sábado, 8 de abril de 2023

Club Lectura Mediateca Anabel Segura, Alcobendas (Madrid) Temporada 2023 - Coordinadora, Maribel Orgaz

 


Nueva temporada en el Club de Lectura de la Mediateca Anabel Segura Alcobendas (Madrid) del que soy Coordinadora. 

Nuestro club de lectura comenzó su andadura en 2017 y temporada tras temporada ha estado completo y a menudo, con lista de espera. 

Información Mediateca Anabel Segura, Alcobendas - Tel. 91 484 16 90 y 673 22 05 88

Este club de lectura se dedica al cuento y los materiales se entregan fotocopiados en la biblioteca antes de cada sesión y se envían por correo electrónico. 

¿Quieres coordinar tu propio club de lectura? echa un vistazo a este pequeño manual que publiqué en la editorial Bercimuel en versión digital. Cómo organizar un Club de Lectura.


Reuniones en 1er. Cuatrimestre 2023, aquí 

Reuniones en 2022 aquí 

Reuniones en 2020 y 2021 aquí

Reuniones en 2019, aquí

Reuniones en 2018, aquí  y aquí

Reuniones en 2017, aquí  y aquí.


16 de noviembre. Cuentos de Abdulrazak Gurnah, un poema de Euphrase Kezilahabi.

Cerramos nuestro mes de noviembre, dedicado a los premio Nobel africanos, con un texto autobiográfico de Abdulrazak Gurnahfinalizar, un cuento: Jaulas, y varias micronarraciones. 

Leemos casi párrafo a párrafo la encrucijada de este autor, reflejada en Escritura y lugar, que como él mismo escribe, es una situación vital cada vez más frecuente en otras personas: su lengua materna es una, su educación escolar transcurrió en otra lengua distinta vehiculando una cultura que no existía en su vida cotidiana, en la calle o en la mezquita.

Gurnah se plantea como africano que ha estudiado su carrera universitaria en Gran Bretaña y que escribe en una lengua ajena, no sólo su situación individual como extranjero en otro país, también sobre qué temas puede escribir y para quién escribe, a qué lectores se dirige.

Esto nos ha dado pie a un debate con muchas preguntas, acerca de las lenguas y cómo se desarrollan en nosotros, cómo están ligadas a nuestra infancia o nuestra afectividad. También sobre los autores que se ven obligados a abandonar sus países de origen por la situación política y la inestabilidad social.

Del cuento, Jaulas, coincidimos que es muy duro. Un joven o quizá adulto, porque nos hemos dividido en cuanto a la posible edad del protagonista, vive en una tienda encerrado e incluso nos planteamos si puede decirse, esclavizado, desde niño, durmiendo en el suelo de tierra del patio. La miseria material es aún peor al narrarla con la miseria moral de su situación, la crueldad que le rodea y su destino, del que intuimos, nada va a cambiar. La decepción frente a las personas y situaciones es un tema de Gurnah y creemos que un ejemplo es esta narración.





Para finalizar, leemos dos poemas del también escritor tanzano, Euphrase Kezilahabi. 

El destino del pueblo

Cuando los árboles se mecen

el viento está silbando

cuando se caen

un huracán está pasando

y la gente corre a sus casas.

Cuando caen los dictadores

un tornado está soplando

la gente sale de sus casas.

Los dictadores hablan de democracia

Dios los creó y vio que eran buenos.

Y descansó.

Para dejar al pueblo manejar

su destino en la tierra.

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Una y otra vez

El grillo vuela con su amante
como una astronave
a través de atajos y caminos
y aterriza con seguridad
en la hierba, del otro lado
evitando los ojos de los pájaros
y dejando pasar hocicos y cascos
de nubes de vacas que pastan
aunque no puede darle la vuelta al mundo
o aterrizar en la luna.
La vida de dos es única.

Si la serpiente pierde su amante
se priva de alimento hasta morir
y la paloma muere de tristeza.

El gorila
más allá del olor
vela sobre el cadáver
una semana.
La vida de los dos es única.

Tú y yo
contemos las estrellas
hasta olvidar
donde estamos,
empecemos de nuevo.
Una y otra vez, por siempre dos.


9 de noviembre. Cuentos de Naguib Mahfuz. Un poema de Iman Mersal. 

En nuestra primera reunión de noviembre, mes dedicado a dos premios Nobel africanos, comenzamos con Naguib Mahfuz, un escritor que ya en vida fue muy querido por sus lectores. Y que a menudo se compara con Benito Pérez Galdós o Charles Dickens. 

Ponemos en común tres cuentos: Una voz turbadora, El acusado y Pimienta. Los tres situados en Egipto, probablemente en un tiempo anterior a cuando fueron escritos. En torno a los años 40 ó 50. A pesar de estar publicados casi en los años 70 pero la situación del primer cuento, Una voz turbadora, nos lleva a preguntarnos si la adolescente que retrata, sería así en el Egipto actual.

Elogiamos en este primer cuento el uso del diálogo y nos preguntamos por esta escena cotidiana, en la que un hombre sentado en un café fantaseando con una vida de riqueza, contempla junto a su amante esporádica, el esfuerzo de un joven y pobre barquero.

Nuestro segundo cuento, El acusado nos ha causado un gran impacto. Un hombre acusado de un atropello del que no es culpable, es atrapado por unas circunstancias cada vez más oscuras. Aldeanos que quieren lincharle, la desidia policial y un fiscal que no aparece para aclarar los hechos a tiempo.

Leemos el párrafo en el que este viajante, un cobrador, se desquicia hasta perder los nervios y la cabeza y especulamos sobre su probable final.

El tercer cuento, Pimienta, trata de un chico de café, pobre, con una familia cuyo padre es encarcelado a menudo por pequeños huertos. El ambiente del café, la ingenuidad del chico y la manera en que Mahfuz lo retrata, lleno de simpatía, nos ha gustado especialmente.

Para finalizar leemos un poema de la escritora egipcia Iman Mersal.





Es agradable

volver a contemplar las fotos de mi infancia.

Poder alejar la idea constante

de que yo era un bonito proyecto de convertirme en otra persona,

pero que ha sido desbaratado por mis acertadas decisiones.


****

 ¿Por qué no olvidan que son de allí?

 

Expatriados fracasados

ejercitan los músculos de la boca para librarse del acento.

 

El acento, esa sutil enfermedad hereditaria que los delata,

irrumpe cuando se enfadan y olvidan cómo traducir sus penas a una lengua extranjera.

 

El acento no queda enterrado a pesar de ser hábiles sepultureros.

 

Anotan en la puerta del frigorífico los nombres de los familiares muertos

para no equivocarse y telefonearlos por error.

 

Pagan una cuarta parte de sus salarios a las compañías telefónicas

para asegurarse de que viven en un lugar alejado de su infancia.

 

¿Por qué no olvidan?




19 de octubre. Cuentos de Sara Mesa - Un poema de Gioconda Belli. 
Cerramos octubre con dos cuentos de la escritora Sara Mesa: Escarabajos y Tomar el aire. La escritora ha comentado que si escribe algo excepcional será en el formato cuento y no en el de novela.

En nuestra reunión reconocemos los temas, la atmósfera y los protagonistas habituales en sus otras narraciones: mujeres, adolescentes o incluso niñas que orbitan alrededor de los hombres. 

Mientras que ellos parecen comportarse de manera libre, rompiendo la relación ya sea erótica o sentimental, cuando lo deciden sin quedar atrapados en una dependencia emocional o se acercan a ellas sin falsas expectativas y por el propio interés; en su novelística y sus relatos, las mujeres, adolescentes o niñas quedan atrapadas en una tela de araña de emociones repleta de fantasías acerca de ellos.

En Escarabajos y Tomar el aire las protagonistas son niñas y adolescentes y no mujeres adultas, probablemente chicas de familias desestructuradas que buscan en una relación con alguien más mayor, quizá afecto, proponemos, quizá cariño o que las hagan caso. 

En Tomar el aire, salir de un ambiente opresor se confunde con la falsa libertad de convertirse en un juguete para un anciano. 

Leemos algunos párrafos en los que Mesa despliega su gran habilidad: los vaivenes emocionales y los distintos estados psicológicos de los protagonistas.

Charlamos acerca de la calidad de la escritura de Sara Mesa, de cómo logra distinguir, caracterizando bien, a jovencitas de poca diferencia de edad y también nos preguntamos, si el mundosaramesa nos interesa como para seguir leyendo otras obras de la autora. 


Para finalizar leemos un poema de Gioconda Belli.
 
Culpas obsoletas

Un momento de soledad
de paz
y la tarde es mía.
Me puedo sentar a leer
sin sentirme culpable.
Sin pensar que debía salir
a comprar el líquido para desmanchar las alfombras
o bajar a jugar con la niña.

¿Cómo será, me pregunto,
no sentir incesantemente
que uno debería ocupar varios espacios al mismo
tiempo?

No pensar, mientras se tumba uno con un libro,
que se debería estar haciendo otra cosa.
Asumir, como hacen los hombres,
la importancia del tiempo
que dedicamos al propio enriquecimiento.

Las mujeres
tenazmente sentimos
que le estamos robando  tiempo a alguien.
Que quizás en ese preciso instante
se nos requiere
y no se cuenta con nosotras.
Precisamente
todo un entrenamiento
para no borrarnos, minimizarnos,
constantemente.

¡Ah!¡Mujeres, compañeras mías!
¿Cuándo nos convenceremos
de que fue sabio el gesto
de extenderle a Adán
la manzana?





5 de octubre - Ver las orejas al lobo de Alice Munro - Un poema de Mukhtar Shakhanov  

Comenzamos una nueva temporada del Club de lectura de la Mediateca Anabel Segura que está dedicado al relato y en nuestra primera reunión ponemos en común uno de los mejores cuentos de la escritora canadiense Alice Munro, Ver las orejas al lobo. 

Alice Munro que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2013 por la maestría de sus relatos, de una extensión que no son novelas cortas pero se extienden más allá de lo que habitualmente otros autores trabajan en el "formato cuento", por así decir; aborda en Ver las orejas al lobo, la historia de una pareja, Fiona y Grant y su relación en la vejez. 

Desde las primeras líneas, coincidimos, comienzan las interpretaciones ambiguas que es una de las características de la escritura de Munro, las zonas grises en las que ocurren los hechos, la incomodidad ante el comportamiento contradictorio de un hombre que parece querer a su esposa y habla honestamente sobre sus múltiples relaciones con sus estudiantes a lo largo de su vida como profesor universitario. Charlamos acerca de si esposa sabe de estas relaciones, si es consciente de ellas intentando buscar párrafos en el texto que nos lleven a pensarlo y leyéndolos en voz alta.

En este cuento, cuyo contenido, coincidimos es muy denso, se desarrollan las biografías y las vidas completas de varios personaje e incluso caben otros secundarios llenos de vida, conflictos y coincidimos, hasta valentía en el día a día como la enfermera Kristy abandonada por su marido y con cuatro hijos. 

También nos planteamos cómo está reflejada la residencia en la que es ingresada Fiona, de la que nunca se nos dice qué tipo de demencia o enfermedad mental le aqueja. Esta residencia es descrita por Munro tan fielmente que reconocemos este lugar a pesar de esté situado en Canadá y no en nuestro país.





Para finalizar, leemos un poema de un autor kazajo, Mukhtar Shakhanov  


Séptimo sentido

Te has casado, y me alegro por ti.

Pero no sólo los seres humanos,

incluso lobos con lobas y monos graciosos,

escapando de la soledad conectan sus destinos

para convertirse en un apoyo adecuado.

Uno para el otro.

Casarse como todos los demás,

y engendrar un hijo.

para esto no necesitas una mente grande.

La pregunta es, cuál de las dos caras de tu esposa

verás mañana.

Desde tiempos inmemoriales,

la gente confundía

sus calientes y tormentosos pasatiempos fugaces

con el amor.

Esta pasión también da chispas.

Pero no todos pueden entender

que en el mundo nuestro,

tan humano y tan olvidadizo,

el amor es el pico más alto

al cuando pueden subir sólo unos pocos afortunados.

Y tal vez, ¡ay!, de decenas de miles

solo dos son capaces de aferrarse

en el borde afilado de esta increíble,

cautivante y emocionante fiesta de felicidad.

Fiesta de la eterna, incesante admiración.

La intimidad corporal,

sin la cercanía del espíritu,

es una tristeza inconmensurable.

Por eso en el mundo mucha gente está sola,

sufriendo porque a su media naranja le faltan alas.

Ellos nunca viven los vuelos irrepetibles

y las fiestas inexplicables.

Completamente privados de esta suerte son infelices

y sonriendo a los ojos, a menudo en secreto están limpiando lágrimas amargas.

Y en cualquier encrucijada del camino de la vida

siempre encuentras la inexorable pregunta:

¿acaso tu esposa se ha convertido 

en la verdadera amiga de los motivos más ocultos de tu alma?

¿Siente ella tus tormentas y alegrías

con su séptimo sentido?

Y si no,

entonces, todas tus aspiraciones 

son iguales a intentar encender el fuego en un día ventoso.

Y eso significa que tu estás muy lejos de la fatídica meta.

Demasiado lejos...

¡Así de inalcanzable y misterioso,

de selectivo y voluble es este Amor!

Mukhtar Shakhanov, 1942


22 de junio. Encender una hoguera de Jack London. Un poema de Czesław Miłosz.

Cerramos nuestra temporada del club de lectura de la Mediateca Anabel Segura con un gran clásico, Encender una hoguera del autor norteamericano Jack London.

En general, a todos nos ha impactado esta narración acerca de un hombre que tras inspeccionar un terreno para su explotación maderera ha de regresar al campamento de sus compañeros acompañado de un perro. 

Leemos algunos párrafos en voz alta para analizar mejor cómo London ha construido una obra maestra del género y el motivo por el que este cuento está considerado su mejor narración breve.

Aunque utiliza elementos literarios, la mayor parte de la aventura del protagonista se articula con los recursos de una narración oral. Sin largas descripciones ni digresiones. Repitiendo de manera constante lo que a London le interesa que no se olvide: el frío mortal en el que casi, se puede decir, ingenuamente nuestro protagonista se atreve a desempeñar su tarea. Y también, recordando al lector el tiempo que va transcurriendo para que crezca nuestra angustia como lectores.

London indica las horas, el arco temporal, del que este hombre dispone para alcanzar a sus compañeros y cómo ha sido advertido por un veterano, por la voz de la sabiduría y la prudencia, que a esas temperaturas bajo cero no se puede ir solo.

Coincidimos en que su compañero, un perro, representa al igual que el paisaje, la propia naturaleza que es mucho más fuerte y poderosa que la soberbia humana que no reconoce que hay límites que no puede sobrepasar. 

El desenlace, en el que nuestro protagonista acepta con coraje su destino, lejos de caer en la moraleja o la admonición apela, pese a todo, a la compasión del lector. 

Para finalizar, leemos un poema del Premio Nobel polaco Czesław Miłosz.

Encuentro

Estuvimos paseando a través de los campos

en un vagón al amanecer.

Una herida rosa roja en la oscuridad.


Y de pronto una liebre atravesó la carretera.

Uno de nosotros la señaló con la mano.

Eso fue hace tiempos. Hoy ninguno de ellos está vivo,

Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán.


¿Oh, amor mío, dónde están ellos, a dónde han ido?

El destello de una mano, la línea de un movimiento,

el susurro de los guijarros.

Pregunto no con tristeza, sino con asombro.


15  de junio. El quepis de Colette. Un poema de Bertolt Brecht. 

En la penúltima semana de nuestro cierre del club de lectura de la Mediateca Anabel Segura leemos una autora francesa, Sidonie-Gabrielle Colette, algunos de cuyos cuentos se han reeditado en España. 

En nuestra reunión ponemos en común sólo uno de ellos, El Quepis que trata de las relaciones de una mujer madura con un joven soldado.

El quepis está narrado por la amiga de Marco, la mujer de 45 años que separada de su marido, sobrevive escribiendo a un céntimo la línea. Nos preguntamos por la naturaleza de las relaciones de otros hombres que surgen en la narración y si algunos de los rasgos de ambas mujeres no son de la propia Colette: su pelo largo, la escritura como oficio muy mal pagado, la ambigüedad en los sentimientos de una amiga hacia la otra.

Planteamos si Colette, que en Francia es una escritora consagrada, tiene interés para los lectores españoles hasta el punto de volver a ser editada. Charlamos acerca de la serie de novelas que la llevó a la fama, sobre una jovencita estudiante y si los cuentos constituyen un aparte en su producción, si son lo que finalmente, al cabo de los años, continúan teniendo interés para un lector de nuestro tiempo.

Leemos algunos párrafos en voz alta en los que el círculo de amigos de la narradora detalla cruelmente los cambios físicos que una pasión amorosa desata en una mujer y la habilidad de Colette para mantener, en un encuentro que se sabe que durará poco, la sinceridad de sentimientos de una mujer mayor por un joven amante. 

Para finalizar leemos un poema de Bertolt Brecht.


1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje,

y me tumbo en las piedras y bebo el aguardiente más

barato, caminando desnudo al viento.

 

2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro.

 

3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba

es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir.

 

4. Ella vio que yo era malo, y me amó.

 

5. No preguntó a dónde conducía el camino, que era su camino,

y quizás iba hacia abajo. Cuando me dio su cuerpo, dijo:

esto es todo. Y fue mi cuerpo.

 

6. Ahora ya no está en ningún lado, desapareció como una

nube cuando ha llovido.

 

7. Pero de noche, a veces, cuando me veis beber, veo su cara,

pálida en el viento, fuerte y vuelta hacia mí,

 y me inclino ante él.



8 de junio. La amante del demonio de Elizabeth Bowen, un poema de Karmelo Iribarren. 

Nuestra primera reunión de junio tiene lugar con motivo del cuento, La amante del demonio de la escritora angloirlandesa, Elizabeth Bowen. Durante junio leeremos escritoras que por diferentes circunstancias quizá puedan caer en el olvido o poco a poco, ser cada vez menos leídas. 

Es uno de los temas que abordamos durante la reunión, que en ocasiones no es por la calidad de la obra por la que los escritores y escritoras son relegados, puede deberse a que otro contemporáneo suyo es cada vez más leído o que escribieron sobre temas que consideramos de poco interés. 

Nuestro cuento, quizá el mejor de todos los que escribió, es una pequeña obra maestra de virtuosismo o, como lo denominamos en nuestro encuentro, de orfebrería. A lo largo del texto traza correspondencias entre palabras, insinuaciones o frases que en la mente del lector van creando la atmósfera inquietante, misteriosa y hasta maléfica que Bowen pretendía.

Nos preguntamos cuál es el límite en el que puedes dejar al lector con interrogantes: ¿quién es, en realidad, el soldado con el que ella tuvo una relación y que finalmente desapareció durante 25 años? , ¿un ser demoníaco? ¿un hombre extraño del que se enamoró por completo?

Nos fijamos en palabras que sugieren, sin decir claramente, oscuridad y temor, las referencias a sonidos y olores y las reacciones de nuestra protagonista, una mujer casada y con tres hijos que si bien tiene un temperamento "prosaico", en palabras de la autora, está aquejada de un tic nervioso producto de una enfermedad que desconocemos.

Especulamos acerca de si ella cayó en una depresión cuando él tuvo que marcharse a la guerra y fue dado por muerto y si la familia sólo le apreció cuando supo que había fallecido.

Elizabeth Bowen ha sido recuperada por así decir, por la editorial Impedimenta que ha publicado con éxito su novela más reconocida, La muerte del corazón para traducir y publicar posteriormente, porque estaba inédita, El fragor del día. 

Para finalizar, leemos dos poemas de Karmelo Iribarren. 


LOS SUEÑOS           
                
Lo fueron todo 
y ya los ves
ahora,
abatidos por los días
iguales,
como pasquines en los charcos.
Vivir
se reduce
a esquivarlos.


VUELVE A INTENTARLO
 Esas mañanas de domingo,
en invierno,
a primera hora:
las calles recién regadas,
el aire fresco,
limpio,
el olor a cruasán de las cafeterías,
la locura
de los pájaros…
 Como si la vida
te dijese:
 mira, aquí me tienes,
vuelve a intentarlo.





27 de abril. El hombre que amaba las flores y El asesino de Stephen King. Un poema de Pablo Neruda. 

En nuestra primera reunión de la nueva temporada del club de lectura de la Mediateca Anabel Segura leemos dos cuentos de Stephen King, El hombre que amaba las flores y El asesino. 

Comenzamos nuestra reunión preguntándonos por el éxito mundial de un autor como Stephen King que ha vendido más de cuatrocientos millones de libros y también por la petición de tantos lectores de que se le otorgue el Premio Nobel de literatura como se ha hecho con Bob Dylan por ejemplo.

Los dos cuentos tienen muchas características del universo de este escritor, del escalofrío que provocan sus personajes y las situaciones que King describe.

Hacemos, en primer lugar, una lectura sólo de la trama que en ambos es muy ágil y acaba sorpresivamente. En el primero de ellos, El hombre que amaba las flores, algunos de nosotros sí hemos anticipado el final y localizamos en el texto los detalles a partir de los cuales puede deducirse. Comentamos si podríamos hacer un segundo nivel de interpretación, atender al subtexto por así decir. Nuestro joven y enamorado protagonista ha quedado con su enamorada entre gente que le contempla con simpatía pero que hace tiempo vive desilusionada con sus relaciones de pareja. 

En el segundo cuento, El asesino, el título, al igual que en el anterior, forma parte de la narración. En esta ocasión, trata de un robot que trabaja en una cadena de montaje. En apenas un par de páginas, se desarrolla un cuento que nos hace preguntarnos si los deshumanizados no serán los hombres que trabajan en fábricas como la que describe el autor y hasta qué punto puede influir en una persona, trabajar fabricando en cadena armamento.

Charlamos acerca de lo que Stephen King suprime del cuento: no sabemos los motivos por los que un joven es un asesino en serie, no se hace un retrato psicológico del mismo y tampoco si el robot del segundo cuento se despierta de un desmayo, sufre un recableado o qué le ocurre exactamente. Pero todos estos elementos que podrían estar presentes nos han provocado preguntas y seguir dándole vueltas al argumento de los cuentos. 



Para finalizar, leemos un poema de Pablo Neruda. Oda a las cosas.


AMO las cosas loca,
locamente.
Me gustan las tenazas,
las tijeras,
adoro
las tazas,
las argollas,
las soperas,
sin hablar, por supuesto,
del sombrero.

Amo
todas las cosas,
no sólo
las supremas,
sino
las
infinita-
mente
chicas,
el dedal,
las espuelas,
los platos,
los floreros.
                                                                    Continúa aquí. 

domingo, 26 de marzo de 2023

Los escritores hablan de sus madres - Albert Cohen, Annie Ernaux, Christopher Hitchens, Lucia Berlin y Orna Donath

Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

Hace unos días leímos en uno de los clubes de lectura que coordino, Inmanejable de Lucía Berlín. Un relato en buena medida autobiográfico acerca de una madre alcohólica que se levanta con temblores y camina penosamente hasta la primera licorería abierta en la mañana para, junto a otros alcohólicos, poder empezar el día. La narración de apenas un par de páginas, es puro estilo Berlin: no hay lamentos por la situación, ni miseria moral, ni autocompasión. Carga con lo que te traiga la vida y sigue adelante, es el mensaje y el lector siente lástima por un hijo adolescente que advierte a su madre que sólo una clínica podrá ser de ayuda y que hace de adulto ocultando las llaves del coche para que no conduzca.

De la muerte de una madre sugerí que podían leerse unas cuantas escrituras desde diferentes perspectivas. Hay muchos textos pero lo interesante es quizá, leer los diferentes matices de los sentimientos. El periodista Luis Carandell cuenta en sus memorias, cómo su madre en el lecho de muerte vuelve la cara cuando intenta besarla. Carandell escribe su admiración por quien hasta el último momento mantuvo el rasgo principal de su relación de toda una vida. Ni a las puertas de la muerte le acepta.

En Londres, Albert Cohen, se entera de que su madre ha muerto en Marsella. El dolor es tan inmenso que escribe uno de los lamentos más bellos que se han escrito sobre la pérdida, El libro de mi madre. Cohen se entrega sin pudor a los recuerdos infantiles de una madre que le quiso por encima de sí misma, que es al fin y al cabo, lo que todo niño ha de sentir para empezar a caminar en el sol de la vida.

Una mujer de Annie Ernaux está escrito en el tono despojado y sin contemplaciones característico de la Premio Nobel francesa. Su madre con demencia senil, internada en una residencia de ancianos desde hacía dos años y de origen campesino, era el pilar del hogar, la que abrió una tienda, la que se libró quizá por su carácter siempre animoso y su capacidad de trabajo del alcoholismo al que sucumbieron casi todos sus hermanos y hermanas obreros. Bajo la prosa austera de Ernaux late una emoción que en ocasiones emerge en frases minúsculas: "los dos", confiesa mirando a su madre pedaleando junto a su padre en una excursión en bicicleta, "estábamos enamorados de ella". Esta madre pagó el mejor colegio para su hija sabiendo que eso la alejaría de ella y Ernaux traza su biografía en un entorno limitado del que dio a su hija la posibilidad de escapar pero al que ella permaneció atada en muchos de sus prejuicios de clase y género. "El único amor cuyo fin es la separación es el materno", afirma el filósofo José Antonio Marina y en el relato de Ernaux sobre su madre encuentra el mejor ejemplo. 

La madre descrita ante todo como una mujer, como una persona, es de todas las posibilidades de escritura la más infrecuente. Por eso, el capítulo que Christopher Hitchens dedica a la suya, en su autobiografía, Hitch-22 a la que por casualidad ve en la calle un día con su amante, y su suicidio posterior, es una rareza. Hitchens admira su belleza y distinción y describe cómo de adolescente cae en la cuenta, con enorme dolor, de que quizá su madre no abandonó a su padre, distante y frío, por no abandonarle a él.

En esta sugerencia de lecturas no puede dejarse de lado el libro que más impacto ha causado en los últimos años, que no es una novela, sino la rotura de un tabú social. Madres arrepentidas de Orna Donath. El nombramiento de un temor colectivo. Quizá Alberto Durero  ya lo advirtió en algunas de sus vírgenes, severas, malhumoradas y cariacontencidas, inspiradas en su propia madre

Orna Donath, israelí, entrevista a madres arrepentidas en una sociedad cuyo modelo ideal es dar a a luz al menos seis hijos. En realidad, de todas las mujeres que entrevista Donath sólo una de ellas es una verdadera negación, el resto de madres no sabía a lo que se enfrentaba en una sociedad hipermoderna hecha sólo para un tipo de persona: productiva y sana. Un tiempo que cataloga como de segunda categoría a todo lo que orbite alrededor de este modelo: ancianos, niños, embarazadas, enfermos. La madre arrepentida de Donath ha de ser hospitalizada porque una sociedad sólo permite en este caso que tilda de monstruoso, la huida y el refugio en la enfermedad mental.

"Le perturba el amor ciego, abrumador, por el que lo sacrifica todo, de su madre, tanto por su hermano como por él, pero sobre todo por él. Querría que no lo quisiera tanto. Ella lo ama de forma absoluta, y por tanto él debe amarla con la misma entrega: esa es la lógica que ella le impone. Nunca podrá devolverle todo el amor que derrama sobre él. La idea de una vida lastrada por una deuda de amor lo frustra y lo enfurece hasta el punto de que decide no besarla más, hasta rehúsa que ella lo toque. Cuando la madre da la vuelta en silencio, herida, él endurece su corazón deliberadamente contra ella, negándose a ceder". Infancia, J.M. Coetzee. Premio Nobel de Literatura 2003.


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Galdos encolerizado










lunes, 20 de marzo de 2023

La poesía es la magia de todas las cosas - 21 de marzo, Día Internacional de la Poesía

 




Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Poesía, ese intervalo entre las emociones y las palabras, la magia del verbo. Para conmemorar una fecha tan especial, hemos reunido a diferentes poetas. Algunos son autores consagrados y otros debutan con su primer libro, pero todos ellos viven la poesía como un elemento fundamental en su vida.

                       

                             ¿Qué es la poesía, cómo la definirías?


Alberto Wagner

La poesía, en sentido amplio, es la actividad artística de recuperar el asombro por la belleza de la realidad. Así pues, aparte de la poesía en tanto género literario, hay una actividad "poética", que es la que devuelve a la luz lo inaudito del mundo.


Ester Bueno Palacios

—La poesía es el reposo en tiempos de tormenta, es la quietud cuando todo es ruido alrededor, es aprender a conocerse por dentro, es un refugio. 


Diego Alonso Cánovas

—Cualquier definición sería tan solo una aproximación. La poesía es una conjunción de belleza y emotividad conseguida con la palabra. Son condiciones necesarias, pero no suficientes. Por otra parte, un poema debe tener una cierta musicalidad, especialmente ritmo. Ya Bécquer, en su Rima I, calificaba a la poesía como un himno (“Yo sé un himno gigante y extraño...”).


Antonio Perán Elvira

—Esta pregunta se ha hecho miles de veces a lo largo de la historia y se ha contestado de forma distinta otras tantas veces. Normalmente ha brillado más en las respuestas el alarde de imaginación que la precisión en la respuesta, por lo que no sé por dónde tirar. Si busco la originalidad en la respuesta, diría que la poesía es "una forma que conmueve", pero, si quiero explicar mi opinión al respecto, diría que la poesía es la realidad sentida con una sensibilidad especial y contada con un lenguaje especial. Mi duda es si existe poesía fuera de la sensación especial o de la palabra especial.


Jesús Urceloy

—No es la gran pregunta sino la pregunta de siempre y el que sepa contestarla es que no es poeta ni le gusta la poesía.


Oriol Alonso Cano

—La poesía es hablar con el silencio, es la escritura que se aleja del ruido y que intenta hacer eco e interpelar de aquello que esencial (de la experiencia, realidad…) a quien la lee o escucha. 


Silvia Company de Castro

—Llevo intentando contestar a esta pregunta desde que empecé a escribir en mi adolescencia y, sinceramente, aún no he logrado encontrar una definición que me convenza del todo.  Sin embargo, si tuviera que definirla a partir de mi experiencia personal, diría que la poesía es “mi salvavidas”. 


José Félix Valdivieso

—La poesía es el arte que no engaña.


Serafín Sánchez Cembellin

—Como poeta entiendo la poesía como el arte de la supervivencia, como una forma de vida desde un percibir más lento, desde la apertura a lo que los sentimientos dictan en función del entorno y las circunstancias.


Enrique Gracia Trinidad

—Me declaro incapaz. Es la gran pregunta porque nadie ha terminado de responderla del todo. El día que alguien lo haga (que no creo), tendríamos que dedicarnos a otra cosa porque la magia se habría ido al carajo.


Manuel Guerrero Cabrera

—La poesía es la sugerencia del tiempo, entre otras cosas, porque es hija de él. Cierto que los temas suelen ser los mismos, pero esencialmente todo se reduce a tiempo y una manera de plasmarlo es con elementos e imágenes propios del momento en que se escribe.


Jesús Calonge

—En mi caso, la poesía es una forma de expresar algo que llevo dentro desde mis primeros recuerdos de infancia. Es mi venganza contra el mundo, mi disparo contra la cúpula.


Marcos Rincón Cruz

—La poesía  es entrar en el misterio de la vida humana. El poeta debe ser “profeta”.


Juanma Ruiz

—Para mí, la poesía es aquello que tienen de mágico todas las cosas, y que permanece oculto a simple vista. Es la verdadera esencia que se esconde más allá de lo aparente. En ese sentido, poeta es aquel que bucea bajo la superficie de las ideas para encontrar ese componente secreto y misterioso. Por eso creo que puede ser poeta también un pintor, un cineasta, un escultor o un músico. El lenguaje escrito es solo una de las muchas expresiones posibles de lo poético.


Ana María Cuervo de los Santos

—La poesía intenta expresar lo que no tiene sentido; es el puente entre lo real y lo irreal, entre lo tangible y el mundo de los deseos.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—Considero que la poesía es una forma de estar en el mundo, una forma de mirar, de relacionarte con la gente, de vivir las pequeñas cosas de cada día. A partir de ahí, puede ser que escribas además poemas, pero también puede ser que lo hagas y no por ello ser poeta.


Pablo Suárez González

—Hija de la música y la palabra. La única forma de expresar con palabras lo que no se puede decir con el lenguaje común.


José Antonio  Buil 

—Existen mil definiciones y ninguna concluyente. Es indefinible, solo cabe intentar aproximaciones. Poesía es lo que nunca se ha dicho y nunca se volverá a decir. Lo más parecido, quizá, al lenguaje de los muertos.


María Teresa Sánchez Martín 

—La poesía es hacer que las palabras evolucionen en libertad para describir la lucidez de los sentidos en otra dimensión más allá de la realidad. Descubrir en cada ser vivo, sentimiento u objeto la hendidura por donde emana su esencia en esa otra dimensión.


Julio Santiago

—La poesía es la expresión de la belleza a través de cualquier forma artística, no es exclusiva de la literatura. De hecho es el único arte que habita en todas las artes.


Juan Carlos Tejero

—Como diría Federico García Lorca, yo tampoco sé bien qué es la poesía; pero hay situaciones en la vida que nos conmueven: no solo las cosas que consideramos bellas y que nos hacen felices; también las desgracias, las injusticias, la falsedad y otras lindezas que podríamos agrupar en un efecto de infelicidad, denuncia... Todo ello nos mueve a expresarlo por escrito; aunque también la poesía sirve para vislumbrar un mundo a nuestra medida.


Matteo Barbato

—Un escenario alegórico que creamos para descubrirnos, una ventana abierta al tiempo y al espacio, una amiga que nunca decepciona. 


Pepe Ramos

—La poesía está en cualquier acto —sin ceñirnos únicamente al texto— que transciende lo esperado de su medio de expresión y que cobra una dimensión extra que nos hace sentir emociones que han sido debidamente codificadas por el autor. Las fotografías de Chema Madoz o las esculturas de Gargallo serían claros ejemplos de poesía fuera de su ámbito habitual.


¿Qué contestarías a los que dicen: “Yo no leo poesía porque no la entiendo”?


Alberto Wagner

—Bueno, la poesía no es algo que se entienda, como se entiende un enunciado lógico. Hay que dejarse cautivar por las palabras y las sensaciones que nos producen. Se debe estar abierto a entrar en el trance que nos regala la poesía para apreciarla.


Ester Bueno Palacios

—Les diría que la poesía no hay que entenderla, hay que sentirla. Leer poesía, escuchar poesía,  es un ejercicio de introspección que permite trascender a través de las palabras. Lo mejor de la poesía es que cada poema es único según la persona que lo lee, porque lo lleva a su interior y en él puede reflejar sus vivencias y encontrar guía y consuelo. 


Diego Alonso Cánovas

—Supongo que tampoco la sienten. Les diría: “Cámbiense de poetas, lean a esos otros grandes vates que escriben maravillas comprensibles sin perder ni un ápice de belleza expresiva. Descubrirán un mundo maravilloso. Y lean a los poetas herméticos aunque solo sea para caer en brazos de Morfeo. Eso es lo que hago yo”.


Antonio Perán Elvira

—Les recomendaría la prensa deportiva. Y fuera de bromas, si se carece de esa sensibilidad especial de la que hablaba antes, es bastante inútil intentar acercarse a la poesía. ¿Eso quiere decir que esa sensibilidad se tiene o no se tiene de por vida? En absoluto: pensemos en la general aproximación a la poesía que se produce en los enamoramientos o tras otros sucesos que supongan una conmoción emocional (nacimiento de un hijo, fallecimiento de alguien querido, etc.).


Jesús Urceloy

—Pues que tienen razón. La poesía es solo para entendidos


Oriol Alonso Cano

—La poesía no va de entenderla, sino de dejarse atravesar por aquello que evoca, sugiere o metaforiza. Es entrar en un diálogo, abrirse a una interpelación que va más allá de cualquier comprensión o racionalidad. 


Silvia Company de Castro

—Creo que aunque parezca contradictorio, no es necesario comprender la poesía para leerla. Es decir, la lectura de poesía (o al menos como yo la concibo) no se trata de que un poeta (el emisor) construya un mensaje (el poema) y un receptor (el lector) interprete o decodifique  aquello que ha querido transmitir el poeta, sino que —más bien— debería ser un proceso libre e íntimo parecido a lo que hacemos, por ejemplo, cuando escuchamos música. 


José Félix Valdivieso

—¿Y entonces tampoco disfrutas del cielo estrellado, porque no entiendes de constelaciones?


Serafin Sánchez Cembellin

—La poesía no se entiende, se siente y además se siente a modo, es decir, más allá de lo que el poeta dice desde sí, el lector interpreta, siente en función de su situación vital. Por otra parte hay una belleza en la poesía que va más allá de su significado, que se queda en el significante, en el sonido que dejan las palabras al ser dichas en voz alta.


Enrique Gracia Trinidad

—Que tienen dos alternativas: 

1ª: Seguir sin leerla y perderse el bocado más exquisito de la literatura y el arte más emocional construido con esa herramienta común que es el lenguaje. Allá ellos.

2ª: Intentar no entender, sino sentir, disfrutar, dejarse llevar, igual que no entendemos del todo el amor, los atardeceres o por qué no nos caemos yendo en este planeta a toda velocidad por el espacio. 


Manuel Guerrero Cabrera

—Hace dos años, en 2º de bachillerato, una alumna me dijo eso mismo. Le lancé el reto de que le iba a recitar algunos versos y ser sincera en lo de que si los entendía y no. Le dije, porque los tengo memorizados, aquel de «Por una mirada, un mundo», de Bécquer; «La verdad de la mentira», de Ángel González y un fragmento de «Contigo», de Raquel Lanseros. La alumna me confesó que sí los entendió. En verdad, la cuestión no es que no la entiendan, es que no han dado con un poema que hagan suyo.


Jesús Calonge

—Yo no leo poesía que no se entienda. Me gustan los escritores que transmiten sus emociones, no los charlatanes que hacen trucos vacíos de palabras para convencer de que escriben muy bien. Admiro a los magos, no a los prestidigitadores. 


Marcos Rincón Cruz

—Más que entender la poesía hay que sentirla, entrar en su misterio.


Juanma Ruiz

—Que no traten de entenderla. Se puede disfrutar lo que no se comprende: a un nivel sensorial, más primario pero no menos profundo. A mí me gustan muchas obras que no entiendo. Preguntarnos por su significado es parte del disfrute; pero abandonarnos a la experiencia es otra parte igual de importante. Cuando nos frustramos por no entender, cerramos la puerta a esas otras formas de disfrutar que se desprenden de la incertidumbre.


Ana María Cuervo de los Santos

—La poesía requiere un esfuerzo intelectual, un entrenamiento a base de lecturas y más lecturas. Pero es importante no pretender entenderlo todo, no abarcarlo todo porque en la poesía siempre hay algo inexplicable. Hay un maravilloso relato de Juan Ramón Jiménez que nos cuenta cómo un hombre ante la inmensidad del mar no tuvo otra ocurrencia más que escupir.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—De entrada, creo que es un tópico acuñado y, desde ahí, difícil de rebatir. Supongo que la mejor receta sería buscar los poemas adecuados pensando en quién lo dice, aquellos que puedan conectar con ese sujeto. Al final, nos mueven las mismas preocupaciones y similares sentimientos.


Pablo Suárez González

—Que disfruten de no entender, dejándose llevar por el ritmo y la sonoridad de los versos. Si lo entendiéramos todo, la vida perdería parte de su gracia. En el sonido de la poesía está gran parte de su sentido: es precisamente esa musicalidad peculiar de la poesía la que va marcando el camino hacia su comprensión que, afortunadamente, nunca llegamos a alcanzar.


José Antonio  Buil 

—Que probablemente tienen razón, porque la poesía no se manifiesta para ser entendida, sino para ser sentida, escuchada, receptada…, como una mezcla de canto y música que a veces nos puede hacer pensar.


María Teresa Sánchez Martín

—Les diría que es cierto que hay un tipo de poesía muy hermética; sin embargo hay otros tipos de poesía, con un lenguaje más cercano, que será capaz de emocionarles, de descubrirles otra visión de la vida, de invitarles a imaginar y a interpretar el poema desde su propio pálpito.


Julio Santiago

—La poesía es tan extensa, variada, entretenida y comprensible como lo es cualquier otro género en prosa, pero tal vez menos difundida por las modas y por los intereses económicos ligados a estas. La poesía no hay que entenderla, hay que dejarse penetrar por ella, disfrutarla e interpretarla libremente, cada cual a su antojo, en función de sus capacidades y necesidades.


Juan Carlos Tejero

—A veces no es necesario entender para que leamos poemas. Les pediría a quienes afirman eso que traten de leer en voz alta los poemas o que se dejen seducir por quien pueda leerlos de ese mismo modo y escuchar, incluso sin que la razón y ese deseo de comprensión exista.


Matteo Barbato

—No es necesario entender la poesía (la poesía es, entre otras cosas, un mensaje que nos atraviesa con su lenguaje simbólico, una revelación inconsciente), sino tener coraje para vivirla (despierta emociones que quizá dan miedo).   


Pepe Ramos

—Que busquen autores menos crípticos. Hay un montón donde elegir. Estamos heredando una lacra motivada por el sistema educativo en el que de niños se nos hace leer a autores de hace demasiados siglos y se nos dice que eso es la poesía y que nos debe de gustar. Es como si alguien dijera que ni comprende ni le gusta la música porque solo conoce a Shostakovich y a Mendelssohn y no le sacan placer. Hay poesía para cualquier persona; lo que no hay es una cultura de la poesía en los años en los que se forjan nuestros gustos.


—¿Qué importancia conserva la métrica y la rima en la poesía contemporánea?


Alberto Wagner

—La métrica y la rima son herramientas muy útiles para encauzar la imaginación y darle una buena forma. Yo intento escribir con asiduidad poemas métricos, aunque los combino con el verso libre. Creo que son un buen ejercicio técnico y que aguzan el sentido poético.


Ester Bueno Palacios

—La métrica y la rima, nos enseñan el ritmo. Un poema debe tener un ritmo, una musicalidad que antes se buscaba en lo exacto y que ahora ha encontrado esa liberación anárquica que nos permite crear de forma diferente. Recuperar la métrica y la rima como ejercicio de concisión poética me parece importante para un poeta, como forma de aprendizaje.


Diego Alonso Cánovas

—Coexisten poetas que intentan ajustarse a las reglas de la métrica con otros que no lo hacen. Desde ambos enfoques se están escribiendo poemas excelentes. En el caso de la rima, es menos frecuente en la poesía contemporánea. Pero muchos grandes poetas  dejan constancia de que saben utilizarla. En otros casos es aquello de la zorra y las uvas.


Antonio Perán Elvira

—Lamentablemente muy poca, pero no hay que dramatizar; porque si ponemos en una balanza los siglos en que la poesía ha tenido rima y aquellos en los que ha ocurrido lo contrario, observaremos que son muchos más estos últimos. Sin embargo, con ocho mil millones de habitantes en el mundo, y con la masificación de cualquier actividad que se nos ocurra, terminarán imponiéndose requerimientos para discriminar y que no solo valga con la voluntad para suponer el mérito; pensemos, por ejemplo, que a todo escritor se le supone un determinado dominio de la ortografía. A propósito, quiero destacar la enorme riqueza del castellano, que nos ofrece términos como "reflexión", "pensamiento", etc., que se ajustarían mejor a lo que hoy pretenden ser poemas.


Jesús Urceloy

—La misma que el agua, la sal, la levadura y la harina para hacer pan.


Oriol Alonso Cano

—Más allá de cuestiones estilísticas o formales, lo poético debe aproximarse a regiones de la experiencia que son inexploradas para cualquier discurso.  


Silvia Company de Castro

—Aunque es cierto que la poesía actual tiende a alejarse de la métrica y la rima, explorando y recurriendo a otros mecanismos literarios como principal vía de expresión, opino que es muy importante conocer la trayectoria poética de nuestros predecesores. De hecho, no concibo un mundo poético sin figuras como Antonio Machado o Miguel Hernández.


José Félix Valdivieso

—Que hoy en día la métrica y la rima no estén de moda, no quiere decir que no sean importantes. Es preciso conocer ambas bien. Han sido y son instrumentos poéticos.


Serafin Sánchez Cembellin

— En cuanto a la métrica, su importancia es menor en el verso libre donde quizá la improvisación y apertura de límites es necesaria en esa lucha del lenguaje por ir más allá de sí mismo. En cuanto a la rima entiendo que la situación es distinta. Hay cosas y sentires que sólo la rima y su cadencia pueden decir.


Enrique Gracia Trinidad

—La de mantener las esencias técnicas de la poesía. Se puede no rimar y hasta no medir, pero olvidarse del ritmo (sea el que sea) es hacer poesía descafeinada que la mayor parte de las veces ni siquiera es poesía.


Manuel Guerrero Cabrera

—A veces pienso que un buen número de autores y autoras jóvenes han sustituido la métrica y la rima por la pulsación del intro a lo loco, al crear de este modo versos arrítmicos... No obstante, hoy la rima raramente se tiene en cuenta a la hora de componer, pero la métrica, en concreto, el ritmo del verso, sí. Quienes leemos poesía de manera habitual un verso con mal ritmo o sin él es una tortura.


Jesús Calonge

—Lo importante es el contenido. Yo nunca utilizo rima, por su musicalidad, mi poesía es contundente. Sin embargo, el ritmo sí que me ayuda con la violencia del verso. En conclusión, todo lo que ayude al poema es importante


Marcos Rincón Cruz

—La rima es menos importante, la métrica es lo principal. No se debería prescindir de la métrica, de su ritmo, de su música.


Juanma Ruiz

—Menos de la que debería, quizá. Para mucha gente, el verso libre se ha convertido en un ‘todo vale’ en el que yo, personalmente, no creo. En ese sentido, hablar de métrica y de rima es hablar de la importancia de la forma. Si la materia prima del poeta son las palabras, es su responsabilidad moldearlas de forma que vayan más allá de su significado evidente. La medida y la rima son algunas herramientas muy poderosas para ello, aunque no las únicas.


Ana María Cuervo de los Santos

—Entre otras cosas, la poesía es ritmo; y la métrica y la rima son herramientas al servicio de ese ritmo. Los poetas contemporáneos hemos buscado el ritmo más allá de los recursos habituales que parecen haber quedado relegados a ese ámbito más tradicional. De todas formas, hay muchas maneras de jugar con la métrica y la rima si se desea romper con esos esquemas clásicos.


José Ramón Ayllón Guerrero 

—Para mí, fundamentalmente la métrica, es muy importante, aunque cada vez resulte más difícil verla. En mi opinión, no todo vale y la poesía, por más que evolucione, tiene que tener un ritmo y tiene unas características propias. Lo demás podrá ser literatura, pero será otro género.


Pablo Suárez González

—Son solo unas herramientas más de las muchas que se pueden usar en poesía para encontrar esa combinación única de sonido y sentido. Lo que sigue siendo indispensable es el ritmo: algún tipo de ritmo particular que diferencie la poesía del lenguaje común o de la prosa.


José Antonio  Buil 

— Poca en la prosa poética, pero en el poema la tiene, porque sus versos y estrofas son el pentagrama musical que lo definen y lo justifican.


María Teresa Sánchez Martín

—En la actualidad la métrica y la rima en la poesía no tienen  prácticamente ninguna  importancia, la mayor parte de los poetas prescinde. Los poetas contemporáneos eligen este estilo libre, sin reglas, en él dejan únicamente la imagen y la metáfora a la imaginación del lector.  


Julio Santiago

—El metro y la rima eran esenciales en tiempos pasados cuando la transmisión de emociones y conocimientos era puramente verbal, pues la inmensa mayoría del pueblo no sabía ni leer ni escribir. Que hoy se conserven estructuras y normas clásicas a la hora de hacer poesía carece de sentido. Actualmente contamos con más recursos y más libertades que nunca para hacer buena poesía acorde con el tiempo que vivimos.


Juan Carlos Tejero

—Sirve fundamentalmente para entender a los autores clásicos y a los modernos que siguen utilizando esas reglas. En mi caso solo en una ocasión he utilizado metros regulares y sin rima por homenaje a Piedra de so,l de Octavio Paz, y se convirtió en un reto.


Matteo Barbato

—La musicalidad sigue siendo importante, verso libre permitiendo. 

 

Pepe Ramos

—Aunque se haga verso libre, ayudan para ganar musicalidad cuando se desee. No está de más conocer la parte sudoku de la poesía porque se amplía la paleta de cosas que eres capaz de hacer en un texto. Además hay veces en la que tienes un mensaje que decir pero no tienes la forma y ahí las formas clásicas pueden venir en tu ayuda. 


—Un libro de poesía para esta primavera incipiente.


Alberto Wagner

—Recomendaré, aunque no es de rabiosa actualidad, "Tu vida rompiéndose", de Raúl Zurita, una antología hecha por el propio poeta chileno, que es una de las mejores voces de la lírica actual.


Ester Bueno Palacios

— Recomendaría el poemario de Ignacio María Muñoz titulado “El tiempo sucedido”, en el que el poeta nos invita a transitar por esa inconsistencia vital que es el devenir, lo que fuimos y lo que somos, nos reta a volver atrás para avanzar.


Diego Alonso Cánovas

“El misterio de la felicidad”, de Miguel d’Ors.


Antonio Perán Elvira

—Más que un libro de poesía, en su sentido al uso, y a partir de una experiencia que tuve hace poco, recomendaría la obra de Sófocles. ¡Cuántos dejarían de llamarse poetas después de esta lectura! ¡Y esto se escribió hace dos mil quinientos años!


Jesús Urceloy

—Mi último poemario, que es excelente: “Todo bien”.


Oriol Alonso Cano

“Himnos de la noche”, de Novalis. Pocos poetas han penetrado en los abismos de lo real como Novalis.  


Silvia Company de Castro

—Hace unos días cayó en mis manos el libro “La manos en la sangre”, de la poeta madrileña Irene X, que me está sorprendiendo gratamente.  


José Félix Valdivieso

—“En ausencia del tajinaste rojo en una ciudad de Castilla”, de Sergio Rodríguez


Serafin Sánchez Cembellin

—"La vida de otro modo". Antología poética de Ángel Campos Pámpano. Campos Pámpano hace suavidad con las palabras, como el Fado Portugués, tiñe de lluvia lenta todo lo que toca, de elegancia, de una pequeña nostalgia que parece inalcanzable.


Enrique Gracia Trinidad

—“Sueños de lirios (Antología de poetas locos)”. 


Manuel Guerrero Cabrera

— Recomiendo “El fiel de la balanza”, de Manuel Francisco Reina, que es un libro al que suelo volver por su cuidado lenguaje, por lo sugerente de sus metáforas, por la influencia notoria de la Biblia en los textos, por el autor que nos entrega líneas como esta: Crean los amantes un idioma. Uno suyo que sólo a ellos pertenece. Lengua común que unifica el mundo...


Jesús Calonge

—“La muerte en Beverly Hills”, de Pere Gimferrer. Un libro con elementos muy primaverales: flores, lluvias, deseos y suicidios.


Marcos Rincón Cruz

“Una colina meridiana”, de Juan Ramón Jiménez.


Juanma Ruiz

—Mi última compra ha sido “Aguas del Leteo”, de Alba Sanchis Dolz, del que solo he leído aún unos pocos poemas, pero que ya me bastan para recomendarlo. Son poemas introspectivos, a veces dolorosos, alejados de lugares comunes y con una nítida voz propia.


Ana María Cuervo de los Santos

—Recientemente, he leído “Tres mujeres”, de Silvia Plath, excelente.


José Ramón Ayllón Guerrero 

“Antología propia”, de Adolfo Burriel. Una oportunidad para descubrir a un poeta exquisito.


Pablo Suárez González

El cuadro del dolor, de Ana Castro. Un libro duro, pero cuyo gran mérito es ponerle palabras poéticas precisas a algo tan difícil de expresar como el dolor. Solemos asociar la primavera al renacer cíclico de la vida, pero todo nacimiento implica dolor, y del dolor surge la vida, así que me parece un libro muy recomendable para esta estación.


José Antonio  Buil 

“Los hombres y las moléculas”, de Roald Hoffmann, quien fue Premio Nobel de Química en 1981. 


María Teresa Sánchez Martín

“Volver al agua. Poesía completa (1970-2006)”,  de Luis Eduardo Aute. Intimismo y crítica social con gran agudeza e ironía.


Julio Santiago

“El sol no va en bicicleta”, de Ana María Cuervo de los Santos, una de mis poetas preferidas


Juan Carlos Tejero

—He empezado a leer la “Poesía completa”, de Mariluz Escribano Pueo. Todo un descubrimiento.


Matteo Barbato

— Cualquier libro de Stefan Zweig, como por ejemplo “24 horas en la vida de una mujer”.  


Pepe Ramos

"Los habitantes del panorama", de María Eloy-García, que combina ternura con mala leche, es un catálogo de diferentes técnicas actuales y nos hace bendecir el momento en el que aprendimos a leer.


                                                      Los poetas





Ester Bueno Palacios

Martínez (Ávila), 1966. Autora de los poemarios “Nada es lo que decías”, “La Velada Impaciencia” y “De herméticos lugares”. Directora de la Escuela de Lenguas y Cultura, «Alma Máter Ávila» y de «Búho Estudio de Comunicación».


Alberto Wagner

Palma de Mallorca, 1998. Licenciado en Filosofía. Ha publicado los poemarios “Jaima”  y “Tratado de dióptrica”.


Diego Alonso Cánovas

Vera (Almería), 1949. Doctor y Licenciado en Psicología, Licenciado en Matemáticas y Diplomado en Magisterio. Autor de los poemarios “Desde Ángulos Distintos”, “Resistir en verso. Décimas para una pandemia” y “Efímero infinito”. 


Antonio Perán Elvira

Lorca (Murcia), 1954. Ha publicado los libros de poesía “Diálogos con mi perro Sancho”, “En la Mansión de los Céfiros”, “Diálogos con mi perro Sancho”, “Vía crucis” y “Discurso de Blanda y Firme”. 


Jesús Urceloy

Madrid, 1964. Poeta, escritor y editor literario. Entre otros, ha publicado los poemarios “Todo bien”, “Luz  violenta”, “Visibles e invisibles” o “Versos cobardes para el niño de la foto”.


Oriol Alonso Cano

Martorell (Barcelona), 1984.  Doctor en Filosofía, así como grado en Psicología. Ha publicado los poemarios “La caricia del fantasma” y “Clinamen”.


Silvia Company de Castro

Valencia, 1991. Filóloga y magíster en Estudios Hispánicos Avanzados. Recientemente ha debutado con el poemario “Todo lo que perdí mientras te buscaba”.


José Félix Valdivieso

Bruselas. Políglota. Se ocupa de IE China Center. Ha publicado los poemarios “La geografía del erizo”, “Grito de amor”


Serafin Sánchez Cembellin

Madrid, 1969. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Autor del poemario “Estados”.


Enrique Gracia Trinidad

Madrid, 1950. Escritor y divulgador cultural. Autor de más de cuarenta publicaciones, la mayoría de ellas de poesía. Varios premios y varias traducciones. Se gana la vida con teatro de voz, conferencias, recitales, cursos, talleres, radio, etc. 


Manuel Guerrero Cabrera

Lucena (Córdoba), 1980. Profesor de lengua y literatura, articulista, poeta y experto en literatura sobre el tango. Ha publicado los poemarios “El desnudo y la tormenta”, “Loco afán”,  “El fuego que no se extingue”, "La ciencia de estar contigo", "El mismo mito, la otra voz" y “Las salinas del aliento”.


Jesús Calonge

Madrid, 1977. Es técnico superior en Imagen, especializado en fotoperiodismo y fotografía de moda. Su obra se ha publicado en medios como Vice Magazine, El Mundo, El País... Su poemario “Disparo contra la cúpula” llegará a las librerías en unas semanas.


Marcos Rincón Cruz

Almagro, (Ciudad Real), 1938. Franciscano, docente y escritor. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Umbral de plenitud”, “La paciencia de la lámpara”, “Hojas con aroma aún”, “Defensa del crepúsculo” o “La noche de la paloma”.


Juanma Ruiz

Madrid, 1982. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Es crítico cinematográfico y profesor de Comunicación Audivisual en la Universidad Rey Juan Carlos. Autor de los poemarios “Paseos o derivas”, “Materiales de derribo”, “Tratado de egoísmo” y, próximamente, “Hacerse el muerto”.


Ana María Cuervo de los Santos

París, 1970. Licenciada en Filología Hispánica y profesora de Educación Secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Madrid. Ha publicado los poemarios “Luna de agua y peces” y “El sol no va en bicicleta”.


José Ramón Ayllón Guerrero 

Zaragoza, 1953. Ha publicado los poemarios “Mástil de nubes, “Donde la piel no llega”, “Geografía ausente”, “Con las raíces vueltas hacia arriba”, “Climogramas de estación emocional”, “A caballo entre cáncer y regaliz de palo”, “Donde la piel no llega”, “Arrecife de sombras” y “Pacific Grove”.


Pablo Suárez González

Madrid, 1985. Doctor en Geología y licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura. Autor de los poemarios “Camino de ayer” y “Triple encrucijada”. En la actualidad, compagina la creación literaria con su trabajo como profesor e investigador en la Universidad Complutense de Madrid.


José Antonio Buil 

Zaragoza. Doctor en Medicina. Autor de ocho poemarios, como “Unbuilt”, “Primeras manchas”, “Extravío” o “Ad infinitum”.


María Teresa Sánchez Martín

Ávila, 1960. Autora de los poemarios “A la intemperie de la luz”, “A través de la ventana” y “Diálogos al Alba.”


Julio Santiago

Miajadas (Cáceres), 1975. Autor de una extensa obra literaria y artística. Entre su obra destacamos los poemarios “Acrílica”, “Rojo y Eva”, “Tratados”, “Mi amor, Gloria Fuertes” o “Chimani”.


Juan Carlos Tejero

Madrid, 1958. Profesor de secundaria de Lengua castellana y Literatura en un instituto público de Pinto. Ha publicado los poemarios “El eco de las voces” y “Anónimos”.


Matteo Barbato

Nápoles, 1973. Ha publicado los poemarios "Recuerdos, amores y sueños", "Mis versos, tu nombre" y "Remotas cercanías".


Pepe Ramos

Madrid, 1971. Ha publicado los poemarios “Samsara”,  “La copa rota”, “Cinco formas de dar pena” y “La ansiedad del escapista”. Parte de su obra se ha traducido al inglés, al italiano y al polaco. Ha sido becado por la Fundación Rafael Alberti y representó a España en los primeros encuentros de Poesía Joven Europea (París 2004). Ha trabajado entre otras muchas cosas como redactor, profesor de talleres literarios y guionista de videojuegos.



viernes, 17 de marzo de 2023

Ingredientes ocultos - María Pérez Herrero - Ateneo de Madrid - Editorial con M de Mujer

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

El pasado 15 de marzo, con aforo completo, se presentó al público Ingredientes ocultos de María Pérez Herrero (Editorial Con m de mujer). Es la segunda novela de la autora, en una trayectoria de escritura que incluye cuentos infantiles, drama teatral y diferentes colaboraciones en revistas literarias y antologías de relatos.

Ingredientes ocultos trata de mujeres que cocinan, charlan, reflexionan sobre amores, vidas y sobre todo, disfrutan de su amistad en una novela que fluye gracias a sus diálogos, en los que es muy probable que la formación musical de la autora tenga mucho que ver para captar los giros y expresiones de la colombiana Luzmilda pero también la contención emocional, la seriedad y quizá hasta rigidez de Elena, otra de las protagonistas.

En la novelística española faltan narraciones de vida cotidiana sin grandes dramas ni tremendismos, en la que las vidas corrientes sean ensalzadas precisamente en eso, en la capacidad de conservar una amistad a lo largo de los años, en la superación de una mala relación, en poder disfrutar de la vida pese a los secretos familiares. En las que no haya recurso a lo grotesco. Faltan quizá annagavaldas y maevebinchys por eso esta novela es refrescante y un poco a contracorriente y, ojalá, marque el comienzo de una novelística nueva.

María Pérez Herrero me pidió junto a Belén Rico, ateneísta y psicoanalista, que formara parte de la presentación:

-María, espero que haya segunda parte.

y María se echó a reír, ¡con lo que cuesta escribir!


María Pérez Herrero
Editorial con M de Mujer 




miércoles, 15 de marzo de 2023

Gloria Nistal, el legado de Donato Ndongo y la literatura de afrodescendientes en español - Parque Conde de Orgaz, Madrid

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com
Ayer, en la sede de la Asociación de Vecinos Parque Conde de Orgaz, en donde coordino un club de lectura, tuvo lugar un nuevo Martes de autor. En esta ocasión, la escritora invitada fue Gloria Nistal, con más de una veintena de volúmenes publicados entre libros de viajes, poemarios y los dedicados, específicamente, a la literatura guineana.

Gloria Nistal habló acerca de la literatura afrodescendiente en lengua española que no sólo tiene lugar en Guinea, país en el que estuvo destinada, también en algunas zonas de Colombia por ejemplo. 

"Cuando llegué a Guinea, la literatura que se estudiaba era el Siglo de Oro español pero no sus propios autores, entonces me propuse que en los planes de estudio se incluyeran los escritores guineanos". 

Las dificultades a las que se enfrentan los escritores guineanos debido al tamaño muy pequeño de sus editoriales que no logran un modelo de supervivencia en el tiempo o las aún mejorables tasas de alfabetización del país, fueron algunos de los retos de los que Nistal habló para que esta literatura tenga más visibilidad entre el público en general. "Se estudia mucho en Estados Unidos", puntualizó, "pero en el ámbito de los departamentos de filología española". 

Amiga personal de Donato Ndongo, "el primer autor africano en entrar a la «cámara de la memoria» del Instituto Cervantes", Gloria Nistal ha presentado estos días Antología De La Literatura De Guinea Ecuatorial (Casa De Africa (sial).

"Al terminar mi estancia en Guinea, me trasladaron a Polonia y allí impulsé, dentro del área de filología española, el estudio de autores afrodescendientes en lengua española. Hasta entonces no se conocían".


                                              Quizás, algún día, lo sepa todo, casi.

                                           Y te lo diré, amiga mía, en un solo susurro,

                                                para que recuerdes cuánto te quise.
                                                                               Donato Ndongo








miércoles, 1 de marzo de 2023

Más libros, más papelería en el Mercado de las Ranas - Barrio de las Letras (Madrid)

 


Maribel Orgaz - info@leerenmadrid.com

En el Barrio de las Letras, y no habrá lugar más apropiado, crece el Mercado de las Ranas. Ahora desde la calle Huertas hasta la esquina de San Sebastián y también esquina de la Calle Príncipe. 

Más puestos, más libros y más papelería se suman a la celebración bimensual de puertas abiertas de los establecimientos con ofertas de música, eventos culturales y sus artículos que salen a tomar la calle. 

"Antes", explican desde la Asociación de Comerciantes Barrio de las Letras @barrioletras, "estábamos en la calle Huertas esquina calle León y Costanilla de las Trinitarias pero los nuevos puestos desbordarán un poco más este primer emplazamiento". 

Las fechas de celebración son las mismas, primer y tercer sábado de cada mes. Marzo, tan primaveral celebrará este mercado al aire libre de emplazamiento singular, los sábados 4 y 18, en su horario de siempre: de 12h a 19h.

¿Por qué de las Ranas? "Por la calle Cantarranas que ahora es Lope de Vega", explican los comerciantes, "los madrileños la pusieron cantarranas en el siglo XVII por la cantidad de ranas que se agrupaban en las charcas de las huertas del convento de San Jerónimo y por eso le pusimos a nuestro mercado callejero, de las Ranas."

Mercado de las Ranas - 
1er y 3er sábado de cada mes - 12h. a 19h. 



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