Marina Casado publica segunda novela tras Los doce reinos del Tiempo (2021) y en esta ocasión, sobre el lado más siniestro de la belleza: La manzana de Eris(Editorial Cuadernos del Laberinto). Marina Casado ha publicado cinco poemarios, uno de los cuales, Este mar al final de los espejos (2020) obtuvo el Premio Carmen Conde de Poesía. Ha sido finalista en cuatro ocasiones del Premio de Poesía Adonáis y es colaboradora en el periódico El País, la revista Zenda y Culturamas, entre otros. Es columnista en el diario canario La Provincia y ha obtenido diferentes galardones por sus relatos. El pasado año se cerró con otro reconocimiento, su poemario Entra la noche, que verá la luz en 2023, obtuvo el Premio Internacional León Felipe.
El escritor Erri de Luca dice en un poema: “No ha habido guerra tan justa, ninguna otra, como la de Troya: dos pueblos a las armas para decidir quién de los dos debía quedarse la belleza”.
La belleza era un tema que ya preocupaba en la Grecia clásica. El título de la novela, La manzana de Eris, hace referencia, precisamente, a un pasaje mitológico en el que Eris, la diosa de la discordia, acudió a la boda de Peleo y Tetis sin haber sido invitada. Allí se encontraban también las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Para sembrar el caos, Eris lanzó una manzana dorada entre ellas y dijo que era para la más bella. Esto produjo una encendida disputa que se convertiría en el germen de la guerra de Troya.
Hoy en día, todos seguimos queriendo atrapar esa manzana, incluidos los personajes de mi novela. La manzana, relacionada con la belleza y la perfección física, simboliza la discordia. Y la discordia también surge en otra subtrama de la obra, la amorosa, pues la protagonista va a encontrarse en una verdadera encrucijada que llega a romper su equilibrio emocional.
Tu novela surge de una reflexión, hasta dónde podemos llegar para lograr una buena apariencia.
Comienza, de hecho, con un suicidio: el de Carolina, una joven que aparentemente lo tenía todo: éxito, dinero, belleza. Natacha, una periodista que fue compañera suya en la facultad, comienza a investigar y descubre la existencia de Vitherbal, una empresa piramidal que comercializa batidos dietéticos y funciona como una auténtica secta. Carolina trabajaba para esa empresa y su final resulta desconcertante y misterioso. Vitherbal capta a sus clientes aprovechando sus debilidades, ofreciéndoles la perfección física, e incluso Natacha se sorprende, en alguna ocasión, preguntándose si sus complejos podrían terminar si empezara a consumir los famosos batidos. La idea subyacente es que todos podemos ser tentados por algo así con tal de aspirar a sentirnos más bellos. Todos podemos desear esa manzana con más o menos prudencia. En la novela, se llega al extremo de poner en peligro la propia vida o la de otros.
El género negro ¿es la mejor manera de abordar este tema?
Una de las características clásicas del género negro es la crítica social. Es el género perfecto para mostrar una realidad turbia, oscura, que mueve los hilos de la sociedad actual. Una realidad que asusta, en cierto modo, porque está inmersa en un capitalismo salvaje que valora la rentabilidad económica por encima de la vida humana. La protagonista, Natacha, va introduciéndose en ese mundo y descubriéndolo poco a poco, y el lector puede ir sobrecogiéndose con ella, a su ritmo, para apreciar la verdadera magnitud del horror. La incertidumbre, el miedo, la sospecha, son emociones que entran en juego a lo largo de este descubrimiento.
Sin embargo, no me quedo en la mera crítica social o en el planteamiento del clásico esquema de investigación y resolución del misterio; también profundizo bastante en la psicología de los personajes, sobre todo en la de los dos principales. Me interesa mostrar sus sentimientos ante todo lo que están viviendo, de modo que el lector pueda sentirse identificado con ellos, tal como ocurre, por ejemplo, en las novelas de Patricia Highsmith, uno de mis mayores referentes del género.
Dietas, operaciones, filtros en las redes sociales y la profecía de que el mundo se dividirá entre quienes puedan pagar por aumentar su longevidad con una juventud eterna y los pobres.
Avanzamos hacia eso, pero también es cierto que, a medida que se van normalizando todas estas cuestiones, también se van popularizando. Desde hace unos años, por ejemplo, los injertos capilares se han multiplicado gracias a opciones más económicas, como las que ofrecen en Turquía. O la depilación láser, que ya puede hacerse desde casa gracias a aparatos que se compran en cualquier centro comercial.
En todo caso, la belleza siempre se ha asociado a la riqueza. En el Renacimiento, por ejemplo, se valoraba la tez blanca porque era una señal de que esa persona no había tenido que trabajar de sol a sol.
En la novela, la joven que se suicida, Carolina, y su novio, ofrecen al mundo una imagen de prosperidad económica, además de la perfección física. En esa idea se basan las empresas como Vitherbal para atraer a sus víctimas: “únete a nosotros y, además de ser guapo, te irá bien económicamente”.
De todos los personajes de La manzana de Eris por cuál sientes más simpatía.
Suelo simpatizar con los antagonistas, sobre todo cuando van de tipos duros y ocultan un corazoncito. En el caso de esta novela, el antagonista no es exactamente un antagonista, porque ayuda en la investigación. No voy a destripar el final y a revelar si sus intenciones eran buenas o malas, pero creo que mi personaje favorito es Juan Pablo. Tiene sus luces y sus sombras, resulta ambiguo y contradictorio; enigmático, en cierto sentido, y magnético. Evoluciona a lo largo de la historia. No me suelen gustar los personajes malos o buenos, de una pieza, sino aquellos que se mueven entre el bien y el mal, como las personas reales, aquellos que tienen manchas en su expediente, traumas que quisieran olvidar… Me fui encariñando de Juan Pablo a medida que avanzaba la novela.
Tu gran dedicación, sin embargo, hasta ahora ha sido la poesía. Cuál es la principal dificultad, hoy en día, para la labor poética.
Efectivamente, hasta ahora he publicado más poesía que narrativa. Publiqué mi primer poemario en 2014 y en agosto de 2023 saldrá el sexto, Entra la noche, con el que obtuve el Premio Internacional León Felipe el año pasado. Casi una década en el “mundillo” me han concedido una visión presumiblemente realista del panorama poético español.
Por una parte, está el obstáculo de toda la vida: el hecho de que, desde siempre, la poesía ha tenido un público muy minoritario, en comparación con la novela. Pero además debemos enfrentarnos a las “mafias poéticas”, a los premios que funcionan a través del “amiguismo” (y que son muchos más de lo que podría imaginarse), a valorar solo ciertos estilos que están de moda y no dar una oportunidad a otras propuestas diferentes… y en general, a la tendencia actual a no profundizar y permanecer en la superficie, cuando la poesía es hondura en sí misma.
23 de marzo. Una mujer de Annie Ernaux. Un poema de Manuel Rivas.
Cerramos el mes de marzo con la lectura de una de novelas de la Premio Nobel francesa, Annie Ernaux: Una mujer que comienza con el fallecimiento de la madre de la escritora.
Hablamos sobre su manera de escribir, distanciada quizá hasta cruda a a veces pero honesta y valiente, que a menudo contiene una gran emoción.
Ernaux habla sobre su origen campesino, de su madre que tanto hizo por lograr que ella tuviera una buena educación y tuviera un destino más allá de su pueblo.
Coincidimos en que no hay idealización de su lugar de nacimiento, ni tampoco un tono elegiaco para describir la vida de su madre, habla sobre cómo logró escapar del alcoholismo en el que casi todas sus hermanas y hermanos cayeron, de cómo fue el pilar de su familia y su gusto por aprender y leer novelas.
Leemos párrafos en los que la escritora a través del devenir de su madre y su propia familia, habla del entorno social y su época. Su abuela no pudo ser maestra porque la familia se lo impidió, su madre logró abrir una tienda y ella logra ser profesora de instituto y finalmente, una gran escritora.
La enfermedad mental de los últimos años de su madre es descrita, por así decir, de manera implacable y cómo la autora se debate entre querer cuidarla siempre y su aceptación de que sólo en una residencia pueden hacerse cargo de su progresivo y enorme deterioro.
Charlamos acerca del género que Ernaux ha casi inventado o ha elevado a una excelencia de la que carecía anteriormente: la autoficción o autosociobiografía. Somos lo que somos porque habitamos en un tiempo concreto y una época concreta. Y que las vidas corrientes, lo que pasa a cualquier persona, por muy corriente que pueda parecer, es digna materia de la literatura.
Para finalizar leemos un poema de Manuel Vilas.
Redención Dime una palabra amable antes de que termine el día. Me dijiste “cariño, tienes que ser fuerte, no puedes depender de esa gente, estás muy cansado, olvídalos, ayúdame a recoger el lavavajillas”, y yo miraba la noche de octubre con sus estrellas entrar en nuestra casa, iluminar nuestros cuerpos, vaciar nuestras almas, y tú dijiste “cena algo, hay un poco de arroz en el horno, cena algo, cariño, come algo, y olvídate de todas esas ideas absurdas sobre el odio y el fracaso, ese arroz está divino”. Dime una palabra amable antes de que termine el día.
9 de Marzo, Lavandería Ángel e Inmanejable de Lucía Berlin. Un poema de Robert Graves.
En nuestra primera reunión del mes de marzo, leemos dos cuentos de Lucia Berlin, Inmanejable y Lavandería Ángel.
El primero de nuestros cuentos, de muy pocas páginas, Inmanejable, describe a una mujer alcohólica, madre de varios niños, que se despierta con síndrome de abstinencia y el segundo, Lavandería Ángel trata de una mujer que va a hacer la colada semanal en una lavandería de un barrio pobre.
Elogiamos que Lucia Berlin no recurra a lo sórdido o la miseria moral, que sería muy fácil en ambos cuentos y que en cambio las narraciones estén salpicadas de toques de humor e instantes de belleza.
También nos gusta su estilo sencillo, cómo evita siempre caer en la autocompasión o el victimismo y cómo en cualquier circunstancia, sus protagonistas mantienen la dignidad pese a que una madre camina tambaleante por la calle para lograr un poco de alcohol que le quite los temblores o que un hombre la invite a ir a su furgoneta mientras ambos esperan a que se lave la ropa.
El indio de Lavandería Ángel no puede ni echar unas monedas en la lavadora por el temblor de sus manos y llega a perder el conocimiento en el asiento de la lavandería pero en ningún momento es juzgado por Lucia Berlín.
En Inmanejable, un chico de 13 años le dice a su madre que sólo un hospital la sacará del alcoholismo, el tono del diálogo es sombrío pero no de miseria moral.
En ambas narraciones hay breves descripciones de belleza, el color del pelo de una chica joven tan bonito como un cuadro, el tono turquesa de un barreño.
En cualquier momento, parece reconocer la escritora, puede surgir algo hermoso y todas las personas tienen algo bueno: el ama de casa alcoholizada no deja de limpiar su casa y atender a sus hijos, sus manos con manchas y poco cuidadas son toda una biografía. El indio que dice ser un gran jefe de la tribu lava humildemente su ropa cada semana.
Para finalizar, leemos un poema de Robert Graves.
¿Debiera inquietarme?
«¿Debiera inquietarme?», preguntó ella, «siendo mío su corazón,
si su cuerpo es de otra?—
¿Debo anhelar niños y un cordel de ropa tendida?
Los niños, por supuesto, necesitan madres,
¿pero aún necesitan padres?
Y ahora que el dinero lo gobierna todo
debe un país necesitar un rey?»
23 de Febrero, Escucha la canción del viento de Haruki Murakami. Un poema de Carlos Marzal.
En nuestra última reunión del mes de febrero, leemos la primera novela que publicó Haruki Marukami, Escucha la canción del viento.
Es una novela breve en la que el universo Murakami está, por así decir, prefigurado. Mujeres con un comportamiento incomprensible, la cultura americana injertada en la cultura japonesa, las referencias musicales, la combinación de elementos realistas y por así decir, fantásticos o extraños.
Charlamos acerca de esta novela que escrita a finales de los setenta se lee hoy como si se hubiera escrito ahora.
Leemos párrafos en los que el protagonista, de veinte años, y su amigo, se pasan el día bebiendo cerveza en un bar, conocen chicas, intentan escribir. Son estudiantes a un paso de convertirse en adultos.
La voz narrativa nos parece la de un adolescente o alguien muy joven, con mucho sentido del humor que finalmente se casa y parece encontrar su lugar en la vida junto a su esposa.
Intercambiamos opiniones acerca de si Murakami ha logrado elaborar una literatura universal que es superventas en España, China, Estados Unidos o Reino Unido y los motivos de este éxito. Lo diferente que es su voz narrativa y su literatura a otros autores japoneses como los Premio Nobel Yasunari Kawabata o Kenzaburo Oe.
La estructura de la novela también nos llama la atención, cómo alterna párrafos largos con microhistorias o el dibujo de su camiseta, diálogos humorísticos con reflexiones acerca del proceso de escritura, o cómo la contención de los sentimientos lleva finalmente a no sentir.
Para finalizar, leemos un poema de Carlos Marzal.
La Lluvia En Regent´s Park
Debe de estar lloviendo en Regent's Park
Y una suave neblina hará que se extravíe
la hierba en el perfil del horizonte,
los robles a lo lejos, las flores, los arriates.
Pausada, compasiva, descenderá la lluvia
hoy sobre el corazón de la ciudad,
su angustia, su estruendo,
sobre el mínimo infierno inabarcable
de cada pobre diablo.
Igual que aquella tarde en la que fui feliz,
igual que aquella lluvia
que me purificó, caritativa.
En las horas peores,
cuando el desierto avanza,
y no hay robles, ni hay hierba, cuando pienso
que no saldré jamás del laberinto,
y siento el alma sucia,
y el cuerpo, que se arrastra,
cobarde, entre la biografía,
la lluvia, en el recuerdo, me limpia, me acaricia,
me vuelve a hacer aún digno,
aún merecedor
de algún día de gloria de la vida.
La amable, la misericordiosa,
la dulce lluvia inglesa.
9 de Febrero, Mientras ellas duermen y Lo que dijo el mayordomo de Javier Marías. Un poema de Henrik Nordbrandt.
En nuestra primera reunión de febrero leemos dos cuentos de Javier Marías que ahora, al fallecer, han comenzado obtener quizá más reconocimiento frente a las novelas que quizá, se hacen en ocasiones difíciles de abordar.
El estilo de Javier Marías es mucho más conciso en los cuentos que ganan por tanto en concentración conservando todo el universo habitual del autor.
Quizá preferimos el segundo cuento al primero, una historia inquietante sobre un mayordomo neoyorquino del que dudamos que esté en su sano juicio, o que quizá odia de manera patológica a la señora de la casa en la que trabaja.
Charlamos acerca de si el amante entregado de nuestro primer cuento, Mientras ellas duermen, es un hombre peligroso, al borde de la enfermedad mental, si es un asesino cuando afirma que antes de que su amada se deteriore por el paso del tiempo, prefiere acabar con ella. Leemos algunos párrafos en los que Marías ha multiplicado en una escena en una piscina de noche, de manera muy hábil el progresivo oscurecimiento de un personaje que en principio parecía digno de compasión, filmando a su joven compañera en la playa obsesivamente.
A lo largo de nuestra reunión retomamos la idea de que estos cuentos se adscriben a lo que fue llamado,postcuento por el escritor Eloy Tizón del que habíamos leído, La velocidad de los jardines.
Nuestro segundo cuento, Lo que dijo el mayordomo, parte de una hecho real. Javier Marías se quedó encerrado en Nueva York con un mayordomo en un ascensor y charlaron esperando a que funcionara de nuevo hasta poder salir. Al igual que en nuestro cuento anterior, un hombre que en principio parece un buen profesional lamentándose, se transforma paso a paso, en la mente del lector, en alguien trastornado, quizá loco o que fabula una gran mentira extraña y siniestra.
En toda esta confesión, hay un bebé enfermo al que ni su propia madre cuida, una incineración en lo alto de un rascacielos, un funeral al que sólo acude el mayordomo. Lo que parecía una vida de lujo en una ciudad glamurosa, se transforma en este relato en una pesadilla.
Para finalizar leemos un poema de Henrik Nordbrandt
Seriedad
Cómo habrías amado este lugar
las piedras calientes en el límite de la playa
ahora que sol y luna
brillan con la misma fuerza
y la misma dulzura.
Y en verdad lo amarías
-pero más ahora
cuando ya no estás-
porque yo lo amo
con una nueva seriedad: aquella
con la que podría haberte amado
más que a mi propia vida.
26 de enero. Elizabeth y su jardín alemán de Elizabeth von Arnim. Un poema de Ounsi el-Hajj.
En nuestra última reunión del mes de enero, leemos Elizabeth y su jardín alemán de la australiana Elizabeth von Arnim casada con un alemán del que tomó su apellido y con el que en adelante firmaría toda su obra literaria, a pesar de volver a casarse en una segunda ocasión.
En general, nos ha gustado más la segunda parte que la primera en la que se nos hace monótona la descripción de las flores de su jardín, listados que finalmente nos soltamos porque apenas superan el formato de un inventario.
La narración es autobiográfica y narra un año en el jardín de la gran casa familiar en la que Elizabeth von Arnim encuentra belleza, tranquilidad y serenidad de espíritu. Pequeños incidentes como unas terneras que pastan sus rosas o el cochero que disfruta tanto como ella de las excursiones al mar Báltico helado salpican la narración llena de humor e ironía a veces bondadosa pero a veces, maliciosa.
Este libro publicado en 1898 supuso el comienzo de una carrera literaria reconocida en vida de la autora y sigue editándose hoy en día quizá porque la voz de la narradora es plenamente moderna. Ante las diatribas de su esposo, un patriarcal alemán sin imaginación, Elizabeth despliega un humor inteligente que a menudo hace reír al lector.
Los regalos que intercambia con su amiga año tras año, la dura vida de los campesinos polacos y rusos que aran las tierras de la familia, sus hijas llamadas por sus meses de nacimiento y no sus nombres reales componen un panorama en el que el jardín es uno de los grandes protagonistas y cómo su esplendor ayuda a nuestra autora a buscar la benevolencia, la paciencia y la dicha.
Para finalizar leemos un poema de Ounsi el-Hajj.
La luna del reposo de Ounsi el-Hajj
Como otros tienen un cielo y una casa
yo tengo una mujer.
Tengo una mujer como otros tienen niños.
Como los niños tienen pastores
como los pastores tienen sombra.
Tengo una mujer
como otros tienen un camino en el tiempo
y como las luces lejanas tienen una esperanza.
Vago preguntando
dónde está
como pregunta
un hombre en los campos al sol:
dónde está.
A solas caigo con el rocío
me levanto solo con el viento
y nunca se acaba la luna de mi reposo.
12 de enero. El hombre que plantaba árboles de J. Giono y un poema de Julio LLamazares. 26 de enero.
Comienza la nueva temporada del club de lectura Parque Conde de Orgaz con un cuento emblemático del género denominado, naturaleza escrita:El hombre que plantaba árboles del escritor francés Jean Giono que apenas es conocido en español por otra obra que no sea este relato.
Durante nuestra reunión leemos en voz alta algunos párrafos para captar el antes y el después en la manera de vivir en una región francesa en principio desolada y sin árboles y su transformación en un lugar amable y acogedor tras ser reforestado.
El protagonista del cuento es un pastor de ovejas analfabeto, viudo y que ha perdido a su único hijo y que decide plantar árboles en una tarea que le llevará toda su vida. Lo hace sin ayuda de nadie, sin hacerlo público y en una constancia que tiene sus frutos al cabo de varias décadas.
La casa sólida en la que vive este pastor es como su tenacidad y fe en su tarea a la que se entrega de tal manera que tras vivir dos guerras mundiales continúa sin desfallecer sembrando bellotas y plantando hayas y abedules. De esta manera, cada día ve la pequeña recompensa a su labor que se enmarca en un proyecto a largo plazo.
Charlamos acerca de si esto es una vida llena de sentido y "contenido" y la dificultad que encontramos todos acerca del compromiso con un proyecto, de que nos entreguemos a algo más grande que nosotros mismos, por así decir. La generosidad y confianza que se necesitan para ello.
Sobre el género de naturaleza escrita que tiene un auge creciente en la actualidad, comentamos sus orígenes y algunos de sus autores emblemáticos como es el norteamericano Barry López, recientemente fallecido, de quien leemos una página de una de sus obras. En España nuestro representante más significativo sería Miguel Delibes.
Para finalizar leemos un poema de Julio Llamazares que está considerado un poeta de la Galicia rural.
De nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio...
Desde el pasado año, 2022 soy coordinadora del Club de Lectura La Buena Vida que es el club de lectura on line de Mediatecas Alcobendas en el Portal del Lector de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.
"Hay libros que procuran deleite a la vida. Libros solares, llenos de amigos, de encuentros gratos y viajes maravillosos. Decía Tolstoi que el fin del Arte es que amemos la vida en todas sus manifestaciones y que le gustaría que sus libros hicieran llorar y reír, hicieran que la gente se enamorase de la vida.
Y esto es lo que pretende este Club de Lectura La buena vida, que disfrutemos de leer, de compartir lo leído, de acudir a este punto de encuentro con ilusión y dispuestos a dejarnos sorprender, a aprender cosas nuevas".
¿Cómo apuntarse? Es gratuito y muy sencillo, clikar en el Portal del Lector, introducir los datos de nuestro carnet de biblioteca (si tenemos alguna dificultad, consultar en nuestra biblioteca) y descargar o leer en streaming el libro en móvil, tablet o pc y ¡leer, compartir y disfrutar!
Puedes descargarte el libro y leerlo sin participar activamente, sólo leyendo los contenidos que iré incorporando o leyendo el libro propuesto.
Dispones de APP de lectura del libro para móvil, también descargable en el Portal del Lector.
El carnet de biblioteca se expide en apenas unos minutos en cualquier biblioteca, es gratuito y no es necesario estar empadronado en Madrid.
Un balance de los clubes de lectura de adultos que coordino en Madrid.
Todos los clubes de lectura están dedicados a leer narrativa de ficción aunque el club de lectura de la Mediateca Anabel Segura de Alcobendas se refiere sólo a cuentos y el que tiene lugar en la urbanización Parque Conde de Orgaz a cuentos y novelas cortas.
El tamaño máximo de los grupos oscila entre veinte y veinticinco lectores que asisten gratuitamente al tener lugar en bibliotecas municipales, a excepción del celebrado en Parque Conde de Orgaz.
Las bibliotecas prestan gratuitamente el material de lectura a los asistentes. No es necesario estar empadronado y las inscripciones pueden hacerse también por teléfono. Las bibliotecas publicitan la apertura de inscripciones.
Mi labor como coordinadora de clubes de lectura comenzó en Colmenar Viejo en el año 2006, uno de los primeros municipios madrileños en contar con un club de lectura. Se convirtió en el club con varios grupos de lectura más grande y por su duración, más longevo de la Comunidad de Madrid. A él se añadió un libro forum y un club de lectura juvenil.
Desde esta primera y exitosa experiencia comencé a coordinar clubes de lectura para las mediatecas de Alcobendas a las que se han ido sumando otros encuentros lectores.
Un club de lectura es una reunión de lectores no es una clase de literatura y su objetivo es, ante todo, crear un encuentro grato a propósito de un libro, despertar la curiosidad por géneros y autores que antes no nos interesaron y fomentar la escucha atenta y el respeto a las opiniones de nuestros compañeros de reunión.
Un club de lectura ha de animar a leer más y también a valorar más el inmenso tesoro de las bibliotecas en las que tiene lugar y el gran trabajo de los bibliotecarios. En palabras de la socióloga de la lectura, Michele Petit: "las bibliotecas son una de las instituciones más generosas que hayan inventado los seres humanos, son fragmentos de utopía".
Mediatecas Municipales Alcobendas (Madrid)
Mediateca Anabel Segura Club de lectura dedicado a cuentos
Información e inscripciones. 91 484 16 90 y 673 22 05 88
Los elogios se suceden en las redes sociales a propósito de la primera novela de la escritora mexicana, Natalia M. Alcalde:Delirio. Alcalde había publicado anteriormente cuentos y artículos de investigación en las revistas Ágora, Colegio de México (COLMEX), Uffizi Magazine y Double Clic de la Fundación Juan March pero esta es su primera publicación de largo aliento. "Una apabullante novela negra en la que violencia, crítica social y realismo mágico se mezclan con maestría", en palabras de su editorial. Los lectores, por su parte, saben que las grandes potencias literarias en lengua española son actualmente Colombia, Argentina y México, todo lo que sus autores escriben merece una atención especial.
Primera novela y género negro, por qué en este género.
Pienso poco en el género cuando estoy escribiendo. Para mí antes viene la historia. Con Delirio, primero aparecieron los personajes y tuve que pasarme un rato conociéndolos, luego se fue desarrollando la historia que ellos querían contar. Finalmente, cuando tenía la novela escrita de principio a fin, la leí y me pregunté ¿Esto qué es? Descubrí que se trataba de una novela negra. Me gusta trabajar así, sin someter mi imaginación a las limitaciones del género.
Ya después, cuando lees y descubres tu obra en papel es cuando entiendes ciertas cosas. Te entiendes a ti misma (es como si fuera un proceso terapéutico). Hoy, viendo en retrospectiva, comprendo que Delirio formó parte de un momento muy específico de mi vida. Lo escribí cuando volví a España después de haber pasado un año en México, regresé enojada, sintiendo muchísima impotencia y desesperación ante la situación de violencia que se vive en el país; los índices de impunidad son tremendos, la inseguridad que viven las mujeres es apabullante, y nadie en el gobierno parece querer hacer nada para cambiarlo. Ese enojo se vio transferido a mi literatura y, naturalmente, surgió una novela negra.
Un hito reciente en el género han sido las mujeres escritoras.
Yo no veo eso de ser mujer y escribir novela negra como algo raro.
Las mujeres siempre hemos estado presentes en el género negro. No podemos pensar en la historia de la novela negra sin nombrar a Patricia Highsmith, y ¿qué me dices de Joyce Carol Oates? Y más recientemente Gillian Flynn, que es genial y está muy loca. No podemos dejar fuera a Agatha Christie, que es la escritora más conocida del género policiaco y del thriller.
Por cierto, Agatha Christie ha sido clave en mi vida, por una cuestión de familia. Mi abuela materna tenía todos los libros de esta autora (heredó ese amor por la novela de misterio, policiaca y de terror de su madre). Yo me acuerdo mucho de ir a su casa y encontrarla leyendo y releyendo libros de Agatha Christie o de Stephen King; ella se sabía el desenlace de cada historia de memoria. En sus últimos días olvidó el nombre de sus familiares, pero seguía conociendo bien quién había sido el asesino de cada uno de los libros de Agatha. Quizá habrá sido por eso que, a mí, la idea de ser mujer y escribir o leer novela negra, no me parece una contradicción, todo lo contrario, es algo natural, es la literatura que he tenido cerca desde niña y, muchas veces, escrita por una mujer.
Por otro lado, creo las mujeres en Latinoamérica, a lo largo de la historia, hemos tenido una condición más de testigo que de actor social. La historia ha pertenecido a los hombres (y en gran medida les sigue perteneciendo) y no porque nosotras queramos que sea así, sino porque nos hemos visto relegadas al hogar y silenciadas. Entonces observamos, somos testigos de la forma en que el género opuesto ha creado, desarrollado contratos sociales, políticos, judiciales, que son protegidos por ellos mismos a través de instituciones, empresas. Nosotras hemos sido testigos de la historia, testigos de la forma en que se han erigido sociedades, testigos de las guerras, casi siempre lideradas por varones. En el caso de México, somos testigos de la violencia ejercida por los cárteles, encabezados por varones. Aunque cada vez estemos más involucradas en la acción social, lo cierto es que sabemos ser testigos. La mirada del testigo, de quien ve desde fuera, suele ser inmensamente valiosa y objetiva.
En el caso de Delirio, Renata representa ese papel del testigo que lo observa todo desde cerca, pero se ve maniatada, silenciada y no tiene forma de solucionar la situación, a ella no le queda más remedio que escribir.
Un buen puñado de billetes, ¿compra una nueva vida?
No sé si compre una nueva vida o no. En la historia, Kika buscaba salir a como dé lugar de la prisión en la que terminó viviendo, escapó de ahí con un bolso púrpura en el que cargaba fajos de billetes. Ella buscaba dar reset a su vida y empezar de nuevo, lejos del sufrimiento gris que le robó el optimismo.
De haberlo logrado, hubiese sido capaz de edificar un nuevo hogar junto a su madre, de vivir tranquila, en Oaxaca, su estado natal. Sin embargo, hay cosas que se quedan en la memoria y que no hay cómo suprimir. De haber logrado escapar, probablemente, ya al caer la noche, incluso en ese nuevo hogar, se sentiría abrumada por el trauma. Las cicatrices del alma, esas no hay quién las borre, y a Kika la lastimaron mucho.
Parece que se ha renovado el interés por el tarot.
¿Será una nueva tendencia hacia el rechazo de la ciencia? ¿La caída de los dogmas religiosos? ¿La necesidad de tener certezas en este mundo cada vez más incierto? Probablemente sean todas estas cosas o ninguna de ellas, no lo sé.
Para mí, el tarot no es algo tan enrevesado o extraño, es un lenguaje simbólico (visual). Tiene esa aura mística que hace que mucha gente lo mire con aprehensión y lo juzgue, no hay nada que descalificar o temer. Cada una de las cartas en el mazo refleja momentos típicos de la vida de toda persona. De hecho, los arcanos mayores en orden narran a la perfección la secuencia del “Viaje del héroe” que Joseph Campbell describe en su libro El héroe de las mil caras. O sea, la estructura que seguimos casi de forma inconsciente para relatar cualquier fábula, historia o mito, está también reflejada de forma visual en el tarot.
Además, yo digo mucho que la versión Rider-Waite ilustrada por Pamela Colman Smith, que es el típico tarot que más se conoce, es una enciclopedia de símbolos. Símbolos que si estudias, después vas al Prado, o a otros museos, y te los encuentras por todos lados.
Como anécdota, yo no viajo a ningún lugar sin mi tarot. Y en los aeropuertos cuando paso seguridad, por alguna razón siempre me detienen por el mazo de cartas y las revisan. Es muy curioso cómo cuando me pasa eso en España los oficiales se ríen y casi que me piden que les tire las cartas, en México, al contrario, se asustan muchísimo. Yo en ambos casos disfruto.
En fin, es que me puedo pasar días hablando sobre Tarot, pero lo que quiero comunicar es que sirve para varias cosas, es un lenguaje visual, una herramienta terapéutica o meditativa, y hasta te ayuda a saber más en términos histórico artísticos. Como dice Jorge Drexler en una de sus canciones: “La máquina la hace el hombre y es lo que el hombre haga con ella”. No hay que tenerle miedo a las cosas, sino a la forma en que las personas usan esas cosas.
Recomiéndanos algún autor de género negro, también en lengua española.
Tengo una debilidad por la literatura latinoamericana, creo que tenemos mucho que contar. Me encanta el descaro con que los escritores latinoamericanos se divierten rompiendo convenciones del lenguaje.
Así que recomendaré a una autora, ya que hablamos sobre la mujer escribiendo negra, que escribe de una forma casi imposible, ella sí que se salta todos los tratados del español con su literatura y el resultado es siempre exquisito, maravilloso, es una de mis favoritas: Los divinos de Laura Restrepo.
Delirio Natalia M. Alcalde Editorial Cuadernos del Laberinto
Francisco López Porcal es autor de La ciudad de las vanidades. López Porcal de formación filólogo, es miembro de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios y en esta entrevista reflexiona acerca de si La ciudad de las vanidades puede ser considerada una novela histórica o más bien novela de época. En la Valencia de principios del siglo XX, la familia Llombart se ve inmersa en los cambios que una pequeña ciudad experimentará hasta convertirse en una metrópoli moderna y diversa. López Porcal había publicado con anterioridad, Atrapados en el umbral también en la editorial Sargantana y es autor del ensayo, La Valencia literaria desde el espacio narrativo. "Valencia es una ciudad muy literaria, con mucho imaginario, explicaba en una entrevista reciente, y hay todavía mucho material para narrar".
La ciudad de las vanidadeses tu última novela y trata sobre una familia valenciana que a principios del siglo XX ha de adaptarse, junto a su ciudad, a la modernidad. Cuáles serían las peculiaridades valencianas frente a las que también experimentaron Bilbao o Madrid en ese mismo proceso de modernización.
Las similitudes de Valencia con otras ciudades españolas son grandes. Madrid por ser capital de España, tuvo la influencia directa de Carlos III y de Isabel II. Si bien, la Gran Vía se convirtió posteriormente en la reforma necesaria para derribar callejuelas estrechas y antihigiénicas. Bilbao con su Ensanche, la canalización de la ría y las obras del puerto exterior inició su crecimiento más allá de la ciudad antigua de las Siete Calles. Si Sevilla aprovechó la Exposición Iberoamericana de 1929 para modernizarse dado su atraso en servicios básicos, Barcelona tuvo su desarrollo urbano entre dos Exposiciones Universales, la de 1888 y la de 1929. Lo refleja muy bien Eduardo Mendoza en su novela La ciudad de los prodigios.
De igual modo, Valencia encontró en la Exposición Regional de 1909 y Nacional de 1910 su gran ocasión para entrar en la modernidad, reclamando ante el Estado una visión de futuro para igualarse a Madrid y Barcelona, y a otras ciudades europeas. La capital del Turia necesitaba abandonar su imagen decimonónica y rural y abrazar las nuevas corrientes del nuevo siglo XX. La modernista calle de la Paz y la nueva plaza de San Francisco, hoy del Ayuntamiento, nacida de los derribos del barrio de pescadores, nido de prostitución y proxenetas, son un claro ejemplo de ello. Negarse a la modernidad, era sucumbir a lo obsoleto, como le ocurrió al industrial sedero Daniel Llombart, protagonista principal de La ciudad de las vanidades.
Atrapados en el umbral fue tu primera novela. Al escribir la segunda, La ciudad de las vanidades a qué nuevo desafío te enfrentaste.
El mayor desafío era crear una trama ágil, como creo que así ha sido a juzgar por los lectores. La anterior Atrapados en el umbral es en el fondo una novelización de un ensayo, concretamente del capítulo cuarto de mi Tesis doctoral, cuya versión reducida fue publicada por la UNED-Valencia en 2018 bajo el título de La Valencia literaria desde el espacio narrativo. Atrapados en el umbral sería una novela de tesis, nunca mejor dicho, con numerosas digresiones que quizá pueden oscurecer el hilo narrativo. No ocurre así en La ciudad de las vanidades, con unos personajes bien dibujados, donde la historia del relato fluye de manera intrigante y sobre todo bien definida.
La novela histórica ha de guardar un equilibrio entre documentación y una trama no ahogada por los datos. Cuál sería el buen hacer del escritor en este sentido.
La ciudad de las vanidades está catalogada dentro del género histórico, aunque tiene elementos costumbristas, por lo que puede calificarse también de época. La novela comienza en una especie de realismo mágico, dado que los dos personajes que introducen el relato, verdadero corpus de la novela, la historia de la familia Llombart, pertenecen a épocas distintas. Su diálogo se convierte en algo maravilloso que convive con lo cotidiano. Ambos personajes, Maurice Clichy, contemporáneo, y doña Manuela, siglo XIX, iniciarán el relato para desaparecer y volver al final. Una novela dentro de otra novela.
El buen hacer del escritor es procurar que la historia sea solo el anclaje, para que la ficción prevalezca siempre. De lo contrario estamos cayendo en un manual de historia y ese no es el objetivo.
El más impactante ha sido Daniel Llombart. Su vanidad y su soberbia irritan al lector. Por otra parte, destaca, la sensatez y la nobleza de su hijo Pablo, antítesis de su padre. También me ha sorprendido el impacto que ha tenido la figura de Carlos Palanca, un personaje hecho así mismo. Hijo de una familia de huertanos que aprovecha las oportunidades que le brinda la vida y asciende socialmente. Su habilidad y sus dotes empresariales superan a las de su suegro Daniel Llombart, quien solo le dedicó un desprecio tras otro porque su linaje no estaba a la altura del estatus familiar de los Llombart. La eterna desavenencia entre la ciudad y el campo, la burguesía y el campesinado, dos maneras diferentes de entender la vida.
Al trabajar un tema desde el ensayo o desde la ficción, qué hay que decidir, por así decir, a la hora de sentarse a escribir.
Que uno no interfiera en el otro. Son dos ámbitos distintos.
Blasco Ibáñez es, quizá, el escritor valenciano más universal.
Siempre he dicho que más allá de Blasco Ibáñez hay vida. El carácter universal y popular del autor de Cañas y barro ha oscurecido a muchos escritores todavía invisibles para el gran público, tanto en castellano como en valenciano. Tampoco es muy conocida la narrativa valenciana más allá de nuestras fronteras regionales, incluso para los propios oriundos. Pero merecen atención escritores de la talla de Manuel Vicent, Miguel Herráez, Carlos Aimeur, Marta Querol, María García-Lliberós, Javier Alandes, María Beneyto, Juan Gil-Albert y una larga nómina en castellano. Pero también, Joan F. Mira, Ferran Torrent, Vicent Josep Escartí, Josep Lozano, Rafa Lahuerta, Frederic Martí Guillamón y otros. Todos ellos y muchos más han creado una visión caleidoscópica del amplio como desconocido imaginario de la Valencia de todos los tiempos. Una ciudad de grandes contrastes, extrovertida, festiva y mediterránea, individualista y enfrentada, pero también con episodios oscuros y tenebrosos en su evolución social y política.