecen entre la hierba ahora tan tierna. La algarabía de los pájaros que cantan a pleno pulmón, la acompaña el florecido ciruelo con su propia música: la de los abejorros y sobre todo abejas que liban golosos en él. Entre peral y ciruelo, una abeja elegirá, sin dudar, flor de ciruelo, de tan dulce que es.

Un poco antes de llegar a la Herrería, hay que saludar al cisne que descansa en el pequeño estanque del Monasterio de El Escorial. Es frecuente que arranque exclamaciones de admiración entre los turistas y provoque una sonrisa su indiferencia a las fotografías. Quizá los muros de piedra estén rodeados de visitantes admirándole pero si el calor del día invita a sestear eso hará, y no se moverá de de allá para acá cruzando el agua entre las carpas gigantescas. Él lo sabe, al igual que el exultante ciruelo, les basta con estar.

Y además, este texto que pertenece a mi libro, La salvaje belleza alada 






viernes, 13 de marzo de 2020

Esperar el calor, esperar el agua - Manzanares el Real, Parque Nacional Sierra de Guadarrama

Ahí fuera, el regocijo tiene un horario preciso, de 6 a 18h. Comienzan los mirlos que han sido capaces de adaptarse a cualquier sitio: desde jardines a zonas de arbustos silvestres y acaba el ganado que antes de echarse a rumiar anda de acá para allá haciendo sonar sus cencerros, esas campanas toscas que avisan al ganadero por dónde pace. En esas doce horas ocurre todo.

El camino que cruza el río Samburiel en Manzanares el Real es uno de los paseos más hermosos del  parque nacional que Madrid decidió regalarse. A la izquierda. el castillo; a sus pies el embalse de Santillana en el que gaviotas y patos remolonean estos días mientras que las carpas despiertan porque el agua ha comenzado a calentarse. A la derecha, un monte de encina, jara y endrino. Hay mucho más pero con esto es suficiente para entrar en conversación con este paisaje del que es imposible cansarse.

Esta tierra discutida, como les gusta recordar a sus cronistas, entre segovianos y madrileños era un manzanal en tiempo de Felipe II y con ese nombre se ha quedado. Ahora, en este marzo que mayea, todo se ha despertado como si no hubiera un después. Es el momento, y el endrino se ha llenado de flores blancas perfumando cada recodo con un olor dulce que sólo la jara podría ocultar. Pero ella espera el calor, al igual que la flor de lis, el agua.

Aunque quizá, nada sea más anhelado que contemplar el cortejo del somormujo lavanco... ¿y el canto del ruiseñor en las noches de mayo?, ¿y las luciérnagas brillar en la oscuridad nocturna del verano?

Este texto pertenece a mi libro, La salvaje belleza alada.








jueves, 12 de marzo de 2020

Narciso de poeta - Puerto de Canencia, Parque Nacional Sierra de Guadarrama


La Naturaleza, a veces, tiene prisa. Y estos primeros días primaverales vibra en frenesí. En Madrid hay dos tipos de ritmos estacionales: el de las especies cultivadas en parques y jardines y el de las áreas naturales. Dejar una población es abandonar los prunos espléndidos, los sauces reverdecidos y las mimosas y glicinas florecidas cuando tienen que hacerlo que para eso fueron seleccionadas y cruzadas como variedades ornamentales.

Entonces, hay que salir a buscar lo que ha conseguido salvarse de esta enorme ciudad.

En el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, en el Pastizal de Collado Hermoso, en el Puerto de Canencia, a unos diez minutos de Miraflores de la Sierra, los prados están llenos de narcisos. Quizá porque cuando ellos aparecen sabemos que el invierno ha sido por fin dejado atrás, tiene esta flor tantos nombres y todos bellísimos. Alfombran los prados, este año un poco más secos de lo habitual en una explosión de color abrumadora. A lo lejos, en el arroyuelo, ¡en marzo! y estamos a más de mil quinientos metros de altitud cantan ya decenas de ranas. Esas que no deberían despertar hasta bien entrado abril.

Quizá sea cierto que este puerto fuera zona de osos que hace siglos los señores cazaban con pequeños perros, de ahí can-encia; pero estos días, perfumando el aire los grandes troncos de la entresaca de pinos, con los pinzones cantando entusiastas, los veloces verdecillos y tantas mariposas; todo está entregado a la vida y al buen tiempo. Manan las fuentes y las vacas aún no han subido de las dehesas. El suelo está lleno de montones de tierra que los topillos levantan mientras que las cornejas gritan traviesas a lo lejos.

Y además, este texto que pertenece a mi libro, La salvaje belleza alada. 


miércoles, 11 de marzo de 2020

Amores que podrían ser en Radio Atalaya, Córdoba

Manuel Guerrero, poeta cordobés, es el director del programa La Voz a ti debida  en Radio Atalaya (Cabra, Córdoba) y hace unos días leyó LLuvia de meteoros, uno de los microrrelatos de mi libro, Amores que podrían ser.

Si quieres escuchar esta breve lectura, aquí a partir del minuto 47´40 

Puedes adquirirlo en papel o ebook aquí.



domingo, 23 de febrero de 2020

Galdós, la polca y la pasión por el baile del Madrid del XIX

El pasado 20 de febrero acudí al Auditorio Nacional con dos amigos melómanos, que es como decir, dos lectores, cada vez más, una rareza. El concierto solidario, organizado por la mutua de abogados, tenía como título Música y Naturaleza, por una justicia ambiental. La directora, Silvia Sanz Torre es la única mujer, según informaba el programa de mano, directora titular de una temporada estable en esa sala.

El invierno de las cuatro estaciones de Vivaldi, El Moldava de Smetana o la Obertura Las hébridas de Mendelsshon formaban parte de las seis piezas programadas. Pero la que entusiasmó y mereció ser propina fue la Polca Rayos y truenos de Strauss. Las polcas, incluso hoy, alegran el corazón.

En el Madrid de Benito Pérez Galdós había pasión por bailar. Además de los teatros, paseos en carruaje, darse una vuelta por Recoletos y los cafés, tampoco es que hubiera muchas posibilidades de divertirse. Estaba el visitar y recibir visitas y poco más. Así que, Madrid organizaba centenares de bailes con poco más de trescientos mil habitantes (1860). La temporada de baile se abría en otoño y había 145 asociaciones de baile que alquilaban locales, además de los que celebraba Palacio que podían llegar a 250 al año o los de los aristócratas, como la Condesa de Montijo que en los tres primeros meses de 1850 organizó 49 bailes (La España isabelina, Mónica Soto). Falta añadir, las verbenas, las fiestas de barrio...

A los bailes los calificó la moral de la época de honestos y de moda. En estos últimos, los jóvenes comprometían el saludo. "Los honestos", se lamentaba un sacerdote, "son los menos".  Y lo que se bailaba también estaba sometido a la sospecha. A las mujeres y hombres de aquel tiempo les encantaban la polca, la mazurca, el vals y el rigodón. El chotis, que se estrenó por aquel entonces en palacio como un baile nuevo merece un texto aparte.

De todos los bailes, el desenfado y alegría de la polca exigió, incluso, nuevas ropas... y soportar algunas amenazas. No era suficiente para las damas ir enconsertada, llevar crinolinas o polisones, capas de volantes... hubo que idear algo para "proteger la pierna de las indiscreciones" y lo hicieron con los bombachos a la turca que se ceñían al tobillo con un brazalete de plata. Si a pesar de todo, se entregaban a la polca con frenesí, tenían a los higienistas de entonces con su torva premonición de que provocaba hemorragias.

Aquellos pantalones exóticos los inventaron las americanas y las españolas los usaban, aunque no estaba muy bien visto, incluso para el vals (baile "agarrado" sobre el que también cayeron las rectas miradas de aquellos tiempos). Unas y otras se los pusieron para montar a caballo, cuenta la docente universitaria Belén Fernández de Alarcón.

Las damas, ataviadas como princesas orientales, según un caballero de la época, no olvidaban sus guantes, su abanico o refrescador y su carnet de baile. Entre doscientos o trescientos asistentes de media, un hombre tenía que saber de sólo un vistazo quién merecía su atención especial: si el carnet de baile era negro, ella estaba viuda; si era beige, casada; blanco para las solteras. En las normas de etiqueta, sin embargo, no era aceptable que una mujer se dedicara a bailar toda la noche con su marido. Al fin y al cabo, los bailes eran acontecimientos sociales, una ocasión para exhibirse y relacionarse, obtener favores y tejer alianzas. Como dijo un militar de entonces: "consigue más una mujer con un abanico que un general con un sable". 




De todo esto, hablaré el próximo 17 de marzo, a las 19h. en la Mediateca Pablo Iglesias de Alcobendas. El acceso es libre y los organizadores, el grupo literario Brocal. 


Benito Pérez Galdós, maestro de la narración.
Profesora, Maribel Orgaz
Curso Universidad Popular Miguel Delibes, Alcobendas
Hasta el 30 de marzo.
El curso está completo.

jueves, 13 de febrero de 2020

Benito Pérez Galdós y la música

                                                                                 
Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
En la educación de una joven de buena familia del Siglo XIX en España, apenas había algo más que las letras, coser, catecismo, algo de francés y piano. Nada que sirviera para ganarse la vida, nada más allá de un barniz de adorno.

Así que, las hermanas de Galdós recibieron lo típico, incluidas las lecciones de piano con un profesor particular y, aunque los biógrafos no se ponen de acuerdo en cómo el escritor adquirió sus destrezas musicales, parece que fue en casa en donde tuvo una primera oportunidad de aprender música. Quizá con clases directas del profesor de las hermanas o sólo escuchando. Después, según Pedro Schlueter, autor de Galdós y la música, también recibió clases en el colegio de lo agustinos al que asistía en Las Palmas de Gran Canaria.

Galdós vino a Madrid a estudiar Derecho con apenas veinte años y este amor a la música, que el escritor Muñoz Molina señala como absolutamente singular en los escritores españoles, fructificó en dos posibilidades maravillosas: mientras que sus compañeros reunían dinero para ir a los toros, él lo hacía para ir al Teatro Real y pronto se convirtió en crítico musical en algunos periódicos (gratis, como no se cansaba de señalar el joven canario). La segunda fue que esta sensibilidad musical le permitió, a alguien que vendría impregnado de la entonación y vocablos propios de las islas, captar el habla madrileña en apenas unos meses. Además de artículos sobre estrenos y conciertos en el Real, escribía escenas de costumbres y crónicas de la ciudad.

En la documentación que ha reunido Schlueter, figuran invitaciones a veladas musicales en las que él mismo, interpretaba algunas piezas: "espero que venga usted a nuestras reuniones en donde descuartizamos con alevosía a Beethoven y a Mozart"

En Memorias de un desmemoriado (1915) que escribió sin demasiado interés y que a cualquier lector le parecen demasiado escuetas, se enorgullecía, sin embargo, de ser capaz, en sus últimos días, de poder interpretar al piano a Beethoven.


sábado, 8 de febrero de 2020

Las narraciones cortas dan más libertad - Pedro Amorós, escritor

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Pedro Amorós ha sido Premio Rara Avis de Ensayo y Memorabilia por su obra, Jano ante el espejo. y Premio Oscar Wilde de Novela Breve por La extraña victoria. Editor literario, autor de teatro y especialista en Platón; en una entrevista reciente afirmaba que sus nuevos relatos, publicados bajo el título, Un aire de extrañeza comparten  "una atmósfera de ensoñación, como si las cosas estuvieran suspendidas en una realidad diferente".

Acabas de publicar un nuevo libro de relatos. Qué te permite esta forma frente a la novela.

Para escribir una novela se requiere un gran aliento narrativo. Suelo estar más cómodo con las pequeñas narraciones, que, además, ofrecen una gran libertad en todos los sentidos. Incluso, se podría decir que las tres novelas que he escrito son como nouvelles, es decir, novelas cortas. Mi tendencia, pues, es escribir historias de longitud más o menos breve. 

Has recibido un premio de ensayo por un trabajo sobre la dualidad. ¿Es un tema, por así decir, de la posmodernidad que aún tiene vigencia?

La dualidad es un tema recurrente en la cultura occidental desde sus mismos orígenes en Grecia. Lo único que ocurre es que se puede abordar desde distintos puntos de vista. Al escribir el ensayo que finalmente se tituló Jano ante el espejo trataba de encontrar un punto de conexión en escritores de diferentes épocas y me percaté de que la dualidad podía ser el vínculo literario que andaba buscando.

De hecho, en el segundo volumen de mi colección El rojo y el gris, que titulé La plegaria de Eos, he seguido indagando en los vínculos literarios entre escritores, un tema que me apasiona. La dualidad, en cualquier caso, es un tema que más allá de cualquier resonancia posmodernista sobre la que me preguntas, es una cuestión que anida en el fondo de la naturaleza humana.


Por dónde empezar a leer tu obra.

Una buena forma de empezar sería leyendo mi primera novela, Bajo el arco en ruina, aunque que creo que está completamente agotada. La razón es que es un libro lleno de personajes e historias que luego he desarrollado en relatos diferentes, tanto en cuentos como en novelas posteriores. Porque la idea es crear una obra en continuidad. Aunque, en realidad, si nos atenemos al orden cronológico de escritura mi primera obra de ficción es una obra de teatro, Beatriz Cenci, una historia romana. Si tenemos en cuenta otros puntos de vista, mi hermano, por ejemplo, que también es escritor, suele decirme que se debería empezar la lectura de mi obra por la tercera novela, La extraña victoria.  

¿Y la poesía? 

Creo que todavía no ha llegado el momento, pero estoy seguro de que llegará, aunque también he de decir que muchos lectores me suelen comentar que mi prosa es poética. Tengo iniciado un proyecto titulado El sol naciente, que puede convertirse en una pequeña obra poética, pero habrá que esperar porque luego se puede traducir en una cosa diferente. Y es que cada momento y cada historia requieren un género diferente.

Qué es, en tu opinión, la Voz.

Muchos escritores están enredados con la cuestión del estilo, pero a mí lo que me obsesiona es el tono de una obra que, además, marca la forma en que se desarrolla la historia. Creo, en este sentido, que mis libros tienen un tono evocador y nostálgico que envuelve a los personajes situándolos en un plano casi irreal. Eso se nota tanto si lees un cuento, una novela, una obra de teatro o incluso en el ensayo. Ésa es la idea. Crear un mundo de vínculos y conexiones literarias, con un tono reconocible.   
Algún joven escritor que hayas descubierto recientemente y que recomendarías.

Si he de ser sincero leo poco a escritores jóvenes. De entre los que he leído últimamente, por citar a alguien más joven que yo, nombraré a Andrés Barba.


Pedro Amorós
Página WEB
Un aire de extrañeza
Cuadernos del Laberinto

jueves, 6 de febrero de 2020

Benito Pérez Galdós y los judíos - Sara E. Schyfter


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
"En el imaginario colectivo del XIX", explica la filológa Sara E. Schyfter y autora de Los judíos de Benito Pérez Galdós publicado por la editorial Jus; "se era hostil a los judíos y Galdós era un escritor que discutía muchos de los asuntos de los que  no se podían discutir públicamente en España, desde el fanatismo al amor. Él creía en una religión que se pudiera desarrollar de una manera acogedora, para todos los hombres".

Galdós es probablemente, el primer novelista que dio una imagen positiva y digna de un judío en España y lo hizo en la novela Gloria que se publicó en 1876. La protagonista, Gloria se enamora de Daniel Morton. La habilidad de Galdós es que hasta el final no dice que es judío para que el lector no leyera con prejuicios la obra.

"Tras la expulsión en 1492, los judíos fueron objeto de rechazo y persecución hasta el siglo XIX, cuando su presencia casi había desaparecido. En el siglo de Galdós, reaparece, como un fantasma, la imagen del judío en España y con ello los debates, pues la tradición conservadora la combate, niega y rechaza, mientras que la corriente liberal se sensibilizaba con esa cultura.

Bajo este contexto histórico de confrontación, afirma Schyfter, surge la obra de Pérez Galdós, quien “intenta ver de frente, sin miedo y con una pasión humanista, el fantasma que ha rondado los siglos de España, el de los judíos”.


“Galdós, anticipa la preocupación que surgió en el siglo XX por la huella que el judío dejó en España”, porque ciertamente la sensibilidad de Galdós fue precursora: lo que en el escritor es la valentía de seguir su intuición y sus curiosidades acerca de los hebreo-españoles (...) el escritor rememora la historia cultural de su país y encuentra siempre motivos de orgullo en los rastros de la presencia del judío en la península. El judío tanto tiempo perseguido y luego olvidado cobró enorme valor", prólogo de Hugo Hiriart.





Curso - Galdós, maestro de la narración
Maribel Orgaz 
Universidad Popular Miguel Delibes, Alcobendas
Hasta el 6 de abril. 
El curso está completo 

lunes, 3 de febrero de 2020

En la puerta del Sol, mi amor te espero - Joaquín Lera, músico y poeta



Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Joaquín Lera no necesita presentaciones, tan sólo decir que publica su octavo poemario, Sin red en la red en Cuadernos del Laberinto. Compositor de centenares de canciones, músico, poeta. Además de conductor de drones y yogui... y excepcional cronista de nuestra preciosa Madrid: "en la puerta del Sol, kilómetro cero mi amor te espero". 

Nuevo poemario y ya van ocho, ¿cómo es tú evolución como poeta?

Mi relación con la poesía va unida a la música. De hecho, ya desde muy pequeño, cuando empecé a leer poesía, percibía que detrás de algunos versos, se escondían silenciosas melodías y ritmos como mantras, que me invitaban a afinar la guitarra y trasladarlos de las olas de papel a las ondas del pentagrama sin darme cuenta...

Esa magia invisible, interior y transformadora, provocó una explosión de luz en mi vida..., el más bello juguete que un niño de apenas nueve años pueda recibir y que aún hoy sigue siendo inmensamente útil a la hora de escribir o componer una nueva obra. La evolución desde entonces ha sido constante... pienso que, actualmente, la poesía baila el vals de los tiempos abrazándose vertiginosamente a las nuevas tecnologías. Esto es maravilloso, pero puede convertirse en un calvario, si nos olvidamos de la esencia que cohabita en el océano interior de cada uno de nosotros.
Ahora tenemos la retina inundada de píxeles y matices, empapada de colores alucinantes, pero también de millones de tonos grises que nos alejan de la realidad. Tengo, o tenemos, la obligación de estar alerta para no caer en la más absoluta oscuridad con tanta  información falsa, mediocre e instantánea viajando a la velocidad de la luz a través de los ríos de nuestro cerebro.

Me encanta el surrealismo que no cae en la idiotez y me empuja al abismo de imaginar situaciones oníricas como si fueran cuadros de Picasso o Daly. Y con ese toque, desde un lienzo en blanco, discernir lo que es real de lo que no, o lo que te gustaría que fuera real coloreándolo con palabras. Ese reto me apasiona, unir imágenes, música y poesía... y que la gente al verlas, escucharlas o leerlas, se sienta identificada o por lo menos, le haga pasar un buen rato.



Has compuesto cientos de canciones, musicado poemas y escrito poemarios; ¿cuál es el secreto de que la creatividad nunca deje de fluir?

Creer en lo que haces y divertirte creando, sin aspavientos y con mucha dedicación. Ese es el secreto. Un secreto a voces. Todo forma parte del infinito lienzo donde confluyen las autopistas del arte.
Si comparara fluir con el trafico, diría que me gustan las carreteras secundarias, porque te ayudan a reflexionar y escapar del caos de los atascos interminables de las grandes urbes en las que sobrevivimos... aunque también de esas situaciones extremas salen citas y estribillos memorables.
Cuando se alcanza a ver belleza hasta en la oscuridad, se es capaz de crear en cualquier parte y las musas aparecen en los sitios más recónditos, hermosos e inesperados, pero también en los más tristes, inhóspitos e inoportunos.

Tener la capacidad de ir tomando apuntes para desarrollarlos después, a solas, en nuestra isla interior, se va convirtiendo en un círculo vicioso que te atrapa para siempre. En el cosmos de la poesía al igual que en el de la música, hay miles de universos paralelos y asombrosos que hacen que todo fluya como una cascada. Tener el privilegio de expresar el nacimiento o muerte de cualquier tipo de emoción con una palabra, nota, frase, poema, canción o estribillo; y compartirlo, es como mínimo... fascinante. Personalmente, meditar y practicar yoga me ayudó a apaciguar mis impulsos y ordenar mis prioridades. Y esas no son otras que seguir creando y fluir hasta que el cuerpo aguante. Y trabajar duro, como si fuera un juego.



Has musicado a muchos poetas, de todos ellos cuál ha sido el más singular o especial.

Todos son o han sido singulares. Los primeros poetas a los que puse música fueron Antonio Machado, Miguel Hernández, Evgueni Evtuchenko, (Евгéний Алекса́ндрович Евтушéнко, Manuel Pacheco y mi querido Alfredo Buxán.

Después vinieron Balbina Prior, Luisa Castro, Blanca Andreu, Francisca Aguirre, Guadalupe Grande, Carmen Siguënza, Ana Romani, Balbina Prior, Chema Gómez Hontoria, Luisa Castro, Félix Grande, Chus Molina, Claudio Rodríguez y otros, no menos importantes.

Recientemente puse música a unos versos de la excelente poeta panameña Giovanna Benedetti, que ha escrito uno de los prólogos del libro. El otro prólogo; hay dos, lo ha escrito otro grandísimo escritor. Me refiero al asturiano Ignacio del Valle. Gracias a la poesía empecé a escribir canciones.

Pero quizás, los cuatro trabajos discográficos que compuse con poemas de José Hierro, Luis Alberto de Cuenca, Luz Pichel y Chantal Maillard; por la intensidad, el esfuerzo y la dedicación en los arreglos musicales, sean los que se llevan la guinda de momento.

Por qué el auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

Es un bálsamo que la poesía se abra paso entre la gente de a pie y vuelva a entrar en el metro, los cafetines, las tertulias, los centros culturales, las radios, los parques, las televisiones, los teatros, y demás medios de comunicación. En el imaginario colectivo. Y si es acompañada de buena música o cualquier otra expresión artística, mejor que mejor.

No sabría decirte porque ese auge y tampoco lo tengo claro, pero ojalá sea así. Me encanta ese optimismo. Quizás se estén dando cuenta que escribir y leer poesía es el deporte que el alma necesita para sobrevivir y llegar hasta donde uno desea. Además no contamina. El poderío creativo de este país es enorme y se merece mejor trato. Vivir de la poesía es una utopía en general, pero la riqueza del verdadero poeta, bajo mi humilde opinión, no se compra con billetes de ida y vuelta... sino dejándole viajar a su aire y expresar los sentimientos más profundos. Ese es el tesoro del poeta. Una necesidad casi biológica, íntima, como respirar.


Si la poesía es intensidad, ritmo y voz. En tu opinión que es la Voz.

En principio es la voz interior la que marca el ritmo de quien lee. Hay poetas que son músicos sin saberlo. La voz es el instrumento esencial a la hora de compartirlo con el público. Un poema recitado con una bonita voz, profunda e intensa, que sepa interpretar los tiempos, ritmos y espacios que necesita cada verso es un deleite escucharlo. Por el contrario, una voz que no transmita, puede convertir un hermoso soneto en la lista de la compra de un zumbado.

Es un lujo tener al alcance de la mano las voces de grandes poetas y cantantes como Leonard Cohen o Antonio Vega y tantos otros. La fusión de un buen poema con una voz bien trabajada, es capaz de quedarse en el corazón del mundo entero para siempre. Si conseguimos que esa voz interior nos emocione, imagínate lo maravilloso que sería poder hacérselo sentir a los demás. Sin duda recitar bien poesía no es tarea fácil, son muy pocos los elegidos. Quizás por eso prefiero cantarlos. La voz es esencial en un recital, en silencio todos somos grandes tenores y sopranos. El reto es superar el miedo escénico a la hora de expresarse en público y conseguir emocionar.

Qué te han dicho tus lectores y seguidores que más satisfacción te haya producido o conmovido.

A lo largo de mi carrera han sido muchas las personas que me han conmovido, a veces sin palabras, como la viejecita que venía con una sillita plegable a verme todos los días en la calle Preciados. Se sentaba a escucharme cantar y al terminar se alejaba silenciosamente. También me conmovió una niña preciosa que estaba muy malita cuando decía que mis canciones la ayudaban a conciliar el sueño.Y recientemente, fue conmovedor que una señora me enviara una deliciosa empanada gallega como agradecimiento. Antes me había escrito diciendo que mis canciones fueron un bálsamo durante meses para superar un grave y doloroso accidente. Me han conmovido tantas veces los silencios y los aplausos de la gente que no tengo papel suficiente para expresar tanto aprecio.
Me conmueve que tarareen mis canciones.
Me conmueve que inmensos poetas y músicos a los que admiro me alienten.
Me conmueve que me hagan recordar que algo he hecho bien.
Me conmueven y sonrojan los elogios en las redes de personas anónimas a las que no conozco.

Me conmueve casi todo.

Debo estar haciéndome mayor. Me satisface poder contarlo sin tapujos. Con el corazón en la mano. Sin bobadas. Me conmueve la buena gente. La que te quiere bien y la que no, también.


Sin red en la red
Joaquín Lera
Editorial Cuadernos del Laberinto

Te siento
tan dentro…
que no cabe un átomo de asombro.

Y es tanto el gozo…
que la duda se sonroja ante mí
como el más puro amor ante un claro de luna.


jueves, 30 de enero de 2020

En Trabensol con Benito Pérez Galdós


Hace unos días, me llamaron de Trabensol para que fuese a hablarles de Benito Pérez Galdós. La bibliotecaria de Torrelaguna, el pueblo de al lado, les había dado mi nombre y tras explicarme telefónicamente las condiciones, acepté.

Trabensol es una rareza en España: un grupo de amigos ya jubilados decidió construirse un lugar en el que vivir juntos. Cada uno tendría su casa, en este caso apartamentos y compartirían el comedor, el huerto, los cuidados médicos y todo lo que a una edad se va necesitando para seguir haciendo una vida activa. Ellos lo han denominado centro social convivencial porque en español no tenemos una traducción del inglés cohousing. 

La invitación incluía la comida y enseñarme el centro. Fue una tarde maravillosa. Hubo helado y muchas risas y momentos de gran ternura. La mayoría de quienes viven en Trabensol se han venido aquí en pareja y para muchos forma parte de la alegría de su día a día el poder continuar juntos. En mi mesa un abogado, una enfermera, una diseñadora de joyas, una madre de seis hijos... "Esta chica...", le sonreía el encargado de la biblioteca a su esposa que con 80 años y un pelo blanco precioso miraba su plato con disgusto: la dietista le había prescrito más proteínas y a ella sólo le apetecía fruta y más fruta.

Después de comer y el paseo por las zonas que comparten a cubierto y las exteriores: el huerto y los jardines; hubo café con pastas en el precioso apartamento de Dolores que como los rosales del jardín están de invierno, había llenado la terraza de macetas con pensamientos amarillos y azules. Esas flores sorprendentes que en el invierno más gélido y pese a parecer frágiles aguantan impertérritas nuestras heladas.

Me dejaron en la biblioteca mientras llegaba la hora de mi charla para que curioseara un rato. Todo estaba muy bien catalogado y con muchos libros interesantes que me gustaría haber leído en ese momento, "pues vente cuando quieras", me invitaron divertidos.

A las 18h. dispusieron el comedor, que se ha convertido en la sala preferida para hacer saber novedades, ofrecer un coche compartido, disfrutar de las conferencias y hasta pequeños conciertos. Y eso que hay pequeñas salas en las que disfrutar juntos del fútbol o sentarse un rato a charlar, que jueguen los nietos cuando vienen a verles e incluso una dedicada a estar en silencio. Trabensol es en muchos pequeños detalles, aún más singular.

Me presentó Carmen, con quien había compartido mesa. Les contó que estaba dando clases de literatura, este trimestre de Benito Pérez Galdós en la Universidad Popular de Alcobendas, y que hablaría sobre quién era Galdós y sus obras.

Fue un público numeroso y atento que al finalizar mi presentación, exclamó con entusiasmo: ¡Dan ganas de ponerse a leer a Galdós!, y es que ese era el objetivo de mi charla así que di las gracias y me despedí hasta otra próxima ocasión.


Hablaré de nuevo sobre Galdós en Miraflores de la Sierra, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento el próximo 19 de febrero, a las 19h. A mis queridos compañeros de la Tertulia Ágora. La asistencia es libre y gratuita.  







miércoles, 29 de enero de 2020

Qué no haríamos por ella - La salvaje belleza alada, Maribel Orgaz


Petirrojos y pinzones, escarabajos y somormujos, lirios y soleados paseos se incluyen en mi libro, La Salvaje belleza alada que puedes adquirir en ebook o papel a través de Amazon.



martes, 21 de enero de 2020

Las cosas que llevaban los hombres que murieron - Mapas de memoria, exposición

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Los hombres fueron sacados de sus casas y sus vidas y llevados a los campos de batalla. Allí les hablaron y armaron y les arrojaron unos contra otros.

Casi tres millones de hombres dejaron de cultivar la tierra, de atender a sus familias, interrumpieron sus estudios, abandonaron sus profesiones. Se les arrancó de sus sueños y sus proyectos.

Y los hombres murieron lejos de esposas e hijos, de hermanos, de sus madres. Lejos del calor de la vida. De algunos quedaron pequeñas cosas: gotas de sangre en unas piedras, una caja de cerillas, despedidas escuetas en sus bolsillos. Líneas escritas en cualquier cosa: un trozo de papel, un paquete de tabaco.


La huella de estos hombres se puede ver ahora en una exposición modesta; se han fotografiado estas pequeñas cosas y se exhiben en grandes paneles. La muestra se ha subtitulado: De cómo los objetos guardaron una memoria perseguida y recorrerá durante todo el año diferentes lugares. Aún puede verse en el Aulario de la UNED, junto a las Escuelas Pías. El acceso es gratuito.

viernes, 17 de enero de 2020

Conquistar un iceberg - Rubén Martín en Tabacalera

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Imaginé en un acto poético, mandar abordar esos hielos, declaró el artista Rubén Martín; plantar una bandera, componer un himno y reclamar "esta nación como mía".

Rubén Martín estuvo en Groenlandia para filmar su proyecto, Icebergs Nations, una reflexión sobre el concepto líquido de nación: porque nuestras ideas sobre lo que es un país o es una patria son tan efímeras como un iceberg, afirma, "se derretirán y desaparecerán".


Los témpanos de hielo flotan en pantallas sobre el suelo en el espacio La Fragua, en Tabacalera y forman parte de la exposición, Canciones para después de una revolución:
"Inspirada en el mítico documental anti-franquista Canciones para después de una guerra en la que Basilio Martín Patino se jugaba su vida poniendo imágenes y sonido en y a una España donde la libertad se debatía con la constante censura". 

"Al principio pensaba ir solo con Martín Bolán, el realizador con el que trabajo, pero nos dimos cuenta de que necesitábamos a alguien que supiera y dimos con Hilo Moreno, un guía polar muy experimentado y viajamos allí".

El cortometraje Iceberg Nations llegó a ser preseleccionado en los Oscar 2019 y en más de cuarenta certámenes. Además, se ha editado un libro, Iceberg Nations en Ediciones Menguantes.

"Oímos hablar del silencio solemne del bosque, del desierto, incluso de una ciudad sumida en la noche. Pero qué silencio flota sobre esta tierra y sus frías montañas glaciares que se pierden en vaporosas lejanías inexplorables y cuya existencia parece seguir siendo un misterio para siempre... " Julius von Payer, explorador en las tierras de Groenlandia. Los espantos de los hielos y las tinieblas, Christoph Ransmayr.

jueves, 16 de enero de 2020

Todos los tiempos son igualmente poéticos - Álvaro Fierro Clavero, escritor y poeta

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Álvaro Fierro Clavero ha publicado libros de poesía y varios volúmenes de cuentos. Estos días presenta su último poemario,  Los otros mundos.Poemas sin verbos en la Editorial Cuadernos del Laberinto. En esta entrevista habla de su obra inédita que poco a poco irá viendo la luz y de lo que W.H. Auden denominó los demonios del poeta: "esos a los que tiene miedo, de modo que les tapa la boca y habla en su lugar". Fierro Clavero prefiere echar mano de la psicología y su estructura de domesticación en cuatro puntos o, de nuevo en palabras de Auden, de "todo aquello que el poeta no sólo oculta a los lectores, sino a sí mismo".

Los otros mundos. Poemas sin verbos es tu séptimo poemario. Cómo es tu evolución como poeta.

Recuerdo que mi pretensión inicial, en mi primer poemario Con esa misma espalda (1994) era la de ser nuevo en cada poema, que supongo que es algo lógico en alguien que acaba de descubrir la poesía y está deslumbrado por ella. Me salió algo esporádicamente experimental, pero ya entonces aparece una de las líneas centrales de mi obra: la reflexión en torno al dolor. No he sido nunca un poeta social, pero hay huellas de ese mundo que siguen apareciendo incluso en la actualidad. A partir de mi segundo poemario, Tan callando (2000), las pretensiones cambian radicalmente, y aparece otro asunto central: el misticismo.

Tras una incursión en los cuentos con el libro El peso de los sueños (2005), publico mi tercer libro de poesía, Los versos inútiles (2009). Aquí inauguro algo que ha tenido continuación; el libro que es en realidad un diario poético en el que queda constancia de la huella que la realidad tiene en mí. Hay asimismo una consolidación de algo que ya estaba en mis primeros dos libros: los poemas dedicados a obras de arte en general (música y artes plásticas, principalmente). En 2011 publico otro libro en el que cristaliza asimismo cierta escritura previa: la poesía erótica. Se trata de Colonizado corazón, un libro que contiene unos cuatrocientos cincuenta poemas en prosa breves que funcionan como piropos literarios y que habían sido remitidos por sms a la mujer amada.

De 2013 es El sentido de lo que no sucede, en donde vuelvo al diario poético y reaparecen todas las tendencias enumeradas. A finales de 2017 publico Palabras a la música, que es un libro en el que dedico sendos poemas en prosa a cada movimiento de las treinta y dos sonatas para piano de Beethoven y las partitas, las suites inglesas y francesas de Bach. Se trata de un libro que había comenzado a gestarse mucho tiempo atrás y que estuve escribiendo a lo largo de cuatro años. A comienzos de 2020 acaba de aparecer Los otros mundos, un libro de poemas sin verbos en el que la escritura se vuelve minimalista y esencial que había sido escrito veintidós años atrás.

Por último, también en 2020 verá la luz el Libro del rey Aniel o libro de los ugros, del que espero poder hablar en una próxima ocasión. Hay mucha más obra inédita que ojalá pueda ir saliendo a la luz: un par de novelas y otros cinco libros de poesía adicionales que recogen nuevas búsquedas poéticas.


Cómo se transita de ejercer una profesión como la ingeniería a la creación poética.

En realidad no tengo ni idea. Me puse a escribir poesía a los veinticinco años, lo que parece algo tarde pero que es beneficioso a mi entender, para hacerle un regalo a mi novia con motivo de nuestro matrimonio, y no he parado desde entonces. En las etapas más productivas, uno escribe poesía en cualquier momento que sus obligaciones se lo permitan. Seguramente también es interesante que haya poesía producida por gente ajena a la filología, ya que de esa manera se incorporan miradas nuevas sobre los temas fundamentales en torno a los que se lleva escribiendo desde Grecia.

La poesía tiene la ventaja de que se puede mantener al mismo tiempo que el trabajo, que los hijos y que otras muchas actividades. Por mi propia experiencia, la demanda de recursos por parte de la novela es superior, y exige una continuidad que la poesía no necesita. Con todo, Juan Benet fue un novelista de éxito y ejerció de ingeniero de caminos.



Si la poesía es intensidad, ritmo y voz; en tu opinión qué es la Voz.

Todo aquello que hace reconocible a un poeta, aunque se empeñe en ocultarse o aunque nos cambie de tema. Se corresponde con rasgos de la personalidad esenciales, como la predisposición a la alegría o la tristeza, la sensibilidad al dolor o al éxito. Hay un concepto psicológico muy interesante que es la Ventana de Johari según el cual el espacio interpersonal se descompone en cuatro áreas: 1. El área pública, constituida por lo que usted y yo sabemos de mí. 2. El área oculta, donde está lo que yo sé de mí que usted no sabe. 3. El área ciega, donde está lo que usted sabe de mí que yo mismo desconozco. 4. El área desconocida, donde se encuentra lo que ni usted ni yo sabemos de mí. Pues bien, sospecho que la voz por la que usted me pregunta tiene que ver con el afloramiento de todo lo que no está en el área pública, que es la menos interesante desde el punto de vista literario. Las debilidades, las miserias, los miedos, pero también mis esperanzas, los milagros que espero que ocurran, las fantasías constituyen de alguna forma sutil y misteriosa la voz de un autor, en el caso de que consiga tenerla. Por último, de la misma manera que hay una radiación que escapa de los agujeros negros, sospecho que incluso el área desconocida tiene asimismo alguna clase de proyección sobre lo que uno escribe.

En Madrid se paga por asistir a recitales poéticos y se llenan auditorios, cuál crees que es el motivo del auge de la poesía en tiempos no precisamente poéticos.

No sabía que ocurriera tal cosa. Pero permítame que le enmiende la pregunta: todos los tiempos son igualmente poéticos o no poéticos. El hecho de que lo que veamos a nuestro alrededor no encaje con la poesía de Bécquer o de Rubén Darío sólo quiere decir que nuestra época es diferente. Pero hay una poesía europea muy importante inspirada por las dos guerras mundiales, que imagino que tampoco parecen acontecimientos muy poéticos en el marco conceptual que motiva su pregunta. A mi modo de ver siempre es posible escribir poesía, también después de Auschwitz, pese a lo que dijo Adorno de que no era posible escribir poesía a partir de ese hito trágico. Pero es que la visión de Adorno, y del marxismo en general, es algo que es enormemente nocivo si se quieren apreciar la belleza y la armonía del mundo. Por desgracia, buena parte de la sociedad está bajo el influjo de los que Paul Ricoeur denominó «filósofos de la sospecha», que son Nietzsche, Freud y Marx. La visión del mundo que estos pensadores proporcionaron únicamente vale para ver todo lo problemático, lo pendiente, lo perverso, pero anula nuestra capacidad para ver de manera creativa y esperanzadora. El gran verso fuerza de Jorge Guillén —«el mundo está bien hecho»— seguramente representa mucho mejor que el pensamiento de estos tres filósofos lo que es el mundo. Aunque es cierto lo que dijo César Vallejo —«hay, hermanos, muchísimo que hacer»—, el mundo en que nos encontramos es inacabablemente hermoso. Tenga en cuenta que el universo es algo extraordinariamente inhóspito, y todos nosotros hemos tenido la oportunidad de vivir en la Tierra y de experimentar sensaciones maravillosas, como beber o respirar o besar o abrazar o descansar. Esto no lo ve ese trío aciago, ni todos los políticos o los cineastas o los novelistas o los periodistas influidos por ellos. Volviendo a su pregunta, simplemente ocurre que pese a influencia distorsionadora y culpabilizadora de los medios de comunicación y de buena parte de las novelas, mucha gente tiende a la felicidad y asocia algunas de las cosas bonitas de la vida como la alegría o el amor con cierta poesía. El que no haya sido capaz de percibir nunca nada bueno en el mundo es una persona fallida.


Cuál es la principal amenaza para la creación poética, o la labor del poeta, hoy en día.

Pues creo que hay mucha poesía pésima que llega a las librerías. Siempre ha sido así, pero lo de ahora es asombroso. Ya se ha visto el caso de Elvira Sastre, que ha recibido injustísimamente el premio Biblioteca Breve de manera venal (no puede ser cierto que no hubiera nada mejor), o Defreds, o Marwan o Irene X, o el muchacho este que fue a Eurovisión y que es una completa nulidad. Albert creo que se llama. En las entrevistas casi no sabe hablar, luego es imposible que escriba nada de valor. Todos ellos son gente con una vida interior aburridísima, o al menos eso se deduce a partir de sus escritos, que no pueden ser más ramplones y predecibles. Pero el problema viene de más atrás. Desde que se inició la Transición, a los poderes públicos les da por organizar premios poéticos en los que se repiten constantemente los jurados, y en multitud de casos salen a relucir conexiones sospechosas entre el jurado y quien recibe el premio: en el blog de crítica poética Addison de Witt se denunciaron oportunamente buena parte de estas connivencias. La crítica va a tener muchísimo trabajo buscando cosas de valor en lo que se ha escrito en España en el periodo 1978-2020, y la cosa no lleva trazas de rectificarse. Hay, ha habido y parece que seguirá habiendo prevaricación en los jurados y en los consejos editoriales.

Qué poetas serían tus referentes. 

En el siglo XX hay un trío esencial: Eliot, Rilke y Juan Ramón Jiménez. Los hispanohablantes tenemos un tesoro que no creo que se aprecie en lo que vale, y leer a Neruda, a Aleixandre, a Miguel Hernández, a Claudio Rodríguez, a José Lezama Lima, a José Ángel Valente en su lengua original es algo maravilloso. Pero hay muchos más: Perse, Yves Bonnefoy, Elitis, Seferis, Trakl, ... Y si retrocedemos en el tiempo, la lista es interminable: Whitman, Dickinson, Heine, Bécquer, Rimbaud, Lautréamont, Mallarmé, Garcilaso, Quevedo, Lope, Shakespeare, Petrarca, Ovidio, Virgilio ... A mi entender, el poeta máximo es Góngora, porque no hay ningún autor igual en ninguna otra lengua moderna. A propósito de esto, hace muchos años recuerdo que compré una antología que recogía obra de dieciocho poetas franceses, de los cuales entonces estaban vivos diecisiete. Pues bien, nada menos que seis de ellos habían traducido a Góngora. Es revelador. Y vuelvo a citar al único poeta optimista de los mil últimos años: Jorge Guillén.


Acrópolis

Desde el Olimpo
            un himno en marcha hacia los hombres
            más puro que un idioma
                                     de silencios.
El sol aoristo
                         en un cielo de mármol
y una emoción de Apolo el viento
            mientras,
                         todo cintura,
hacia el paisaje,
            definitivamente un texto.

Álvaro Fierro Clavero
Editorial Cuadernos del Laberinto.

viernes, 10 de enero de 2020

Regresar al infierno - Ceija Stojka en el Museo Reina Sofía

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

"Una obra inspirada en la agonía del abismo, 
donde la luz solo existe por la oscuridad que la acompaña".

A los 55 años, la austriaca Ceija Stojka (1933-2013), superviviente de tres campos de concentración comenzó a pintar y escribir poemas sobre un pasado al que hasta ese momento, le había estado negado regresar.

En 1943, Ceija tenía diez años y comenzaría su travesía por el archipiélago de la muerte: Auschwitz,  Ravensbrück y Bergen-Belsen en donde jugaba, literalmente, entre los muertos: "cuando llovía, les sacaba el barro de la boca, ¿por qué?, no lo sé. ¿Por qué juegas ahí?, me decía mi madre"; que también fue deportada.

El campo de Bergen-Belsen fue liberado en abril de 1945, Ceija y su madre sobrevivieron y ella se casó, tuvo tres hijos y enterró en su memoria todo lo vivido. Una anécdota, una niña que le pidió que le hiciera un dibujo, abrió la grieta por la que accedió a su infierno.

En el documental que realizó Karin Berge: "por fin había encontrado a alguien con quien hablar", dijo; y que puede verse estos días en el Museo Reina Sofía junto a una muestra muy amplia de su obra, el proceso es tan fascinante como el resultado. En la cocina de su casa, sobre una mesa, toma los pigmentos con los dedos y mezcla también así los colores. El espeso fondo de los lienzos es distribuido a mano o con cualquier herramienta tosca y en ocasiones, esa pasta es engordada con arena.
"Hay secuencias reconstruidas no en clave realista, sino monstruosa u obsesiva. Un fondo rosa puede llegar a  ser un espacio dantesco en el que se despliega una constelación de cuervos o de cruces gamadas, un cielo opresivo en el que ya no es necesario representar las cosas para ver el paisaje de la muerte". Catálogo de la exposición, puede  descargarse gratuitamente, aquí.

Ceija es de nuevo, la niña feliz de diez años antes de ser deportada, aunque no haya cielos azules por más que los prados y las flores tengan vivos colores. La vida en carromatos da paso al internamiento en los campos de concentración. Aparecen dibujos de las alambradas de espino, las enormes botas de los guardias, los muertos, los guardianes golpeando a los prisioneros.


La artista realizó entre 1990 y 2012 más de mil dibujos y pinturas. La comunidad romaní, a la que ella perteneció, tenía en la música y no en la pintura ni en la escritura, su forma más popular de expresión. Libre como solo es alguien autodidacta, la pintura retoma en ella la cualidad que nunca debería perder: la emoción de la vida, la pasión expresiva.


"En la primavera de 1945, para no morir de hambre mientras los deportados no recibían alimento alguno, ella raspaba y comía una ramita de árbol llena de savia. Posteriormente dijo que aquel árbol le había salvado la vida, y le rindió homenaje firmando con una rama todos sus cuadros. 

El espectador siente el frío atroz del campo nevado de Ravensbrück mientras lee versos escritos en las paredes de las salas. Ceija a menudo, escribía textos detrás de los lienzos y fue primero la escritura de su autobiografía y pequeños poemas inspirados en antiguas canciones gitanas lo que desencadenó después, la pintura.


Capturados por la Gestapo 
entre 1941 y 1944
en el lago de Neusiedl, en Burgenland. 
Los gitanos lovara, 
mercaderes de caballos, estaban a punto 
de conquistar a una muchacha. 
Debía celebrarse una boda gitana en su tierra, 
donde tienen derecho a vivir. 
Una boda gitana en un lago, 
el de Neusiedl, helado por completo. 
Atrás quedaban Navidad y el Año Nuevo. 
También para los gitanos.
La Gestapo metió en un camión a los lovara,
que no habían hecho nada, y se los llevó. 
A dónde, 
solo lo saben el buen Dios 
y aquellos que fueron deportados y asesinados. 
Los caballos de los gitanos
no terminaron en el campo de concentración. 
Pero ¿qué fue de ellos?
¿Y de los carromatos que dejaron vacíos?

El lago de Neusiedl guarda silencio 
cuando el último humo se apaga en el carromato.
Sin título, 1995


Ceija Stojka. Esto ha pasado es la primera exposición monográfica que se le dedica en España a la artista austriaca Ceija Stojka (Kraubath, 1933 - Viena, 2013).
Museo Nacional de Arte Centro Reina Sofía 
Hasta el 23 de marzo.
El catálogo puede descargarse gratuitamente aquí.


lunes, 6 de enero de 2020

Un rey cena con su reina - British Museum y Caixaforum Madrid

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Aquel rey fue el más poderoso de su tiempo, ensanchó sus dominios desde Libia hasta las tierras de Egipto, saqueó Tebeas; destruyó a todos sus enemigos y asaeteó leones: "lo que definió sus campañas militares fue la crueldad extrema de sus ejércitos, de los castigos que impuso como rey".

Asurbanipal, el último gran rey de Asiria conocido en los textos medievales como Sardanapalus, en los griegos como Sardanapal, y en el Antiguo Testamento como Osnaper; sabía para asombro de su época, leer y escribir y era capaz de hacerlo en varias lenguas:
"Sé leer los textos de la antiguas escrituras Sumer y el oscuro lenguaje de Acad". 
El rey de las cuatro partes del mundo envió emisarios a todo su reino para recopilar todos los textos escritos en tablillas que fueran útiles a un monarca y ordenó construir en su ciudad, Nínive la mayor biblioteca de todos los tiempos.

Para saber más que los sacerdotes, más que los astrólogos, el pasado de otros grandes señores, conocer todas las predicciones y todos los oráculos. Para controlarlo todo, dominarlo todo: las gentes, los animales, los saberes. Más de treinta mil tablillas que llenaron tres edificios: "la mayor recopilación de ciencia y literatura precristianas", sentencian los expertos.

Y de los restos de aquellas tabletas de barro hemos sabido de la Epopeya de Gilgamesh, del poema Enuma Elish o la narración del Diluvio.

"Un rey culto, un monarca despiadado" del que aún los historiadores suelen obviar maravillarse ante la demostración de su más omnímodo poder en aquellas tierras secas y agobiantes, sin árboles en las que apenas llovía tres meses al año.


El poder de dar sombra y adueñarse del agua. Al jardín del rey llegaron semillas de todos los confines: árboles de lana como llamaban entonces a los algodoneros, palmeras, olorosos cedros, frutales: "propios de las montañas y de Caldea". Aquel paraíso cruzado de riachuelos en los que nadaban peces y crecían flores como el loto, esa rosa del Nilo que solo prospera encharcada.

Este señor de la guerra, vestido de blanco y enteramente perfumado como era costumbre entre los poderosos de su tierra cenaba junto a su reina, servidos de fruta y música, en el frescor de la noche, en el más inmenso de todos los lujos que podían procurarse: recrear el suave clima de los prados de montaña en las llanuras despiadadas del desierto. 


Observando la altura de los árboles …

contemplaban la Montaña de los Cedros, la morada de los dioses, la tarima del trono de las diosas.

Dulce era su sombra, llena de placeres.

Epopeya de Gilgamesh



En la sala Los placeres de los sentidos se ha reproducido el frescor, la perfumada atmósfera, la luz nocturna, las sombras de las plantas y el canto de los pájaros de los antiguos jardines del rey asirio Asurbanipal.


Lujo. De los asirios a Alejandro Magno
Caixaforum Madrid
Hasta 12 de enero